Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

La toponimia del Monsacro:
Un trabayu interactivu
sobre’l terreno

Monsacro en el Medievo.
Morcín-La Ribera-Riosa-Quirós
Toponimia & Propuestas históricas
.
Ediciones Trea, 2021. Gijón

A) Presentación en el RIDEA (ver cartel informativo del acto):

  • Ramón Rodríguez Álvarez, director del RIDEA;

  • Antonio Romero Casado, director general de Caja Rural de Asturias;

  • Otilia Requejo Pagés, directora de la Oficina de Bienes Culturales del Arzobispado de Oviedo;

  • Xulio Concepción Suárez, autor;

  • Natividad Torres Rodríguez, autora.

B) Comenzando por el Título del libru

  • Monsacro: fue el nombre del monte del que partimos como topónimo religioso, en el sentido también remoto de la voz; el monte sagrado ya mucho antes de romanos, latinos o cristianos; la sucesión de cultos que atestiguan las raíces teonímicas desde tiempos ya indoeuropeas; o los vestigios arqueológicos que nos dicen los investigadores de la zona, y nos inclinaron al nombre como punto de partida de muchas andaduras y cavilaciones después.

  • en el Medievo: como punto paralelo de la investigación documental, comenzamos la andadura, también, sobre el documento medieval de 1158, que limita el contorno del famoso cotho del Monsacro; una veintena de referencias toponímicas que fuimos pateando sobre los montes, pastizales, brañas..., de los pueblos y conceyos a la base del Aramo.   

  • conceyos relacionados: el resultado de nuestro cotejo del documento medieval, en mano o en la mochila, por el monte o sobre las mesas y discusiones en la interpretación toponímica, nos fue llevando de conceyu en conceyu, todo alrededor del Aramo, con la guía imprescindible de los vaquenos y nativos de los cuatro conceyos relacionados por estos pastos comunales: morciniegos, riberanos, quiosanos riosanos. Con ello, creemos haber cerrado los límites del cotho, en el mismo orden que abre y cierra el documento de 1158.

  • toponimia: el método inicial del trabajo fue el toponímico, es decir, la lectura del documento medieval y su cotejo con la lectura del paisaje geográfico que fuimos recorriendo al par de los nativos en cada conceyu; con el documento en mano, fuimos descubriendo y situando las expresiones toponímicas que, por lo visto, abarcaba el coto del Monsacro. Y, con todo ello, resumimos los topónimos en esos 500 que aparecen indexados en el diccionario interior.

  • propuestas históricas: por fin, la investigación etnográfica siguió por las sendas documentales del conjunto sagrado que simboliza también el topónimo de partida; la datación de las ermitas, las advocaciones de las dos capillas en el tiempo, la posible identidad de los monjes beneficiados con la donación del cotho, las órdenes monacales más probables..

En fin, un título del trabayu que nos fue llevando de lo más local, a lo más inmediato; de lo cercano, a lo un poco más alejado; de lo glocal, a lo global, que se dice ahora. Y, tal vez, en el proceso inverso: una cultura y unos cultos poco menos que universales, concentrados en un monte tan estratégico para toda la zona central asturiana, en las cuatro direcciones de las andaduras posibles. Sin duda, nada de ello, por casualidad...

C) Los autores y autoras: nueve

  • Xulio Concepción Suárez

  • Natividad Torres Rodríguez

  • Álvaro Luis González Suárez,

  • Ana Rúa Collar,

  • Desirée Rodríguez García,

  • Esther Fernández García,

  • Marta Fernández Barrero,

  • Milagros Fanjul Rodríguez,

  • Natalia García Mallada.

Un trabayu en equipo, traducido a unos autores del libru, pero donde el orden de aparición es lo de menos: las funciones siempre estuvieron muy organizadas, y todas ellas imprescindibles desde el principio; primero, con el trabajo de llevar los materiales al monte, con la mochila de la comida, la merienda, los postres, el café..., de la sobremesa o la mediatarde, inclidos, por supuesto.

Y luego, a la hora de confeccionar las quinientas y pico páginas del libro: las sucesivas correcciones, maquetación, diseño editorial..., y todo el proceso hasta entregar el libro en imprenta. Un trabayu interactivu entre los autores y autoras del libru: más bien, autoras a la hora de contar, como se puede leer... .

D) Un monte, mucho más allá de un conceyu y de unas reducidas montañas.

Las páginas que siguen son el resultado de unos años de trabajo conjunto de la Asociación Vestigia, en su empeño por estudiar la vida que fue fluyendo en torno al Monte Monsacro, desde remotos tiempos indoeuropeos al milenium presente, a juzgar por los nombres del paisaje morciniegu; y, a la vez, en su objetivo de recoger todo un léxico común y unas formas toponímicas manuscritas en documentos antiguos, ya desde tempranos tiempos medievales.

Con este objetivo común, fuimos realizando en estos años una serie de rutas andadas por los caminos antiguos y sendas ganaderas entre los pueblos del valle y las mayadas cimeras entre las mismas cabañas. En todos los casos, el método de trabajo fue muy sencillo: la escucha activa tras los pasos de los vaqueros del puerto, los mejores conocedores de cada rincón del monte por sus cuatro laderas.

Los topónimos del documento medieval y los topónimos que llegaron a nosotros hoy

El resultado está a la vista: de un lado, las formas toponímicas manuscritas en textos antiguos, tantas veces con grafías que cuesta trabajo interpretar, propias de unos usos lingüísticos, sin normas ortográficas comunes, sin tildes en las palabras, sin mayúsculas en los topónimos, con rasgos tan dudosos que no permiten una última palabra.

Del otro lado, este manojo de topónimos alfabetizados –varios cientos– que escuchamos de viva voz de los lugareños sobre el terreno, y que suponen todo aquel lenguaje toponímico que definió el Monsacro en sus distintas funciones de siglo en siglo: funciones geográficas, pecuarias, culturales, religiosas, eclesiásticas, festivas.

Un proyecto de toponimia local con la idea de la investigación que practicaba M. Pidal

Por esto me parece imprescindible en estos tiempos un proyecto toponímico local que recupere de camperas, sendas o malezas, todo aquel lenguaje del suelo, que describió un monte con tradiciones culturales y ganaderas milenarias, tan arraigadas hasta hoy mismo.

Una función investigadora en la perspectiva de otros oponimistas también, como propone J. Mª Canal, recordando la idea de sus maestros lingüísticos y toponímicos:

«Ramón Menéndez Pidal... –recuerda este autor– en un estudio publicado en 1950, exhortaba a los historiadores locales a redactar la lista de topónimos de su región, no solamente para conocer la evolución del lenguaje, sino también para conocer la raza de los primitivos pobladores...

“Quizá esta investigación debiera organizarse por comarcas o provincias con el fin de atraer la atención de los eruditos locales que son los mejores pertrechados para el caso, pues son los que más cómodamente pueden llegar a conocer la toponimia menor tan guardadora de datos útiles».

E) Vestigia: un equipo de investigación en el sentido remoto de la palabra

"En realidad, un cultismo con sentido colectivo a partir del latín vestigium (en neutro plural): 'pie, planta del pie, huella que deja el pie; luego, ‘huella, vestigio, resto'. Por ello, como nominativo plural, la voz vestigia vendría a ser el conjunto de vestigios, huellas, señales marcadas sobre la tierra; conjunto de restos antiguos materiales o inmateriales que permanezcan de alguna manera como indicio de algo que se estudia en concreto'.

Más dudosa una etimología remota anterior a la voz latina: tal vez de la raíz indoeuropea, *wers- (barrer, arañar, raspar); más *steygh- (andar a pasos largos); de donde el gr. steikhō- (caminar hacia, dar pasos); o stíkhos (línea, fila verso). Pero, en definitiva, ya latinizada la voz, vestigia tomó la acepción plural, colectiva: el conjunto de huellas seguidas marcadas al andar.

Y, de ahí, el objetivo investigador de un grupo interactivo sobre el terreno". Sus miembros: Álvaro Luis González Suárez, Ana Rúa Collar, Desireé Rodríguez García, Esther Fernández García, Marta Fernández Barrero, Milagros Fanjul Rodríguez, Natalia García Mallada, Natividad Torres Rodríguez, quien dirige, en la actualidad, el Equipo de Investigación Histórica, Vestigia. Vestigia.

De la experiencia individual del personaje, al impacto comunitario; del uso colectivo y la creación cultural, a la diversidad universal. Una puesta en valor del patrimonio material e inmaterial que nos ancla y nos trasciende..."

"Nace Vestigia e
investiga el origen;
huella que atrapa
restos de vida aislados.
El tiempo es único"
(Ana Rúa)

F) Otros datos del libro: la publicación completa:

  • somos 9, entre autores y autoras, los que intervenimos en el libru, más otros colaboradores imprescindibles también en el proceso de investigación, salidas al monte, redacción, corrección de tantas páginas y detalles;

  • unos 4 años y pico de trabayu sobre los montes en torno al Monsacro y al Aramo, con los cuatro conceyos implicados: Morcín, Riosa, Ribera y Quirós, sobre todo; y sobre los documentos escritos, sobre la bibliografía publicada sobre estos temas hasta la fecha;

  • 517 páginas: en blanco y negro, a color, con imágenews, dibujos...

  • 526 citas bibliográficas a pie de página,

  • 240 obras citadas en la bibliografía,

  • 10 Archivos documentales,

  • unos 30 apartados y subapartados en el ÍNDICE de contenidos (12 páginas), de forma que los lectores puedan identificar con facilidad los datos que busquen, sin tener que pasar hoja a hoja hasta encontrar sus preferencias (toponimia, documentos medievales, ermitas, instituciones monacales..., del Monsacro y alrededores)

  • unas 80 personas entrevistadas en los cuatro conceyos: Morcín, Riosa, Ribera y Qurós.

  • unas 50 personalidades colaboradoras de distintas instituciones, organizaciones, colectivos, investigadores... en distintos campos, que, de una u otra forma, nos faciliaron la investigación.

  • unas 140 ilustraciones: plumillas a mano, dibujos, fotos, retratos, documentos manuscritos, diagramas, organigramas, tablas, gráficos, símbolos, diversas representaciones cartográficas... (Nati Torres)

  • unos 70 haikus: poemas intuitivos, interpretativos..., como pies de foto, sobre todo (Ana Rúa);

  • muchas reuniones de trabajo colectivo; muchas horas de redacción interactiva, revisión, maquetación..., de esas 517 páxinas...; muchas sesiones presenciales o virtuales de los tiempos..., a través del ordenata y ferramientas dixitales similares.

En fin, un trabayu comuñeru, en definitiva, sobre el paisaxe que preside el Monsacro entre estos valles asturianos más centrales, pero que se extiende, en el espacio y en el tiempo, mucho más allá de estas reducidas montañas

G) Conclusiones del trabayu interactivu.

La oportunidad de este trabajo sobre el multipaisaje toponímico y documental en torno al Monsacro se podría resumir en la novedad de un descubrimneto de interés: una estructura toponímica que, tal vez, no se habría tejido sin el trabajo en equipo; cuatro güeyos siempre vieron más que dos -dicen en los pueblos-.

Porque esa red toponímica -teonímica, etnocultural, eltnolingüística...- que se concentra en torno al Monscro resulta un buen esquema de tantas otras estructuras verbales talladas en el espacio y en el tiempo por la memoria de los nativos o allegados a un paraje: la observación minuciosa de toda una red de conexiones entre las palabras del terreno desde muchos siglos y milenios antes de romanos, latinos o cristianos.

Sirva la conexión inevitable que nos sugieren esos tres núcleos geográficos que se repiten parecidos dentro de toda la cordillera cantábrica y norte peninsular: entre la región cántabra y la región gallega, mucho antes de las divisiones regionales, administrativas, concejiles, municipales..., después. Simples centros culturales que parecen comenzar con remotos ritos cultuales sucesivos en cada uno de estos puntos estratégicos:

  • núcleo de zona oriental: El Monte Vindio, traducido a Picos de Europa, con Peña Sagra (Cantabria), Peña Santa (Asturias y León), Covadonga... Y Cangues de Onís, finalmente, con su Capilla de Santa Cruz (mezcla del dolmen megalítico respetado con el altar de la capilla encima).

  • núcleo de zona central asturiana: L'Aramo, progresivamente concentrado en El Monsacro, entre las divinidades sucesivas (Júpiter, Tileno, Marte, Tárano). Tal vez, con la misma ciudad de Oviedo, finalmente en el valle: (I)ovetum, (I)ovetao..., en traducción romana, latina, cristiana... O hasta el mismo Xove de Xixón. Pero, en todo caso, un Monsacro sobre San Salvador de Oviedo; como un Pico Sacro, sobre Santiago de Compostela (una coincidencia más).

  • núcelo de la zona más occidental gallega: O Pico Sacro, sobre la misma ciudad de Santiago de Compostela, tal vez no por casualidad. Una Compostela que, sin duda, nada ha de tener que ver con la difundida etimología de la famosa expresión "campus stellae" (el campo de la estrella que se posó sobre Santiago para señalar con el dedo el lugar futuro de la catedral y añadidos xacobeos. Simplemente, la ciudad compositella: la ciudad bien compuesta, organizada, orientada, posicionada..., en su tiempo; como tantas otras: Compostela, en Portugal; Compostilla, en León; Compostela, en Coruña... No por casualiodad tampoco, bajo O Pico Sacro.

Pues la coincidencia, ese paralelismo estructural, entre Santiago y Oviedo, lo refuerza la conocida copla popular:

"Quien va a Santiago,
y no al Salvador,
visita al criado,
y no al Señor".

En definitiva, deducimos del tejido toponímico en torno al Monsacro que el lenguaje toponímico nos puede ir descubriendo hoy mismo la historia real de unos montes que ofrecieron el espacio prerromano habitado en los altos, mucho antes de ir descenciendo a la media ladera y al fondo de los valles, al ritmo que la vida relativamente más pacífica y la estabilidad de los ríos por sus cauces lo fueran permitiendo. El lenguaje toponímico sería un documento más de lectura, al lado de los otros tradicionales.

Sin olvidar Los Altares: no por casualidad tampoco, justo frente al Monsacro también.

Y como síntesis de todo el tejido de miradas cultuales que se concentran en el monte desde los cuatro puntos cardinales, quedan muy visibles, señeros, relucientes en días de lluvias y tormentas, Los Altares: la serie de peñas aserradas entre Pandelaforca y El Mosquil, por la cara norte del Aramo que termina en La Mostayal. Algo así como las peñas que recuerdan el lugar de culto ofrecido a las divinidades concentradas sucesivamente en el reducido espacio del monte sacro, finalmente.

H) Agradecimientos (p. 491 del libro).

"Nuestro agradecimiento a todas las personas que figuran en la relación de testimonios orales, por su importante aportación. De forma especial reconocer la inestimable colaboración de don Agustín Hevia Ballina: Director del Archivo Histórico Diocesano y Archivo de la Catedral de Oviedo.

Doña Otilia Requejo Pagés: Directora de la Oficina de Bienes Culturales Arzobispado de Oviedo; Dolores Gallego de Proaza (Loli), Alva Mª Rodríguez Fernández: Museo Etnográfico del concejo de Quirós; José Luis Cabo: Cronista del Ayuntamiento del concejo de Riosa; Roberto Fernández Osorio: Cronista oficial de Quirós.

Enrique López Fernández: Canónigo de la Catedral de Oviedo; Perfecto Rodríguez Fernández: Doctor en lenguas clásicas; Ramón Rodríguez Álvarez: Director del Real Instituto de Estudios Asturianos; José Antonio García Santaclara (Santa): Fundación Siloé; Roberto Fernández Barrero; Juan García García. Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos; Domingo Cienfugos-Jovellanos; Pilar Lobo Fer nádez; José Humara García; el imprescindible Luciano (Chano) Menéndez Fernández; Álvaro Menéndez Rodríguez y Alfonso Suárez Saro.

Avelino Gutiérrez González, responsable del equipo de investigación del Grupo ARQUEOS (Arqueología Antigua y Medieval: Territorio, Sociedad y Cultura Material. Universidad de Oviedo); pues, el trabajo Estudio histórico y ambiental del Monsacro (Morcín) 2019, nos ha resultado inspirador por su aportación toponímica.

Agradecimiento que igualmente hacemos extensivo a Alejandro Zuazua y a Victor Manuel Delgado del blog Pindio Pindio
(https://pindio-pindio.blogspot.com/).

Especial recuerdo y agradecimiento requieren las personas que de forma totalmente altruista hicieron posible la representación histórica de «La Donación» y su montaje (Abel Álvarez Álvarez, Adela Fernández Palacios, Beatríz Campomanes Villar (Margó), Daniel Muñíz Cuervo, Ismael Rodríguez Álvarez, David Martín Martín, Félix Fernández García.

Josefina Martínez Espinosa, Mª Luisa González González, María Vázquez González, Misael Rodríguez Álvarez, Montserrat García Álvarez, Obdulia Fernández Vázquez, Óscar Trabanco Farpón, Rosa Ana Fernández Rodríguez, mú sicos, técnicos, responsables de atrezo, indumentaria histórica, grabación, recogidos todos ellos en el DVD que se editó en su momento).

Y, asimismo, a los que pusieron a nuestra disposición su material fotográfico que ha hecho posible este trabajo: Abel Álvarez Álvarez, Jesús Rueda, Juanjo Arrojo y Luis Palacios. Igualmente, a Jesús Álvarez Barbao, alcalde en ese momento y Rosa Ana Fernández Rodríguez, concejala (año 2016); que hicieron que este «milagro» fuese posible. Poco será, agradecer la inestimable colaboración de Marifé Miguel García por el compromiso que adquirió con este libro.

A la familia y amigos, que han estado apoyando esta maravillosa aventura, a pesar de las circunstancias especiales y delicadas del «año de la pandemia».

A la Caja Rural de Asturias, institución que ha hecho posible que, hoy, ustedes puedan disfrutar de esta obra y, en especial: a Antonio Romero Casado, su Director General y a Salomé Luengo Muñíz, Responsable de Comunicación Institucional; su cercanía y amabilidad hicieron de este camino un agradable peregrinar"

H) Índice del libro en PDF

Xulio Concepción Suárez


Foto tomada de Raúl Tanasio en Facebook