Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

"Al tema de los libros, la lectura, la literatura..., alguien tendrá que echarle imaginación y valentía..., si no queremos volver de nuevo a una sociedad en la que una pequeña élite ilustrada domine y gobierne a una enorme masa prácticamente analfabeta" . .
(Ángeles Caso).

.

El pequeño Museo - Escuela
que Arximiro fue algamando, atropando
(atsugando) en Espineo.
El alma cultural del pueblu
(97 años, memoria, ilusión juvenil...)
(VI)

Con la pequeña biblioteca
que Arximiro va aumentando
en cada ocasión que encuentra:
libros que él mismo compra,
donaciones de amigos...
Todo para la biblioteca
popular.

Alguien dijo bien por ahí que nadie es viejo
mientras sea capaz de empezar
algún proyecto nuevo cada mañana.
Por eso, Arximiro, a los 97 años
sigue teniendo una mente tan joven.

Hasta él mismo
va numerando los ejemplares
a modo de tejuelos,
por orden en los estantes

El habitante de los libros,
tal como reza en la placa de la entrada

Ser joven:
carta de Samuel Ullmann

"La juventud no es un período de la vida, ella es un estado del espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del coraje sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor del confort..

No se convierte uno en viejo por haber vivido un cierto número de años: se vuelve uno viejo cuando ha desistido de su ideal. Los años arrugan la piel; renunciar al propio ideal arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y las desesperanzas son los enemigos que, lentamente, nos hacen inclinarnos hacia la tierra y convertirnos en polvo antes de la muerte.

Joven es aquel que se extraña y se maravilla. Él pregunta como el niño insaciable: ¿y después? Él desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.

Eres tan joven como tu fe. Tan viejo como tu duda. Tan joven como tu confianza en ti mismo. Tan joven como tu esperanza. Tan viejo como tu abatimiento.

Permanecerás joven mientras permanezcas receptivo. Receptivo a lo que es bello, bueno y grande. Receptivo a los mensajes de la naturaleza, del hombre y del infinito.

Si un día tu corazón fuera mordido por el pesimismo y minado por el cinismo, que Dios se apiade de tu alma de viejo".

Así es la juventud de Arximiro, que diría el mismo Samuel Ullmann. Y como el texto original está en francés, y la ilusión por saber de Arximiro no tiene fronteras ni barreras, así se lo dedicaría también el propio autor:

ÊTRE JEUNE

La jeunesse n'est pas une période de la vie, elle est un état d'esprit, un effet de la volonté, une qualité de l'imagination, une intensité émotive, une victoire du courage sur la timidité, du goût de l'aventure sur l'amour du confort.

On ne devient pas vieux pour avoir vécu un certain nombre d'années, on devient vieux parce qu'on a déserté son idéal. Les années rident la peau, renoncer à son idéal ride l'âme. Les préoccupations, tes doutes, les craintes et les désespoirs sont tes ennemis qui, lentement, nous font pencher vers la terre et devenir poussière avant la mort.

Jeune est celui qui s'étonne et s'émerveille. Il demande comme l'enfant insatiable : et après? il défie les événements et trouve de la joie au jeu de la vie.

Vous êtes aussi jeune que votre foi. Aussi vieux que votre doute. Aussi jeune que votre confiance en vous-même. Aussi jeune que votre espoir. Aussi vieux que votre abattement.

Vous resterez jeune tant que vous resterez réceptif. Réceptif à ce qui est beau, bon et grand. Réceptif aux messages de la nature, de l'homme et de l'infini.

Si un jour, votre cœur allait être mordu par le pessimisme et rongé par le cynisme, puisse Dieu avoir pitié de votre âme de vieillard.

por Samuel Ullmann

Libros de poesías,
manuscritos populares,
novelas, estudios científicos...
Un poco de todo para empezar.

Premio al Pueblo
Ejemplar de Asturias,
1998.
Jomezana y Valle del Huerna

La Pena La Portietsa,
vista desde Espineo,
con una farraspaína de nieve
en pleno invierno

Poesía a La Portiecha,
por Manuel González

PORTIECHA.
tú, que oteas el valle,
tú, que te yergues airosa
entre la tierra y el cielo,

presta oídos y atiende,
y acoge hoy, complacida,
este mensaje del cielo:

Eres esbelta y hermosa:
hicete asi yo muy presto,
antes que hicieran mis manos
prados y montes y huertos.

Quiero que veles tú siempre
de aquestos hombres los sueños;
quiero que estés siempre alerta:
quiero que mires por ellos.

Que ningún mal les sorprenda
solos, durmiendo en el lecho;
quiero que tú les alertes,
para que estén bien despiertos.

Sé tú su norte y su guia,
conduce al bien a los buenos,
aparta el mal de sus vidas,
haz tú que miren al cielo.

Mirad, mirad a la Pena,
hombres sencillos y buenos
de Xomezana y Piñera,
de Carraluz y Espinedo.

La roca es (la) Pena Portiecha;
la luz, (la) recibe de Febo;
la luz, viene de arriba;
la roca, apunta hacia el cielo.

PORTIECHA.
tú, que te yergues airosa
entre la tierra y el cielo,
haz que, mirándote a tí,
miren contigo hacia el cielo.

por Manuel González

Pobreza,
miseria:
el drama de los tiempos,
antes y ahora:
lo mucho, en pocas faltriqueras;
lo poco, en muchas manos;
la nada en demasiados refaxos
esmagutsaos;
en tantas bocas pestsás,
manos encallecías, ilusiones frustrás,
gabelas pe los caminos y cabanas,
calamidaes, tságrimas...,
al mor del fuíu tantas veces.
Lo mucho, la bayura despilfarrá,
en tan pocas faltriqueras tapecías,
y relucientes refaxos,
más que asgaya refalfiaos. .

Los teyaos de Espineo
desde lo que fue La Escuela

El nombre de Espineo: las espineras,
que tanto se aprovechaban antes
(maera, flor calmante, bayas comestibles...).
Bien lo asolaya la copla:

"De Campomanes p' arriba
ya florezú la espinera,
de Campomanes pa' baxo
que floreza cuando quiera".

La vida bucólica
de un pueblo, tiempo atrás:
sólo símbolo en estos tiempos
El reló de sol:
tampoco había otra forma
de contar las horas

Como aquel otro reló,
del que hablaba Miguel Hernández
en el poema:
el que marca las horas
por las sombras de las montañas,
de las peñas, de los árboles...,
a medida que el sol va girando sobre
el contorno de cada pueblo.
Para los lugareños ya era bastante:
y se equivocaban muy poco..

"Aquel tajo cerril de la montaña,
el campesino y yo
tenemos por reloj:
la una es el barranco,
otro las dos;
las tres, las cuatro, otros;
la aguja es la gran sombra
de un peñasco que brota con pasión;
la esfera, todo el monte;
el tic-tac, la canción
de las cigarras bárbaras,
y la cuerda la luz... ¡Espléndido reloj!
¡Pero sólo señala puntualmente
las horas, en los días que hace sol!"

(Miguel Hernández)

Ver Argimiro: (I): nacer en Las Monas, un siglo atrás

Ver Arximiro (II): la Fragua y Tanilsao,
mis primeras luces

Ver Argimiro (III): de filanguiru

Ver Argimiro (IV): El Arca de Espineo

Ver Argimiro (V): la quemá de La Pena

Ver Arximiro (VIII): Cuando aprendí a escribir en fueyas de panoyas aplastás

Ver Arximiro (IX): El Arca d'Espineo

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