Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

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LA VOZ "BENDUEÑOS"
etimología .

Otros nombres de lugar se atribuyen al paso de tribus indoeuropeas por estos montes. Es el caso de Bendueños, nombre atribuido al galo (un teónimo). De hecho, los montes Vindya, en la India central, se extienden desde el golfo de Cambay hasta las llanuras del Ganges.

vieira de Santiago en la Capilla
La vieira de La Capilla
al par del camín de peregrinos.

En paralela coincidencia, el geógrafo Ptolomeo nombra el monte Vindio en las montañas que dividen Asturias de León, entre el Bierzo y el Pisuerga .


Ciona, la memoria de un pueblo

De modo que el nombre es anterior a los romanos, tal vez paralelo al otro romanizado Ubiña (preind. *alb-, 'altura, monte' ), por confusión o intercambio con albinea (lat. albus, 'blanco') . Voz estudiada con precisión por Martín Sevilla en diversos artículos (ver bibliografía).


las pitas pintas asturianas de caleya:
gatsina y gatsón.

Entre Vindonnus y Bendueños

El hecho de que Bendueños procediera de Vindonnus en nominativo, según Martín Sevilla , se debería a la condición de nombre propio ajeno a la lengua de los hablantes latinos; todavía en los documentos medievales, aparece como Uendonios, con grafía (U,V) y vocal tónica /o/ sin diptongar.


Un día de inverná

Para el citado autor, el teónimo Vindonnus aparece como epíteto del dios Apolo en inscripciones latinas localizadas en territorio francés, en antiguos asentamientos del pueblo galo.


Faciendo güelga pa la Ilesia...

La creencia en las propiedades del sol...

De este modo, pudo ser el nombre de una divinidad consagrada a curar enfermedades, sobre todo las que podían beneficiarse con la luz del sol: muy arraigadas todavía en los pueblos la costumbre de sacar los xatos pequeños por el invierno a tomar el sol; o de poner las heridas de las personas al sol, con ciertos cuidados (sobre todo, en los meses con R, que se decía).

O en el dicho de los mayores: "pa que curen las heridas, las roturas de güesos..., tienen que pasar dos agostos"; es decir, un año entero, y un mes de agosto -puro sol- como refuerzo. Creencia muy arraigada.

La palabra en sus orígenes

Etimológicamente, la voz estaría en relación con el adjetivo galo vindos ('blanco'), motivado sobre el dios solar, posteriormente cristianizado en un santuario (ind. vindos + lat. dominus, 'señor, dueño').


Con la nieve al pescuizu

La etimología de la voz ('el dios blanco, el sol') se prolongaba -y, en parte, se prolonga-, en la arraigada creencia de los peregrinos que acudían al santuario a invocar ayuda para enfermedades propias y ajenas.


Torboniando en serio.

Algunos mayores ofrecían también animales en previsión y en pago por la gracia solicitada. Todo ello, en una evidente cristianización del cultoprerromano (hoy, Santa María de Bendueños).

ANEXO: El Camerín de la iglesia (las pinturas murales)

por David Ordóñez Castañón

Adosado por la parte trasera del presbiterio de este templo, se encuentra el camarín (o camerín). Este cuerpo fue construido en 1704 bajo la dirección del maestro cantero Pablo de Cubas, miembro de una familia con gran tradición constructora.

Si bien la composición y los detalles de molduras y recercados responden a un lenguaje plenamente barroco, la bóveda de arista, de la que sólo se conserva el arranque, fue ejecutada según la técnica gótica. Este habitáculo debió ser mandado construir por alguna familia nobiliaria del entorno, con la finalidad de rezar a la virgen con más intimidad, separados del resto de fieles.

En 1710 se encargó a Toribio Fernández Vaquero, maestro de dorar y pintar, la fábrica de un frontal y la realización de las pinturas al óleo de dicho camarín:

«(…) por llamamiento de Toribio Fernández, maestro de dorar y pintar, para que aquellos señores mandasen la pintura y doradura de el retablo y de el camarín de N.ª S.ª de Bendueños, mediante que dicho Toribio Fernández y yo, el mayordomo, convinimos por escritura que dicho maestro ejecutara la obra y se ajustaron en 1100 rs. con la fábrica de un frontal, que a dicho camarín pintado al óleo con las mejores pinturas ha de poner dicho maestro»

Las referidas pinturas murales son de estilo barroco. En la actualidad se conservan, parcialmente, las cenefas del zócalo, organizadas en tres niveles y ornamentadas con motivos vegetales y zoomórficos: aves, girasoles, uvas y otros frutos.

Por encima de la línea de impostas, además, cuatro figuras borrosas ceñidas por extraños personajes y rodeadas de roleos y flores que representan a San Ambrosio de Milán (atributos: mitra y vestiduras episcopales, libro), San Jerónimo (atributos: vestiduras cardenalicias, trompeta del Juicio Final, león, material de escritura,…), Santo Tomás y San Francisco de Asís (atributos: crucifico, calavera, vegetación, ¿aves?).

Inicialmente, las pinturas se extenderían por los cuatro paramentos y también cubrirían la bóveda, que se derrumbó en algún momento del siglo XIX (parte de los restos permanecen en el camarín, y otros diseminados por el pueblo).

La peculiaridad de las pinturas, además de su exuberancia decorativa, radica en el exotismo de algunas de las representaciones: sin duda las más llamativas son las indígenas en posición de genuflexión que soportan los medallones de San Jerónimo y San Ambrosio (ataviadas con peculiares vestimentas y alhajas de plumas). También aves del paraíso, bestias, hipocampos, y otras figuras de difícil interpretación.

Todo el conjunto está dotado de una serie de referencias teológicas y mitológicas sólo comprensibles por el visitante erudito. Si bien existen otras iglesias asturianas adornadas con ricas pinturas murales, lo excepcional de Bendueños, aparte de su profusión decorativa, es su contenido exótico y simbológico, que hacen del Camarín un espacio singular. Se trata, por tanto, de una extraordinaria muestra de pintura mural, de la que apenas pueden encontrarse otros ejemplos equiparables en Asturias.

Con el paso de los años, la falta de un adecuado mantenimiento en la cubierta conllevó la aparición de filtraciones de agua de lluvia, que terminaron por traspasar la plementería de la bóveda y escurrir por las paredes. La presencia de agua en la cara interior de los paramentos ha afectado de forma muy negativa a la conservación de las pinturas.

El deterioro del revoco es evidente: se han producido numerosos desprendimientos, con la consiguiente desaparición de importantes superficies de pintura, y en otras zonas se observan abombamientos y levantes que advierten del riesgo inminente de desprendimiento de otros fragmentos policromados.

(Tomado de la página web Vindonnus:
grupo de estudio del patrimonio de Lena

Proyecto de restauración del Camerín de la iglesia: artículo de La Nueva España (www.lne.es)

"Las pinturas barrocas de Bendueños..." (artículo en ellcomercio digital)


Oteando ente la nieve
el panorama...
(a poder ser, ver y nun ser vistu...)

Publicado en la revista Belenos, nº 12, 2001 (pp. 30-41)
Colaboración de Julio Concepción Suárez


Y, aínda meyor,
empericotéu nel mismu picalín más afechiscu
de toa la rondiá ...


Con la mirada puesta también
en el buen tiempo, tras los catarros de la invernada.

Ver la Leyenda de la Fuente Santa


Y ya en primavera, otra vez...

Ver Bendueños, pueblu

Ver Fábrica de embutidos artesanales

Información complementaria en
VINDONNUS

Bendueños en la TPA:
el programa Pueblos de Sonia Fidalgo y su equipo

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