Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

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(pie de foto) L'Alto'l Palo: Las Cancietsas (Las Portietsas) que dan al Puerto La Cubietsa (nunca La Cubilla, entre los nativos, ni leoneses, ni lenenses), hoy Puerto Mieres (entre Lena y León)

L'Alto`l Palo:
entre la vertiente asturiana
y El Puertu Mieres
(vertiente geográfica ya de León)

Desarrollo del artículo publicado
en el Diccionario etimológico
de toponimia asturiana.

Edición de HiFer, 2017
(pp. 653 s.).
Actualizado para esta páxina,
con otros nombres del puerto
escuchados a vaqueros y pastores,
asturianos y leoneses,
de estos mayaos;
algunas fotos

1. L'Alto'l Palo: nunca antes *El Alto de la Cubilla, entre los lenenses, ni siquiera entre los pastores leoneses nativos

El Alto’l Palo (1683 m en altimetría) es la cima divisoria entre los altos de Tuíza y el llamado valle de La Cubilla (hoy, Puerto Mieres), a la falda de Pena Tolóbriga: el único lugar de paso menos malo entre aquellas peñas casi verticales de la cima (las portillas actuales); las vueltas y revueltas de los caminos -antes camín real, camín francés, camín de los vaqueros- atestiguan las pendientes.

Pero, en realidad, ni siquiera La Cubilla entre los vaqueros, ni entre los pastores, ni para los nativos lenenses, ni entre los mierenses, ni los leoneses tampoco; un nombre del todo castellanizado que se aplicó indebidamente al alto, desde que los mierenses compraron el puerto a los de Pinos. Siempre fue, para unos y otros, La Cubietsa: la mayada con cabañas al otro lado del arroyo, hoy animada por los vaqueros de Mieres.

Nada que ver tampoco lo del Palo con palo -simple homónimo-: un nombre aquí de significado milenario, en cambio, muy arraigado también entre los nativos asturianos, lenenses y no lenenses, a uno y al otro lado de estas montañas siempre a medias con los leoneses.

La simple castellanización de un sufijo asturiano y leonés, una vez más

En el conjunto del mal-llamado Alto de La Cubilla se trata de un caso más de contaminación lingüística -etnográfica, etnocultural-, entre tantos otros desde las cumbres hasta los valles y las cuencas de los ríos.

Con una fonética y fonología asturianas imposibles, en este caso, por el sufijo -illa castellano: siempre, -iella, -ietsa, -iecha..., en asturiano. Nunca, *-illa, castellanizada la voz toponímica. O sólo como palabra estranxera, como estranxerismu..., por supuestu.

Según la voz escuchada a los mayores de estos pueblos -Abilio el de Tuíza, por ejemplo, octogenario de memoria prodigiosa- la forma castellana, Cubilla por Cubietsa, debió asentarse cuando El Convento fue regido por unos monjes -los monxes, que dice Abilio- de Salamanca; ellos habrían asentado la forma ajena a leoneses y asturianos, que habían dicho siempre Cubietsa.

Un convento, una colegiata..., un refugio muy oportuno al paso del camino principal por estos altos

No hay que olvidar que La Cubietsa es paraje estratégico para posibles inclemencias de aquellos altos: retirado entre peñas, al cobijo de los vientos, muy soleado, como bien indican los nombres del paraje (Los Caldereros, El Calderiru, La Cueva, Los Navares...).

Un refugio muy oportuno para los caminantes entre los pueblos leoneses y lenenses, o para los peregrinos del camín francés que entraba por el Güerna. O para los arrieros que transportaban maderas desde los hayedos cimeros del Monte'l Blime hacia las construcciones en los pueblos al otro lado de la montaña.

Los mismos nativos lenenses hacían el camino casi a diario con sus productos de intercambio en los mercados, ferias y pueblos vecinos de León. Muchas peripecias recordadas para los días malos del invierno y primavera: y para las muyeres, sobre todo, cuando hacían la andadura a pie, o con un burro, a todo más, para las mercancías mayores... Hasta con nieve, xilu, nublina ciega, barrizales..., el camín había que facelu...

Un cambio "de van cuatro días" -dicen los nativos

La extensión de Cubilla al Alto'l Palo ha de ser más reciente, pues estos mayores de los pueblos altos no tienen duda: "lo de Alto la Cubilla ye de van cuatro días -afirman sin titubeos-; siempre foy L'Alto'l Palo".

Es la otra forma de contaminación toponímica (entre tantas al uso del milenium...): aún mayor hoy -la mancha verbal se extiende más rápida-, cuando este Alto tan vistoso es frecuentado por numerosas personas, y consultado lo mismo en papel que en digital. Desde Tuíza, hasta la China, o la Patagonia, vamos...

Pues muchos son ya los blogueros y blogueras, webs, redes, foros..., que se encuentran a diario con el problema de éste y otros muchos topónimos de una ruta, con tantas divergencias en ocasiones, y sin nada que ver con la articulación de los nativos.

2. Todo un mosaico de topónimos en la lectura o escritura diarias, aquí y mucho más allá de estas montañas, digitalizadas cada año un poco más

Sirvan unos cuantos ejemplos de usuarios que manejan nombres del terreno por estos altos tuizanos: senderistas, rutas relajadas por las camperas, travesía de montaña, esquí de travesía, montañeros y montañeras de otras regiones y países, ciclismo, ruta ciclista preferida por grupos diversos, mountanbike, trekking, BTT, BTR, escalada, excursiones escolares, campamentos de verano, acampadas diversas, fiestas vaqueras o pastoriles. Y, por supuesto, camín francés del Güerna (por Acebos abajo, El Quempu...), alternativa centenaria del Payares (ruta documentada desde siglos atrás).

O simples reuniones de amigos y amigas en las cabanas los fines de semana, por el verano arriba, o de forma ocasional: las mismas cabañas que antes fueron morada de tantos brañeros y brañeras de estos pueblos y otros más fonderos en el puerto. La verdadera memoria toponímica de estas peñas y mayadas, durante los días de la braña hasta la vuelta de los vaqueros a casa.

En fin, pero el caso es que llegó el error de un nombre tan vistoso, del todo ajeno a la llingua, a la tsingua, asturiana y leonesa, lo mismo en Tsena que en el resto rexional: y el error tan asoleyáu hasta se podría extender de forma irreversible en estos tiempos digitales (contaminación doblada).

Un conjunto de palabras habitadas en los altos, pero a las que llegamos todavía a tiempo, en buena parte

Ciertamente, hay montañeros y montañeras que sienten los paisajes comenzando por los nombres con los que están fundidos desde siglos. Y así los siguen documentando a medias entre los nativos y los programas de ordenata, procurando que cuadren de paso en los mapas, con los recursos dixitales del milenium: traks, waipoints, GPS..., y similares (Alejandro Zuazua, Víctor Delgado..., Santos Nicolás, Víctor Orbayu..., por citar algunos).

Y van visualizando -geoposicionando- las diferencias encontradas. Pues, como matiza Víctor Delgado de forma tan precisa, un plástico se puede recoger de una esponjosa campera, o hasta de un picu cimeru; en cambio, un nombre que contamina el mismo paraje en los mapas, en los folletos..., igual nadie lo podría desterrar ya del suelo en el que alguien lo asentó de forma tan impropia. Tan contraria al uso -y al sentimiento- tradicional de los nativos.

Buena observación de Víctor, una vez más, como tantas otras en su precioso blog, siempre tan respetuoso con los milenarios nombres lugareños: auténticos documentos - a veces, casi los únicos- de la vida, la historia, la intrahistoria, la etnografía de un paisaje habitado. Y más aún, en la rica etnolingüística de las montañas.

3. La Cubietsa, antes: la Cubiecha, ahora: la mayada del Puertu Mieres, que siguen articulando los vaqueros hoy

Una vez más, hemos de recurrir a la conversación con los vaqueros de estos puertos; a todos ellos -lenenses, mierenses, leoneses-, cuando les preguntamos cómo se pronunciaba antes, cuando yeran guajes, mozos..., la respuesta es clara; ellos ya oyeron más bien Cubiecha, con esa articulación fónica cheísta (en Ch-, más que en Tse-); lo de Cubietsas yera de los güelos ya.

Ahora bien, La Cubiecha ye'l mayéu de las cabanas actuales (junto a la colegiata); el alto ni siquiera fue alguna vez *La Cubilla para los propios leoneses, tan próximos a los asturianos en la lengua -de ahí el astur-leonés, que propuso Menéndez Pidal décadas atrás. La prueba es evidente: en Torrebarrio, justo bajo Peña Ubiña, siguen llamado La Cubietsa al barrio cimero del pueblu: un ejemplo de respeto a la toponimia lugareña de siempre.

Hoy, en cambio, se extendió el cheísmo creciente, esperable por ser más fácil de articular: Canciechas, Portiechas, Cubiecha..., que prefieren los nativos asturianos de las montañas (en su derecho lingüístico, y autóctono, están). Como ya es La Oxa'l Chaz, Candiochas, Chandicuandia, Chandelcurciu, Chago..., y semejantes articulaciones cheístas, más esperables y arraigadas en estos tiempos.

4. Pero las cosas por su nombre: L'Alto'l Palo, que siempre dijeron los vaqueros al cruzar la raya

Ya tras los ecos de un nombre resonando entre las montañas, el desplazado Cubiecha no es más que un alto entre rocas, sobre una zona palustre, palúdica (pantanosa), que parece llevar el nombre, como veremos.

Pues desde El Alto’l Palo se contemplan en invierno y primavera abundantes charcos y neveros, procedentes de los deshielos y los trabes en lo que hoy es El Puerto Mieres (Puerto Pinos para los de León). Hay que añadir el cariz pantanoso (palustre, palúdico), chamarguizo, con pequeñas lagunas, que ofrecen una buena parte de aquellas vegas de todo el puerto La Cubistsa entre La Vachota y Rosapero.

De ahí, tal vez, el origen, el sigificado remoto, del nombre Palo, no por casualidad bajo Penatolóbriga (hoy, Penatolondra en evolución fónica toponímica, propia del asturiano y de cualquier otra lengua).


(pie de foto) Pena Tolóbriga (hoy, Penatolondra), La Mesa, La Tesa...

5. Pena Tolóbriga: hoy, transformada en Penatolondra, por evolución asturiana, como en otros casos

L'Alto'l Palo, en aquella perspectiva toponímica milenaria de las cumbres sobre los poblamientos primitivos a sus faldas, se diría que está en contigüedad con Pena Tolóbriga (Tulóbrica, según otros informantes) justo al lado, al este, en el cordal que sigue por La Magrera, La Mesa...

Pena Tolóbriga es el nombre antiguo de Penatolondra actual (1770 m): un dato muy apreciado que debemos a Manolo el de Riospaso; inolviable nativo de estos valles, al que tantos nombres y atenciones le debemos. Un día le preguntamos a Manolo por nombres de quellos altos, sentado ya en el portal de su casa, muy apagado, pero con la memoria tan preclara, para decirnos:

"Aquella ye Penatolondra...; pero bueno, eso ye ahora; porque antes, cuando hablaban mal, decían que yera Pena Tolóbriga...; pero eso nun lo pongáis que yera sólo cuando los antiguos hablaban mal... Ahora, pa nosotros ye Penatolondra".

Esto nos decía el probe Manolo, con tan sana inocencia, como si el nombre de verdá, el auténticu, el de los documentos escritos medievales, nun fuera, precisamente, el de "cuando hablaban mal" -como nos previene Manolo-; es decir, cuando hablaban tan bien, y con tanta precisión, en aquel asturiano perfeuto de unos cuantos lustros atrás: el de los zagales y zagalas curiando cabras y oveyas bajo las pindias palazanas de Penatolóbriga.

(pie de foto) Una vida más que dura, bajo las nieves, demasiados meses al año, ¿pues cómo sería en tiempos prerromanos, medievales...? Y hasta poco más de medio siglo atrás, sin ir tan lejos...

La raíz prerromana que atestigua las palabras habitadas en los altos del Güerna

No sabíamos cómo agradecer a Manolo tal precisión en el tiempo: un nombre documentado -pinna tilobriga-, no sólo en los registros asturianos medievales, sino con una raíz muy extendida -briga- en toda la toponimia europea, indoeuropea, y muy estudiado, como iremos viendo. El documento oral lugareño, una vez más imprescindible a la hora de leer un paisaje cualquiera, y para su etimología.

Penatolóbriga es, por tanto, la peña alta sobre Acebos, entre El Alto’l Palo y La Magrera, divisoria con La Cubilla (actual Puerto Mieres), hoy evolucionada en este caso por los propios lugareños hacia la articulación más fácil de Penatolondra (tal vez, por influjo de la misma palabra asturiana tolondra, tolundru, como 'abultamiento, saliente', sin ir más lejos).

Desde peña tan relevante, aislada, muy vistosa, se divisa un amplio panorama lo mismo hacia Castilla -en el decir de los tuizanos con esta palabra- que hacia Asturias. Y bien se puede comprobar a poco que ascendamos unos metros ladera arriba, justo a la izquierda de Las Portillas, subiendo desde Tuíza.

Hasta la misma raíz indoeuropea del río Orna y los pobladores orníacos

La acepción prerromana de Tolóbriga (‘altura fortificada’) se aviene con un entorno montañoso en la misma cabecera del Güerna, cargado de leyendas acerca de imaginados pobladores de estas montañas limítrofes (y estratégicas) con la Meseta castellana.

Por tanto, tal vez en relación con la misma voz Güerna: indoeuropeo, *or-n-a (agua que se agita); y con los supuestos orníacos: los pobladores primitivos en torno al río Güerna. Toda una red verbal en coherencia sucesiva.

6. La voz briga, un nombre milenario sobre Tuíza: la altura habitada prerromana, la fortificación, el poblamiento vigilado..., que luego se asentó en tantas ciudades europeas a la falda de sus montes respectivos

En principio, se podría pensar en la voz prerromana, tal vez preindoeuropea, *twr– (‘altura’), en su variante *tul, *tol– (‘punta, cumbre de montaña, altura’). El toponomista galego Cabeza Quiles cita un amplio campo de topónimos con esta misma base (Toedo, Toledillo, Toleda...). Segundo componente, raíz celta briga (‘fortaleza, castillo’), de donde topónimos documentados del tipo Turobrica (región Bética). Hay otras opiniones.

Variante de la misma base podría ser la voz indoeuropea *stil–o–, *tilo(s) (‘punta, cumbre’), latinizada en *tilus, más el citado sufijo celta –briga (‘asentamiento estratégico, lugar fortificado´): Tilobriga en los documentos.


(pie de foto) La Magrera, La Mesa, La Tesa, La Oxa'l Tsaz, Las Navariegas, Las Coronas, El Puerto Acebos, Las Güertas, El Cementerio, La Capía, La Oxa'l Cura, La Pena'l Preceeru, El Monasterio documentado del Alto Güerna, El Camín Francés,,,: los sucesivos poblamientos que empezaban y se extendían con los siglos por los altos

Aquella primitiva estrategia de vigilancia y poblamiento en los altos

Esa función defensiva que indica -briga se observa hoy en conjuntos históricos de la misma base, como Puebla de Sanabria: un pueblo levantado sobre un castro antiguo entre dos ríos, bien documentado como Urbs Sanabria, castillo más tarde (sin duda a partir de un reducido *Sanabriga).

Con el mismo sufijo, en la región cántabra está la histórica y estudiada ciudad romana de Julióbriga. Ciudad Rodrigo se llamó Miróbriga. Y en la vecina región portuguesa, el conjunto histórico de Conímbriga, más tarde origen de la misma ciudad de Coimbra.

La misma voz Tolóbriga (Tilóbrica en los documentos medievales) podría haber derivado en la actual Tolondra (asociado a tolondra, atolondrar…), a través de formas como *Tolombr(i)ga > *Tolombra > Tolondra, con ese refuerzo nasal frecuente en asturiano.


(pie de foto) El Quempu (El Campu, para los lugareños, por las razones que sean): se dice que el poblado a la falda del Monasterio Acebos y Penatolóbriga; luego, al par del Camín Francés del Güerna

Un origen discutido: muchas variantes de -briga, mucho antes de la interpretación romana

Como se dijo, tampoco parece que haya una última palabra sobre el nombre. Por ejemplo, Alberto Porlan (1998, p. 582) interpreta la raíz europea, y añade en Hispania los nombres de Talabriga, Terebriga, Caetobriga, Coelibriga, Dessobriga, Turobrica, Ivliobroiga, Lakobriga, Arcobriga, Brutobriga..., y semejantes.

A. Porlan contradice a M. Pidal, para quien la voz briga significó en principio 'altura, elevación' del terreno, en correspondencia con topónimos nórdicos que llevan la desinencia -berg: irlandés, bri (colina); galés, brig (cumbre); bretón, bre, breg (colina)...; y otros topónimos nórdicos terminados en -borg.

En consecuencia, del cotejo de estos significados, resultaría la síntesis de 'ciudad fortificada y emplazada en alto', aunque "no podría explicar por qué muchas de aquellas ciudades celtas supuestamente terminadas en -briga no estuvieron fortificadas ni emplazadas en alto".

Por esto, para A. Porlan, la terminación -briga sería más bien una 'normalización' de las terminaciones bárbaras, celtas..., "hechas por hablantes romanos, y no una desinencia original, convencional y sistemática que los bárbaros añadieron a sus ciudades para que supieran que eran ciudades".

Es decir, que, según Porlan, "los nombres bárbaros presentaban a menudo terminaciones originales variables en torno a una estructura semejante a la que los romanos normalizaron en -briga..."; sería más bien que "dichas terminaciones no eran desinencias fijas originariamente significativas, sino restos alternativos de dicha estructura..., de innumerables muestras" (p. 291).


(pie de foto) Cumbre cimera del cordal de Pena Tolóbriga: Penatolondra, en la evolución fónica de los nativos; vista desde El Puerto Mieres, La Cubietsa; la pinna -briga (la fortificación prerromana, celta..., de las alturas)

7. Hasta la situación actual: el mal-llamado Alto de La Cubilla, desplazado desde La Cubietsa, por razones diversas

Como se dijo más arriba, la toponimia tradicional vaquera y pastoril astur-leonesa no recoge *La Cubilla ni entre los propios leoneses, tan próximos a los asturianos en la lengua -de ahí el astur-leonés, que propuso Menéndez Pidal décadas atrás.

En resumen, la contaminación toponímica con el apoyo oficial de las propias instituciones locales, regionales, periodísticas mal informadas, publicitarias, turísticas seudo-rurales; o de políticos, políticas, y de políticas lingüísticas seudo-asturianistas, al margen de los propios pueblos.

Y hasta de seudo-montañeros, folletos ciclistas castellanizados al margen del asturiano lenense; blogueros y blogueras, rederos y rederas..., contaminantes, que no se dignan siquiera preguntar a los lugareños, y, así, van colocando nombres y nombres al azar, fuera de su lugar de siempre y de sus palabras nativas ancestrales. Todo un solapado desprecio al asturiano en la montaña.

La contaminación verbal, una vez más. Como se apuntó antes, menos mal que compensan el desguace -hasta oficial y todo, a veces- esos trabajos de montañeros respetuosos con las palabras de las camperas, peñas, brañas y breñas.

Todo un ejemplo digitalizado sobre mapas por Alejandro Zuazua y Víctor Delgado, siempre por pueblos y mayadas, con sus ordenatas y GPS en las mochilas, en busca de pastores, vaqueros y lugareños para recordar los nombres en sus formas y lugares de antaño. Y tantos otros con su labor cartográfica -como Santos Nicolás-, de guías, libros..., de admirar.

8. Un documento leonés imprescindible, por si hubiera dudas: La Cubietsa, barrio alto de Torrebarrio (La Cubiecha, para los leoneses hoy mismo)

En definitiva, la contaminación, ciertamente, tiene más variantes desgraciadas que la del plástico, los cristales, las botellas, o los tubinos de las creminas solares por las camperas de los puertos y las brañas: la contaminación visual, olfativa, gustativa..., lo mismo para personas que para los animales, por supuesto.

Como se apuntó más arriba, esa contaminación verbal la observa -y lamenta- Víctor, autor de pindio pindio: los plásticos, los cristales..., pueden recogerse de las camperas; pero los nombres erróneos difundidos en los mapas, ni se pueden recoger siquiera para dejar limpio el mosaico verbal de los nativos durante milenios; contaminación doblada, irreversible tantas veces ya...

Volviendo al nombre desplazado, la prueba de la versión tradicional está a pocos km del Alto'l Palo, en Torrebarrio, sólo con que vayamos rodeando Peña Ubiña, por toda la falda de pueblos y mayadas pastoriles.

En Torrebarrio siguen llamado La Cubietsa al barrio cimero del pueblu: un ejemplo de respeto a la toponimia lugareña de siempre; asturiana o leonesa, coincidentes una vez más por las montañas compartidas con mejor o peor ceño (así reconocido hasta en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Cubiechas )


(pie de foto) El Mayáu / Mayéu, La Cubietsa: nunca La Cubilla entre los vaqueros

9. El nombre de La Cubietsa, también para los vaqueros de Mieres cuando llegaron al puerto

Para los vaqueros del Puerto Mieres, el espacio del topónimo ofrece pocas dudas: La Cubietsa es el mayéu grande y muy topaeru, que se encuentra al otro lado del Palo, siguiendo las sendas que descienden por Rodriguero hacia las cabanas. O por El Vatse Angosto, El Vatse María Delgado, Piedra Xuguera... Varias sendas a La Cubietsa, según por dónde queramos rodear las peñas: más bien placenteras todas ellas.

El Mayáu (Mayéu, para los lenenses) La Cubietsa está muy bien elegido como espacio para el ganado y la estancia brañera: valle de pastos situado en dirección sur, con las puertas de las cabañas bien orientadas al sol más temprano; de este a oeste; puertas muy pequeñas, para que no entrara el frío.


(pie de foto) Puerta La Capilla'l Convento

10. El que dicen los vaqueros fue El Convento y la Capilla de unos monxes

Destaca en El Mayéu La Cubiecha, frente a las cabanas, La Capilla del Convento: un largo edificio en piedra, bien conservado y restaurado, con la puerta en arco tallado, que sirve hoy de entrada a una cabaña. Unos sillares labrados sirven de soporte a las paredes todo alrededor del edificio, a modo de anillo a la vista. Según la voz oral, era una congregación de monxes de La Sierra de Pambley.

La Cubietsa era el nombre también de los pastores leoneses, lo mismo que Cubietsas, barrio cimero de Torrebarrio: pocas dudas sobre la realización fonética común al astur-leonés, como atestigua también entre los filólogos de ambas lenguas romances, derivadas del mismo latín por estas montañas; asturiano y llionés, que dicen ahora los estudiosos de estos temas.

11. Las formas metafóricas en el lenguaje toponímico del puerto

El Mayéu la Cubietsa representa, por lo que dicen los vaqueros, el puerto entero desde Rodriguero y La Raya (límite con La Vatsota) hasta el límite fondero con Rosapero. El nombre es muy claro sobre el paraje: un valle muy recogido, con agua abundante, sobre el río, al cobijo de las peñas circundantes...

Por tanto, palabra del latín cupa (cuba, barrica de madera), aplicada la voz en forma metafórica al terreno: una verdadera cuba natural para la estancia de personas y ganados. Un derivado más sería el propio cubil, los cubiles: el lugar del sesteo de los animales; y de los gochos en especial: la yacija más recogida, seca, resguardada.., de los porcinos en las corripas.

Poco más allá de La Cubietsa, está, no por casualidad, El Calderiru (Los Caldereros, para otros): valle empozado, muy topaeru,, incluso en días más fríos y de invernadas a destiempo; el resguardo natural del ganado en la braña.


(pie de foto) El puerto empozado, en cupa: en cuba, en cueva imaginada, que lleva el nombre metafórico del Puerto Mieres, antes Puerto Pinos

12. Todo un lenguaje pastoril habitado, palmo a palmo, con palabras del terreno

Los nombres del puerto atestiguan todo un paisaje bien descrito según las formas, funciones, cualidades de cada rincón aprovechable. Por ejemplo, La Pica, El Gurugú: salientes calizos; La Yana la Pica; Los Fueyos: más bien empozados; La Cuaña: paso en peña; La Yanona: campera muy apacible entre La Cubietsa y Los Navares; La Cueva: en valle; Les Corres: hubo cabañas y beyares pa los xatos; Los Morrillos. La Collá'l Moro.

La Fuente'l Melandrón: era zona de melandros; El Miriu Baxo, El Miriu Reúndu. El Cargaeru los Carros: donde venían los leoneses a por leña para las casas y los fornos. El Camín de los Carros. El Calderiru: valle muy retirado, donde llevaban los xatos por el día, cuando había mal tiempo, y mientras no mamaban a sus madres (sólo a tarde y a mañana). El Pozu la Nieve: nieves perpetuas antes, que aprovechaban los vecinos leoneses para llevar a sus casas en verano. El Camín Blancu: camino a Robleo.


(pie de foto) Vaca y xatina, a la hora de mamar en la mayada : y en sin acercase demasiao, por nun molestar, vamos...; y por si acaso...; pues la vaquina bien que nos mira...


(pie de foto) pero con el detalle: mirando bien arreguilá la xatina, por si la interrumpiéramos...

Como otros nombres para el cobijo humano y del ganado en los altos: Los Navares

El Negrón, ya sobre Villafeliz: de tonos oscuros en la piedra y la vegetación más bien sombría; Las Calles: camino a Villafeliz. Los Navares: varios valles en encrucijada; Los Gordoveros; o Gorgoveros: con agua abundante y setas grandes por temporada; La Xuguera, Piedra Xuguera: varias cabañas en buena vega, antes muy poblada en verano, con sus xuegos para los ratos libres; Los Ortigales: la zona de las ortigas, imprescindibles en las mayadas para el ganado. Les Fanes: muy pendientes.

En fin, La Cubietsa es un puerto ya de la vertiente leonesa, hoy Puerto Mieres, que traduce toda una estrategia de estancia en un puerto alto: mayadas y cabañas al resguardo del viento norte, en lo posible, con la espalda vuelta, y las puertas abiertas a las primeras rayás de sol.

Y se comprueba la palabra hoy mismo de marcha sobre un senderu: es un puerto con muchos valles, por tanto, con las corrientes de aire en varias direcciones; pero, a poco que cambiemos de ladera, el viento frío cesa de inmediato. Bien lo saben los ganados. Y bien situaron las cabañas los primitivos pastores y brañeros del puerto.


(pie de foto) El Puerto Mieres, Puerto Pinos para los leoneses: Xuguera, Pena Xuguera...: la costumbre de los xuegos en las mayadas de los puertos de verano, tal vez aquí también para recordarlos

13. A modo de resumen: el nombre del Palo, una raíz prerromana, en relación con las alturas, con el agua entre las rocas de las cumbres...

Como se apuntó más arriba, el nombre del palo se remonta a varios milenios atrás, en unas épocas prerromanas de primitivos asentamientos humanos en torno a las alturas: primero, la vigilancia en las cumbres; después, poco a poco, los poblados que se fueron formando laderas abajo, a medida que las circunstancias de tiempos más pacíficos lo iban perimiendo; finalmente, los poblados últimos en el fondo de los valles, buscando las aguas y las riberas más productivas de los ríos.

Pero muy discutido el origen del nombre. La diversidad de parajes asturianos y europeos no deja claro el topónimo. Por la presencia de peñas en muchos casos, convendría la misma raíz citada prerromana *pal–, *pal–o– (‘roca’). Para algunos casos donde predomina el ‘agua’, podría tratarse de la misma raíz *pal–, en su acepción de ‘agua estancada entre rocas, lugar pantanoso’.

Tal vez aquella misma raíz remota que dio el latín pălūs –ūdis, ‘laguna, charca, agua estancada’. Cabeza Quiles cita documentos medievales de 1026 donde se interpreta la voz paludes como “lugares encharcados, lagunas, prados de verán“.

En el mismo campo hidronímico existen voces en relación con los pantanos y lagunas, como el paludismo: enfermedad transmitida por mosquitos de lagunas. O el mismo palude romance: laguna, charca; de donde el adjetivo palúdico, en referencia a las lagunas; paludícola: que habita los pantanos. O palustre: perteneciente al pantano.

El hecho es que el topónimo Palo/s está muy extendido en la toponimia peninsular: Palos, en Murcia; Palos de la Frontera, en Huelva; Pals, en Girona; Palos de Moguer... Todos ellos interpretados en relación con los pantanos, las lagunas. Por esta razón, se suele relacionar la voz con culturas prerromanas.

La zona lacustre, palustre, palude..., que culmina en el Alto bajo Penatolóbriga

Por estas razones, la referencia del Palo parece más segura en torno al agua: sería el alto, la cumbre, la culminación de toda una zona más o menos lacustre, con pequeños lagos (lavajos, tsaguetes) salpicando todo lo que es hoy El Puerto Mieres; sobre todo en el invierno y con los neveros tras el deshielo en primavera.

Una prueba es evidente: se conservan un par de pequeños lagos (las tsagunas) todo el año entre las cabañas de La Xuguera y La Casa Mieres: unas zonas lamizas, con estancamiento constante que bien agradecen vaqueros y ganados por el verano arriba.

Más aún, el error del mal-llamado Alto de La Cubilla no sería más que la traducción del Alto la Cubietsa, teniendo en cuenta que el agua de la vaguada (la imaginada cuba metafórica) resultaría imprescindible para el ganado y los animales del monte (la caza) en aquellos altos.

Es decir, una mala traducción del nombre más antiguo, prerromano: L'Alto'l Palo, la cumbre divisoria donde termina la zona lacustre, palustre, palude, palúdica, de toda una vaguada, antes con bastantes más charcos y lavajos de aguas y neveros, en aquellos tiempos más cuerdos.

Esta adscripción del Palo al agua, la confirman autores como Bardio Díaz - Javier Fernández (2005, p. 50; ver Bibliografía de la páxina); así relacionan El Palo de Allande con el conjunto de topónimos alusivos a la explotación minera del oro, mediante el sistema de los canales y depósitos de agua con la técnica romana de los arrugia, los currugi, los corrugi; estos autores meten El Palo en el mismo campo hidrográfico que El Charcón, Los Los L.lagos, La L.laguna, Lagüeiro... Pocas dudas, por tanto, en la coincidencia lenense y allandesa.

Incluso el palo como 'poste, cercado...', tiene raíces prerromanas, ya indoeuropeas en el puerto

En fin, El Palo nada tiene que ver con palu alguno en este caso (pura interpretación popular); pero, incluso así, no se trataría más que de una resonancia de otra voz prerromana en su función limítrofe, como en tantos otros casos de muñones comuñeros; la misma voz palo tiene raíz indoeuropea: *pak- (fijar, atar, asegurar), que dio en latín palus (poste); y pagus (límite, distrito agrícola), luego país, paisano, paisaje, paisanaje...

Pues la circunstancia de la coincidencia de vertientes regionales en una cumbre habría contribuido a que los asturianos llamaran L'Alto'l Palo al límite con la vertiente leonesa: unos límites que nunca se sabrá del todo si unían más que separaban, en aquella obligada vecindad de pastores y vaqueros por los puertos, con mejor o peor ceño...

Pues, sabido es que las cumbres vaqueras y pastoriles -por voluntad o por necesidad- siempre unieron más que separaron en la soledad compartida de las cabañas y las montañas. Un ejemplo modélico aún para estos tiempos...


(pie de foto) La puerta La Capilla (El Convento); los cultos prerromanos, cristianizados, monacales..., las costumbres pastoriles, vaqueras...: la vida, siempre enlazada en cada tiempo por los altos habitados

14. El documento toponímico, una vez más: la conexión de las palabras al filo de las culturas sucesivas y las cumbres habitadas

El caso es que esa raíz *pal- supone una voz muy arraigada, en una cadena de altos asturianos circundantes a oriente y a occidente. Por tanto, la voz Palo no parece de creación romana, latina, demasiado reciente en aquellos contextos de poblamientos primitivos en las corras, curutsos, castros, castietsos..., al filo de las cumbres cimeras.

En el mismo cordal del Alto'l Palo, en relación etimológica con la altura, hacia el este, queda la Penatolóbriga citada, La Mesa, La Tesa...; y hacia el oeste, la cadena se haría muy larga: Candemuela, Torrebarrio, Torrestío, Teverga, La Mesa, Somiedo, Caboalles... O El Palo, ya en Allande.

Es decir, una gran mesa de piedra, recortada, de silueta muy vistosa desde cualquier distancia; un teso grande, un alto saliente; una imaginada muela, en forma de gran peña, no por casualidad, bajo Ubina la Pequena; una torre, fortificación, residencia palaciega; una torre de verano, propia del estío vaqueiro ganadero; un pueblo fortificado en el origen de los teverganos; una sucesión de cumbres cimeras, someras..., somedanas; la cabeza de los valles leoneses, allá por tierras tsazaniegas...

15. En conclusión -y al margen de toda manipulación y desprecio a la toponimia local de los nativos-, sólo dos nombres contiguos en el lenguaje milenario de la montaña: L'Alto'l Palo y Penatolóbriga

Por ello, El Palo (manipulado hoy bajo nombre tan fuera de lugar como La Cubilla más refinada, urbanita y centraliega) supone todo un documento etnográfico -etnotoponímico, etnolingüístico- que atestigua los primeros poblamientos lenenses a las faldas de todas estas peñas; los restos a la vista siguen en parte en Las Corras de Acebos, Las Coronas, Las Corrás del Meicín, La Corrá de las Cabanas, El Castiitsu...

Y tantos otros poblamientos sucesivos que terminaron por asentarse en los pueblos altos del Güerna que preside Penatolóbriga / Pena Tolóbriga (la altura fortificada), luego transformada en Pena Tolondra: justo debajo, en las fértiles vegas de Acebos, surgirían las primeras corras para el asentamiento humano, que terminó en la construcción del monasterio, hoy reducido a murias derruidas.

Y a unos nombres muy descriptivos: La Capilla, El Cementerio, Las Güertas, La Oxa'l Cura, La Pena'l Preceeru...

Porque la memoria de los nativos ya nunca se irá de sus paisajes: ellos y ellas quedan tallados para siempre en las raíces de sus topónimos a modo de homenaje

Más a la falda de Ubiña y del Castiitsu: Tuíza Riba, Tuíza Baxo... Y ladera abajo, El Quempu -El Campu, para los nativos-, Riospaso, La Cruz... Todo un documento etnográfico y toponímico para la Historia de Lena, y de la Asturias prerromana, en buena parte aún sin escribir.

Imprescindible el nombre del Alto'l Palo bajo Pena Tolóbriga, para la investigación en estos y otros tiempos posibles. Fue paso inmemorial de transeúntes y ganados entre las vertientes leoneses y lenenses.

La Caseta'l Consumeru, al par de las cancietsas

Y control comercial: justo al lado de las portillas (derecha subiendo), sigue semiderruido el casetón que servía de filato; había un consumeru que cobraba los impuestos, o los requisaba cuando sorprendía a los furtivos, que intentaban un desvío alternativo por los senderos más pindios y peligrosos de Candiotses o La Magrera.

En fin, es la memoria oral -lenense y leonesa-que tuvimos la suerte de escuchar durante tantos años por ambos lados de las cancietsas: un buen homenaje se merecerían los paisanos y paisanas de estos altos del Güerna, que nunca se irán de esos paisajes milenarios, transmitidos con sus trabayos y topónimos, por lo menos, hasta el milenium digital.

Los verdaderos agentes de un territorio con palabras habitadas, a la falda de unas peñas fortificadas ya tantos milenios atrás.


(pie de foto) La Casa Mieres: El Puerto Pinos, ya en la vertiente de León,

Anexo documental: la toponimia caminera inmemorial
por Pascual Riesco Chueca

"Con su rica carga evocadora y explícita, los caminos instalan la temporalidad del viaje sobre la sincronía del mapa; en sus trazados está implícito el tiempo de los recorridos, el relato de los que buscan subsistencia, comercian o guerrean en un ajetreado derramarse por la red viaria.

... Los caminos y calzadas, aun siendo humildes y en algunos casos poco más transitables que un sendero, conocían un denso tráfico de viandantes, unos a pie, otros en caballerías o en carro.

Las migraciones estacionales o temporales ligadas a la siega y la cosecha, los oficios o el transporte de bienes eran otras tantas causas para el activo deambular, que elegía según las circunstancias entre las múltiples opciones, casi todas precarias, de una red viaria repleta de riesgos.

... Dos poblaciones vecinas pueden estar unidas por una pluralidad de caminos en función de las dificultades de tránsito en tiempo lluvioso: no es infrecuente que coexistan un camino de invierno y otro de verano; o un camino alto y uno bajo, que enlazan con trazados diferentes dos lugares...

Otros trazados obedecerán al deseo de clandestinidad, amorosa o de mercancías de contrabando... Dependiendo de si se llevaba un carro o se iba a pie o sobre caballería, podía ser preferible uno u otro trazado...

Una prólija toponimia caminera, que casaba el lugar no solo con otros pueblos comarcanos sino también con las capitales y el más allá de ríos y sierras" (ver bibliografía)

Bibliografía citada o en relación temática

  • BARDIO DÍAZ, Hermenegido & Javier Fernández Irigoyen. "Arqueoloxía y toponimia: l’estudiu los topónimos y el so usu na prospeición arquelóxica". Lletres Asturianes, 90 (pp. 37-57)

  • CABEZA QUILES, Fernando. (2014): A toponimia celta de Galicia. Editorial Toxosoutos. Noia. A Coruña

  • LONGO VIEJO, Cristian (2015). Diccionario etimológico marinero de los concejos de Carreño y Gozón. Enfoque etnotoponímico. Edición: Hifer Editor. Oviedo.

  • MENÉNDEZ PIDAL, R. (1982). Toponimia prerrománica hispánica. Gredos. Madrid.

  • PORLAN, A. (1998) Los nombres de Europa. Alianza Editorial. Fundación Juanelo Turriano. Madrid.

  • RIESCO CHUECA, Pascual (2014). "Viandantes en la toponimia de los caminos". Revista Folklore. Anuario 2014, pp. 27-57. Fundación Joaquín Díaz.

  • ROBERTS, Edward A.; PASTOR, B. (1996). Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española. Alianza Editorial.

  • SEVILLA RODRÍGUEZ, Martín. (1980). Toponimia de origen indoeuropeo prelatino en Asturias. IDEA. Oviedo.

  • Webgrafía Wikipedia:
    https://es.wikipedia.org/wiki/Cubiechas,

Otras referencia de contenido

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