Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez
 

"La inteligencia no se demuestra
probando que se tiene razón
y que tu enemigo es un malo que debe morir.
Inteligencia es
evitar conflictos o resolverlos"

(Joaquín Villalobos)

Entre el Ateneo griego
y la Esquisa lenense remozada
bajo La Palmera.

Publicado en la web
de. www.ateneoculturallapalmera.com

( Desde un rincón de cualquier pueblu... )

No resulta frecuente, ni mucho menos, la ocurrencia de unos cuantos mozos y mozas de dar nombre a una actividad local escartafoyando entre las raíces griegas y latinas. Y tan gayasperos y gayasperas resultaron ellos y ellas, que hoy asoleyan de nuevo pe las caleyas lenenses la voz, poco menos que sagrada del Ateneo, como lanzada desde las ramas siempre sosegadas, frescas, reverdecidas, umbrosas, de una palmera.

Ya los romanos llegados a estas montañas por los altos de Pindietsa y de Propinde, con Carisio a la cabeza ( ya fay más de dosmil años ), traían en el palabreru la voz athenaeum: el templo dedicado a la diosa Athenaia, la protectora de la ciudad, la divinidad que tenía el olivo como símbolo de la paz, y la riqueza de la ciudad por el trabajo de los artesanos, de los oficios en el arte del hierro, la cerámica y la madera; del ingenio de la mente y de las manos. El ingenio artesano del trabajo individual y comunitario, que construye cada mañana y cada tarde los grandes pueblos en paz.

En definitiva, Atenea era la divinidad femenina que tenía por única religión el culto a la mesura como fuente de seguridad y de progreso: la palabra, el razonamiento de la mente, el espíritu del diálogo. Las únicas garantías de una paz duradera en la cultura del trabajo y del ingenio popular en la ciudad: la polis griega, tan alejada hoy de su sentido primero, y tan desvirtuada por tantos políticos virtuales y políticas más que gastadas del dosmil.

Por esto, la voz ateneo , ahora recuperada nel pueblu La Pola a la sombra de La Palmera ( tamién podría haber sío a la sombra de un frisnu, de un rebutsu o de una faya ), resuena ( retrañe ) con tañidos (triñíos) entrañables que recuerdan los animosos toques de campana que se hacían en los pueblos a la hora de reunirse pa la esquisa : aquella reunión vecinal presidida por el rixior , en la que intentaban solucionarse pacíficamente los problemas de las caleyas (por lo menos se intentaban arreglar con la voz de ún o una de ca casa ).

Ciertamente, en aquel templo griego presidido por Atenea leían poetas y oradores sus obras, antes de difundirlas al pueblo que se iría ilustrando con ellas. Más tarde, en el Ateneo romano, se reunían los científicos y hombres de letras para investigar, ordenar, construir, decidir el progreso cultural para todos los habitantes de la ciudad. Finalmente, con el paso de los siglos, fueron especialmente los franceses quienes fundaron más ateneos con parecidos objetivos culturales, y críticos en muchas ocasiones.

Siguiendo el ejemplo, se fueron abriendo otros ateneos en diversas regiones españolas, algunos de los cuales clausurados ( peschaos, zarraos dafechu ), por los peligros regeneracionistas que suponían pal gobiernu de turnu . El gran poeta Espronceda yera ún de los que taba metíu nel ajo dalgún ateneo zarréu por peligrosu.

Del otro lado, escartafoyando y argadietsando nel palabreru que trixeran los romanos , tuvieron estos mozos y mozas tsinizos (por lo de Tsena ) la feliz idea de calificar el ateneo con un adjetivo no por más conocido más apreciado en los tiempos que cuerren (o que vuelan nel ordenata y per interné ): la palabra cultural . Y formaron así el Ateneo Cultural de La Palmera , que fundieron en el lenguaje ya más enchurdiéu (enlazado, retorcido) de sus páxinas web: http://www.lapalmera.es , www.ateneoculturallapalmera.com (la pallabra nun queda muy curtia, pero ye lo que esixe el guión marcáu por Bill Gates).

Porque, ciertamente, y por mucho que no lo parezca, la voz cultura , cultural , es poco menos que sagrada en el desarrollo de los pueblos. Y no porque la cultura sea el privilegio de unos cuantos: nunca lo fue al principio, ni lo dice su etimología. Y, si no, basta mirar pa otras palabras de alreor : agri-cultura, horti-cultura, arbori-cultura, pueri-cultura, viti-cultura, apicultura, floricultura.

De modo que el componente cultura, entre los romanos que llegaron a Lena, sólo significó al principio ‘cultivo (físico y espiritual), trabajo del campo, civilización, educación, instrucción, culto, crianza, cuidado de las cosas...'. El amor al entorno, en definitiva: la ecología más natural y práctica al completo, y sin más –ismos, ni -ístas , tan lejos de las etimologías algunos.

De forma que pocas palabras tan sagradas, con sabor tan rústico y campestre, nos dejaron los romanos como la voz cultura : el cuidado de la tierra, de las güertas , de los árboles, de las viñas, de las abeyas , de las flores... El cuidado de los guajes: la educación, el aprendizaje..., que tanto preocupaba a los güelos y a las güelas , aunque siglos atrás consistiera poco más que en aprender a cultivar la tierra, cuidar del ganado, aprender oficios artesanos, aprender a cocinar, coser, texer, facer madreñas, curarse y curar los animales con recursos caseros, plantar, insertar árboles... La única cultura posible en aquel entonces.

Por ello, cuando estos mozos y mozas de una Palmera nel dosmil tejen también la voz ateneo con el adjetivo cultural, no podemos menos de admirar ese sano deseo de reunirse al modo griego para cavilar entre todos y todas sobre aquellas cosas que a todos y a todas nos atañen en la vida colectiva de un pueblo: la polis (de donde viene la palabra política, tan desvirtuada, espiazá, esmagutsá, esmigayá ..., como está hoy). ¡Quién lo diría!.

Por este camino se verían remozadas voces tan entrañables como la esquisa (el concecho de otros tsugares): aquella reunión vecinal en cada pueblo, por pequeño que fuera, donde acudían uno o una de cada casa para intentar buscar, acordar y solucionar, las tareas más urgentes para la buena vida de las caleyas . Y con ella, aunque fuera en otras actividades ahora, ya en plena época informática y cibernética, vendrían las otras actividades comunales como la estaferia, la esfueya, la andecha ... Los tsabores diarios fechos por turnos, pero entre todos y todas.

Da gusto, ciertamente, presta saber que de nuevo unos cuantos y unas cuantas lenenses se reúnen a lo cabero de un café (casi como los paisanos de antes nel chigre'l pueblu), sobre todo para tratar temas culturales (de cualquier cultivo físico o síquico, de progreso), en el entorno más o menos cercano o lejano geográficamente: conocida, cosmopolita, sin barreras de montañas ni de otro tipo..., es la actitud de algunos contertulianos como Tomás (por citar sólo un ejemplo) en sus andanzas pel mundo con la primera ONG que le permira xubir al querru de los destinos sin fronteras.

De los riesgos personales a cambio de casi nada: de arriesgar la vida propia pensando en salvar las ejenas. Simplemente por trabayar onde más falta faiga : en las estaferias, en las estayas, en las andechas onde haiga menos xente pa ayudar y poner el hombru.

Queda, por tanto, el ejemplo de unos jóvenes (o ya menos jóvenes tsinizos ) que nos pueden aportar a los demás de la tertulia los nuevos lenguajes que circulan en este entorno, por cierto, globalizado sólo para unos pocos, los menos necesitados, los más hacendados. Para la mayoría (los que sólo poseen xaratales y borrronás ), su mundo va a seguir sin glogbalizar, es decir, sin poder acceder a las comodidades suficientes en esta gran aldea dixital que es el mundo de hoy (sin más divisiones ni categorías, como si del mundo futbolístico se tratara).

En fin, en esta nueva aldea digital que nos invade, se vuelve imprescindible la comunicación sincera de los vecinos y vecinas en cualquier rincón de un chigre de pueblu , aunque sea amuebláu y adornáu al estilo globalizáu del milenio en marcha. Tamos naguando, esnaliando, con pruyíu, de poder comunicarnos con la palabra directa y dialogada sin trampas mediáticas, sin manipulaciones solapadas, sin partidismos, sin politiquillas de colorinos tan alejadas de aquella polis griega, que sólo trataba sobre las cosas públicas de la ciudad para arreglarlas, mejorarlas, proyectarlas en el tiempo y entre todos.

Y con la esperanza también de que, como en cualquier Ateneo desde el Partenón helénico o románico hasta estos mismos días, vuelva a retoñar la creación literaria lenense: que nuevos poemas, romances, obras teatrales, narraciones, ensayos filosóficos, artículos periodísticos y otras investigaciones regionales..., se empiecen a leer, valorar, criticar, asoleyar al público, en esti nuevu y gayasperu Ateneo Cultural, siguiendo aquella larga nómina de escritores e investigadores tsinizos (Vital Aza, Menéndez Pidal, Jesús Neira, Manolo Pilares..., por citar sólo algunos también). Puxa l'Ateneo Cultural de La Palmera más tsariega .

"La nueva polaridad del mundo
no es entre la izquierda y la derecha
o entre cristianos e islámicos,
sino entre inteligencia y estupidez"

(Joaquín Villalobos).

Xulio Concepción Suárez

Ateneo Cultural: artículos

Ver artículo I: conceptos y términos.

Ver artículo II: el asturiano, lengua romance

Ver artículo III: situación actual del asturiano

Ver artículo IV: conclusiones

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