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La leyenda de Culiembro:
el santu que nun quería dir pa Caín

Publicada en el libro:
Diccionario etimológico de toponimia asturiana,
KRK, 2007 (p. 443).
Xulio Concepción Suárez

Culiembro es la zona sobre la ruta del Cares, en el camino que asciende a Ostón y a Vegamaor… (Macizo Occidental de Picos de Europa). Fue lugar habitado, con una larga historia de pastores y pastoras de aquellos pueblos, siempre colgados de los precipicios del río. En realidad, el topónimo incluye parte de las dos zonas por ambas vertientes del valle, hasta Pando Culiembro.

Como documento de aquel poblamiento arraigado, quedan en toda la zona de Culiembro arbolados diversos, cada año un poco más esparcidos por el contorno: nozales longevos con rugosas cortezas frondosas jigares, ablanos, fresnos, almorzales, xabugos, encinas, jayas en mazos… Poco más arriba está El Monte les Muyeres: jayéu mayor.

Vivieron en Culiembro hasta hace algunos años: sobreviven cuadra y vivienda. Destaca en el paraje la surgencia del Farfáu en la ribera derecha del Cares, justo sobre la pequeña armadura en forma de pontigu actual.

De toda aquella vida pastoril, sin duda muy dura y disputada por vecinos de la parte leonesa (Caín), y de la asturiana (Poncebos), hubieron de formarse muchas disputas por los pastos, cada uno inclinando la balanza a su favor. Incluso hubo una capilla dedicada a San Julián, y hasta se habla de un obispo y todo, que decía misa allí.

Esta capilla fue motivo de disputas entre los de Caín y los de Poncebos, pues cada uno quería justificar su propiedad, lo que significaba la propiedad de los pastos en consecuencia: de hecho, Ostón fue habitado hasta hace pocos años por los vecinos de Bulnes. Y así nos explicaba la leyenda Teresa con gracia en Camarmeña::

En una de tantas disputas por la posesión de la capilla y el patrón, los vecinos de Caín decidieron acarrear el santu para su pueblo. Entonces empezaron a caer unas tormentas con rayos y truenos tan ruidosos entre aquellas rocas, que no les permitían moverse del lugar.

Entonces, los vecinos de Camarmeña se decidieron a buscar el santu, para demostrarles que no iba porque les pertenecía a ello. Y así fue: se pusieron a bajarlo, y no hubo ningún problema; era un día muy despejado, y lo llevaron con todas las facilidades a la capilla actual de su pueblo.

Es la versión de Camarmeña, por supuesto. Pero el caso es que allí sigue la imagen de San Julián, que los devotos exhiben orgullosos, con la voz oral detrás para justificarla..

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