Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez
 
 

Los Garrafes de Bueida.
Ricabo. Quirós.

Tras los pasos de Roberto por el camino a los puertos de Güeria, hoy completamente inundado

Los Garrafes de Bueida son un espectáculo primaveral a medias entre las aguas y las peñas; entre los pueblos y los puertos, entre la fluidez de un río a la falda de unas rocas y la fantasía imaginable para tantas aguas contenidas todo el invierno en las entrañas de unas calizas bajo las nieves: La Pena Socetsares (Socechares, para la mayoría hoy).

Un espectáculo y un privilegio, pues aquel río improvisado en pleno hayedo sólo dura unos días: los que determinen los caprichos (o los misterios, la ciencia...) del clima en cada año. La temperie, el temperiu..., que dicen los lugareños. Ni salen los Garrafes por las mismas fechas, ni en los mismos manantiales exactos: brotan en la misma zona, pero con sus variantes cada año. Razón doblada del espectáculo digno de estudiar.

Con la generosidad inestimable de Roberto Fernández Osorio (cronista oficial de Quirós) tuvimos el privilegio de contemplarlos por unas horas, una vez avisados de que estaban en su punto de máxima surgencia. Con Roberto fuimos cruzando con cuidado los dos pontones improvisados sobre el camino, una vez que las aguas lo inundan completamente por esos días. Tras sus pasos fuimos ascendiendo por el hayedo, después del segundo cauce que encontramos desbordado.

Entre las sendas y hojarascas del hayedo

Una faya impresionante preside orgullosa la primera surgencia (el garrafe viejo): una faya gruesa, bien regada, con ramas espesas en todo el tronco bajo, parece centenaria; tiene bastante más de un par de metros de diámetro, y no nos paramos a medir la circunferencia, ocupados en el espectáculo de las aguas borbotando entre las mismas raíces del tronco tan sano y fuerte. Con tantas aguas, lo tendría siempre muy fácil, por supuesto. La mediremos un día menos ocupados.

Tras los pasos y las palabras explicativas de Roberto sobre el paraje en pleno hayedo, llegamos en pocos minutos a la base de la peña que asciende a los puertos altos de Socechares. El Garrafe La Corraína, el primeru, el Garrafe la Medida. Una corriente caudalosa se desliza del hueco de las calizas, formando al instante un río espumoso de varios metros de ancho; el río tan espontáneo se precipita pedreru abajo durante varios metros, con su sonido retumbando entre el silencio del hayedo. Muchas fotos sacamos para recordar, escuchar otra vez, saborear, con calma por el año arriba, aquel paisaje primaveral con todos los sentidos a rebosar.

Pero las aguas tan espumosas y abundantes no servían para el riego de los praos

En el retorno de la ruta, con la música de fondo en la mañana primaveral, Roberto nos sigue dando detalles interesantes. Por ejemplo que las aguas de Los Garrafes no sirven para regar los praos. Así nos señala la presa muy marcada todavía que los buelos ingeniaron para conducir transversalmente las aguas a los praos del contorno.

Todo fue en vano: una vez en los praos el agua, las paciones se convertían en champazos y floritos que en nada gustan al ganado. Las aguas no servían para el riego: ¿demasiado frías, demasiado tiempo contenidas entre el calcio de las calizas... ? El caso es que las aguas en plena efervescencia no alimentan las praderas. Queda la presa para atestiguarlo. Y la memoria de Roberto, alimentada con tantas lecciones de los buelos y buelas de Bueida y de Ricabo.

Con la otra cascada bajo el camino, la más ruidosa en caída casi vertical

Ya de vuelta en el camino invadido por las aguas torrenciales, desandamos los andamios con cuidado: cruzamos de nuevo el segundo arroyo, el primero..., y volvemos al camino antiguo, el que bajaba a Bueida sobre el hayedo. A poco metros de la caja bien visible todavía (paralela a la carretera actual), nos lleva Roberto al segundo espectáculo: la otra caída en cascada que se precipita unos 40 m entre las rocas del hayedo, una vez concentradas ahora las aguas dispersas más arriba en el descenso más largo.

Bajamos con cuidado por el hayedo pendiente y esponjoso a las chirucas, para contemplar el río, vuelto ya espumas del todo, con la perspectiva que da el fondo del precipicio y agradece la dixital en mano ante la retina dilatada: se intensifica el concierto musical que resuena a medias, también ahora, entre la oquedad de la vaguada y los gruesos troncos de las hayas, todavía sin ramaje en estos primeros del abril florido.

Es la otra parte, la más fondera ya de los Garrafes. Espectáculo doblado por unas cuantas horas con el privilegio incluido del cronista oficial de los pueblos y parajes, de la historia, quirosana.

Y tras las raíces de palabra tan misteriosa también

En el Diccionario etimológico de toponimia asturiana (2007, KRK, 1.300 páginas), queda esbozado el nombre de los Garrafes, pero no parece que haya una última palabra. Muy pocas interpretaciones encontradas convincentes de la voz.

En principio, sería posible la voz garrafa (en árabe, ‘vasija’), como origen indirecto del topónimo, sobre un manantial que echa el agua a borbotones, aunque la raíz toponímica se remonte un poco más allá. Tampoco los quirosanos hacen plural femenino en –es. Pero son Los Garrafes. De modo que el plural mismo no cuadra con la zona tampoco.

Por otra parte, más arriba, a toda la sierra rocosa divisoria, los vecinos teverganos llaman Garrafe. Y hay más nombres parecidos. La Garrafundia: zona de las calizas sobre Llavares (Santadrianu), de la que brotan abundantes las aguas con las lluvias en cualquier época de año. Explican con detalle los lugareños que, a diferencia de Los Garrafes quirosanos, en La Garrafundia, tras varios días de lluvias insistentes, revienta la peña y comienza a brotar el agua a chorros: no cesa en ocho días, por lo menos.

Y hay otros como, La Garrafa: en San Martín del Rey Aurelio. El Garraf: sierra en Cataluña. O El Siirru la Gurrafa: peñascos sobre Navidiecho (Lena); en asturiano, la gurrafa es líquido pegajoso y oscuro de algunos animales en determinadas circunstancias.

Etimología posible

Como se dijo en el diccionario citado, en principio existió la voz de origen árabe gáraf (‘sacar agua, empuñar, arrebatar’). Y el mismo árabe gárfa (‘puñado’). Tal vez origen de otras voces como qarâba, ‘utensilio para transportar agua’, a partir del italiano carafa (francés, carafe; catalán, garrafa…). Se trataría de un plural masculino adaptado desde el sentido original del árabe gárraf, interpretado popularmente. El término existe en francés y en inglés, carafe; alemán, karaffe, con el sentido de 'jarra, recipiente'.

Pero son posibles otras interpretaciones. Por ejemplo, la raíz prerromana *kar–r–, sonorizada en *gar–r–. Es el origen de otros muchos vocablos asturianos (Garquentu, Garametas, Garagüitu…). Completaría el topónimo un posible sufijo a partir del también prerromano –be, –pe (vigente en vasco) con el sentido de ‘en medio de, debajo de’.

En fin, la interpretación popular y la palabra común harían lo demás hasta la forma toponímica actual, pensando en tantas garrafas y garrafones. Pero no encuentro una última palabra ni sobre el topónimo, ni sobre el espectáculo primaveral en pleno hayedo quirosano, y a la falda de Socechares.

 

Otras informaciones quirosanas de interés (información de Quico, Francisco José Ávarez)

  • Video sobre Los garrafes
    http://www.youtube.com/watch?v=vQz5iieawVs

  • Paseo visual y musical por una parte de nuestro concejo. Es el trabajo que quedó ganador el pasado año en el concurso que convocó el grupo de música "Celtas Cortos" para seleccionar entre más de 200 pueblos de España el lugar donde cerrar su gira. El gaitero que aparece como solista en el vídeo es Luis A. Pola y que posteriormente, junto con el grupo, acompañó a tocar a los propios Celtas Cortos. Música de Celtas Cortos en Quirós CeltasCortosenmipueblo.
    http://www.youtube.com/watch?v=0XJvVWeZ-bg

  • Molinos de Corroriu: un vídeo que hemos hecho con la banda de gaitas de Quirós y en el que pretendemos dar a conocer un entorno maravilloso como son los molinos de Corroriu; y de paso, recuperar visualmente aquello que fue la molienda, los molineros y molineras, la escanda... Todo bajo el prisma de la música de las gaitas, con esta pieza compuesta para tal fin y titulada "Molinos de Corroriu.
    http://www.youtube.com/watch?v=QyIMTu3bHUg&feature=share

 

Más información sobre los nombres de lugar,
por Xulio Concepción Suárez

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