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Etiquetas, palabras clave, tags: río Caudal, Nalón, soto, puentes, caminos, boscajes

" La palabra tenía un valor
sagrado y las promesas se
mantenían a base de coraje,
confianza y buena voluntad.

Quiera el Gran Espíritu que
recuperemos esa sabiduría.
Por el bien de nuestra comunidad
planetaria y las generaciones que
nos siguen

(Flavia Carrión, sobre las tribus amerindias
de la cultura guaraní).

(páxina en construcción...)

La Ribera d'Arriba:
un paisaje de pasos milenarios obligados,
en la confluencia de los ríos entre los sotos,
los boscajes más espesos de las riberas
(equipo de investigación Vestigia)


Foto ya casi en la confluencia del Caudal y el Nalón

por Xulio Concepción Suárez
Etimologías toponímicas publicadas en el
 Diccionario etimológico de toponimia asturiana.
Edición revisada y actualizada
.
HiFer Editor. 2017, Oviedo

A) ANOTACIÓN PREVIA

Dos raíces milenarias

Soto Ribera es nombre antiguo: por lo de “soto” y por lo de “ribera”; dos raíces combinadas con el tiempo desde remotos tiempos prerromanos. De un lado, la raíz indoeuropea, *sel- (salto), luego lat. saltum (soto, bosque junto al río, pastizal, desfiladero); del otro, la raíz indoeuropea también, *rei-p-a- (cortar, ribera, orilla), tal vez en relación con el mismo *rei-wo- (fluir, río, arroyo); ya en lat. ripam (ribera, orilla, margen), ripariam (relativa a la ribera, a la orilla del río).

A juzgar por las palabras, el espacio del poblamiento actual se habría levantado en la parte del bosque a salvo de las aguas del río, en las márgenes colaterales, bien posicionado lejos de la corriente bastante más desbordada en sus tiempos: la zona más propicia a la estancia humana y animal; una parte pendiente de la ladera hacia los rellanos superiores más adecuados a los cultivos con el tiempo: lomas soleadas, espaciosas..., lejos de los peligros de las aguas.

En toda esta ladera arrimada sobre el río se irían levantando las cabañas, las corras, los corros, los sembrados..., para el cobijo y la vida humana y animal, como atestiguan las partes del pueblu: La Roza, La Costana, La Rampla, El Cantu, El Vallín..., de referencias bien expresivas.

Cuando los nombres casi nunca están solos

Algo parecido ocurriría en Soto Rey: también, raíz indoeuropea, *rei-wo- (fluir, río, arroyo); *rei-k- (riego, río), después; el bosque del río, por tanto, también milenios atrás; un bosque que suponía entonces la vida más segura todo el año: frutos silvestres, caza, leña para el fuego, protección del calor y del frío, plantas medicinales...; de ahí su divinización frecuente (Lucus), la dendrología sagrada, el culto al arbolado.

El componente Rey (luego interpretado popularmente como real) está muy analizado en contextos geográficos, hidrológicos similares: siempre ríos más o menos importantes que preocupaban a los nativos a la hora de cruzarlos en distintas épocas del año. Los componentes toponímicos Barco, Barquera de la zona ribereña confirman los supuestos: hasta no hace muchos siglos, un barco, una barca..., ocasional solucionaba los problemas según el caudal de la corriente, en alternativa a los precarios pontones de madera que tantas veces se llevaría el agua.

Las imprescindibles comunicaciones por lo menos malo entre las montañas

En todo caso, Soto, Ribera, Rey..., resultan hoy topónimos imprescindibles para la intrahistoria de estos conceyos más centrales, de paso obligado en la comunicación viaria -pecuaria, caminera, romera...-, asturiana, siempre de ida y vuelta, entre la vertiente leonesa, La Meseta Castellana y las mismas costas junto al mar.

B) ESQUEMA de TRABAYU (en proceso de construcción)

  1. Planteamiento inicial: un paisaje milenario en la confluencia de los ríos con sus boscajes sobre las riberas de los cauces.

  2. El paisaje hidrográfico: Soto de Rey, El río Nalón, El río caudal...

  3. El paisaje botánico: el soto, los sotos..., imprescindbles en el paso por las riberas de los ríos

  4. El paisaje caminero: los pasos sobre los valles, los puentes, los caminos ribereños...

  5. La confluencia en los caminos de los puertos: Ventana, Aramo, Payares... (equipo de investigación Vestigia).

  6. La toponimia hospitalaria: La Malata, El Malatu, los lazaretos..., hasta San Lázaro, ya en Uviéu (equipo de investigación Vestigia).

  7. La documentación escrita en conexión con El Monsacro (equipo de investigación Vestigia).

  8. Las investigaciones y los equipos de trabajo actuales sobre Soto Rey y La Ribera (equipo de investigación Vestigia).

  9. Bibliografía ribereña en papel, digital y virtual (equipo de investigación Vestigia).

  10. Reflexión final: un conceyu de ida y vuelta entre los altos leoneses de los puertos y las mismas costas del mar (equipo de investigación Vestigia).

C) Artículos de prensa

Ayuntamiento de Ribera de Arriba y participación ciudadana: La Voz de Asturias digital

"El Ayuntamiento mantiene colaboraciones en investigación con dos  cátedras de la Fundación Universidad de Oviedo y otras sorpresas como la que nos ha  aportado Vestigia, entidad a la que el alcalde riberano ha recibido y agradecido esta  semana por el excelente trabajo realizado de forma desinteresada.

Se cuenta  que es sabido que el lenguaje toponímico de una zona -concejo, monte o valle- puede  suponer, en ocasiones, el único documento a la hora de entender la historia de un paisaje  habitado cualquiera. Es el caso de las fincas de Soto de Rey en torno a La Malata, hoy  zona de «los garajes de la Malata», con un nombre gratamente respetado por los  propietarios.

La investigación toponímica local, realizada ahora por el equipo de Vestigia,  dio con el nombre en sus investigaciones orales, mientras buscaba el lugar lectuso como  límite de los territorios concedidos por el rey Fernando II de León en un coto medieval a los monjes del monte sacro.

Se diría, por tanto, que la finca de La Malata incluyó parte de  una ladera que asciende hacia los altos de Picullancia (camín del Salvador, camín francés  por La Manjoya), con alguna edificación hospitalaria posicionada a una altura estratégica  sobre las mismas riberas del rio Nalón: el lugar adecuado para el cultivo, y con agua  abundante para la sanidad de la institución. Las malezas circundantes de estas fincas  impiden, por el momento, comprobar posibles murias de la edificación antigua.

Esto es  solo un adelanto, ya que habrá una futura jornada didáctica/charla que se celebrará  cuando sanitariamente sea posible sobre este interesantísimo hallazgo" (artículo completo en
www.lavozdeasturias.es ).

(páxina en construcción...)


Foto en el nacimiento del río Lena


Foto en los altos del río Aller


Foto ya casi en la confluencia del Caudal y el Nalón

Foto de la Hidroeléctrica del Cantábrico, Soto Ribera


Foto de las chimeneas de la Hidroeléctrica del Cantábrico


Foto de la calle La Joya: Ayuntamiento actual de Soto Ribera

D) Algunos textos sobre los caminos trashumantes, vías pecuarias, rutas ganaderas por las montañas

Riesco Chueca, Pascual
(2012): La actividad trashumante, generadora de lugar y paisaje: una aplicación geográfica del "habitar"
Cuadernos geográficos de la Universidad de Granada, Vol. 50, Nº 1, 2012, págs. 9-36

“En la trashumancia se hace manifiesto este «dejar ser», puesto que la irregularidad de los agentes atmosféricos y la aleatoriedad de suelos se compensan por medio de una utilización adaptativa e improvisada de los itinerarios.

No se trata de transformar el medio o blindarlo frente a la inclemencia, sino de hacer en cada momento una lectura actualizada de las oportunidades naturales y mover el ganado en consecuencia. Si una tormenta reciente ha favorecido el retoñar local de la hierba, el movimiento del ganado se ralentiza en los pastos beneficiados; los retrasos causados por heladas y sequías pueden aconsejar la elección de rutas alternativas.

Esta flexibilidad en la ejecución del camino explica el sorprendente trazado del mapa de vías pecuarias: las cañadas son vagamente paralelas, pero sus trazados ondulan aproximándose entre sí, llegando a cruzarse, o alejándose a capricho. El desplazamiento ganadero por las vías pecuarias es ensimismado y autosuficiente; no es una ruta que ha de ser cubierta expeditivamente, sino un recorrido diseñado para la lentitud.

El propio ancho de las cañadas reales, unos 75 metros, no tiene su origen en necesidades de maniobra, sino que pretende asegurar el sustento del ganado durante un recorrido moroso, que podía prolongarse durante más de un mes en cada viaje (RUIZ, M. y RUIZ, J., 1986; 79).

Las vías accesorias multiplican las opciones para la interpretación del recorrido. En la trashumancia se produce la fusión e indistinción entre un espacio del andar y un espacio del estar, por utilizar la terminología de Francesco Careri.

Cabe añadir que el movimiento del ganado trashumante se ha venido caracterizando por una constante negociación espacial, una diplomacia del itinerario, debida a la necesidad de comprobar vados, sortear alambradas, y en general improvisar rutas que no siempre gozan del reconocimiento de vía pecuaria (o que han sido objeto de usurpación)”

(páxina en construcción...)

Porque, en todo caso,

"Cuando otros testimonios callan,
siempre empiezan
y quedan los nombres
"
(Álvaro Galmés de Fuentes)

Ver Morcín en el tiempo

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