Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

"Siempre que me pongo a recapacitar sobre aquellos pueblos de mi juventud lo primero que viene a mi memoria son los olores, los colores, las sensaciones más elementales. Aunque yo diga: pensaba esto o lo otro, seguro que no era así, seguro que eso me lo imagino yo ahora, al paso del tiempo. Pero de lo que sí estoy segura es de las sensaciones. Por eso cuando hablo de la visita del Alcalde vuelvo a sentir el olor y el frescor de aquella noche" (Josefina Aldecoa)

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Escribir con los cinco sentidos

A) Sustantivos. Redacta un texto descriptivo del paisaje donde abunden los sustantivos: formas del terreno, plantas, animales, acciones sobre el terreno, sensaciones visuales, gustativas, olfativas, auditivas...

  1. Precisión. El sustantivo forma parte de cualquier escrito: aporta la precisión de los objetos, conceptos, datos... Los vamos seleccionando para señalar sensaciones que vamos percibiendo con todos los sentidos: colores, formas, sonidos, aromas, sabores, frío, calor, suavidad, aspereza.

  2. Variedad. En la redacción fluida hemos de ir rebuscando sinónimos en lo posible, de forma que no se repita la misma palabra hasta pasadas 8-10... líneas: resultaría pesada para el oído, pobre para el estilo. Aunque no existen los sinónimos totales (ver / mirar, oir / escuchar, antiguo / viejo, diferente / distinto...), el contexto permite una cierta selección aproximada en el sentido para cadas situación concreta. Por esto, bien está un diccionario de sinónimos a mano, o en la red (on line).

"Soy un guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
y todos mis pensamientos son sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
y con las manos y los pies
y con la nariz y la boca.
Pensar una flor es verla y olerla
y comerse una fruta es conocer su sentido"
(Fernando Pessoa)

B) Adjetivos. Redacta un texto descriptivo con esas cualidades sensoriales de los cinco sentidos (valoración de lo que ves, lo que escuchas, lo que tocas, lo que hueles...)

  1. El adjetivo es la base de la descripción. Muchas teorías corren a favor y en contra de los adjetivos, por exceso o por defecto. Pero una realidad es evidente: los adjetivos van traduciendo la valoración del que contempla, escucha, huele, saborea, toca con las manos, con la piel..., con el alma flotando sobre un paisaje. Baste ojear un poco lo que opinan tantos teóricos y prácticos con su escritura y sus formas de mirar, expresar, sentir, lo que les preocupa en cada tiempo. Toda la historia literaria tuvo en cuenta los adjetivos en mayor o menor grado. Sirvan algunas oponiones muy diversas:

  2. Porque hay muchas opiniones al respecto. "Hay que pensar que una sociedad que pierde "en cualquiera de sus actividades" el sentido del valor de los adjetivos no marcha completamente bien. Los adjetivos son falsos, pero relucen. Es una quincalla que se quiere hacer pasar por joyería fina y que suele llevar con tanto placer y tanto orgullo como si su legitimidad fuese indudable [...] Nunca destellaron los adjetivos tan abundantes y asequibles [...]. Si el adjetivo anda rotulando mediocres, retribuyendo intenciones y no realidades, siendo un juguete infantil manoseado, falsificado, sin sentido...." (W. Fernández Flórez). Del libro Diccionario de escritura . Víctor Moreno. Azala/Portada, 2006.

  3. "El adjetivo está de capa caída. Si, señores. Está de capa caída el adjetivo, parásito del sustantivo, al que ahoga con su abrazo como la hierba al árbol, y no a decía: caída ... Está de capa caída el adjetivo, al que ahoga con su abrazo como la yerba al árbol, y no seré yo, precisamente, quien pretenda infundirle nuevos bríos [...]. El adjetivo laudatorio, lejos de favorecer, desfavorece, desvaloriza generalmente las mercancías a que se aplica y por eso nadie que sepa por dónde anda le llama a Cervantes, ilustre, eximio, genial ni egregio, sino, sencillamente, Cervantes. Lo de ilustre o eximio, así como lo de egregio o genial, nos vendría muy bien a usted o a mí, querido colega, pero a Cervantes no, porque lo colocaría a nuestro nivel [...]. El adjetivo, al igual que los antibióticos, ha ido perdiendo eficacia a medida que se usaba y abusaba de él, pero no resígnándose a morir, ¿saben ustedes lo que hace? Pues, con gran frecuencia, se mete en una oración acompañando al sustantivo y poco a poco va empujando a éste hacía afuera hasta expulsarlo del todo y quedarse dueño absoluto del terreno [...]. A pesar de su mala conducta no quisiera que el adjetivo fuese completamente exterminado en esta guerra sorda, porque, después de todo y di­gase lo que se diga, un mundo sin adjetivos tendría, a la larga, que resultarnos demasiado monótono" (Julio Camba). Del libro Diccionario de escritura . Víctor Moreno. Azala/Portada, 2006.

C) Verbos. Redacta un texto narrativo autobiográfico (cambia el nombre del narrador) donde uses muchos tiempos verbales para señalar las acciones: cuando eras pequeño/a, cuando tenías 8 años, ahora mismo...

D) Adverbios. Redacta un texto de la vida cotidiana (conversación, paseo por un bosque...), donde uses unos cuantos adverbios para precisar lo que digas en el espacio, en el tiempo, en el modo, en la cantidad, afirmación, negación, duda...

E) Nexos. Uso abundante de nexos lógicos para marcar progresivamente la unión y relación entre los párrafos: de inicio, de progresión, de síntesis, de oposición, de causa, de consecuencia...

D) La técnica literaria.

La realidad virtual: "Todo escritor que crea es un mentiroso; la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación. Considero que hay tres pasos;asi como en la sintaxis hay tres puntos de apoyo: sujeto, verbo y complemento, así también en la imaginación hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el segundo crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y el tercero es cómo va a hablar ese personaje, cómo se va a expresar, es decir, darle forma. Estos tres puntos de apoyo son todo lo que se requiere para contar una historia. Ahora yo si le tengo temor a la hoja en blanco, y sobre todo al lápiz, porque yo escribo a mano" (Juan Rulfo). Del libro Diccionario de escritura. Víctor Moreno. Azala/Portada, 2006.

"Todo era verdad bajo los árboles,
todo era verdad. Yo comprendía
todas las cosas como se
comprende un fruto con la boca,
una luz con los ojos"

(Antonio Gamoneda) .

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