Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

"En Casorvía nun hay mozas
en Malveo son pequenas,
en la Frecha, barrigúas
y en Hirias, platiqueras.

En Bendueños nun las hay;
en Alceo calceteras;
en Carraluz son cobardes,
y en Piñera madreñeras.

Y el que quiera buenas mozas
que vaya a Teyeo per etsas,
que las tien Pulicarpio
del tamaño de madreñas.
(Copla popular)

.

LA FRECHA

Publicado en el libro:
Por los pueblos de Lena,
Edita Hifer, La Pola, 2014.
Xulio Concepción Suárez
.

Rompiendo camino por el fondo del valle

Lugar de la parroquia de Herías (Lena), que dista 7 de la capital municipal, con una altitud de 450 ms., y una población de 33 habitantes censados. El poblado se fue levantando sobre el camín real (carretera vieya del Payares) entre Campomanes y Fierros, a través de Renueva, Malabrigo, Vega Vieyos... Desde los años sesenta (1964) dispone de un Apeaderu en La Figarina, origen de un notable progreso en las comunicaciones de todos los pueblos circundantes del valle.


(1948, foto prestada por Marisa Fernández Muñiz)

Llegó a estar habitado por 254 personas en 75 edificios. El poblamiento de La Frecha (lat. fracta, tierra 'quebrantada, fracturada, argaxaíza') ha de ser antiguo, a juzgar por los datos: se sabe de un epígrafe en piedra del año 643, y de un tablero de cancel visigodo, con un racimo de uvas sobre una figura de líneas curvas, encontrado en el edificio del llamado L'Estanco (hoy rústica vivienda), al lado del Portalón y La Casa Dulia (casa postas en el recuerdo de los lugareños).


(1948, foto prestada por Marisa Fernández Muñiz)

El camín de La Xuliana

Otros datos semejantes atestiguan el origen y desarrollo del poblado de La Frecha. Por ejemplo, el camín de Santa Xuliana, sin relación con santa alguna entre los santos de La Capilla del Cristo del Amparo.


Foto de La Escuela de La Frecha,
allá por los años treinta
gratamente localizada y cedida por Merce y Marisa.

El camín de Santa Xuliana antes fue El Caleyón de Santa Xuliana -como precisa Isaz: el trozo de camino que baja del pueblo hacia El Puente’l Molín y asciende a Casorvía por el camino antiguo entre Las Faces y Santagadía. Se trataría de una derivación de La Vía Romana de La Carisa desde L’Ancorciá (La Encruciyá), sobre Penafurá, bajando por Vía Cabachos, Casorvía, La Cruz, Sansebastiano, Santagadía, Las Faces y La Frecha.

Pasado El Puente sobre el río y El Molín, el camino ascendía por El Caleyón de Santa Xuliana, pasaba por La Solana, La Portalá, La Fuente, La Escuela Vieya, y ascendía por La Rampla, La Casa Nueva, Vegafondera, camín de Campomanes. Y seguía hacia Mamorana, la villa romana documentada, con el Mosaico de La Vega’l Ciegu hoy en el Museo Arqueológico de Oviedo. Y bajo La Pola, se llama La Calzá, no por casualidad tampoco, al barrio que conduce a Villayana por La Barraca.

El topónimo de La Xuliana reviste el interés de su referencia posible a una derivación de la vía romana de La Carisa por el fondo del valle, lejos de los altos de Vía Cabachos, Congostinas, Linares y Casorvía. Una via romana dedicada a la familia Iulia (emperadores en los primeros siglos de nuestra era).

El añadido de santa supondría un caso más de santificación de lo pagano, como otros tantos en el concejo y en el conjunto asturiano: Santa María de Bendueños, Santa María de Castiecho...

Tal vez, se trate de un derivado del latín Iulia, Iuliana, con sufijo de pertenencia, por relación a la familia romana en aquel contexto de las calzadas. Santificación del camino más tarde, posiblemente al paso del camín francés por el mismo paraje, en esa inmemorial reutilización de culturas y caminos. No hay santa con este nombre en la capilla del pueblo (la del Cristo), aunque bajo Casorvía queda Santullano (San Julián), que también podría estar relacionado con Santa Xuliana, ciertamente.


La Escuela antigua

El nombre del pueblu

El nombre de La Frecha (lat. fractam, 'fraccionada, rota') parece, asimismo, descriptivo de esa circunstancia abrupta y quebradiza del terreno que se estrecha sobre ambas riberas del río entre La Costona, Las Cuestas de Solares o Priones (de nombres y suelos evidentes), y las pendientes que ascienden hacia San Miguel o Herías. La misma naturaleza del suelo es rocosa y difícil, tiempo atrás, para trazar algún camino por allí; por ejemplo, al final del pueblo en dirección norte, justo al comienzo de La Rampla (que se dice de empedrado romano) y Las Esparayas, hay una roca que cruza el camino y parte de las fincas por ambos lados; bien la recuerdan los vecinos de este barrio cuando tenían que hacer alguna obra a mano en las fincas.

El estrechamiento del camino antiguo por el fondo del valle había de dificultar el paso por La Frecha, lo mismo con los argaxos de las pendientes colaterales, que con los hinchentes (los desbordamientos) invernizos del río Payares a su paso por La Chera y los Cherones. Quedó el nombre y el poblado en lo mejor del paso por el terreno menos malo.


(castañar de Isaz y Caridá)

El nombre de Fraimanes

Otros nombres en torno a La Frecha atestiguan un pasado floreciente en sus fincas. Es el caso del conjunto de Fraimanes: en el origen, del propietario Manis (fray, fraile, el hermano Manes). Tal vez un conjunto señorial (o monacal) con el mismo componente en el topónimo que Campomanes: el campo cultivado de Manes.

Hoy todavía quedan en Fraimanes como símbolo de los antiguos productos de estas fincas, las centenarias y gruesas castañares, tan cuidadas por Isaz y Caridá hasta hace unos años (podar, dumir, acorrar, esbitsar...).

Siguen lozanos en aquellos soleados rellanos estos preciosos ejemplares, tal vez en silencioso homenaje a tantos lugareños y lugareñas que hasta estudiaban los fíos con los aforros que suponían los castañeros y las castañas acorrás, alimento de toda la familia por el invierno y primavera arriba.

Y al par de Fraimanes, tal vez no por casualidad, sobreviven semicuidadas las fincas de Tsinarinos (Chinarinos): las tierras sembradas de lino (el tsino, el lino), pa mezclar con la tsana (la chana, la lana), y facer refaxos de todo tipo (calcetos, sábanas, sábanos...).

Las Esparayas, al lado de las paradas, las posadas, las postas del camino

Otros lugares en torno a La Frecha recuerdan su lugar estratégico en el paso de los caminos por el valle, caso de Las Esparayas: una finca tal vez en relación con las paradas, las posadas, el cambio de postas en las caballerías... Una paraya en asturiano: parada pequeña.

Hoy, La Frecha es un poblado que multiplica sus vecinos en época veraniega, con varias casas remozadas, pero permanece bastante menos bullicioso el resto del año. Celebra la fiesta'l Cristo el segundo domingo de setiembre.

L'areniru comunal: los abonos de los caminos tras las lluvias

La Frecha es uno de esos pueblos que recuerda el aprovechamiento del entorno y sus recursos hasta el extremo. Recuerda Ramón (hoy en Parana) el detalle del areniru : a lo fondero del chugar, en la cabecera del puente hacia El Molín había un pozo comunal que recogía las aguas de las caleyas con todos los abonos que arrastraban las torrenteras tras las tormentas (arenas, barro, hojas secas, bonicas de los animales).

Es decir, los vecinos abrían los aguatochos de forma que todas las aguas confluyeran al fondo del pueblo en el pozu; una vez repleto, los abonos recogidos se dividían por partes entre todos los vecinos según las normas acordadas por la esquisa (el conceyu vecinal).

Y otras costumbres recuerda Isaz de aquellos tiempos más mozos, allá por los años treinta. Por ejemplo, la de llevar las cestas al cura y al maestro: los vecinos de los pueblos les tenían que dar los primeros frutos del año a cada uno; una cestaína de arveyos, de patatas, de fabas, una docena güevos... Los diezmos, las primicias..., del año.

En fin, yeran otros tiempos, pero con sus iniciativas de entonces

Muchas anécdotas se recuerdan por los pueblos para sobrevivir tantos lustros antes de las comunicaciones y tecnologías de hoy. Por ejemplo, la forma de comunicarse en las distancias desde los praos a las casas. Recuerda Isaz con gracia (a sus lúcidos 93 años) el sistema de "telecomunicación" tan rústico que usaba para decir algo a Caridá, la muyer, desde los altos de Chinarinos y Fraimanes: se colocaba en un punto de la finca desde el que se divisara la casa, buscaba los trapos correspondientes, y los agitaba de la forma acordada según los mensajes a enviar. Caridá los entendía y respondía con lo que fuera (como un km por el medio en línea visual).

Para más información, ver
Diccionario Geográfico de Asturias.
Ciudades, villas y pueblos.

Editorial Prensa Asturiana.
Colaboración de Julio Concepción Suárez.

Ver El Hospital antiguo de La Frecha (en PDF),
por Alberto Montero Prieto

Volver a pueblos

Depués pasaron treinta años
Poema dedicado a Juan Muñiz Zapio,
por Manuel Asur

Cuando nes mines facíense canciones,
porque muda nun yera la barrena
y colaben del hastial a l'asamblea,
pa entrar pela vida'n comisiones,

fixo Xuan del taller una escuela,
pa daprender a respirar y a escribir
cola espina de la rosa en abril
y enriba l'oriciu, a la cañuela.

Asina empicipiaron lluz y manos
a organizar el dolor y el silenciu,
axuntóse l'aición al pensamientu
y la esperanza declarose sindicato.

Depués que pasaron treinta años,
dafechu quedose na memoria,
el so exemplu sindical, tola so ob
ra,
tan viva agora, como anguaño.


(castañar de Isaz y Caridá)

Ver Celebración del 50 Aniversario del Apeaderu La Figarina

Ver Renueva

ÍNDICE alfabético de materias

Pasar a información cultural