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La Colegiata de Santa María de Arbas: Busdongo

Datos del Catálogo Monumental de España.
Provincia de León.
Manuel Moreno Gómez (1906-1908).
Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1926
Prpiedad de Francisco Ruiz Tilve.
(Página 416 y ss.).
NOTA: texto, grafías, ortografía...., del original.

"Casi en la cima del del Puerto de Pajares, donde el horizonte se explaya entre lomas poco abruptas, a la solana y junto a una fuente copiosa, vale aún para Hospital o albergue de pasajeros esta fundación, que data de Alfonso VII, y la enriqueció el IX en 1216, mivido de su pobreza. Era de canónigos regulares de San Agustín, y su designación de Arvas, extensiva ya en el siglo IX a varios lugares comarcanos, vendrá, según Risco, de Ervasos, nombre dado por Idacio a aquellos mismos montes.

Respecto al edificio, nada consta, y, en verdad, que ofrece grandes incertidumbres el fecharlo, por su extraña mezcla de elementos y no parecerse a ningún otro de la provincia. Ha de reconocerse en su artífice, si no dotes de edificador ni gusto extraordinarios, a lo menos habilidad de adaptación y un estilo personalísimo en lo decorativo.

Todo el edificio es de arenisca gris oscura, muy fina y cortada en sillares pequeños cuidadosamente, con marcas sencillas. La planta es de tres naves e igual número de tramos a lo largo, todos rectangulares; las capillas de su cabecera agregan un segundo tramo, rectilíneo la laterales [sic] y en semicírculo la central; hay una puerta peqeña a los piés, y otra mayor hacia el sur; ancho por dentro, 11,50 metros.

Pilares doblemente acodillados, con cuatro columnas adheridas, sobre basamento redondo; arcos medianeros, doblados y a medio punto; los travesaños de las naves laterales muy agudos y simples; bóvedas en estas mismas, de aristas, capialzadas y hechas rudamente de piedra, para revestirse; la nave central debió llevar cubierta de madera, pues recibía luz de Mediodía por tres ventanas, agrandadas hoy, demasiado altas para ser compatibles con ningún abodedamiento, y menos el de cañón que da por supuesto el Sr. Lampérez.

Los arcos torales son doblados y sobre columnas; lisos y a medio punto los colaterales, así como los cañones de sus capillas; en cambio, agudo y provisto de molduras, el central. Bóveda de la capilla mayor con ogivas muy gruesas, arrancando progresivamente, de suerte que sólo algo de su baquetón central recibe apoyo en menguadas repisillas; cascos rampantes y sin formas.

Ábside peregrino: en redondo su parte baja, hasta una primera cornisa; luego, se hunden cinco exedras entre columnillas, recordando el ábside de Amandi, y tres de ellas abren ventanas; mantiene su sinuosidad de líneas la segunda cornisa, para dar asiento a un semicúpula con otros tantos gallones y nervios, caprichosos y variados en su talla: viene, pues, a organizarse como las famosas cúpulas de Zamora y Salamanca, al par que la total diversidad de nervios tiene precedente en la capilla de Talavera en dicha segunda catedral.

Esta, al parecer, reminiscencias salmantinas, exaltadas con el felíciso acuerdo entre muro y exedras y su armonía con el abodedamiento, quedan circunscritas a dicho ábside, admirando que no prosigan concordancias tales en el resto de la iglesia, como si edificadores de ideas contrarias hubiesen creado ambas partes, adicto a lo gótico-bizantino de Salamanca, y el otro, a lo románico asturiano.

La decoración es, sin embargo, uniforme en todo, y aun dado caso de establecerse distinciones, el buen gusto y delicadeza irían de parte de la capilla mayor, que ha de reputarse lo más antiguo, no obstante la contradicción cronológica de sus respectivos estilos.

Las ventanas son arquillos derramados y lisos, excepto las de la capilla mayor, que guarnecen con molduraje su artista. La puerta del fondo es adintelada, con modillones, figurando pésimamente cabezas de león y de toro, según costumbre, y la decoran un arco liso, columnas y orla de billetes. La del costado lleva ocho columnas, arcos escalonados y mucha talla, no fina ni bella, pero exuberante, descollando en una de las aequivoltas multitud de animales, sabadijas y aun figuras humanas, bárbaramente trazadas.

En la pared de sur, sirve hoy de entrada para la sacristía una especie de doble lucillo, bastante decorado por ambas haces. Exteriormente refuerzan las naves unos estribos muy débiles; los ábsides son del todo lisos, y en su alero campean modillones variados, a base de nacela, con algunas cabezas de hombres y animales, y aun representaciones de ellos completas.

La talla de los capiteles, siendo absolutamente vegetal, ya ofrece hojas con bolitas o piñas, ya tallos revueltos, que parecen traducir los bizantinismos poitevinos, a la vez que recuerdan la portada de Amandi. Como representación sagrada, sólo un Agnus Dei, grande y mal hecho, llena el florón de la bóveda de la capilla mayor.

En lo demás campean los billetes, flores de cinco pétalos dentro de aros enfilados, dobles series de semicírculo en baquetones, tema salmantino que es; trenzas, en la imposta de la portada, variedad de garras en las basas; hileras de capullos y bolas; impostas de nacela, etc. En la sacristía hay dos capitelillos, con seis cimacios correspondientes.

Hacia los años 1715 y 1716 realizose un gran reforma en esta iglesia: tres bóvedas de terceletes cubrieron su nave central, fechada una de ellas, para que no se crean del siglo XVI, como parecen; debajo, intercalose otra bóbeda para coro, estropeando con su arco las últimas pilas; a los pies erigiose una torre, formando portal con dicha bóveda de crucería en su base, y por fuera del costado meridional, hasta igualar con ella, alineáronse sacristías y portales mezquinos, con bóvedas de crucería siempre, que chocarían justamente, si Oviedo no las tuviese coetáneas e la capilla del Rey Castro".