Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

"Si queremos mirar al futuro con garantía,
no podemos dar la espalda a la montaña.
Tenemos que volver a negociar con ella,
a aprovechar sus pastos, a criar ganado
y a hacer quesos
como lo hicieron nuestros abuelos"
(Jaime Izquierdo Vallina)

.
porque la leche (la tseite, la tsiche)
nu vien del supermercao, claro..

Siempre al filo de la raya:
las aguas vertientes

Cuestión imprescindible en los altos del verano era la de dirimir aguas vertientes: y ello no tanto por las aguas, sino por los pastos colgados de las laderas a uno y otro lado de la montaña. Al norte, los asturianos; al sur, los castellanos, término más generalizado que leoneses (los cazurros, en la expresión más familiar).

Las aguas vertientes implicaban pastos vertientes, como todavía siguen discutiendo vaqueros y pastores hoy: ahí quedan topónimos como El Muñón del Agua, picacho divisorio entre el puerto de Robledo leonés y los pastos lenenses de La Vachota.


y con el detalle de la zapica
en las hábiles manos del vaquiru,
una esguitoná tras otra.

Y de ahí, la imaginación en las leyendas que recogen las astucias en las disputas por inclinar cada contendiente las aguas a su ladera: mito de la poxa (la cascarilla de la escanda).

Según la versión lenense, vertida la poxa en las aguas arriba, en El Puzu la Vachota (bajo El Muñón del Agua), reaparecía abajo, en La Fuente Pancuyareo (sobre Foz y Traslacruz). Previo vertido a mano, otra vez en la fuente donde brota limpia el agua, claro está. Leyendas y estrategias de este tipo se encuentran en muchos puertos asturianos.


bona cabaná ganao al par de la cabana:
con la pación del puertu a rebosar na primavera
ente l'axenxo, la xistra y la xanzaina
qu'empieza a sosetsar

Inmemoriales siguen siendo las las prindás: el ganado "en prenda"

Lo mismo que en tantas otras brañas asturianas, sirva un ejemplo al azar. La obligada vecindad de los vaqueros con los pastores al otro lado del Ceyón, Tresconceyos, o Las Ubiñas, no se llevaba en todos los casos de buen ceño: fue fruto de litigios interminables en cualquier ocasión que los ganados se pasaban de la raya, y pastaban en la vertiente ajena.

Era el caso de las prindás: tomar el ganado en prenda, en cautiverio hasta pagar la deuda de algún modo. Lo hacían los pastores y los vaqueros, cada uno conduciendo en prenda los ganados a su vertiente regional.

Quedan así nombres interesantes. Es el caso de una pequeña finca sobre La Puenti, en Tuíza, frente a la Capilla actual: el llamado prau El Potril. El prau El Potril es ahora una pradera más sobre el río, pero recuerda épocas pasadas con un mayor aprovechamiento de los pastos; era una corralá a la que se conducían los ganados que se prindaban por cruzar los altos limítrofes con los pueblos castellanos.

Una vez pagado el rescate, sus dueños acreditados los conducían de nuevo al otro lado de Las Ubiñas. Según las ordenanzas de las diveras parroquias asturianas, cambian ligeramente las condiciones, aunque coincidentes en lo esencial.


las horas más bucólicas
del atardecer nel mayéu:
a los xatos nun yos-fay falta reló

La Raya de muchos conceyos

La misma circunstancia rebajada se mantenía con mejor o peor ceño entre los conceyos limítrofes. Por ejemplo, se llama El Quentu la Raya al cantizal divisorio del Mayéu Busdongo y La Sapera, en El Puerto Güeria: entre los pastos lenenses y quirosanos respectivamente.

Y lugares limítrofes semejantes: La Raya es justo la línea que marca el actual Parador del Alto Payares. O La Raya: zona de los apartamentos del Puerto San Isidro hoy. Pero volvían los ganados a sus pastos, y los ganaderos a la obligada vecindad impuesta por los altos.


siempre'l vaqueru tras su ganado en la braña,
desde que rompe l'alba
hasta que caria

Aquella inevitable convivencia geográfica con los castellanos no siempre hubo de ser tensa, como se dijo, ni marcada por las prindás del ganao a uno y otro lado del cordal.

Las conveniencias mutuas daban lugar a otros troques de mejor viento: no había más remedio. Ya se dijo que, por ejemplo, los tuizanos intercambiaban productos con los cazurros. Y hasta aprendieron a cultivarlos, incluso, en sus propias irías y morteras, por dejar algún día de comprarlos.

Las estretsas cuerrin, cuerrin,
you nun tengo de correre,
dondi mi cueya la nueiti,
atsí tou d'amanecere

(vaqueirada)

De allí quedan nombres como El Garbanzal: finca a la entrada de La Iría, cruzado el río de las Guarizas, bajo el camín de las morteras -derecha subiendo-; algunas vecinas lo recuerdan sembrado de 'garbanzos'. El topónimo del Garbanzal se refuerza con El Lentiyal: finca sobre Teyeo, junto al Fabar, que se recuerda semá de lenteyas en los años cuarenta (lo mismo que El Fabar, de 'fabas', en este caso).

Lus señores tienin don
y heredáronno na calle:
ya mi me tsaman vaqueiru
ya heredéino de mio padre

(vaqueiradas)

ya tamos na primavera: lo dicen esgañitaos los paxarinos...
y los paxarinos nel nial (nel ñeru)
(foto de Xerardo García González)

Y otras muchas coplas vaqueiras por toda la geografía asturiana:

"Soy pastor, nací nel monte,
entre la flor yal yerbáu;
calor nun tengu de naide,
más que la del mieu ganáu"
(recogida por Adolfo García Martínez)


camín del puertu

"Tener la soledad por ejercicio
y el silencio por sabio y por contento;
por compañía la nieve y por asiento
una altura que cerca un precipicio"
(Miguel Hernández)


vaqueiros camín del puentu
(Salas)

Extracto del artículo publicado sobre este tema:
CONCEPCIÓN SUÁREZ, J
. (2002).
"Costumbres vaqueras en las brañas lenenses ",
en Etnografía y folclore asturiano:
conferencias 1998-2001
(pp. 75-119).
RIDEA. Oviedo.


la terdi, con la nublina'n sala,
camín de la camera na cabana:
y, con un poco suerte,
la orquesta de ranas nel tsegu pa dormir...

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