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La flor del agapanto
Fernando Suárez
Edita Caligrama
2023

A) Presentación

Martes 2 de Mayo de 2023, 18:30

Intervienen:

  • Fernando Suárez, escritor y autor de la obra;
  • los profesores José Espiño, Xulio Concepción y Sergio Delgado.

Presenta: Vicente Montes, redactor jefe de LA NUEVA ESPAÑA

Club Prensa Asturiana

C/ Leopoldo Calvo-Sotelo, 7Oviedo

B) Sinopsis

(Web https://www.delectoralector.com/la-flor-del-agapanto/)

«¿Qué es la flor del agapanto?», le pregunté un día. Me contestó que era lo que estaba allí, «mientras yo soy el que está aquí —afirmó—. Noo preguntes —añadió—, déjalo ser y que cada cual lo sienta a su modo». Algunas cosas parecen claras: es un relato histórico de algunos acontecimientos acaecidos en los últimos ochenta años. Integradas en los mismos, encontramos las historias de más de cuarenta personajes, todos ellos relacionados con Celso, el protagonista.

De sus vidas y sentires, nunca sabremos discernir entre lo imaginario y lo real: casi todo es mentira y verdad, casi todo es ficción y también realidad. Solo una evidencia se impone: las vivencias de unos y otros conducen a la sabiduría. El tiempo y su circunstancia conformaron una mente, y ella inventó su propia historia: realismo y ficción se entremezclan y distorsionan.

El lector sucumbirá a la tentación de aceptar la ficción y rechazar la realidad. Lo más verosímil se nos muestra como falso; y lo absurdo, como verdad. La vida es tan dulce y ácida como el agapanto y todo va siendo a capricho del tiempo" https://www.delectoralector.com/la-flor-del-agapanto/

C) Palabras de presentación, por Xulio: una didáctica muy creativa, toda una vida traducida a un estilo literario

(texto completo de la persentación en PDF)

"Escribir es vivir... El acto de creación de una obra
está imbricado en la vida de un escritor
como la raíz de un árbol en la tierra de donde nace...
Y cuando digo que la vida y la obra
están entremezcladas es porque hacer y hacerse
son las dos caras de una misma moneda.
Hacer y hacerse. Vida y obra".
(José Luis Sampedro).

Ciertamente, podríamos resumir la creación literaria del autor con las palabras de J. L. Sampedro: Escribir es vivir, hacer y hacerse, vida y obra… Pues, de la lectura del libro ya vamos intuyendo desde las primeras páginas aquella idea creativa del autor, muy oportuna en estos tiempos: la de traducir a palabras toda una vida personal recreada en la retina desde su infancia más inquieta en su pueblo rural, hasta su retiro en Fontana (supuesto Oviedo), ya bastante más sosegado con la edad. Y así recuerda Celso en su capítulo Tiempo de júbilo (418):

“Ya en Fontana, [Celso] paseó lento por sus calles. La veía hermosa y la sentía entrañable. Le admiraba su paz y su limpieza. Disfrutaba de la belleza de sus edificios históricos y de sus pequeñas plazas. Sentado sobre las piedras de Foncalada, mientras la gente deambulaba por sus inmediaciones, sentía conectar con su historia milenaria”.

Al caminar sobre las páginas de la novela tras los pasos casi universales del autor, da la impresión de que seguimos a un escritor que siempre fundió las peripecias de su vida con la necesidad de escribir. Tal vez en aquella idea parecida de Orhan Pamuk:

“Algunos escritores tienen un mundo que expresar. Otros lo que hacen es proteger su vida con la escritura... Para mí la escritura es una forma de terapia y necesito escribir cada día"

Con toda una arraigada tradición de escritores detrás

Y, así, ya desde el prólogo de la novela, se preocupa bien el autor de aclarar al lector los caminos recorridos en la vida, traducidos ahora a las peripecias de una novela: una historia nunca escrita, que ya no se borrará en delante de la retina de quien las lea. Un paisaje literario de esa intrahistoria privada que se extiende desde un rincón rural hasta la misma ciudad ovetense. Tal vez, el autor estuviera pensando en aquellas palabras de García Márquez sobre la idea de escribir también:

"La realidad es mejor escritor que nosotros. Nuestro destino, y tal vez nuestra gloria, es tratar de imitarla con humildad, y lo mejor que nos sea posible" (Gabriel García Márquez).

Se podría hasta suponer en el autor esa tendencia tan de moda y oportuna que hoy encontramos en expresiones diversas: la escritura terapéutica, la terapia de la escritura, la función terapéutica de la escritura, y similares. La técnica es antigua: pues, en realidad, una buena mayoría de escritores clásicos no hicieron otra cosa que escribir para realizarse a sí mismos de alguna forma también en lo posible.

Ese realismo mágico que llegó a nuestros días transformado, pero ya desde tiempos medievales. Pues, en realidad, qué hicieron si no, Berceo, Jorge Manrique, Cervantes, Bécquer, Pardo Bazán, Rosalía de Castro, Juan Ramón Jiménez, Machado, Baroja, Unamuno, Carmen Laforet, Blas de Otero, Delibes, Saramago, Juan Rulfo, García Márquez…
Como tantos escritores consagrados manifestaron en la tradición literaria, siempre más o menos autobiográfica

La lista sería interminable, pero en realidad, se podría resumir este tipo de literatura como pura creación y recreación mágica mediante la palabra, individual y social a la vez: esa palabra salvadora a su modo y en cada caso, para menores, medianos o mayores, lo mismo da... Una técnica, por tanto, tan antigua como novedosa: la creación literaria en sus distintos estilos, épocas, modas…, de tiempo en tiempo. Como los famosos diarios de los años sesenta, setenta…

El mismo Fernando lo advierte al lector desde las primeras páginas, en la memoria el protagonista Celso:

“… los catorce primeros años de su vida habían sido una etapa de la que siempre quiso huir, pues solo la imaginación le había salvado del llanto y la tristeza […]. En vísperas de cumplir los ochenta, Celso decidió celebrar tan rimbombante aniversario retornando a su pueblo natal: quería pasar revista al tiempo vivido allí […] (p. 15)

Esa perspectiva renovadora, placentera, reparadora…, de su recreación literaria, late ya en todo el discurso literario desde esas primeras páginas tan didácticas para el lector: 

“Sentado junto a la fuente […] pensó que, como él, el agapanto seguía manifestando el gozo de vivir más allá de su propio tiempo. Más sereno, fue aquietando el ánimo al recordar que el hombre no alcanza sosiego sin firmar antes la paz con las fuerzas disgregadoras que habitan en su alma […]. Tan así le fueron las cosas que juró rescatar del olvido al pueblo de su infancia, pues el pasado solo existe cuando conservamos su memoria” (16).

Como percibimos desde las primeras páginas de la novela esa necesidad de escribir, contar de forma inteligente la trayectoria de toda una vida intensa en cada tiempo. Muy expresivo Miguel Hernández:

"Si me faltara la tinta
con sangre escribiré,
y encima de mis huesos
si me faltara el papel "
(Miguel Hernández).

( texto completo de la persentación, 12 páxinas,en PDF).