Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

" ¿Quién dejará, del verde prado umbroso,
las frescas yerbas y las frescas fuentes?
¿Quién de seguir con pasos diligentes
la suelta liebre o jabalí cerdoso? ".
(Cervantes)

“Leer” el paisaje:
el agua
Un paseo por el aula de la naturaleza asturiana:
aprender del suelo para seguir proyectando (3)
.

Extracto del artículo "Leer el paisaje:
un paseo por el aula de la naturaleza asturiana"
publicado en
Escardar:
Revista de la Red Asturiana de Desarrollo Rural

nº 5, otoño, 2003 (pp. 10-12).
Julio Concepción Suárez

3. Aquella didáctica del agua.

Todo un lenguaje toponímico describe la preocupación de los pobladores de las montañas por aprender las secretos de los manantiales y manejar los recursos del agua: La Fuente la Saluz, Fuensanta, La Fuente’l Mal Tiempu, La Fuente’l Fierro, Fombermeya, Fonfría, Fuentes Calientes, Fuentes d’Invierno, Fuente Turbia, Fombona, Fonvella, Fonseca, Río Seco, La Raíz, Lamadriz, Junseya (la fuente del Sella)...

Pues bien sabía el lugareño que las aguas le iban a servir cada mañana y cada estación del año para sobrevivir sin otras comodidades que las ofrecidas por el medio: ‘las aguas medicinales, las fuentes que anuncian mal tiempo, las fuentes contaminadas, las fuentes que no se agotan, las que sólo son de temporada, las aguas frías en verano, las aguas templadas (y muy agradecidas) en invierno’... Todo un estudio, muy poco libresco por cierto, sobre el valor del agua.

Debe ser antigua la lección aprendida del entorno porque, a juzgar por las raíces de las palabras, los nombres de nuestros ríos asturianos llevan etimologías hidronímicas que van mucho más allá de los romanos. Se dice que ríos como Narcea, Nareo, Nalón...; montes como Naranco; pueblos como Narciandi...; llevan ya una raíz preindoeuropea: *nar- (‘agua, arroyo, fuente’).

Y muy productivas y admiradas habían de ser las aguas, pues, en regiones como la francesa, los ríos llevan género femenino (La Sene, La Loire, La Garonne, La Meuse, La Moselle, La Sommme, La Durence...); o simplemente se divinizaban, como en nuestro caso: el río Deva, Ribadedeva, Fuentedeva, Fuentedé... (‘el agua de la diosa’, en definitiva).

***

La Diana
Jorge de Montemayor

"Junto a una verde ribera
de arboleda singular,
donde para se alegrar,
otro que más libre fuera,
hallara tiempo y lugar,
Sireno, un triste pastor
recogía su ganado,..."

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