Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

Vaqueiros de alzada llaman aquí a los moradores de ciertos pueblos fundados sobre las montañas bajas y marítimas de este Principado, en los concejos que están en su ocaso, cerca del confín de Galicia. Llámanse vaqueiros porque viven comúnmente de la cría de ganado vacuno; y de alzada, porque su asiento no es fijo, sino que alzan su morada y residencia, y emigran anualmente con sus familias y ganados a las montañas altas”
(Jovellanos)

.

"Soy pastor, nací nel monte,
entre la flor yal yerbáu;
calor nun tengu de naide,
más que la del mieu ganáu"

(recogida por Adolfo García Martínez)
***

Vaqueros,
vaqueiros de alzada y pastores:
toda una vida de creatividad
y aprovechamiento de recursos naturales
en las montañas asturianas

Extracto
de la conferencia pronunciada en el
Ateneo Jovellanos
Xixón, 27/04/2004.
Xulio Concepción Suárez.

1. Objetivo: la creatividad educativa cada mañana.

Vaqueros y pastores fueron actividades desarrolladas en estas montañas asturianas desde tiempo inmemorial hasta estos mismos días: vaqueros y vaqueras, pastores y pastoras, ya desde bien guajes, mucho antes de ser mozos y mozas, ya se las tenían que ingeniar desde bien pequeños para sobrevivir fuera de casa muchos días al año.

Ya desde bien niños se levantaban muy temprano para atender sus ganados, siempre más o menos lejos de casa, según la época del año. Y entre la primavera y el invierno habían de permanecer escalonadamente en los altos, lo mismo en el ascenso que en el descenso de mayadas y brañas.

Por esto, el objetivo de estas palabras sería exponer brevemente algunos de los muchos recursos que tuvieron que desarrollar para poder sobrevivir en su entorno: comer, producir a su modo, guardar el ganado, llevarlo a buenos pastos, curarlo en las enfermedades, construir artilugios para poder desarrollar su trabajo diario, sin más medios que su inteligencia, el saber aprendido de sus mayores y sus manos. Todo un arte: la didáctica natural del medio en su conjunto.

Como resumen de la preocupación de los vaqueiros por el conocimiento del entorno y aprovechamiento hasta el extremo de los recursos naturales, sirva aquella costumbre rocogida por el estudioso Jovellanos en las Cartas a Ponz (la misma afirmación tengo escuchado a un vaquero lenense ya mayor, José el de La Rúa, allá por los años setenta):

“Vería usted que sobre las mullidas y entre los mismos cuernos de los bueyes y vacas, suelen ir colocados, no sólo los muebles y cacharros, sino también los animales domésticos y hasta los niños, inhábiles para tanto largo camino. No conociendo el uso de los carros, ni permitiéndolos la aspereza de los lugares que habitan, ni la altura de los vericuetos que atraviesan, fían sus prendas más caras a la mansedumbre de aquellos animales que la providencia crió para íntimos compañeros del hombre, y en cuya índole dócil y laboriosa colocó la naturaleza el mejor símbolo de unión y felicidad doméstica”.
(Jovellanos)

2. Conceptos.

En rigor, y para ser exactos, habría que distinguir tres términos relativos a las tres funciones ganaderas geográficamente distribuidas por estas montañas asturianas.

2.1. Vaqueros, vaqueiros.

En realidad, es el término para la mayoría del conjunto asturiano: todos aquellos hombres y muyeres que de una u otra forma vivían de las vacas. Los vaqueros se levantaban temprano a poblar, a catar, a mecer..., lo mismo en las cuadras del pueblo, que en las caserías un poco más altas de los cordales, que a las cabanas de los puertos, siempre más o menos alejadas del poblado. Allí se quedaban más días por el verano, dada la distancia a casa (10-20... km).

2.2. Vaqueiros de alzada.

Es el término para aquellas familias de ciertos conceyos más fonderos (Luarca, Salas, Tinéu, Belmonte...), que se especializaron en el ganado, pero ascendían a brañas muy alejadas de sus poblados (Somiedo, Cangas...), con muchos km. por el medio (40-50...), de modo que habían de subir con todos sus enseres para pasar allí la temporada. Era la alzada (6-8 meses al año).

De ahí la separación, marginación, que se les fue atribuyendo por parte de las otras familias que se quedaban todo el año en el pueblo (xaldos).

"Vaqueira, casa las fichas,
que agora tienen ensere,
que nun son yerbas del campo,
que güelvan reverdecere"

2.3. Pastores.

Es el término que más bien se da en los conceyos más orientales a quienes viven del ganado (Cangues d’Onís, Onís, Cabrales, Peñamellera...). Como había más oveyas y cabras que vacas, se generalizaría el término pastores, frente a vaqueros, aunque hoy ya se dé también la circunstancia inversa.

Toño y sus ganados, pastor de Ariu

"Yo soy más alto siempre que la tierra:
de cumbre a cumbre, viento a viento, vago,
y con mi honda y mis ovejas hago
silbar la luz y suspirar la sierra"
(Miguel Hernández)

3. En su conjunto: siempre de camino entre la casa y la braña.

Por esto, hablar de vaqueros, vaqueiros y pastores implica unos rasgos comunes. En su conjunto asturiano, unos y otros (unas y otras) sólo fueron familias que vivían en el pueblo y buena parte del año se repartían los trabajos: uno/a persona (padre, hermano mayor, güelu...) se dedicaba con preferencia a las vacas; otro/a atendía las oveyas, las cabras...

Y así llegada la primavera empezaba a quedarse con el ganado en las caserías altas, hasta que en el verano se asentaba definitivamente en las cabañas cimeras tres o cuatro meses seguidos. Sólo bajaba a casa cada semana, cada quince días..., para subir comida, bajar productos... La costumbre se mantiene semejante en el valle del Pas santanderino, recientemente llevado al cine (La vida que te espera).

Ahora bien, hubo vaqueros con unas características especiales que son los vaqueiros de alzada: aquellos vaqueiros que ascendían de los pueblos de Salas, Luarca, Belmonte..., hacia las brañas de Somiedo, para descender de nuevo en el otoño. Para una información más exhaustiva: autores como como Jovellanos, Acevedo, Juan Uría Ríu, Adolfo García, R. Baragaño. Destacan obras como Los Vaqueiros de Alzada de Asturias, de Adolfo García; Los vaqueiros de Alzada, de R, Baragaño...

Estos grupos familiares, especializados en el ganado más transhumante, tuvo una cierta segregación de los pueblos, como reza en algunas costumbres. Por ejemplo la que los separaba en las propias iglesias a la hora de la misa.

Así reza en la iglesia de San Martín de Luiña, en una hilera de piedras talladas transversalmente en el suelo, en medio de la iglesia: NO PASAN DE AQUI A OIR MISA LOS BAQUEROS. Más adelante de la iglesia, el suelo queda reservado para NOBLES Y PUEBLO LLANO. Es decir, mucho tiempo fuera del poblado, cierta promiscuidad, aislamiento..., fueron segregando las familias vaqueras del resto del vecindario.

4. Hipótesis más coherente sobre los vaqueiros de alzada.

4.0. Orígenes medievales. Como grupo social y económico (en opinión de Adolfo García) los vaqueiros de alzada tienen raíces en una serie de circunstancias medievales, pero no se documentan como tales hasta los siglos XVI y XVII, sobre todo. A partir de entonces, comienza su organización, estructura económica y social, costumbres..., que caracterizaron la autonomía del grupo vaqueiro durante varios siglos.

4.1. Mismo origen asturiano. Los vaqueiros de alzada no son más que unos asturianos entre tantos, si bien especializados en el pastoreo del ganado, probablemente ya desde tiempos romanos; con la romanización aumentaron los espacios cultivados en las tierras bajas, de modo que unos cuantos ganaderos, que prefirieron seguir con sus costumbres, se vieron obligados a abandonar las llanuras para ascender en ciertas ápocas a las alturas más verdes.

4.2. Cierta marginación por el oficio. La marginación fue desde entonces progresiva, pero el origen de los vaqueiros no es otro que el de las demás gentes asturianas.

4.3. Mismos topónimos y antropónimos. Los apellidos y topónimos de zonas vaqueiras tienen el mismo origen que el resto de la toponimia y antroponimia asturiana (indoeuropea, celta, latina...): Feito (hecho), Garrido (duro), Acero (de acebos), Sirgo (de seda), Parrondo (piedra, montaña)...

"Soy vaqueiru, soy vaqueiru,
vivo entre la vaqueirada,
soy fichu de Xuan Barreiru,
del mediu mitá la braña.
Ay, vida mía, ei..."

4.4. Misma lengua asturiana. Dice Jovellanos:

“La lengua de los vaqueiros es enteramente la misma que la de todo el pueblo de Asturias: las mismas palabras, la misma sintaxis y mecanismo del dialecto general del país. Alguna diferencia en la pronunciación de tal o cual sílaba, algún otro modismo, frase o locución peculiar a ellos, son señales tan pequeñas, que se pierden de vista en la inmensidad de una lengua”

4.5. La llamada /ts/ vaqueira es común a otros conceyos. La /ts/ vaqueira se da en conceyos mucho más centrales donde no se habla de vaqueiros de alzada: Quirós, Lena, Aller...

4.6. Oficios comunes. Los vaqueiros tuvieron oficios comunes al resto del pueblo asturiano: fueron excelentes arrieros, con sus recuas de mulos, por lugares de comunicación difícil entre la vertiente asturiana y leonesa (llevaban pescado, manteiga...; traían vino, aceite, trigo...). Como reza la copla:

“Mociquines de Tsaciana,
¿quién vos mantiene?
Los arrieros del puertu
que van y vienen”
(copla recogida por Adolfo García Martínez)

5. Causas de la discriminación progresiva de los vaqueiros de alzada: no del todo documentadas.

5.1. Viven del ganado, sobre todo. Los vaqueiros tardan en cultivar la tierra en los pueblos, pues van a pasar la mayor parte del año en las brañas: sólo cultivan centeno, maíz, patatas... Lo demás son productos del ganado. Así rezan los cantares:

“-Dime, vaqueirina nueva,
¿tú qué comes na tua braña?
-Como pulientas con tseite,
-buen grupu con la cuayada.

Lus vaqueirus de la braña
tienen la vida ganada,
pu la mañana ya’l grupu,
ya la nueite la cuayada.

Non quiero berzas con untu,
nin tampouco con aceite,
lo que más a mí me gusta
son las papas con bon tseite”.
(copla recogida por Adolfo García Martínez)

5.2. Se adelantaban en las yerbas de los puertos. Los vaqueiros subían a los conceyos más altos en primavera, de modo que comían las yerbas que esperaban los nativos de aquellos altos (Somiedo, Cangas...): comenzaba el enfrentamiento.

5.3. En ocasiones no pagaban impuestos. Algunos no pagaban tributos, impuestos, ni en los pueblos altos ni en los pueblos bajos: ello fue motivando el recelo de los xaldos y marnuetos; en realidad, muchos no tenían una vecindad legal en ningún sitio.

5.4. No se repartitían las cargas concejiles por igual. Los vecinos fijos en el pueblo tenían que correr con todas las cargas de tributos concejiles, mientras que algunos vaqueiros parece que se aprovechaban de la vecindad una parte del año.

5.5. Falta a veces de empadronamientos. Muchos vaqueiros transhumantes se hallaban incluso sin empadronar en pueblo alguno, de modo que era imposible controlarlos para ningún tipo de acción legal: por supuesto, algunos no entraban en sorteos de quintas ni milicias.

5.6. Lugares separados. En algunos concejos bajos se empezó a obligar a los vaqueiros a vestir distinto al pueblo, lo mismo a hombres que a mujeres; a ocupar la parte trasera en la iglesia; a enterrarse a parte de los demás vecinos, no tenían derecho a voto en el pueblo... (inscripciones de San Martín de Luiña).

5.7. Desprecio por parte de la nobleza. La nobleza los trató con desprecio, tal vez porque no podía controlarlos y tenerlos a su servicio.

5.8. Cierto desprecio por parte de la iglesia. La Iglesia los marginaba por todas estas circunstancias: costumbres morales, falta de impuestos, diezmos, primicias...; tenían menos conocimiento de la doctrina religiosa, asistían menos a los actos litúrgicos...

5.9. Dos formas de vida enfrentadas. El mismo pueblo llano (xaldos y marnuetos) se enfrentaba a los vaqueiros como dos formas de vida y de civilización diferentes: agricultura sedentaria frente a ganadería transhumante.

5.10. Menos cultura establecida. La cultura, la educación establecida no alcanzaba a muchos vaqueiros, pues casi siempre andaban fuera de villas y ciudades durante muchos meses al año. Ellos y ellas tenían su propia cultura y sus costumbres.

5.11. Progresiva separación social. En las fiestas, mercados..., se les trataba a aparte: bailes separados, bebidas en vasos de cuerno, burlas...

5.12. Recelos mutuos. Los propios vaqueiros, para defenderse, empezaron a despreciar a los aldeanos: no había enlaces matrimoniales entre unos y otros.

Con todo ello, ciertamente, ya tal vez desde tiempos altomedievales, los vaqueiros de alzada se habrían ido distanciando del resto de sus vecinos asturianos en los pueblos más fonderos, a veces junto a las mismas costas del mar.

Aquella vida transhumente interior los hacía feligreses de ninguna parte, tal vez, en una cómoda situación (muy progresista en su época) que a ellos mismos les interesaba sobremanera, al liberarse de no pocas cargas parroquiales, concejiles, tributarias, fiscales, religiosas, rituales..., vigentes en los poblados fonderos de invierno.

Poco a poco, y con los siglos, las distancias se hicieron tan grandes que se convirtieron en leyenda y mito. Las cosas parecen bastante más sencillas: los vaqueiros de alzada suponen una forma entre tantas del ingenio para adaptarse al medio natural y social de la época que les tocó vivir desde épocas medievales hasta casi estos mismos días.

6. Soluciones y fin de los conflictos.

En el s. XIX empieza a cambiar la situación, sobre todo porque los vaqueiros se enfrentan repetidas veces a los nobles, Iglesia y al pueblo llano, sus opresores. Empiezan a mezclarse en las iglesias... Y, poco a poco, se asientan en las brañas altas, que van convirtiendo en pueblos estables todo el año: Braña La Peral, San Pedro del Puerto, Brañas d’Arriba, Brañas d’Abaxu, Pertsunes...

"Vaqueirina, vaqueirina,
quién te lo dixera'n Carrio,
que t'iba cayer la saya
en Ponticietsa beitsando
"

7. Los recursos de vaqueros y pastores: predar sin de-predar.

Pero así en general, aquí no se trata de un estudio sociológico, sino más bien medioambiental, ecológico, en el sentido de apreciar las iniciativas, la creatividad, que muchas personas hubieron de desarrollar con el tiempo para sobrevivir exclusivamente de los productos ganaderos o agropecuarios.

De esta forma, iremos recorriendo visualmente los senderos (a veces muy estrechos y sinuosos) seguidos por estas gentes desde tiempo inmemorial: los caminos ancestrales, las vías pecuarias; los alimentos, tantas veces silvestres o asilvestrados; las precarias comodidades de las cabañas; las materias primas, los recursos naturales, poco más allá de la piedra, la madera..., poco más.

Apreciaremos sus estrategias con los ganados: selección de razas y de pastos adecuados a las camperas o a las peñas; elaboración de los productos en la braña: mantega, quesu...; sentido de la cooperación y de la buena vecindad, más allá de fronteras y barreras; sentido de la verdadera ecología sobre el entorno obligado: predar, no de-predar...

Y un dato importante: la educación de güelos a nietos, la transmisión de contenidos necesarios para seguir viviendo y produciendo; la necesidad de aprender por voluntad o por fuerza, si uno/a no quería morirse de hambre lejos de la mesa y de la casa. O si no quería la regañina familiar, por haber dejado sin leche pa cenar a padres y hermanos; la empresa al completo.

"Si vas al Puerto L'Aramo
y xubes pe La Barrosa,
agárrate na Vatsina,
porque ye muy resbalosa".

En fin, todo ello transmitido por el lenguaje del suelo: la toponimia. Los nombres del terreno escuchados a los lugareños van describiendo, con precisión a veces científica, toda una vida tallada en cada paraje de estas montañas entre oriente y occidente; entre los picos de las peñas y las mismas olas del mar.

El valor de la tierra-madre –que diría el indio Seatle- recogido en las palabras. Un sistema ecológico completo transmitido oralmente por pastores y vaqueros de generación en generación.

Con palabras de los bretones, podríamos terminar diciendo que vaqueros, vaqueiros y pastores suponen ese difícil arte de sobrvivir en cada tiempo y en cada entorno: hoy tienen todos tractores, móviles...; algunos ya hasta ordenadores para adaptar sus cabañas a los sistemas de producción modernos en explotaciones mecanizadas y rentables; concentraciones parcelarias, etc. Tal vez piensen ellos también en el dicho bretón:

“El pasado debe ser
una fuente de inspiración
y no de imitación;
de renovación y no de repetición”

NOTA: el resto de la charla se completó con 98 diapositivas comentadas sobre los productos y recursos ganaderos en los días de la braña en cabañas y mayadas.

BIBLIOGRAFÍA ÚTIL

  • ACEVEDO y HUELVES, B. (1915) Los vaqueiros de alzada en Asturias. Oviedo, 2ª ed

  • BARAGAÑO, Ramón (1977). Los vaqueiros de alzada. Ed. Ayalga. Gijón

  • CONCEPCIÓN SUÁREZ, Julio, GARCÍA MARTÍNEZ, Adolfo y MAYOR LÓPEZ, Matías (2008). Las brañas asturianas: un estudio etnográfico, etnobotánico y toponímico. Edita RIDEA. Principado de Asturias. Oviedo.

  • GARCÍA MARTÍNEZ, A. (1988). Los vaqueiros de alzada de Asturias. Ed. Principado de Asturias (tesis doctoral)

  • GARCÍA MARTÍNEZ, A. (1996). Las brañas somedanas. Ed. KRK. Oviedo.

  • JOVELLANOS, G. M. (2003). Cartas del viaje de Asturias. (Cartas a Ponz)- Ediciones KRK. Oviedo.

  • URÍA RÍU-BOBES NAVES. "La toponimia de busto en el NO peninsular". Los vaqueiros de alzada, (pp. 137-169). Biblioteca Popular Asturiana. Oviedo.

"Adiós Vatsina los Xatos
y Les Vatsines Menúes,
El Siirru les Turriaes
y El Mayéu Cutu Biduru".

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