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    En elogio a un profesor.
    (IV)

    Publicado en
    la Nueva España,
    el 1-12-2006.
    Francisco Noval.
    Profesor del IES "Río Nora"
    de Pola de Siero.

El hombre es lo que importa.
El hombre, ahí...
León Felipe.

No es frecuente encontrar en las páginas de los periódicos el elogio al trabajo de un profesor de bachillerato y de enseñanza secundaria para que de ello sea consciente y partícipe la propia sociedad. Eso es lo que pretende este breve escrito si LA NUEVA ESPAÑA tiene la amabilidad de insertarla en la sección de "Cartas al Director". Cuando el próximo día 5 de diciembre estemos a punto de disfrutar del "Puente de la Constitución", el profesor Don Faustino Martínez García entrará a impartir sus últimas clases de Filosofía en el instituto "Juan de Villanueva" de Pola de Siero, tras un largo recorrido de decenas de años por diversos institutos asturianos, entre ellos los de Tapia de Casariego, Infiestu, Noreña y Pola de Siero.

Don Faustino ha sido y es profesor vocacional y el diálogo examinatorio de raigambre socrática ha sido su habitual método de trabajo con los jóvenes de aquí y de allá. Si ha habido un campo de la filosofía escolar "que no de los programas oficiales- que le cautivase especialmente ése ha sido el de la antropología, una antropología siempre vinculada en su caso a fuertes convicciones cristianas.

La vieja máxima délfica del "¡Conócete a ti mismo!", mediada por el conocimiento de las complejas raíces que nos insertan a una familia, a un tiempo, a una historia, a un pueblo, a una localidad, tal ha sido el proyecto educativo que este profesor ha intentado suscitar desde el aula en las ocupaciones y preocupaciones de sus jóvenes estudiantes proponiéndoles investigar y profundizar con esmero en su biografía y en su historia personal.

Compruebe el lector cuanto escribo en la "dedicatoria" de uno de sus libros de apuntes en el lejano curso del 88-89: "Para ti que tienes este cuaderno en tus manos. ¿Eres tú, o quién es el que vive tras esas facciones, palabras, acciones, pensamientos y sentimientos que llamas tuyas?". Pregunta que aún hoy bien nos podríamos aplicar...

No digo que no haya conocido los fracasos y sinsabores propios de la profesión pero, hombre callado y modesto, también ha visto cómo su trabajo ha sido reconocido, premiado e imitado por diversas instituciones y personas, algunas de fuera de nuestro propio país. Así el Consejo General de Colegios de Doctores y Licenciados le concedió el primer premio de experiencias didácticas en 1993 por la aplicación del método antropológico en la clase de Filosofía y Ética y, más recientemente, el propio Ministerio de Educación le destacó con Mención Honorífica por su trabajo "Mi Biografía- Yo y mis circunstancias, para que no se pierda mi memoria, proyectando nuestro futuro" en los Premios Nacionales a la Innovación Educativa 2003.

Si la enseñanza ha sido la primera de sus preocupaciones, la música ha sido su permanente pasión. Ensayos musicales, dirección de coros, composición de canciones y, muy recientemente, la edición discográfica de habaneras y de una "Misa Marinera" con el coro "Manín" de su Lastres natal adornan la personalidad tan rica de este profesor siempre atareado, pero siempre dispuesto a compartir con sus compañeros una inquietud y una preocupación. Aún en los tiempos presentes, tan difíciles y controvertidos, ha sabido sacar partido de su propio trabajo y, aunque lo confesaba en voz baja como con temor a herir, la docencia le ha hecho feliz.

Quizás a Don Faustino no le sorprenda que utilicemos el poema de León Felipe que incluía en la página 3 de aquellos viejos apuntes como entrañable y sentido homenaje a un compañero de oficio de quien siempre guardaremos con orgullo el ejemplo y la memoria de cuanto en la enseñanza secundaria nos enriqueció. Dice así:

"Ni el pobre importa nada..,
ni el proletario,
ni el diplomático,
ni el industrial,
ni el arzobispo,
ni el comerciante,
ni el catedrático,
ni el soldado,
ni el artista,
ni el poeta en su sentido ordinario y doméstico
importa nada.
Nuestro oficio no es nuestro destino.
No hay otro oficio ni empleo que aquel que enseña
al hombre a ser Hombre.
El hombre es lo que importa.
El hombre ahí...".
[...]

Francisco Noval.