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Cómo elaborar un currículum
con criterios comunicativos
del moda, con un lenguaje
sencillo, económico,
sin que canse,
sin aburrir

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Hay muchos modelos, formas, estilos..., según para qué, para quién, para dónde... sea la información seleccionada y personal. Pero, en todo caso, hoy no hace falta presentar un documento rimbombante, de muchas páginas, de autobombo, con rollos, con datos innecesarios que se deducen solos, o se suponen de otros... En principio, porque eso ya no se lleva, y, además, habrá muchos otros currículos presentados a la vez, y no te lo leerían, prefieren los más cortos y que van al grano.

La razón es puramente lingüística: quienes seleccionan, las empresas que los reciben a montones, dedican medio minuto a mirar el currículo de los aspirantes, por lo que conviene destacar solo lo imprescindible, y utilizar palabras 'clave' que capten la atención del seleccionador. Aquí van unos consejos para cuidar tanto la forma como el fondo de este documento clave: una vez más, la sencillez expresiva del lenguaje, y sobre todo en estos casos.

Unas cuantas recomendaciones, a modo de decálogo que se lee y se oye con frecuencia entre aspirantes y entrevistadores al perfil de una plaza, con unas cuantas variantes según los casos, es evidente:

  1. Datos personales, los justos. Las circunstancias vitales no hay que ponerlas por escrito. Solo si la empresa se interesa, el candidato puede confesar su estado civil, hijos a su cargo, edad, etc. Los otros datos ya te los preguntarán, si acaso, después: cuando te los pidan, una vez seleccionado/a.

  2. Tíitulo y nombre. El documento debe contar con un título, que puede ser el nombre y los apellidos del candidato o, simplemente, 'Currículum vítae'. Poco más.

  3. Las faltas de ortografía, un error imperdonable. Las faltas de redacción, la corrección (gráfica, ortográfica, gramatical, sintáctica...) admiten pocas disculpas. Revelan descuido por parte del candidato, que no ha revisado el currículo lo suficiente, o no ha pedido opinión a terceros para mejorar su presentación. Se acumulan así muchas papeletas para que el documento acabe en la 'papelera de reciclaje'. Revisa varias veces el texto, o pide que te lo corrija alguien, pues tú mismo no ves las faltas a veces (te sabes el texto de memoria), no ves las erratas, los errores....

  4. Organizado por apartados (titulaciones, idiomas, cursos...), o por años, por cursos . Depende de los objetivos, pero hace falta un modelo sencillo y bien esquematizado, que proporcione una imagen adecuada del aspirante. El documento puede hacerse más visual organizado por bloques: datos personales, objetivos y experiencia profesional, formación y aspectos de interés (este último para detallar algún dato concreto).

  5. Diseño de presentación sencillo. En la presentación, no hay que abusar de las palabras en negrita o en cursiva, ni imprimir el currículo en un papel de colores. El formato de una hoja DIN-A4 en blanco es el más adecuado. Del mismo, el candidato debe entregar un original mecanografiado y con foto de carné.

  6. Frases cortas, puntuación abundante, sin repeticiones de palabras, claridad, variedad léxica.... No es mejor un currículo con largos y cuidados párrafos. Para conocer la experiencia de un profesional, las empresas prefieren dos palabras mejor que una línea. Así que, está fuera de lugar incluir enunciados como: "Quiero mostrar mi interés en su oferta debido a…", "Debe saber que…", "Mi función como coordinador consistía en…". Es preferible hacer una síntesis en forma de sustantivos: "Coordinador. Funciones:…"

  7. Verbos en tiempo presente. Algunos verbos de acción como 'enfocar', 'consolidar' o 'promover' son bienvenidos. Y también el uso del tiempo presente, incluso para referirse a trabajos anteriores. En lugar de decir "Fui responsable del departamento administrativo…" o "supervisé informes bajo la dirección de… ", es mejor poner sustantivos también: "Responsable de…" o "Supervisión de informes…".

  8. Evitar la 'paja', los rollos, lo redundante, lo que no venga a cuento. Autocalificarse con adjetivos como 'emprendedor', 'maduro' o 'dinámico' no resulta muy adecuado, cae pedante. El empresario prefiere tener una visión objetiva del aspirante, a través de una carta de recomendación, por ejemplo. Y en el apartado de estudios, el consejo es destacar sólo los relacionados con el puesto. El seleccionador deducirá que si el candidato es licenciado, habrá ido al colegio, al instituto…

  9. Dar por supuesto lo que el lector pueda deducir del contexto, de la situación descrita. En el estilo de redacción, también hay que evitar expresiones ambiguas como "Podría desempeñar tareas…", además de dar por hecho que se tienen cualidades imprescindibles como "ética profesional" o "habilidades de comunicación", por lo que conviene pasar por alto estas cuestiones en el currículo.

  10. Ahorrarse la firma. No es necesario firmar el currículo al final: no está bien visto en el mundo laboral. La rúbrica de la carta de presentación se considera suficiente.

Finalmente, cada vez se llevan más las cartas de presentación, como se dijo, redactadas por personas, empresas, tutores..., que te conozcan bien, que sean sinceras, sin alabanzas falsas tampoco. Dos tipos, por tanto:

  • carta de presentación propia, o de motivación: en ella el/la concursante se presenta así mismo, pero insistiendo sobre todo en los motivos que le llevan a presentarse a una plaza, a un trabajo, a una beca... Expone las razones sinceras por las que quiere un trabajo, más allá de las pretensiones económicas, que resultarían muy poco convincentes para quien lea el currículo.

  • carta de presentación ajena, o de recomendación: en ella, en cambio, otra persona que te conozca y tenga una cierta experiencia en un campo o relevancia profesional, describe tus cualidades, capacidades de trabajo, de estudio, carácter..., todo aquello que pueda servir de apoyo a los datos ofrecidos por el concursante a un puesto.

Se pueden adjuntar ambas al currículo, y pueden influir, si se percibe que son objetivas. A partir de este currículo como base, pueden hacerse cambios para ajustarlo según el puesto ofertado por cada empresa. Se trata del margen de 'marketing' del que dispone cada candidato para demostrar que es la persona adecuada para desempeñar un trabajo. Hay que vender bien la imagen, pero las mentiras se cazan pronto, o se cazarán después en la primera entrevista...

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