Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

LA VOZ "LENA":
etimología

Acotación previa: entre Lena y Llandellena.

En el uso toponímico de estas montañas asturianas destaca singularmente la voz "Lena", en ocasiones relacionada con distintos orígenes, sin excesivo convencimiento por parte de los mismos teóricos o aficionados a la filología: son varias las teorías, pero poco acordes con el entorno físico y social lenense.

Como es sabido, hoy se suele llamar Lena al nombre del río, que junta las aguas del Güerna y del Payares a partir de Campomanes, primero llamado Trambasaguas, en alusión -voz popular- al poblado que se fue asentando, ya en época romana, sobre un terreno de nadie 'entre las aguas de los dos ríos' (ahí siguen El Castión -o Castillón-, el llamado Puente Romano, etc.).

No obstante, como se verá, posiblemente el nombre de Lena se extendiera muchos kilómetros más arriba, tiempo atrás: tal vez, desde los mismos altos de Valgrande hasta Olloniego, pues en El Padrún está Llandellena ('el límite de Lena'); el gran conceyón de Lena hasta 1836. Hasta allí podría haber llegado el nombre mucho antes del Caudal (origen latino bastante más reciente). Y por arriba, el nombre de Lena se remontaría a los altos del Payares, pues queda Reguerechena (Regueretsena) para confirmarlo.

Ciertamente, Lena parece voz antigua, aunque ni el origen ni el sentido disten de convencer por igual tampoco a todos los estudiosos del nombre. Habría que partir de si-tuaciones puramente descriptivas, entre las que se descubren coincidencias interesantes entre regiones tan dispares.

Más allá de estas montañas: el río Lena irlandés, y el río ruso

Ya J. Menéndez Pidal relacionaba el río Lena asturiano con el río Lena de La Esci-ta (región del Asia antigua), y con la llanura del Lena, al N de Irlanda .

"Es Lena -dice- un río de la Rusia asiática, en la Siberia oriental. Nace en los montes Baikal, pasa por la provincia de Takust, donde recorre cuatro kilómetros por un terreno enteramente llano, recibiendo por su marcha lenta el nombre de Lena, perezoso, y desagua en el mar Glacial"

Respecto al Lena irlandés, continúa el mismo autor:

"La llanura del Lena está al pie del monte Cromla, en la costa de Ulster, provincia del N de Irlanda. En los cantos gaélicos, atribuidos a Ossiam por Mac Pherson, figuran mucho los valles y los torrentes de Lena".

De las coincidencias, concluye el autor que se trata de las antiguas tribus celto-escitas que se extendieron por el noreste europeo, el país gaélico, la Galia... .

Desde la descripción morfológica, se puede inducir el posible sentido etimológico de la voz prerromana. En principio, unas notas geográficas son comunes a los tres lugares llamados "Lena" en Rusia, Irlanda y Asturias: los tres son 'parajes llanos', que recorre el río, después de atravesar zonas más pendientes en los respectivos valles de las regiones citadas.

Por tanto, para el origen de la voz Lena hay que remontarse bastante más allá de la cultura latina. Los toponomistas franceses Louis Deroy y Marianne Mulon, intentando explicar la etimología del río Lena en la Siberia central, sólo llegan a la conclusión de que el nombre procede del ruso hablado en la lengua evenki por las tribus toungouzes del noreste siberiano: reconocen desconocer el sentido de la voz .

La morfología del cauce del río lenense, es parecida, en cambio, a los citados ríos bastante más allá de estas montañas: tras precipitarse más ruidosas las aguas del Lena asturiano, desde Valgrande y Tuíza (por el Payares y el Güerna respectivamente), se vuelven silenciosas y calmas a partir de Fierros, Espineo..., y, sobre todo, en Campomanes.

Ésta sería la nota común descriptiva del sentido en los tres nombres hidrográficos: 'lentitud, suavidad, sosiego...', aplicada a las aguas del río que descienden 'apacibles -'seles' -que se dice en estos pueblos-, entre montañas más pendientes.

Conclusiones de la esquisa toponímica

Se trataría, en definitiva, de una base prerromana (*len-), que dejó palabras disper-sas en varias lenguas: lene (italiano), le (provenzal), lin (rumano), y en el mismo latín, lenis, siempre con el sentido de 'leve, apacible, moderado, suave' , semejantes al francés lénitif, lénifier, lénifiant; inglés lenient ('dulce'), etc.

Perteneciente al mismo campo significativo, en la vecina región de Cantabria, la voz len, llen, designa algo 'liso, resbaloso, suave' , lo mismo que eslenar, alesnar.

Con sentidos próximos, en gallego hay lene, de donde lenidade, lenitivo, lenificar, leni-miento..., 'suavidad, suavizar.... En aragonés, eslenarse, eslenable, eslená; catalán, esllenegar, llenegarse; gascón, eslingà; occitano, len, elenegar , etc.

En la misma lengua castellana, hay que añadir un amplio campo derivativo: lene (antiguo), lenidad, leniente, lenificar, lenificativo, lenir, lenitivo, lenizar; o deslenar, deleznarse, deslenarse, eslenable, etc., que, empleados en el lenguaje jurídico, administrativo, lingüístico, y en registros más o menos cultos o semicultos, siempre conllevan esa nota de 'suavidad, lentitud, lenidad'. Estos casos romances suelen explicarse desde la base latina len- < lenis, 'suave, liso, resbaloso'.

Ahora bien, si la geografía de la base léxica, y del nombre hidrográfico, es tan dispar que incluye al río ruso y al irlandés, no podemos partir sólo de la romanización: habrá que remontarse bastante más atrás en el tiempo.

Hay que pensar en una voz prerromana más allá del latín lenis (incluida en el mismo campo como una ramificación más segura, pero como un derivado, al fin). Tal vez haya que añadir antropónimos del tipo Lenfrido (germánico), Lenin (ruso y catalán)...

El sentido del nombre Lena.

Habría que concluir, a falta de otros datos, que Lena es el nombre descriptivo de una situación del río a su paso por un valle más llano entre montañas, tras los violentos declives y torrenteras, en sus dos grandes recorridos (Payares y Güerna): un río que atravie-sa ya 'apacible y sosegado' las tseras y tserones (voces prerromanas también) del cauce que se abre más amplio hacia el centro de la región astur .

Un problema de naturaleza fónica quedaría sin resolver: ¿por qué, con el tiempo, la articulación de esa /l-/ inicial no se asentó de manera estable en la prepalatal africada [ts], que sigue más firme en algunos usos toponímicos y en parte del léxico actual? (Lena / Tsena, Chena).

  • Existe el dicho: "Quien nun diga tsinu y tsana que nun diga que ye de Tsena". Hoy se dice ya más bien: "Quien nun diga chinu y chana que nun diga que ye de Chena"

  • En La Frecha está el hidrónimo Regueretsena: es decir, la reguera del río Tsena, pues el arroyo del Esbitsón desemboca justo en La Barraca, por la margen izquierda del río Lena. El documento oral es inamovible, en cuanto que fue escuchado a los mayores de la zona, algunos como Juan Carreño, que murió con 96 años. Y lo pronunciaba así siempre, sin titubeos, Regueretsena.

En todo caso, con ts vaqueira o con ch normal (cheísmo creciente), por o menos en la realización oral fue común en asturiano de los conceyos limítrofes. Lo recuerdan hoy muchos mayores que, cuando se les preguntan como se decía antes, responden con expresiones del tipo "antes, antiguamente, los mayores decían...". Algunos ejemplos recientes:

  • Los alleranos del valle contiguo de Santivanes y Murias llaman tsinizos a los leneses: ello supone que antes fuera Tsena. Y de Tsena, tsinizos, por lógica evidente.

  • Los quirosanos del valle de Tsindes y Cortes hacen lo mismo: cuando llegaban a los puertos de Güeria los vaqueros de Lena decían "ya van tsegando los vaqueiros de Tsena "; y a un segaor de Lena decían con un poco de sorna "el segaratsor de Tsena" (anécdota bien recuerda hoy Ramón el de Parana).

Es decir, que fue Tsena en la expresión oral asturiana está a la vista y muy al alcance del oído cuando uno tiene el privilegio de escuchar a cualquir mayor de estos conceyos por encima de los 70 años, por lo menos. Entre hablantes más jóvenes lo recuerdan menos, pero también lo atestiguan si se mantuvieron viviendo en los pueblos, o si iban mucho al puerto con los güelos de más guajes.

¿Lena, Tsena, Chena...? ¿En la lengua oral, en la lengua escrita...?

Las dudas se crearon después, una vez castellanizado gran parte del asturiano en zonas más centrales, sobre todo, con la sustitución de Tsena por Lena, y la generalización culta en la escritura. ¿Sería determinante esa filiación prerromana, que mantuvo el cultismo para evitar homónimos de mayor frecuencia comunicativa (del tipo tsena, chena, 'completa, llena')? Hoy, Pola Lena, Pola de Lena, La Pola...

En cualquier caso, es posible la diversidad de registros: más frecuente [Tsena] en la comunicación oral pasada, en situaciones comunicativas rurales, familiares, coloquiales...; más ocasional, insegura y menos documentada en el uso escrito, donde los administrativos, escribanos y copistas registrarían más bien Lena, que terminó por generalizarse.

El hecho es que otros topónimos igualmente prerromanos conservan paralelamente en el uso oral una articulación conservada (cultista), con las consonantes sin evolución es-perable: es el caso de Pena Tolóbrica..., así realizada normalmente en la conversación normal (sin la fricación esperable en -g-). Otros realizan Tolóbriga.

La conservación de oclusivas intervocálicas /-k-/ puede estar favorecida, también, porque el uso popular designó la peña sobre Acebos con un nombre más generalizado en el registro comunicativo usual: Pena Tolondra (la de Acebos y El Quempu), tal vez en una interpretación popular deformada.

La extensión de un nombre: el gran conceyón de Lena.

Jovellanos dice en el Diario Quinto (jueves, 14 de marzo, 1793-1795):

"Entra el mal camino, y malo de construir por lo pendiente y deleznable del terreno a la parte de la derecha y lo atacado del río de Lena a la izquierda; a la media legua, sobre la misma mano y al otro lado del río, está el lugar de Taruelo, donde Fr. Guillermo quiso colocar el puente; por debajo de él viene el río Aller al Lena".

Y continúa Jovellanos: " Sobre la misma mano, a un cuarto de legua, Figaredo, por donde viene el río de Turón al Lena..."

Se deduce de la descripción de Jovellanos que el nombre del río Lena se extendía, por lo menos, hasta pasada su confluencia con el río Aller y el río Turón, camino de Mieres abajo. Más aún, el concejo de Lena desde la Edad Media hasta 1835 incluyó el concejo actual de Mieres (era el Conceyón de Lena), es decir, hasta el Padrún y Olloniego. De este modo, el nombre del río Lena llegaría también hasta su confluencia con el Nalón.

Dice Jovellanos en el Diario Segundo (día 27, domingo):

"Estamos en el concejo de Lena... que llega al medio del lugar de Padrún, que pertenece por mitad a este concejo y al de Olloniego".

En este punto Jesús Neira explica el topónimo Caudal como relativamente reciente:

"Caudal, en cambio, nombre moderno del fragmento del Lena comprendido entre la desembocadura del Aller y la confluencia con el Nalón, es una palabra de origen latino, y sufró, por eso, las evoluciones propias de las palabras de este origen: capitale > cabdale > caudal.

Inicialmente, el topónimo sería un adjetivo referido al Lena: Lena cabdale, 'Lena caudaloso', para quedar después reducido al simple adjetivo que toma así el valor de sustantivo".

En opinión de Neira esto implicaría que "La denominación de Lena referida a todo el río, desde Valgrande a la confluencia con el Nalón, aparece aún en Jovellanos" (cita "Reflexión sobre los topónimos", p. 599). Ver Bibliografía sobre Lena.

En fin, con todo no está muy claro desde dónde hasta dónde se extendió el nombre del río Lena. Posiblemente desde los altos de Valgrande, pues entre Fierros y La Frecha queda, como se dijo, Regueretsena: es decir, 'la reguera del río Tsena', hoy ya Reguerechena más generalizado.

Lo propio sería pensar que se extendió hasta su confluencia con el Nalón, pues en El Padrún está Llandellena ('el límite de Lena'). Hasta allí llegaría el nombre del río y del concejo. Pero queda el escollo: también en Santa Eulalia de Morcín quedan Partayer y La Partayera: ciertamente, 'la parte de Ayer, del río Aller, tal vez. Falta una última palabra.

En parte ya publicado en la revista
Belenos
, nº 12, 2001 (pp. 30-41)

Colaboración de Xulio Concepción Suárez

Ver también libro Por los pueblos de Lena

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