Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

En Casorvía nun hay mozas
en Malvedo son pequenas,
en la Frecha, barrigúas
y en Hirias, platiqueras.

(Copla recogida por Carmen Prieto)

CASORVÍA.

Un tsugar al par de la vía romana

Lugar y parroquia de Lena, sobre Malveo, en un vistoso paraje sobre el valle del río Fierros. Dista 11 kms. de La Pola, y se sitúa a unos 664 ms. de altitud. La parroquia tiene por patrona a Santa Eugenia. Actualmente se mantiene un poblamiento estable: 63 habitantes. La castellanización en Casorvida nunca fue usual entre los lugareños ni en el conceyu.


(fósil de Gloria Muñiz Prieto)

Las viviendas del poblado se fueron levantando al lado de una derivación de la vía romana de La Carisa, que desciende de los altos limítrofes con Aller por L'Ancruciá, Viacabachos..., en evidente alusión a los cruces y a sus caminos.

La etimología posible del nombre

Tal vez, de ahí el topónimo: casa super viam ('casa sobre, junto a, alrededor de...' la vía romana), en los documentos, casa orbida, Casorvira, Casolvira... En todo caso, nunca *Casorvida, pues nada tiene que ver con 'vida', por supuesto (deformación popular').

Hay otras interpretaciones, que suponen algún antropónimo, pero el hecho de que justo sobre Casorvía se encuentre la finca de Viacabachos (la vía de los caballos); y que al lado y por debajo pase esa desviación de la Vía Romana de La Carisa, con destino al fondo del valle y a Mamorana por Campomanes; todo ello inclina a pensar que se trate, más bien, de la descripción geográfica por la posición del pueblo: casa sobre la vía romana (tal vez, La Casona actual, no por casualidad, justo bajo la finca de Palacio).

Tradicionalmente, en cambio, se ha generalizado el topónimo Casorvida, que nada tiene que ver con el origen del poblado, ni, por supuesto, con la errónea interpretación de vida.

Los propios barrios del poblado confirman el origen del pueblo: La Cruz, El Quentu las Cruces, bajo la iglesia actual, donde confluyen los caminos de Linares, La Frecha...; El Carril ('camín de carros'): al norte, camino de Malveo; y el camín de Viacabachos ('la vía de los caballos'): el que desciende de la calzá romana.

Por otra parte, las fincas sobre las casas, llamadas Fondes de Vicha (tal vez del lat. fundum villam, 'feudo, conjunto de heredades de la villa') parecen indicar la condición de villa agrícola que tuvo el primer poblamiento de Casorvía, en aquel primer sentido rural de 'casa de campo, explotación rural', al lado de otras en el concejo lenense (Tiós, Xomezana, Parana...). La parte cimera del pueblu, por algo se llama Cimavitsa: encima de la villa.


(fósiles de Gloria Muñiz Prieto)

El pasu nivel

La circunstanacia de la vía de Renfe, que atraviesa entre las viviendas del poblado dividido en dos (El Pasu Nivel), tuvo una repercusión laboral en las gentes del pueblo: muchos jóvenes, homes y muyeres, trabajaron y siguen trabajando en Renfe. Hoy es un pueblo con casas bien conservadas en torno a unas vías que dividen geográficamente el pueblo, con un paso a nivel a pie.

Tiempo atrás el pasu nivel era mucho más amplio, y bien recuerdan los vecinos a la última guardesa, María: ella abría y cerraba las barreras cuando se acercaba un tren, de modo que los vecinos habían de esperar con el ganado, con la parexa, con las carreñas, con los forcaos...con las prisas..., hasta que la máquina irrumpiera poderosa con su velocidad acostumbrada y sus pitidos estridentes, y el último vagón se perdiera por el túnel del Carril, camín de L'Astación de Malveo.

Todo un espectáculo eran los trenes, los mercancías, el Correo, L'Esprés..., pa los mozacos y mozacas de entonces con la maleta camín d'escuela. Y todo un símbolo para los vecinos de un pueblo de montaña, cincuenta, cien años atrás.

La parroquia de Santa Eugenia de Casorvía incluye los núcleos de El Carril, Casorvía, La Caseta, Malveo y La Pandiecha.


La cambietsa de tazar

Contemplando a Casorvía desde cualquier canturrial del pueblu

Lo mismo en invierno que en verano, caminando por Casorvía, o por las laderas vecinas (lo mismo da), nadie puede dudar que el pueblu se fue levantando pensando en los rayos del sol: por Casorvía sale temprano, y por Casorvía tarda en quitase. Sólo hay que preguntalo a los vecinos de Herías, Heros, la Frecha, Renueva..., que ven con los güeyos clisaos cómo las casas de Casoría siguen soleyeras a media terdi, mientras las sombras del invierno arriba van dejando a la xelá sus casas y caleyas bastante más temprano.

Queda pa los más aveseos el consuelu inversu: también en pleno estío agostiego, se agradece la sombra de la media tarde, al frescor de los castañeros y matas de la ladera más avesea y expuesta al norte y al nordeste. Todas las monedas tienen dos caras, y las monedas del paisaje no iban a ser la excepción.

Pero Casorvía ye tsugar bien soleyeru, topaeru en cualquier estación del año, como bien van describiendo las palabras del suelo desde tiempo inmemorial: los caminos, las fuentes, las casas del poblamiento antiguo, los barrios del pueblu, los emplazamientos castreños, los nombres de santos y santas hasta en los praos y tierras de semar, están ahí para confirmarlo.

Bien lo saben los mayores y no tan mayores, que siguen conservando y apreciando lo que tienen alreor, comenzando por sus topónimos: Fuentesdevitsa, Sansebastiano, Donabona, Penaladuena, Las Viñas, Tresviñas... O El Quentu las Cruces: sobre el túnel de l'Agualrío, donde se cruzan varios caminos: el que xube de Las Fonticas, un ramal de La Cagüérniga y el urtu ramal de Las Castañarinas. O La Crucina, un poco más abaxo. Toda una red viaria para aquellos tiempos entre Casorvía y La Carisa.


L'aréu de tsabrar

La raíz del agua en el origen de un poblado: Madrona, la madre l'agua

Y con el calor del sol, el frescor del agua. Varios siglos, milenios atrás, el agua no llegaba alas casas, sino que las casas tenían que ir donde estiviera el agua, las fuentes, el regueru, el manantial, el río... Un poblamiento sólo era posible si había cerca agua suficiente para personas y animales, por lo menos. De ahí el nombre, poco menos que sagrado, de Madrona: zona de fincas, justo sobre el pueblu, no por casualidad, bajo Fuentes de Vicha (de nombre indiscutible, por tanto).

Madrona, sin nada que ver con supuesta madre alguna ni sufijos negativos (valorativos, peyorativos), tiene raíces universales: indoeuropeo *matr- (raíz, génesis, origen), más tarde. latín mater (aplicada ya a la 'madre' en sentido animal y humano, en consecuencia); indoeuropeo, *-on-a (agua).


(posible otsera pa enfriar la leche en las otsas de barro, las cazuelas, las lecheras, l'odre de mazar...; foto de Gloria Muñiz Prieto)

Pero en sus comienzos (ocho, diez mil años atrás), la raíz mater fue usada por los nativos para señalar (entre otras cosas) cualquier lugar donde naciera el agua, como indican tantos hidrónimos: Madrid, Lamadrid, El Madrigal, el río Lamadrid (Cantabria), el apellido Lamadrid (Cabrales), La Madregona, El Madrusu, La Fuente la Madre (en el mismo conceyu Lena).

Por ello, Madrona, sobre Casorvía, ofrece popcas dudas: una raíz milenaria que los pobladores hubieron de cambiar con el tiempo, pues no les sonaría muy bien una palabra con apariencias tan dudosas por las caleyas a la hora de nombrar las fincas: si ya habían perdido el sentido original (raíz, origen, nacimiento), dieron vueltas a la palabra hasta encontrar la traducción exacta de mejores apariencias.

Y así surgiría Fondesdecitsa (luego Fuentes de Vicha): las fuentes originarias de la Villa, las aguas que dieron vida a las sucesivas casas y barrios del pueblu. La simple inteligencia y cultura, a su modo y en su tiempo, ecológica y popular.


(foto de Gloria Muñiz Prieto)

Palacio, La Casona: las casas más altas, a la raya cimera del sol, una vez más

Pero, como los nombres casi nunca están solos en el paisaje habitado, bajo Madrona se irían adecuando los primeros espacios para la fundación del poblamiento estable: la residencia señorial, palaciega, de la casa fundacional, sea directamente sobre la desviación de la vía romana de La Carisa por Viacabachos; sea através de un antropónimo relativo al señor de la villa, como también pudiera ocurrir, aunque hoy no se justifique sobre el terreno. En todo caso, los lugareños bien dejaron claro en el topónimo (en los dos topónimos) el componente vía.

Por algo, más arriba está L'Ancruciá: la encrucijada de los caminos que allí se ramifican en direcciones diversas (a Carraceo y Carabanzo, a Felgueras, a Casorvía, a Malveo y a Campomanes...).

Una casona, un palacio, sólo eran, un par de milenios atrás, una casa grande con su casería completa alrededor: cuadras, rabil, molín, tierras de semar... Poco más para las necesidades de los romanos hasta buena parte de los tiempos medievales.

Ciertamente, en Palacio y La Casona apracece pronto y tarda en quitarse el sol en pleno invierno: el señor de la villa (el feudal) tenía el privilegio de levantar vivienda buscando la única calefacción posible entonces: el calor del sol. Y lo hacía con las medidas de comienzos de enero: donde más dure el sol el 5 de enero (me decía muy seguru un allerán tiempu atrás), ahí escoyía el solar el señor más pudiente; no dudaba que tendría luz y calefacción gratis todo el año.

No podrían hacer lo mismo los menos privilegiados: tendrían que conformarse con los espacios peores, pues los mejores yeran pa semar; lo peor, pa las casas y caleyas. Una vez más, la posesión de la tierra, del el terreno, va determinando, posicionando, clasificando poblamientos y pobladores también.

Palacio ye hoy un preu, pero es el símbolo que recuerda las extensas posesiones señoriales, poco a poco divididas y subdivididas en compraventas y herencias, cada una con sus nombres después, en razón del nuevo posesor, el tipo de arbolado, la naturaleza del terreno, las funciones de las cosas (Cimavicha, El Carril, El Cañuilu, Las Campas, Salcea, Tresviña, El Barrionuivu...). Cada palabra, con toda su larga historia detrás.


los mozos del pueblu, fay dellas primaveras yá
(foto de Gloria Muñiz Prieto)

Morgao, Sansebastiano, Los Sampedros...

Otro núcleo habitado importante de Casorvía estaba bajo las casas actuales, no por casualidad tampoco al lado del agua. Es el caso de Barrionuivu (antes, Barrenuivu): el barrio nuevo, tal vez en continuidad con las casas palaciegas de La Casona y Palacio, una vez extendido el poblamiento inicial con sucesivas ramas familiares o sociales. En Barrionuivu se mantienen las marcas antiguas de haber sido habitado: casas de vivir, cuadras, restos del horro, güertas sembradas todavía hoy...

Y toda una serie de murias y cercos de piedra, que atestiguan del todo la organización de un poblamiento antiguo, desde los altos hacia los rellanos medios y los valles. Siempre al lado del agua: el regueru que desciende de los altos de Agualrío (nombre evidente).

Por los mismos rellanos a media ladera se fueron labrando los buenos espacios de Sansebastiano: rellano antes de tierras sembradas, lo mismo que Sucuyano, Santagadía, un poco más abajo, con larga tradición de buenas fincas sembradas; y, según una voz oral ya desdibujada, con tradición de algún señorío monacal, eclesiástico.... Más al norte, Los Sampedros, Donabona (la señora, la dueña buena); más al sur, Santullano, La Ilesiavieya, L'Hortal, Las Faces... O Morgao: el terreno del mayorezu (lat. maioraticu, el mayor, el heredero de la familia), bajo El Fondón (tal vez, el feudo grande, la fundación mayor).

Como no faltaban en torno a los señoríos y posesiones eclesiásticas o monacales las viñas, las parras de las uvas, por escaso y menos dulce que fuera el vino en aquellas laderas tiempo atrás: ahí están Las Viñas y Tresviñas para atestiguarlo. El escudo en La Casona de los Muñiz pudiera recordar esta estructurada vida del pueblu hasta estos mismos días.

Entre Penaladuena y Donabona; entre Santuyano y Valdefraes

Por todo lo dicho,se diría que Casorvía forma una unidad inicial, que parte de un núcleo habitado señorial, poco a poco diversiificado a medida que fue creciendo el poblamiento. A Barrionuivu (bajo el pueblu), se fueron sumando otras posesiones colaterales circundantes. Sería el caso de Penaladuena, en realidad 'la peña de la señora'. En el otro extremo, bajo la Escuela después, Donabona: 'la dueña buena'.

Más arriba, Valdefraes, bajo Los Campos: 'el valle de los frailes, los hermanos'. Y en el otro extremo, Santuyano, La Ilesiavieya y La Capía (La Capilla), en relación posible con las posesiones eclesiásticas. El nombre de Solamuria (debajo de las murias, los muros, el resto de los edificios) bien recuerda algún caserón o vivienda sobre aquellos rellanos, antes tierras sembradas.

No obstante, como tantas veces, la interpretación popular pudo ir cambiando los nombres a su entender. Así, en un documentodel s. XI, se cita la Iglesia de San Sebastián, sobre el río Lena, que había pertenecido al conde Donelle Majitiz. Y de Donelle, la voz popular pudo sacar nombres como Dona y Duena, por analogía con la voz referida a Señora, Dueña.

Una vez más, la importancia los lugareños para aclarar las posibles variantes de siglo en siglo; al lado están los escasos documentos escritos y transcritos sin demasiadas garantías, pues eran registrados por escribientes, notarios..., con muy poco conocimiento del asturiano local tantas veces. Y por otras razones también: intereses de los señoríos posesores, la Iglesia, las retorales, los terratenientes...

Un libro con otros datos de Casorvía


Luis Montero Sabugo:
en los abismos de la historia
.

Silvia Ribelles de la Vega.
Editorial Pentalfa, Oviedo 2011.

Reseña del libro:

"Silvia Ribelles de la Vega nació en Oviedo el 30 de abril de 1969. Se licenció en Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo, y obtuvo su doctorado en la Universidad de Extremadura. Ha escrito un libro sobre la presencia de la Marina Real Británica en las costas de Asturias durante la guerra civil de 1936-1939.

También ha publicado varios artículos y ha aportado ensayos para libros sobre las relaciones entre Gran Bretaña y Asturias durante el periodo de entreguerras y la guerra civil española. Esta es su primera biografía. En la actualidad, reside en California con su marido y sus dos hijos.

Luis Montero Álvarez nació el 30 de abril de 1908 en Casorvida, Lena. El tercero de un total de 13 hermanos de una familia de ferroviarios, empezó a trabajar como aprendiz de fogonero en el Depósito de Máquinas de la Estación Norte de Oviedo en 1925, tras pasar algunos años estudiando en el Seminario de Valdediós.

En Oviedo entró en contacto con las corrientes revolucionarias, y en concreto con Juan Ambou, de quien fue gran amigo. Ingresó en el PCE en 1936. Apenas si participó en la Revolución del 34, aunque su papel en la Guerra Civil sería mucho más señalado. Durante la contienda nacional, alcanzó el grado de Capitán y actuó como juez instructor de tribunales populares.

En 1939 salió hacia el exilio en Francia. Tras pasar por el campo de Gurs y la compañía 184 de Trabajadores Extranjeros, se unió a las filas de la Resistencia. En París, se convirtió en el jefe del aparato militar de la resistencia española, y comandante del Segundo Destacamento de las FTP-MOI que integraba a unos veinte hombres, casi todos españoles. Montero fue detenido por la policía francesa el 30 de noviembre de 1942. Tras estar retenido en varias cárceles parisinas, pasó a manos de la GESTAPO.

A finales de marzo de 1943 fue deportado al campo de concentración de Mauthausen, Austria. Allí fue nombrado Secretario General del PCE clandestino. El campo fue liberado por fuerzas norteamericanas el 5 de mayo de 1945.

Luis Montero regresó a Francia, y siguió trabajando para el PCE. En 1948 fue enviado a Asturias a reorganizar la guerrilla antifranquista. A finales de enero de 1950 fue detenido por la Guardia Civil en Gijón. Tras su detención, cayó el último grupo importante de guerrilleros de Asturias. Todo apuntaba a que la delación había partido de Montero, que desapareció poco después de aquellos terribles acontecimientos"

Artículo en la Nueva España
sobre la autora

Ver un comentario de Luis Simón Albalá en su blog:
La vida en un puño

Para más información sobre Casorvía, ver
Diccionario Geográfico de Asturias
,
Ciudades, villas y pueblos.

Editorial Prensa Asturiana.
Colaboración de Julio Concepción Suárez.

Ver Casorvía (II):,
por Rufino Ceferino Vallejo,
Memorias del pueblu

Casorvía en la TPA:
Pueblos, el programa de Sonia Fidalgo y su equipo

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