Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

Etiquetas, tags: madera, madreñas, madreñeros, oficio artesano, términos

"Pastor que estás en el monte,
descalzu triando breñes,
si te casaras comigo
calzaris bones madreñes"
(copla popular)

De la madera a la madreña:
la materia primera
(como dice la palabra)

En parte, publicado en el
Diccionario etimológico de toponimia asturiana.
Edición de 2017.
Xulio Concepción Suárez

Anotación previa: el valor de un oficio en tiempos más precarios, cuando había que vivir del medio

Hasta 4 pares; el xornal diariu; nun llegaba a los 2 duros (30, 40 riales, y ¡gracies!)

El madreñeru, madreñiru, madriñeiru, fue en los pueblos asturianos de montaña un oficio rentable a la falda de los hayedos tiempo atrás: esta rústica industria familiar completaba (o compensaba) con creces la precaria economía rural, dando trabajo a todos los miembros de la casa.

Era un oficio de invierno, sobre todo, cuando no apremiaban otros trabayos. Incluso los madreñeros salín de sus pueblos hacia otros más urbanos y fonderos, para hacer madreñas a medida de casa en casa; de familia en familia. Podían pasar varias semanas, o meses, hasta volver a sus pueblos de montaña, sin más equipaje que su zurrón y los aperios. Eso sí, con unos cuantos riales aforraos para la economía familiar.

La pequeña industria madreñera había de producir sus ingresos, por mucho que nos extrañen hoy las cifras: por los años cuarenta, 2 pesetas el par (8 riales), teniendo en cuenta que, al día, en sin descuidase, podían facese hasta 4 pares; el xornal diariu, nun llegaba a los 2 duros (30, 40 riales, y ¡gracies!) —nos cuentan todavía en cualquier pueblo. Y hasta siete pares, cuando el trabajo familiar estaba muy bien organizado.

Nos cuentan los vaqueros de Brañagallones que las muyeres acarretaban los tayos de faya en los burros, mientras el paisanos facían las madreñas: eso adelantaba mucho el trabajo y el producto a la hora de hacer cuentas. En el entorno rural de montaña muchos estilos fueron tallando los madreñeros desde el occidente hasta el oriente asturiano.

Con las clases de madreñas para cada uso y ocasión

En toda esa gama de variedades, siempre en función de la altura, del uso y de la madera, destacan para la nieve les madreñes que los casinos llaman chapineres: un tipo de madreña que remata en una especie de cresta angular y puntiaguda, para cortar la nieve con mayor facilidad.

O les madreñes de tarucu: otro tipo que consistía en unes madreñes más altes con tornos de escobes o peornos en lugar de gomas o de clavos: de esta forma se caminaba sobre la nieve con menos problemas; cuando se gastaban los tacos, se encajaban otros nuevos para mantener la elevación adecuada de la madreña, nos explica Luis en Pendones con toda amabilidad, el madreñeru famosu.

Una amplia terminología, según los conceyos

La variedad léxica en la terminología madreñera se enriquece a poco que vayamos escuchando a los nativos mayores de conceyu en conceyu: varían los términos, aunque a veces sólo en matices fónicos o gráficos; la mayoría coinciden en sus raíces verbales, usos de los utensilios, tipos de maderas...

A modo de ejemplo, sirvan los recuerdos de Antonio Álvarez sobre el oficio de los madreñeros en su libro El sentir de la memoria, sobre sus pueblos somedanos, que conoce al detalle etnográfico, histórico, lingüístico. La explicación léxica somedana tiene sus variantes.

Las madreñas, les madreñes.

afumar
ahumar las madreñas una vez terminadas, a falta de pintura; también quedaban con un tono más natural; se afumaban con meruxa, sobre todo
amoldiar
dar una primera forma al tronco con el hacha todavía, antes de azolar
aponer
en otras zonas, dar también forma al tronco con el hacha para quitar lo mayor, y que vaya saliendo un tayu pa la madreña
argolla,
argotsa
era el alambre que se ponía sobre la boca la madreña, de forma que no pudiera rajar con el sol; o se abriera -fendiera- al retorcer el pie, pegar un retorciñón; había que asegurar bien el tiempo de la madreña hasta el detalle.
azolar
dar una segunda forma tosca al tronco con la zuela, para ir diseñando la madreña
baltar
cortar los troncos gruesos propios para las madreñas, en suficiente grosor como para cuartiarlos y que dieran cuatro tayos (cuatro madreñas)
barrenar barrenar la madreña por dentro con el taladru más grueso
barreno, el taladro más grueso para hacer la casa de la madreña
bastrén, el raseru pa la madreña
bocal, el
oquedad en la que entra el pie a la madreña, entre el calcañal y la casa
calcañal, el parte redondeada posterior de la madreña; el calcañu
calcañu, el parte posterior de la madreña
cantesa, la
aro que ceñía la madreña sobre la casa, de modo que no abriera de un retorciñón, con el sol...
casa, la parte delantera y hueca, interior de la madreña
tsegra, la
tsegre, la
llegra, la
llegre, la
gubia de ángulo recto muy útil para sacar la madera interior de la madreña; hay varios tipos más pequeñas y mayores, más finas...
clavos, los los tres clavos de fierro
costetsar, el parte lateral (colateral) de la madreña
cuesta, la parte lateral (colateral) de la madreña
esbocar
desbocar
sacar la boca, el hueco interior, de la madreña
dibuxar
diseñar ciertos dibujos en la madreña, según la marca (el logotipo) del madreñeru, de la familia...

 

"Les asturianes
van de madreñes,
ruxen los clavos, leré...,
da gloria oyeles"
(copla popular)

fender
hender, rajar, cuartiar los troncos para los tayos de las madreñas; si la maera no está fendía, no vale, rajaría inmediatamente con el sol; por eso se consideran tan malas las madreñas de canón
ferrar poner los clavos a las madreñas
ferraxe, el los clavos de la madreña
galocha, la madreña primitiva. con suelo de madera y empeine de cuero
gubia, la utensilio de corte curvo (muchos tipos)
madreña
d'escarpín
madreña que se calzaba sin zapatilla, sólo con el escarpín (especie de calcetín fuerte hecho de lana, de fieltro...)
madreña
de zapatilla
madreña más usual: las hay de homes, de muyeres, de guajes...
papá, la parte convexa, exterior y delantera, de la madreña
peales, los
pedales. los
los tres tacos, tarugos, de la madreña
picaeru, el
picaíru, el
madero grueso, sobre el que se trabajaban los tayos para las madreñas con el hacha
pintar
afumar o dar color a las madreñas, con tintes naturales (arcillas, magro...)
raseru, el
rasiru, el
raspón
, el
utensilio de fierro con corte y manillas laterales
suela, la parte fondera de la madreña
taladraoria, la
tronco grueso en forcá, donde se sujeta el tayu de la madreña para ir dándole forma
taladrar barrenar la madreña por dentro con el taladru más grueso
tapa, la parte que recubre la casa, entre la boca y el picu
tacu, el
tazu, el
cada tacón de la madreña
tronzar
cortar con el tronzaor los trozos aproximados para las madreñas; normalmente, de dos en dos, el par completo (con un tayu al medio para separarlas ya de mano)
tsegrar
chegrar
limpiar la casa, el hueco interior de la madreña, con la tsegre
vara de medir palo para las medidas de la madreña; tenía ciertas marcas o pequeños tayos hechos a navaya
zuecu, el
en realidad, zapato de madera, con suela más bien lisa; puede tener parte de la tapa de cuero

A) Texto en homenaje a las fayas
por Antonio Álvarez

“Fayas espectaculares..., allá abajo de Peloño..., fayas centenarias con más de treinta metros de altura. Algo sublime. Habrá pocas en Asturias como esas;  crecieron porque no se podían cortar y sacar de allí fácilmente. A mi padre que era madreñero se la caerían las lágrimas contando los pares de madreñas que daría cada una. A un biólogo pensando en los miles de bichitos que producirá cada una cuando se caigan de viejas y alimenten a la fauna.l.

A una madre de la posguerra, pensando en las veces que podría amasar el pan con una de ellas.  A un fotógrafo buscando los contraluces al amanecer o al levantarse la niebla. A un hippie de los años del LSD, elevándose por ellas con la mente en procesos de alteración de consciencia... ¡menudo subidón, del inframundo al cielo trepando abrazado a la faya arriba!.  Hay mucha poesía, mucho zen en el bosque, pero también muchas madreñas"
(Antonio Álvarez)

B) La materia, la madera..
por Mircea Elíade .

"El sentido primordial de la palabra materia parece, en efecto, haber sido el de 'corazón de la madera'... La materia tiene el destino de una madre porque engendra incesantemente. Lo que nosotros llamamos vida y muerte no son sino momentos distintos del destino total de la tierra madre; vivir no es más que separarse de las entrañas de la tierra, y la muerte se reduce a una vuelta a casa"
(Mircea Eliade)

En fin, la madera es producto típico de los montes asturianos, en unos conceyos más que en otros, pero con bosques espesos que dieron productos artesanos desde tiempo inmemorial. Muchos dichos y refranes surgen en la conversación con vecinos por cualquier parte. Sirva uno al azar:

"El casín más tontu
fay un reló de maera,
madreñes, xarres,
y tou de maera"
(dicen por allí...).