Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
 

"Lo que llamamos cultura
es el modo de hacer habitable la realidad,
de fomentar o entorpecer
esta larga marcha del hombre
en busca de su lugar bajo el sol"
(José Antonio Marina)

Cultura popular asturiana (I):
términos, conceptos, equívocos..
.

Extracto de los planteamientos
y cuestiones discutidas
en la mesa redonda
del Ateneo La Palmera,
28/02/07
Xulio Concepción Suárez

Términos, conceptos, opiniones discutibles.

•  Cultura. La voz cultura es una de esas palabras más desvirtuadas con el paso de los tiempos: para algunos sectores más urbanos y tecnificados hasta llegó a designar, casi con exclusividad, el saber obtenido en los libros, en las universidades, en las bibliotecas... Nada que ver con el sentido original de la palabra. Su aplicación puede abarcar muchos campos, en los que escasea la documentación escrita; o está muy manipulada, incompleta, parcial, mal interpretada... En palabras de Leopoldo Antolín - Ignacio Prieto:

"Saberes populares... En lo que hace a las explicaciones toponímicas vinculadas a la tradición oral, conviene situarse en un punto medio que evite el menosprecio gratuito de los saberes populares..., habida cuenta de que, en no pocos casos, cuando el río suena agua lleva... Por lo demás..., las leyendas e historias locales son un activo cultural de primer orden, independientemente de su veracidad como elemento explicativo del pasado" (Leopoldo Antolín, Ignacio Prieto).

•  El palabreru romanu. Entre las palabras que trajeron los romanos , la voz cultura era simplemente ‘cultivo, cuidado', en el aspecto físico y espiritual. Y el documento más fiel es la palabra agricultura : ‘el cultivo, el cuidado del campo, del agro' (arar, sembrar, sallar, abonar...). De donde también el cucho , el cuito (lat. cultum ): en realidad, ‘cultivado, cuidado con abono'. O el culturismo : el desarrollo del cuerpo, de los músculos...

•  Y algunas terminologías más específicas. El campo léxico es muy abundante, siempre con el mismo sentido de cuidado del entorno habitado: horticultura, apicultura, floricultura, puericultura. .. (el cultivo de la güerta, el cultivo de las flores, el cuidado de las abeyas, el cuidado de los niños...).

•  El uso asturiano de la lengua : Es, en definitiva, un aspecto más de la cultura que se fue desarrollando en Asturias desde mucho antes de los romanos (indoeuropeos, celtas...), muy modificada (enriquecida) por ellos, con las nuevas técnicas agrícolas, ganaderas (el aráu , la vid, los cereales, el queso, los molinos, las ferrerías ...), cultuales... Cuando llegaron los romanos a estas montañas, ya había palabras: Aramo, Bendueños. el río Nareo, Lena... Y un léxico común: argana, cambietsa, carépanu, carquexa, corripu, cuerria, maratana, tsastra, tsata, quéndanu...

•  Popular. En el latín que trajeron los romanos, populus era ‘pueblo llano, vulgo, conjunto de habitantes de los núcleos rurales o urbanos, población'. Es decir, agricultores, obreros, artesanos, apicultores, artistas... Todos aquellos que construían el desarrollo de la agricultura, las industrias artesanales, la arquitectura, la música, la literatura oral, las tradiciones de güelos a nietos...

•  Otra cosa es que lo popular (lo oral) no se escribiera: de ahí viene el desprecio de muchos y muchas por ese tipo de cultura transmitida sólo oralmente, aprendida sin escuelas, sin libros, sin universidades. Hoy queda, todavía, como símbolo la Universidad Popular en muchas regiones.

•  El término popular viene a designar, así, lo que sabe hacer el pueblo , aprendido de sus mayores en el campo, en la casa, en las caleyas, en los oficios, en las artes, en las industrias artesanales: sembrar, facer madreñas, plantar árboles, segar, facer sidra, facer una casa, ordeñar, curarse con plantas medicinales, cocinar, bordar, facer casadiellas, tocar la gaita, tocar la cordión, bailes regionales, danzas... La base, en definitiva, de aquel único tipo de progreso posible siglos atrás, sólo con el ingenio, la inteligencia práctica más natural.

"Está completamente equivocado
pensar que las lenguas sin escritura
carecen de literatura.
La lengua oral no sólo es anterior
a la lengua escrita, sino que ésta
se nutre constantemente de aqueélla"
(Juan carlos Moreno Cabrera)
.

•  Una sabiduría milenaria poco inventariada, poco recogida, poco investigada . La vida creativa, constructiva, de los lugareños durante muchos milenios, sus capcidades para sobrevivir en tantos siglos, se van con la memoria de los mayores, pero no pasan a los libros muchas veces: está por describir casi toda la gastronomía casera de nuestros güelos y güelas, sobre todo la de las brañas y cabañas; los oficios artesanos, el funcionamiento de los artilugios industriales (molinos, batanes...), sus conocimientos de la madera, la piedra, el agua...

•  No existe un diccionario de los utensilios de trabajo (verdaderas tecnologías revolucionarias en su tiempo siglos atrás): cambietsa, aréu, venu, güexa, satsaora, horro ... Es decir, hay varios Museos Etnográficos muy interesantes, pero son más bien pasivos, poco creativos, constructivos: se ven, pero no se leen; no se reutilizan en la vida práctica como técnica didáctica de trabajo. Te los explican, pero no tenemos la descripción viva de cada utensilio de trabajo, cada ingenio con la madera, la piedra, el fierro... No son interactivos con repercusiones multidisciplinares en el aula a distintos niveles.

•  Falta una recogida de materiales populares contada por los propios lugareños : la idea de CRUZ ROJA (en Lena) de recoger por los pueblos sus impresiones rurales en un libro, debiera continuarse al resto del saber popular: que los paisanos y paisanas cuenten cómo hacen las recetas de cocina ( casadietsas, fayuelas, suspiros de unto ...), cómo plantan árboles, escanda, lechugas... Falta un inventario etnolingüístico, etnobotánico, etnomusical..., de la artesanía asturiana.

•  Apertura de Centros a la Comunidad . Alguna esperanza sosetsa (florece) en los centros educativos: las Nuevas Tecnologías (ordenatas) empiezan a ponerse al alcance de los mayores por las tardes, una vez que los menores terminan las clases de la mañana. Con ellas pudieran muchas personas recuperar el tiempo perdido en su infancia, cuando no había estos recursos. Y de otro lado, podrían empezar a redactar por su cuenta (en clase y en casa) lo que saben de gastronomía, plantas, remedios caseros: ellos aprenderían de nosotros (informática), y nosotros de ellos ( gastronomía, fitoterapia, arboricultura, leyendas, refranes, canciones populares, poemas. ..). La cultura popular interactiva: el aprendizaje placentero y prospectivo.

•  La cultura, la didáctica del trabajo : los mayores llevan en las venas la didáctica de trabajo, el saber trabayar pa poder comer, aprender ( querer aprender ) desde bien pequenos , pues no había otru remedio. Todo un ejemplo hoy, demasiado desaprovechado

•  Todo un saber ecológico en el tiempo: el ejemplo y el respeto de los mayores. Un alumno de 6-8-10.. años, nunca puede tener la conciencia tan equivocada de que sabe más que el güelu , que la güela , que la madre..., simplemente porque maneja el móvil y el ordenata. Terminará por mandar y dar órdenes en casa desde ya guaje: pasará el carru delante las vacas. Y eso no es un proceso ecológico: padres y güelos también acaban convencidos de que el que sabe y el que manda ye'l nietu, que ye muy listu, porque maneja un móvil (pa cuatro mensajinos y pa poner faltas de ortografía, claro); y maneja el ordenata pa baxar música y bilurdiar pel mésenge r... Una educación nada ecológica: el sistema se rompe por la base.

•  Una cultura informática y tecnolóxica también para los mayores . Sería la forma de valorar el saber popular, y de recuparar sus valores: y una verdadera terapia ocupacional. Al mismo tiempo ayudarían mucho en la educación de los pequeños en las aulas: un padre, un güelu , una güela , se sentirían valorados, como fuentes de información y de experiencias sentidas. Y transmitirían a los nietos la necesidad de aprender : el gusto por el saber, por muy transformado, tecnificado, informatizado que esté hoy.

"Cultura, agricultura..., la cultura es semejante al esfuerzo cultivador de la naturaleza, cultivo, en donde se siembra, alimenta y poda" (José Ángel López Herrerías).

A modo de resumen y ejemplo

En fin, la cultura de los pueblos es el cultivo que fue posible en aquel contexto espacial y temporal, geográfico sobre todo, hasta estos mismso días. Cada región, cada país, tiene el suyo como resultado del que tuvo hasta esa fecha. Y los documentos escritos no registran, ni con mucho, todas las costumbres y usos que registran los documentos orales: la voz de los mayores. Por eso, la memoria de los pueblos resulta imprescindible para el conocimiento de la cultura popular de cada valle, cada poblado, por pequeño que sea.

Sirve un detalle cualquiera. Varias décadas atrás -pero no tantas-, la salud debió ser preocupación constante en la vida de las familias, tal como llegó a nosotros en la voz oral de los mayores. Hay numerosas expresiones coloquiales y refranes que lo confirman. Resulta de gran interés el dato etnográfico que Joaquín M Barrero (escritor nacido en Cangas del Narcea) incluye en su novela La niebla herida. Dice allí el autor, y así verificó el dato como real en una presentación de otra novela en Pola de Lena (Detrás de la lluvia), que en los pueblos de Cangas, cuando un anciano estaba próximo a la muerte, las familias más pobres los depositaban en una piedra solitaria en lo alto de un monte, y allí lo dejaban morir. Dice así el texto

... El pueblo agonizaba. Pero ¿sabes?, la piedra seguía allí, en lo más alto y solitario del monte.» «¿Qué piedra, padre?» «La de la soledad y la muerte.» Algo sobrecogido insistí: «¿Qué pasa con esa piedra, padre?» «Éramos todos tan probes en el pueblo, tantos los guajes y tanta la miseria que cuando un mayor se hacía muy viejo y no podía ayudar a las tareas ni valerse, se le llevaba a esa piedra y se le dejaba morir. Una boca y una responsabilidad menos.» Le miré asombrado. «No me lo creo, padre.» «Puedes creerlo; es la verdad. Era costumbre que venía de generaciones, en todas las familias de esos pueblos. Por eso, a veces, coincidían varios ancianos en el abandono. Pero la piedra era grande y había sitio de sobra. Mi padre, tu abuelo, lo hizo con mi abuelo. Cuando lo llevó, la nieve cubría el verdor y el viento arremolinaba los copos. Al dejarle sobre la piedra, mi abuelo habló a su hijo: "Aquí mismo, hace años, yo dejé a mi padre como él dejó al suyo y como tú estás haciendo ahora conmigo. No te entristezcas, es la ley de estas tierras míseras" (445 s).

Muchos otros ejemplos de lo que fue la cultura en los pueblos (la que hubo de hecho en cada caso) podríamos documentar a través de la literatura también. Sirva el otro ejemplo recogido por Pérez de Ayala en una de sus obras. Todo se resume en una frase que impresiona cuando la analizamos en el contexto comunicativo de los personajes correspondientes:

"Que si si me da por los cerdos, me amuela..."

Es decir, que la salud en personas y animales, la salvación, estar a salvo cada mañana y a lo largo del día o del año, parece preocupación preferente tiempo atrás, y tal vez, incluso, pensando antes en los animales que en los propios humanos, como recuerdan las palabras de Pérez de Ayala.

Efectivamente, en una Antología, de Manuel Avello publicada por ALSA en 1980 (noticia de Nicasio en Boal), hay una escena literaria, por lo menos simbólica. El protagonista se dirige al casero que cría cerdos, y le pregunta por sus cuatro hijos que no ve en la nueva visita, pues se habían muerto los cuatro con la última peste. La respuesta del casero es tan dura como significativa:

“- Un mal del diaño, señor: si me da por los cerdos, me amuela” .

Es decir, en la mentalidad del porquero la peste en los cerdos le hubiera arruinado. ‘... del mal..., vino por los fíos... ' –siente decir-.

Ciertamente, sólo es una dura escena literaria, pero no sabemos hasta dónde representa el sentir de muchas familias menos pudientes para las que la pérdida de un animal ( una vaca, una cabra, un gochu ...) suponía una verdadera tragedia familiar para el resto del año: poco que comer, poco que vestir, pocas fiestas, imposibilidad de pagar impuestos, rentas, limosnas, ofrendas a la iglesia.... Y muchas bocas que alimentar: 10-12- 16... fíos, más el padre, la madre, los güelos, bisagüelos ... No sobran aquí tampoco las causas de la pobreza en tantas familias de antes (y de ahora, tantas veces también...). En palabras de Luis Mateo Díez:

"Dicen que la memoria feliz de Badavia, la arcadia pastoril de los albores medievales, se tiende en la pacífica sucesión de sus estaciones, perdida en los siglos como un mar sosegado [...] Esta memoria feliz se rompe con algunos sobresaltos, que presagian la posterior rapacidad de los señores. Sombras depredadoras, alzadas para las leyendas del miedo y el expolio, cuando los Concejos se ven sometidos a las torvas espuelas de las alimañas feudales".

En fin, con una reflexión final de José Antonio Marina:

"Conviene desacralizar la Cultura..,.las culturas son vida, no textos, son soluciones cambiantes a problemas cambiantes"

Ver artículo II: el asturiano, lengua romance

Ver artículo III: situación actual del asturiano

Ver artículo IV: conclusiones

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