Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

"Acurruquéu en aquella esquina
de un rústico caserón
al mor del fuibu
y de las faízas arroxando nel fogón,
en la soledad creadora
de las nuiches invernizas de Xomezana,
con el viento helado
xiblando en los cristales,
si no fuera por pura humildad
(por nun comparase con nadie, vamos),
Arximiro pensaría también
con el filósofo:
“Sólo sé que no sé nada”.
Arximiro, gracias asgaya"
(por Xulio).

Manuscrito de Argimiro Octavio Álvarez López

Argimiro:
aprender a leyer en la faragua
(II)

(Manuscrito de Argimiro Octavio Álvarez López)
... continuación.

1. La fragua y Tanislao, mis primeras luces.

"Diré para comenzar -continúa Arximiro- que Las Monas es de Jomezana, y que el rollo va ser sobre este pueblo. Que yo naciera no diría nada si no fuera porque ya forma parte del paisaje y del paisanaje. Los mis primeros cuatro años los pasé entre aquel sotón y el río. Mis padres trabajarían para el cuenco de la comida, y mirarían por mí, pero nunca me mezclaron con nadie. Cuando pasaba algún pescador desnudo para pescar truchas a mano, yo pasaba mucho miedo, y temblaba.

La salida de allí fue al centro de Las Monas, que entonces contaba con diez casas habitadas. Las Monas por entonces, aún era paso obligado por el Camino Real. Fue entonces cuando se construyó la carretera (por el otro lado). En Las Monas se establecieron unas modistas o costureras que se llamaaron "Las Graínas". También había un ventorrillo, y sobre todo, una fragua.

La fragua entonces era el nervio de la agricultura y de los oficios. De todo el valle del Huerna y de otros pueblos, venía una clientela obligada, a gatear sus guadañas, a encargar ferraxos para las madreñas, y un sinfin de cosas, como ferrar collares para los cencerros, que hoy se exponen en los museos de arte antiguo. A veces el ferreru hacía de psicólogo, porque la fragua podía ser como la rebotica del mundillo político y de los negocios y de los desplumados.

En San Bras, (caserío a un Km.), en época de celo, había una parada caballar de sementales, y aquel trasiego que acudía a esos servicios, pasaba por la fragua. Eso era para todo el valle del Huerna. Valorábase la estampa de la yegua, la alzada a la crucera, y cómo se portaba el burro semental con las yeguas y el caballo con las burras.

Por esta época era la construcción del tramo de carretera entre Sotiello y Los Pontones, y se abría el primer período de las minas de antracita del grupo llamado "Carraluz". (Tengo que hacer alguna precisión y es para declarar que si hablo de mí, que se entienda como personaje, no como "yo").

Un invierno vino un mozo de Las Babias, con camisa limpia y cara de estudiante, y se ofreció en Las Monas, para dar clase a escala de párvulos. Entonces las familias eran muy numerosas, y recuerdo que el mozo comía un día en cada casa, y que a las chicas, a todas, les gustaría dormir con él. Yo fui a esas clases arropado con una toquilla de mi madre y meaba por mí y balbuceaba mucho.


La faragua y el ferriru

2. Tanislao sentíase superior porque dominaba la lectura, y "calentaba" a sus paisanos...

En Las Monas había entonces un viejo que recibía el periódico de Gijón, que había suscrito un hijo, a la vuelta a América. Estanislao entonces andaba en muletas, pero había sido tratante de ganado, y también pasara un temporada en la cárcel, donde aprendiera a leer y a aficionarse a las noticias. Resulta que por las fechas 22-25, estaba caliente la política con Cataluña, la guerra con África y la llorada pérdida de Cuba.

El viejo Tanislao se engallaba ante aquellos del tránsito de yeguas y otros, que en definitiva vivían de contrincantes suyos, y les leía junto a la fragua y en el portal de mi casa: les leía párrafos del periódico, pero con la malicia de trucar fechas y ubicaciones. Esto a veces era difícil de "colar" y recurrió a meterme a mí en el juego. Me enseñó a leer de corrido, y se escudaba en que con un niño no se puede confabular.

Tanislao sentíase superior porque dominaba la lectura, y "calentaba" a sus paisanos que entendían de lo que era su vida; pero los niveles culturales aún no cotizaban. Algo más tarde a mí me enseñó que siguiera las letras, que eran muy aleatorias, y que admitían muchas combinaciones.

En la escuela de Jomezana, colgaba el retrato del Rey; y esto tuvo que ser en el año 1926. Desde Las Monas, dos kilómetros de mal camino. Ahora el camino ya acabó. Entonces íbamos mañana y tarde; la comida, en casa. Jomezana tenía a Santa Cristina, Villarín, Espinedo y Las Monas; entonces había muchas familias numerosas.

En el rol, el maestro tenía sesenta niños y niñas. El señor maestro se llamaba D. Bernardo y era catalán".


Las mesas de maera, los pupitres,
los pocos tsibros y tsibretas encima,
la pizarra, el pizarrín... Poco más...

3. La escuela de Xomezana y los libros.

"Para la vida de mi crianza, Las Monas era un sitio pobre, y nosotros lo éramos bastante. No es queja, pero las cosas que condicionan a uno, merecen una explicación: por el hecho de ser pobre, (yo tenía ya hermanos), a la escuela de Jomezana fui cuando mi madre pudo reunir para comprar algo de material escolar. Fui a la escuela en época de dos inviernos, cuando no había que trabajar. En total, no sé si contabilizaría diez meses de escuela [...]

Mi madre servía cosas a una casa de La Pola, y allí le echaban periódicos pasados, que ella usaba para empapelar la humilde alcoba. Y en aquel material, que pasaba al reciclaje, yo andaba buscando espacios libres para escribir versos a una rapacina de verdad, y que además ya torneaba.

Resumen: Que encontré algo para el afán que me propuso Tanislao, y un pasaje periodístico de un político que venía de la ancha Castilla, y al asomarse al Pajares, contó que las montañas, peñas de Asturias que desde allí veían, le parecían como pechos de mujer.( El señor de este caso, era D. José Ortega y Gaset, 1915). La filosofía y la táctica quizá dirían otra cosa, pero yo quedé muy a gusto pensando en la nuestra Peña La Portiecha, que además de ser una teta para el filósofo, para mí era una liberación". [Desde el Payares se ve La Pena la Portiecha].


Las muyeres filando

4. La Gran Enciclopedia de D. Juan González.

"Desde 1800 para atrás, quedan bastantes interrogantes, sobre todo para mí, que ocupé el último banco de la escuela. La fecha de ahora es 1998. En Jomezana hay un doctor, escritor, que prepara (creo) una gigantesca obra con gran acopio de documentos rescatados, de orden familiar, social, jurídico, urbanístico. Y también sobre la emigración, religión, economia y cultura.

Digo "rescatados" porque aquí, los de a pie, ni siquiera echaban en ello, no pensaban que Jomezana estuviera en los papeles, ni en ninguna parte. Y sin embargo, nos cabe la suerte, cuando más lo precisamos, de que salga un "ángel", D. Juan González Pola, que emprendiera la ingente tarea. Ojalá culmine con éxito la obra de dar a este su pueblo, la primacía de la investigación, que los indicios la estiran a unas centurias más atrás de cuando la nena de la corra. [Capítulo primero I)

"Niño, si vas a jugar,
juega con La Tierra.
Y si vas a descansar,
Duérmete en ella"

Con el respeto a superiores, yo quiero acceder a la escalera, para que de estos muchos pocos se vuelvan a nutrir otros profesionales, pasadas otras centurias, si quieren rememorar lo poco o mucho que aquí se pueda aportar. Cuando se edite esa Gran Enciclopedia, a la vera del camín francés, está el rabil y molino( molín) que saldrá con la fecha, como detalle, de 1600".


El molín de Riopiquinu

5. Los molinos del río Piquinu, que pasen a la historia

"Los historiadores del Universo y de la Humanidad, coinciden en que nuestro comienzo fue a la vera de los ríos, puede que el Éufrates. Pasados quizá millones de años, ahora somos más débiles, más endebles, y precisamos indispensablemente de la fuerza motriz. Paseé va poco por la ancha Castilla, y vi en sus cerros instalados bosques de molinos de viento para producir electricidad.

Ahora bien, a Julio Concepción le informaron de que en el río Piquinu, y en menos de 2000 metros hubo doce molinos. El Molín del Camín Francés lo están remozando para "RICORDO" y alguno más está en proyecto y con el mismo fin. Yo no puedo saber si en los papeles que van apareciendo de Jomezana se habló alguna vez de las dietas. Concretamente, qué comía la gente, qué sembraban y qué molían.

Los molinos del río Piquinu no son fantasmas. Sí, hay prubas de que hubo cantidad, y sería tema para otra pluma, si es que funcionaron todos de arreo. Además, el grano de más arraigo que sepamos, fue la escanda; y ésta, por su condición y estructura, tiene que ser rabilada, para sacar el grano de la funda (rabilar). Y, a pesar de tanto molino, se hacía siempre en el mismo pueblo, y a fuerza de brazos. El reto de ponerlo aquí, tendrá que ser sobre supuesto de que las tierras hayan pertenecido a un Patrimonio, y, al ser repartidas, se formaran cooperativas familiares. Eso, o algo parecido, llegó hasta nosotros, porque cada molín era propidad de varias familias.

Saliendo de tercio, las fincas mejores, más productivas de la Parroquia de Jomezana hasta mediados de este siglo, seguían siendo los señoríos que no eran de aquí. Estamos seguros de que aquí se pagaban foros, y también, que largo tiempo hubo mayorazgo. Este servidor, estuvo pensando sobre si sería rentable levantar molinos en sitios recónditos y con poco objeto cultural. Sobre todo si se tiene en cuenta que quince o más molinos parecerían mejor produciendo energía hidráulica, que es aprovechable y necesaria para todos usos y para exportar".


María Luisa
con los botsos d'escanda

6. ¿Qué se molía antes del maíz? ¿Cuántos habitantes había en Jomezana?

"Para querer decir algo que no sea puro teatro, tenemos que hablar de la comida, todo lo que se pueda; y también, de cómo alcanzarla; y cuáles eran las materias primas, porque no seríamos serios si olvidamos que en la fecha de 1600, todavía no había maíz en Jomezana, ni tampoco patatas. Éstas y el maíz tardaron más en llegar ¿de América?

La escanda pudo ser tardío. También que la hayan revelado algunos colonizadores, pero entramos en el túnel de que siempre se habla: de viandas, comida de llevar, tortas, etc. Y la cosa de cocinar, del 1500 para atrás, ¿qué se cocía? Además, van por ejemplo 2000 años ¿cuántos habitantes había? Van más de 2000 años que estuvieron aquí los romanos; ¿trajeron ellos las castañas?. Más tarde vinieron buscadores de metales. Pero, ¿qué aportaron?, ¿de qué fecha datarán los castros?; ¿de qué se defenderían los castros?

7. Muchas preguntas sobre Jomezana

Si el pueblo empezó como pastoreo, ¿pudo ser trashumante? Las bellotas ¿serían alimento base alguna vez?; ¿podrían las bellotas ser objeto de molienda? Don Julio Concepción estuvo por el Oriente de Asturias preparando para un libro, y aprendió que a las mostayales se las llama almuerzas. Y desde luego, que las mostayas son ricas; se dan en zonas muy altas y en bosques. Por eso pudieron ser la panacea del pastor.

Y de los árboles, recurrimos a las castañas porque nos dicen que nuestros vecinos franceses, siempre las secan y las muelen. En los años treinta del presente siglo, en nuestra parroquia de Jomezana había, al parecer, a raya de mil personas; por esas fechas, ya se ganaban jornales y venía comida de afuera. ¿Pero cómo sabemos si otras veces hubo tanta gente, o la cuarta o la octava parte?, ¿y en qué circunstancias?

Además, convivirían distintas capas sociales, porque hay zonas de terreno, como La Noval, Los Arvicentes, Las Molineras..., por decir algunas (hoy ya no queda rastro ni de las veredas o caminos). Pero cuando yo era niño, me "colocaron" que desde La Cochá Gameo hasta Las Purquirizas, pasando por la Beyera, Las Payariegas, La Chosa, La Vachina del Pumar, una cordillera de cuasi tres leguas de terreno mediano de altura y calidad, también la zona de Villarín y Santa Cristina. Digo que ya no quedan huellas. Pero van setenta y tantos años, y si te advertían, se notaban señales de haber sido tierras de labor, y además, bastante crónico. Sin embargo, seguimos sin saber qué sembraban, qué fruto o qué rendimiento daba tanto esfuerzo, porque era a brazo, y el acarreo sería al hombro.

8. Yo fui discípulo de los paisanos de Jomezana

Yo soy de Las Monas y de Jomezana, pero los veranos de 1934 y 1935, estuve de criado (para el mes de la hierba) en Jomezana. Además, en mi casa había caserías altas, como El Cabornín y La Felguera; y ello coincide en que yo fui discípulo de los paisanos de Jomezana, si ustedes quieren, de la tanda del 27; tenían mucho arraigo al terruño; llevaban por cuenta la proporción de tierras y población, y tenían recelo de la historia, porque, a parte de que consten escritos en algún sitio, la gente tenía miedo a las sequías y a las pestes o epidemias que diezmaban la población.

Además había ataduras políticas, aun dentro del reducido movimiento que entonces había. Por estas fechas, además, ya empezaba a engrosar el éxodo de todos los que encontraban fuera, ya en América, en minas o en otros trabajos, y de algún modo marcaba frontera de época para los conservadores del 27 que se quedaban a contar, como que el pueblo de Carraluz se formó por decreto con una población o asentamiento muy diseminado en la franja que hoy ocupa la autopista hasta Alcedo. Las ataduras a que aludimos eran que los paisanos querían expansión para acaparar terreno comunal para hacer tierra, borronás para sembrar; y después agregarlo a sus prados o simplemente independizarlo.

De los molinos puede que no se corresponda al período que os marcamos; pero alguna vez estuvieron controlados, y en las Monas había molinos donde no faltaba la fuerza del agua y quedaban exentos de requisa; pero era para el ala de aquel exilio de Carraluz.

De Jomezana quedaban en clandestinidad a moler de noche a las Monas, y los sacos eran de piel curtida y se llamaban fueches (de fuelle); y cuando salían de aquel trance ya con el fueche al hombre y en la noche, se tomaban un respiro en la finca del atajo que se sigue llamando Posafueches. Aquí y en nuestros días (fue en una posguerra) también clausuraron los molinos (8 ó 10) del río Piquinu, y con candado y esparadrapo; y aquellos precintos fueron respetados con todo rigor. Pero en el aire sonaba la frase de Galileo:" y sin embargo se mueve".

9. Pues también hablaré del felechu y de los figos

Esta estampa me la regaló una niña de 9 años que me vio el libro y dice que no hablo del felechu ni de los figos. Bueno, pues el felechu localmente creíamos que era exclusivo de esta región; pero luego nos contaron cosas como la hulla, el carbón, los climas primarios, que producían árboles gigantes que aprisionaron los movimientos telúricos, y que ahora queda del felchu sólo, esa platita como testimonio" anímico", al igual que ocurre con las lagartijas y ciertas aves que, al parecer, testimonian a los dinosaurios.

De los figos que yo sepa, tengo que decir que me gustan mucho; que siempre los hubo en Las Monas; que son fruto universal, y que hay un montón de variedades; y que encierran el misterio de florecer y reproducir su propio polen dentro de sí mismos"


El Puerto Bovias

10. Los puertos que nos tocaron en suerte

"Tengo que recordar en estas introducciones que yo no tengo ninguna preparación para escribir; y voy desgranando, quizá sin ningún orden, lo que me parece básico para la historia de dentro de unos siglos. En este caso, recordando una época de menos de 50 años que aquí se estaba en guardia para defender los territorios comunales; y que a aquello llamaron "la guerra de los puertos".

Por eso me parece oportuno hacer constar que en cuatro décadas haya bajado aquel celo o interés, puede que en un 80%. Tampoco sabré contar a qué obedecía aquel movimiento y si era local de Jomezana o cooperaban otras parroquias. El atisbo que tuve fue que los mineros jubilados de La Cuenca tenían bastantes yeguas y, tempranamente, ya invadían lo mejor de los pastos; y frenar esa causa fueron las razones para que aquel fenómeno se disolviera.

Ya digo que no estoy capacitado para esto; pero soy testigo de que los vaqueros de Jomenzana y durante siglos atrás, acampaban en el puerto de Güeria sin exclusiva, porque también había otros pueblos en las majadas (mayaos) de Cheturbio, Cuevas, El Chegu, sobre todo Busdongo, y puede ser que también en Fondos. Aquí la orografía cría una zona que vierte al valle de Quirós. Estos pastos eran de un coto particular que arrendaban a extremeños que siempre venían con sus ovejas.

11. Del Puerto Güeria, a los complejos del turismo

Pero el puerto de Güeria, por lo visto, es del concejo de Quirós. Hoy puede que esté sin discernir; pero la política ya tiene los cuchillos afilados, y la suerte puede que esté echada: en política hacen papeles de autonomía, pero a nivel local las economías más bien se centralizan. El Puerto de Güeria, o parte de él, lo quiso comprar el Banco de Bilbao en fechas no lejanas; y no se vendió porque la dueña tuvo en consideración a un puñado de vecinos de aquella montaña que entonces, dependían del ganado y de aquellos pastos.

Los bancos crecen mucho y se codean con el Estado, y nosotros reculamos porque el Estado no quiere minifundios, y los ganaderos han de ser industriales en comunión con el Estado y las empresas. Y estos puertos, cabecera de Lena, llegarán a ser complejos turísticos o granjas para jinetas, conejos, perdices y faisanes.

Quería enumerar aquí que el Forqueu y Valseco son teóricamente puertos de Jomezana (lo digo en broma), porque el sistema de aguas vertientes, que se utiliza para ubicar territorios en estos hermosos valles, por mucha nieve que se derrita, o agua que llueva, me parece que nunca devolvieron nada. Ahora llegó allá el progreso, y se escatima ya al subsuelo, agua para que beban todo el verano los animales" .

11. La hijuela de Jomezana

La hijuela del Área Jomezana “es una suerte” buena. Por lo demás, la linde alta con Quirós está entre Lena y Jomezana, por dónde empiezan a discurrir las aguas vertientes. Todavía no hay vallas ni se prinda el ganado porque existe la Senda del ganado, que entrelaza por tal divisoria. Éste es un camino, quizá ancestral, que procede de Babia (León) y que llega hasta la Foz de Riosa.

El área que corresponde a Jomezana, linda al norte con Sotiello pero todo esto queda en casa. La partida podía ser el Barraal, ¿pero quién sabe? Las fincas de Xomezana, llegan hasta el río de las Purquirizas, Las Canales, Xamontan, Cuesta La Figar y Las Monas; de este listón bajaba al río Huerna y se afinaba en un jalón a la vera del camino Real, que consistía en una corra: “La Corra de Chiñán”.

Por el Este, tenemos el río Huerna que parte a Espinedo entre Jomezana y Piñera. Luego vuelve la tolerancia con Telledo, que desde más allá de Ortigosa, sube sesgando hasta la Cochá Gameo, La Capilla, Ordiales, y hasta el Mayéu de Foxón; quiere decirse que por lo menos para la mi ilusión, Jomezana salió con la hijuela muy mejorada; la tierra es buena, el clima también, y yo pongo aquí que debemos ser agradecidos.

Cuando las tierras se cansan también

En principio reconozcamos que la comarca de Jomezana no goza de llanuras, de vegas de fácil cultivo; pero además dentro de la medianía también hay y sigue habiendo terreno abrupto tosco y secano, que en tiempos pasados fueron aprovechados para tierra de labor. Toda la parte de fondo lindaba con el Camín Real desde la Puente de la Cal hasta la Puente del Siirru que está por debajo de Las Monas; y por la parte de arriba, en el ala izquierda del Riu Piquinu, hasta Arvicente; y por Las Esculinas, hasta Santa Colomba y hasta la Coroniecha.

No está fácil de creer que tanto terreno estuviera al servicio de sembrados al mismo tiempo; pero algo que me tocó vivir, y es que las tierras se cansan. Y en el entorno nuestro, en Zureda, se destinaba una finca apacible y de muchos días de bueyes a los desheredados; por ejemplo, tomaba como base a las parejas de recién casados.

Pero esta cooperativa iba echando fuera a quien tocara por razón de tiempo; y entre los de activo, se sorteaba todos los años para que no hubiera “derechos” y también para que vigilaran el esmero de que las tierras no decayeran.

Estoy pensando que yo, no podré dar titulo a estos capítulos porque sí tengo sabido lo ocurrido en los últimos doscientos años, pero será menester combinar las haciendas y el suelo con la moral y los modos de vivir de por lo menos una docena de generaciones.

Los amos y los criaos

Las tierras estaban clasificadas; y entonces la economía el eje del negocio, eran las cosechas. Las capas sociales se reducirían a los que poseían las tierras y a los servidores. Los amos podían ser los colonizadores, o designados, o premiados por el Estado. Los criados podían ser de un militar retirado (hubo un caso en Carraluz y otro en Sotiello), o de administradores de rentas para el Poder, como si era la Iglesia.

Aquí ya dije que va pocos años que se sacudió el yugo de “Los Foros”, que un tiempo pasado las fincas buenas eran de otros, a más de la coyuntura de mayorazgos. Pero los criados aprenderían de los colonizadores, que a su vez les permitirían ocupar tierras virgen, quizá como pecunio o sueldo. Esta podía ser la clave de que esa franja de entre La Cochá Gameo y el río en Purquirizas y ampliamente superada hacia arriba, sea lo que dio lugar al nervio del sistema que luego fueron las caserías.

Una borroná pa los recién casaos

En Xomezana también había terrenos de cooperativa. Algunas fincas eran “morteras” o “guarizas”; esto ya era sobre el pastoreo. A los recién casados, incluso antes, se les daba el “presente” de una “borroná” y era por cooperativismo; o sea que la finca era rescatada del común, elaborada y “puesta al día” por vecinos y amigos; pero aquí cuento cosas que no eran exclusivas de Jomezana. Mi abuelo materno , en Tios, tuvo doce hijos  y sus pertenencias eran unas borronás  en la Pena de Chago, en la “cincha” del  Garguentu.

El ayuntamiento de Lena acordó ordenar y clasificar el territorio y empezó a parar los pies a los paisanos, para que tuvieran que “bajar a la arena” a conseguir permiso, si tenía lugar, para hacer borronás o biescas para los xatos. La policía municipal hacia el seguimiento a las zonas madereras y a los múltiples sondeos de filones del carbón. Esta reseña de cambio coincidía con el cambio de vida que empezaba a pasar lento, pero inexorable, de la gente que se iba del campo, que optaban por la emigración.

12. Escasez y sobrevaloración del "metálico"

Del tiempo de esta memoria, vamos a destacar la escasez de dinero-moneda- que había en circulación. Este era un problema que no beneficia a pobres ni a señoritos. Al parecer, los primeros cuneiformes que se cocieron, ya fue con miras a la contabilidad; aquí el defecto sería que la moneda estaba muy valorada. En nuestro pueblo, todos tenían dónde se cobijar; y en algún sitio, algo de terreno y algún animal: cabra, burro, cerdo o gallinas. Pero esos y los que tenían un poco más, tenían que agudizar el ingenio – y mucho – para redondear los 365 días.

Del Estado cabía esperar que  los artesanos pudieran entrar en el monte, para fabricar utensilios de madera, como toda clase de cestería, madreñas, cuencos, palas, que podían ser para sacar el pan del horno o el purín de los establos. Todos estos artesanos, preparaban arados, yugos, camas y menaje de cocina; y el mercado lo hacían siempre en La Pola. Pero la mejor facturación (a trueque), era en Castilla; había que afinar dinero para pagar al herrero local, que ponía al día taladros, azuelas, raseros y hachas. El trueque tenía que ser comida: grano, cecina, legumbres...

El resto de los que militaban en segunda, era andar al servicio del que tenía el toro semental o la yunta para arar la tierra, el grano para la siembra, o la viga para el tejado, etc. Cuando yo lo conocí, aún había esas trabas de falta de plata, pero ya había ferreterías, comercios que vendían cordeles, sacos, palas, guadañas, cocinas de hierro (la bilbaína), potes, calderos, lecheras y algo de cristal. Esto parecerá un encordio, pero ¿saben Vds. la negrura que tiene la falta de las cosas?

¿Pero de dónde se sacaba el dinero?

Artesanos aquí había pocos; venían sogueteros que hacían los cordeles de serdas, el capador de las marranas, los tejeros, los que ponían al día los molinos, algún aficionado a la piedra, “canteros”, y sastres o costureras que eran ambulantes. Las cosechas: la mayor producción era de la hierba; seguía la escanda, las patatas y las castañas.

¿De qué se hacía dinero? De la época de mis bisabuelos, no se vendería carne, se vendía el ganado para vida, para trabajar, generalmente bueyes, y para Castilla; el caballar, mejor mular, para las tierras en Castilla; y después, en Mieres y en Oviedo, (ferias), los animales de tiro iban para transportes de industrias y para las minas. Se vendían cerdos de cría para Castilla .Y en el mercado interior se vendían castrones, carneros, cerdos, pollos, ablanas. nueces, castañas secas, manteca, huevos... También se vendían pieles y lanas; y se importaba lino que se iba a buscar a Riello (León).

La vida de los criáos

La escasez de “ plata” y el recurso de tenerla, no mermaba el ingenio de hacer combinaciones para seguir el día a día de la vida. Algunas familias admitían un criado o criada y si salía competente, y a parte de la baja soldada, aquella persona, venía a ser como un miembro de la familia.

Anécdota: En la Cortina de Telledo, había un matrimonio que sólo tenían al criado. El señor fue a Oviedo para la feria de la Ascensión y trajo un presente para el mozo: consistía en una “zapica” de madera tallada con profusión, y se la regalaron al sirviente para que tomara por ella la leche fresca de todos los almuerzos: (vianda y leche). El vaquero, estaría en el puerto o en las caserías y al cabo de algún tiempo, la señora le dijo que estaba algo preocupada por si la jarrita sería algo pequeña... El mozo la consoló diciéndole que ¡por favor!, estuviese tranquila; que la zapica era suficiente y además que siempre quedaba algo de leche.

11. La llegada del ferrocarril, las minas

Se conoce que hubo una euforia entre la  tanda que le tocó ser mano de obra para el ferrocarril por el Pajares. Estará escrito: fue después de 1850, y en el valle de Fierros, donde siguió señal de cambio; pero en el Huerna, y en Xomezana, desapareció. Aquí, a una legua de las arterias principales de Asturias, no había ni un indicio. Pasaron sesenta o setenta años de esa tormenta de verano y aquí lo único que discurría era el flujo de embarcar para América.

Las minas de carbón, sobre 1910, ya empezaron a reclamar mano de obra y también la infraestructura viaria, como el ferrocarril del “Vasco”, que llevaba el carbón a los puertos; y las carreteras comarcales, y la creación de ciudades, etc.

En los años 15-20, se abrieron aquí, a la puerta de casa, la carretera a Telledo y el grupo de minas antracita, Coto de Carraluz. En Jomezana no entró ningún progreso con señales evidentes. Se empezó a vender madera para las vías del tren, para las minas; incluso hubo fábricas para la madera, pero el sistema de labranza y de la ganadería, no varió ni un ápice.

A decir verdad, el cambio que yo anoté, fue que se empezó a mandar al caballo para fuerza de tiro. La mano de obra que salió de Jomezana, era voluntariosa, valiente - siento decirlo- pero estaba brava, falta de preparación.

11. Los trabayos de temporada

Voy a hacer una historia de los trabajos que se hacían y que ya no se verán porque no tienen razón de ser.

  • Sacar suquera: En las tierras de labor inclinadas, cada dos años, había que sacar, de la parte fondera a la más elevada, la tierra proporcional que se hubiese corrido hacia abajo. Hacia el año 1918 llegaron los primeros arados mecánicos, que ya hacían esa labor; pero ¿quién los podía adquirir?

  • Tazar la tierra: Se hacía con un arado especial, que se llamaba “cambiecha” para la yunta, y consistía en que introducía sólo el rejón “sechuru” en la tierra para vencer su corteza.

  •  Rabilar: Trabajo de ir adecuando la escanda para molerla después.

  • El Piseu:  También sobre la escanda, pero esto era chamuscar las aristas de las espigas en una obra bastante delicada y después, hacer la trilla a fuerza de brazos y riñones.

  • ¿Los sembrados?: Sí; había técnicas y mucha tradición, pero no digo nada.

  • Los injertos fueron casi nulos. Casi no se cultivó ningún tipo de arboleda. (Van dos siglos, las castañas sí; después se fueron haciendo autóctonas y valían lo mismo).

  • Cerezas, siempre hubo silvestres, y muchas, se subía el oso a los árboles a comerlas (eso lo vi yo).

  • Manzanas, había la muestra, tres o cuatro árboles en todo el territorio. En la década de los veinte ya cambió y ahora, hay cantidad y calidad.

  • El trabajo de dumir: Sacudir los erizos con pértiga, subirse a los arbolones, eso, además de pesado, era muy peligroso.

  • Preseos: Aquí se sabía de la rueda, pero no se aplicaba, para el transporte había útiles como la carreña, esta servía para casi todo, hasta para ambulancia.

  • La carra: una gran cesta montada en un forquéu o carretón, tendría 5 pies de largo, casi tres de alto por dos de ancho; éstas, tiradas por parejas, se usaban para acarreo de las espigas al hórreo. Luego por el año servían en el hórreo para almacén, despensa y a veces para cama.

  • Las hermanas menores eran la güexas, y una amplia gama de cestería con una capacidad y precisión hasta de medidas.

  • Y si esto va a ser leído dentro de doscientos años, para entonces, aún habrá pinturas, fotos y auténticos museos, que este servidor les invita a que se pongan en el lugar de los que lo vivimos.

12. Las comías, los frutos...

Tradición de frutos y comidas.

  • Las comidas, o la base de ellas, eran de tradición y bastante uniformes. En principio, y como base, sería el grano, escanda y maíz; las legumbres eran arveyos, fabas prietas, fabas blancas (judías), fréjoles...; y los tubérculos, nabos y patatas; las patatas llevaban el peso de las comidas; luego, coles (berzas); hortaliza, no mucho; pero se cultivó el espárrago.  Las castañas también fueron fundamento para la alimentación de personas y animales.

  •  La bellota, que en tiempos más primarios sería en cabeza, ahora quedó muy a la baja, porque las castañas tienen más estima. En el término del 1800, hasta mediados del 1900, en la parroquia hubo profusión de nogales que dieron mucho fruto, y entre otros aprovechamientos, el grano de la nuez se usó como grasa para sazonar los potajes.

  • Las avellanas fueron otra cosa: no sé cuándo empezó, pero desde l880 a casi cien años después, fue un sistema de explotación, de comercializar, que si no cubría de riqueza, sí mejoró y alivió muchas economías. En este caso, las tierras que cansaban, eran plantadas de ablanares; esta tarea agrícola ocupaba bastante mano de obra y me parece que la exportación iba siempre hacia el Reino Unido (Inglaterra).

  • La farina de maíz. Sigo hablando de sobre 1880 como fecha, y desde ahí, la leche y la carne tuvieron  que ser cabecera para los que lo conseguían. El maíz: alimento bastante completo, que en las comidas tradicionales tenía aplicaciones diferentes, y era que las farinas (papas) eran para el cocido, pero de harina especial en el molido, pues la farina tenía que ser grebo. Esta harina tenía caducidad de molido de una semana; y si la harina era turrada, para menos tiempo. Los envases desde el molino tenían que ser cestos o cestas, abiertos, de cuestos; y aquí se lucían los cesteros en el tejido para que no filtrara la harina.

  • Las boronas de maíz. La otra forma era para hacer viandas: esta harina tenía que estar molida muy fina y para amasar, me parece que llevaba algo de mezcla de trigo para que ligara mejor. Este sistema no iba al horno; en las cocinas, el hogar, lo representaba el llar; y para “ echar las boronas”,calentaban previamente las losas bases del fuego. A esto se llamaba “ roxar”.

  • El pan del char. Después, a base de berzas, se cubrían y se colocaban los módulos o tortas de maíz, en número de cuatro o cinco, y en forma circular y que formasen una esquina por torta con dos caras y en semicírculo para cocer; primero, cubrir con más berzas; sobre éstas, ceniza y brasas finas; después el quimu. Esto tenía que ser broza, como retazo de hierba, tapinos secos, tarucos de maíz, serrín de astillas, etc., pero con un grado de humedad para que no levantara llama; para que quemara uniforme sin levantar polvo. Si la economía era boyante, la quinta torta tenía que estar “preñada”; y luego, el festín.

  • Las farinas. Las farinas también tenían su moje: Aquí, en general, se regaban con leche; pero entraba la manteca, el miel, y en la ribera del mar la leche casi ni contaba, y el moje  podían ser sardinas o quizá salmón.

En fin, ea zona de los puertos de Cabrales, fueron muchos los empleados de la información, periodistas y cronistas, que quisieron saber cómo era el status de los promotores del queso; y les pareció un milagro: con muy poco – en comida- pasaba aquel colectivo.

Yo, Argimiro, viví en pobreza, y a corto plazo diré que el suero de la leche concentrado, cocido con una embozada de maíz, un varón sano, por debajo de cuarenta años, seguro que anda “empontonado”


El arna o boguéu:
foto de F. Krüger, Biblioteca de Navelgas, Tineo (facebook)

13. Los recuerdos de aquetsas casas y de los sos tsabores

Güey ye un chunes de febrero y toa la mañana va que ta nevando a trepu tendíu. Esto ye'l comenzar d'un tsibru, y p'asuavizar los nervios pídote permisu pa metete de sociu, yo como un probe que nazú nel monte. Voy cuntate algo de aquetsas casas del campo, que toas tenían un mismo aquel. Solían ser independientes; tenían un correor, que daba pa la solana, pa curar las fabas, la cañaza, y pa las riestras de panoyas del maíz. Isi tillao yera el portal d'entrá. Cerca de la puerta casa taba la corripa los gochos, y sobre ésta el gatsiniru de las pitas.

La casa tenía escaleras per de dientro pa servir al correor, al serdu y al sombrao. Debaxo del serdu taba la cocina con el fuiu de tseña, las pregancias y el forno de cocer la vianda. Si la cocina tenía local, yera pa colocar el boguéu pa colar la ropa con la ceniza como detergente. Cuando sacaban la forná de los panes, pasábanlo a una balda en la sala de las alcobas, pa que se conservara bono.

Verás, cuéntote yo tamién que de mocecu xuníamos la parexa de vacas y acarretábanse forcadaos de yerba, y cuando nel camín había repichu prolonguéu, pasábanse unas güeltas del sobéu pal tséu de la vaca que tuviera más fuerte.

(sigue la páxina en construcción...)

Dedicatoria.

Por la ejemplar actividad de Arximiro, por su esfuerzo ilusionado y diario para aprender a leer y a escribir en unos tiempos en los que no podía ir a la escuela, por su estilo literario logrado a los ochenta y mucho años, bien se merecía una dedicatoria en un libro. Y así consta en las primeras páginas el Diccionario etimológico de toponimia asturiana (Julio Concepción Suárez, 2007, Ediciones KRK, Oviedo):

"Y especialmente dedicado
a Arximiro el de Xomezana,
Arximiro Octavio Álvarez López:
excelente alumno de 88 años.

Autodidacta ejemplar:
ocho meses a escuela en toda su vida
(había que dir a las vacas, a las oveyas…).
Y escribe hoy sin una falta…

Sobresaliente, un 10,
pero un 10 altu…
Alumno inteligente,
y por ello humilde (muy humilde),
culto, un sabio
de la memoria rural asturiana:
muchas reflexiones manuscritas
lleva Arximiro a boli negru
sobre los senderos de su vida
y de su pueblo lenense,
en libretas y libretas de rayas y rayas,
con márgenes azules
a la izquierda
(toda una joya para encuadernar
con letras de plata)…

Y, con todo,
seguro que,
acurruquéu en aquella esquina
de un rústico caserón
al mor del fuibu
y de las faízas arroxando nel fogón,
en la soledad creadora
de las nuiches invernizas de Xomezana,
con el viento helado
xiblando en los cristales,
si no fuera por pura humildad
(por nun comparase con nadie, vamos),
Arximiro pensaría también
con el filósofo:
“Sólo sé que no sé nada”.
Arximiro, gracias asgaya".

Ver Arximiro (I): nacer el Las Monas

Ver Argimiro (III): de filanguiru

Ver Argimiro (IV): El Arca d'Espineo

Ver Argimiro (V): la quemá de La Pena

Ver Arximiro (VI): Museo - Escuela d'Espineo

Ver Argimiro (VII): Las muyeres de la Fábrica del Quempu

Ver Arximiro (VIII): Cuando aprendí a escribir en fueyas de panoyas aplastás

Ver Arximiro (IX): El Arca d'Espineo

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