Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

"Los concejos abiertos -las esquisas...- una de las instituciones más genuinas de la Edad Media, fueron, en definitiva, un cauce exclusivo de expresión popular reconocido ya en la legislación foral asturiana de los siglos XII y XIII... Representaban la ... prístina organización municipal con intervención personal y directa de los vecinos en el gobierno concejil" (Francisco Tuero Bertrán)

 

La esquisa
(aquella organización vecinal
en los pueblos de montaña)

Extracto del artículo publicado en la
Revista Esquisa,
año 1, nº 0, 7/10/80 (pp. 1-3)
Gráficas EUJOA.
Edita Asociación Esquisa.
Pola de Lena.

Julio Concepción Suárez

El término "esquisa"

A la rebusca de un nombre lenense que nos represente y que enraice nuestra Revista con alguna sana costumbre comunitaria de las muchas que aún perviven en los pueblos del Concejo, ninguno más adecuado a la finalidad y objetivos de esta publicación que el término "esquisa".

La representación gráfica de la palabra "esquisa"

En cuanto a la pronunciación del término, en Lena se oye l'asquisa sin titubeos: ni *la esquisa, ni *l'esquisa. La prueba está en la toponimia: la plaza principal del pueblo de Xomezana Baxo se llama La Plaza l'Asquisa; como es de uso diario, se aprecia la articulación cuantas veces se quiera comprobar. La misma fonética se comprueba en L'Asquisa, en Parana y en Güeches. No obstante, el Diccionario de la Academia de la Llingua da como norma esquisa, la (artículo pospuesto, normal en un diccionario). Pero eso sólo sería cuestión gráfica (norma arbitraria impuesta), que en nada se corresponde con la fonía de los hablantes en la zona donde existe la costumbre comunitaria (en la mayoría de los conceyos es conceyu, concecho, concello...).

En todo caso, la escritura de la palabra, ciertamente resulta un problema a la hora de incluirla en diccionarios: si se pone la esquisa (esquisa, la), no se corresponde con la realidad (nadie dice eso); si se pone l'asquisa, se ha de incluir por la A (asquisa), que en el orden alfabético la mayoría buscaríamos por la E (esquisa, sin artículo), porque aislada, sin artículo, es esquisa ("mañana hay esquisa, va a haber esquisa, fayen falta más esquisas...). En el uso de la comunicación diaria están claras sus variantes contextuales: l'asquisa, ta n'asquisa, vien de l'asquisa, va pa l'asquisa, anda d'esquisa... En fin, cuestión de preferencias según los objetivos: seguir las normas arbitrarias para todos los casos, o seguir al pueblu en sus usos contextuales.

Historia del término y la costumbre.

Bien recuerdan el término los paisanos y paisanas de los pueblos, y en particular, aquellos y aquellas que hoy pueblan el parque de la villa, o sueñan su historia desde la Residencia. La "esquisa" era (y de alguna manera sigue siendo) aquella voz ineludible que reunía a todos los vecinos del pueblo (del chugar), convocados por el alcalde de barrio (rixior, ruxior) en los pueblos de Lena, y al toque especial de las campanas de la iglesia..

Su objetivo consistía en buscar, denunciar, acordar o solucionar en común los problemas y trabajos comunitarios que, según las épocas del año, iban surgiendo o había que ir realizando: estaferias, distribución de aguas, pastos o calzadas, etc., y todo tipo de cuestiones pertenecientes al común.

Sin saberlo, estos paisanos estaban (y están) siendo fieles seguidores de una antiquísima costumbre poco menos que sagrada: la de colaborar obligatoriamente en la búsqueda y solución de todas aquellas cuestiones y obras comunales, que de otra forma iban a quedar malamente realizadas o nunca se iban a terminar.

El origen de la voz: la etimología

En efecto, término y costumbre son muy antiguos. Procedente del verbo latino "exquiro" (buscar, indagar, inquirir), la palabra "esquisa" se desarrolló pronto a partir de una forma hablada del supino latino, "exquisum". El término está al lado de (y por ello relacionado con) "exquisitum" (actual "exquisito": muy rebuscado, selecto).

De dicha forma nació el conocido verbo antiguo "esquisar", que el Diccionario de M. Moliner define como "escudriñar, investigar".

El término "esquisa" ya entre los hablantes del antiguo concejo de Lena, tuvo en principio sentido y forma plural: cosas buscadas, investigadas, escudriñadas. Pasó luego a un singular colectivo: lo que se examina y se indaga.

Y "esquisa" terminó significando 'la reunión misma' en la que se tratan dichas cuestiones o incluso la plaza o lugar donde se reúnen los que investigan y acuerdan. De ahí los topónimos, Plaza L'Asquisa, Quentu L'Asquisa, de varios pueblos lenenses.

Ese mismo sentido y paso de lo plural lo singular colectivo está presente en el término "facendera", que en los pueblos vecinos de la zona leonesa representa la misma costumbre: los trabajos que deben ser realizados por el vecindario.

El vocablo "esquisa" es, por supuesto, particular de los pueblos lenenses, pero mantiene elementos comunes con otra serie de términos más generales también presentes en el recuerdo de nuestros paisanos sobre todo.

Es el caso de "requisa, requisar" (embargar por la fuerza el contrabando en pasos controlados y "filatos", los alimentos en épocas de hambre o tiempos de guerra), hoy aún vigentes en el lenguaje jurídico.

O de "pesquisa, pesquisar" (investigar algún delito común); "inquisición, inquisidor": investigar para castigar alguna falta contra la religión o la fe, averiguar la conducta sospechosa de algún vecino, recluir en la cárcel, etc.

El acuerdo comunal compartido por vecinos y vecinas

En consecuencia, una primera nota común a otros términos es la de investigar, buscar hasta el extremo, averiguar, escudriñar en las cosas y hechos comunes e incluso en el interior de las personas, de sus casas y vida privada.

Correlativa a esa investigación, y como segunda nota ya específica del término "esquisa", aparece otra característica que es la que hoy define nuestro término en los pueblos altos del Concejo en especial:' la obligatoriedad inexcusable de asistir a la reunión comunitaria' ('conciyu' en otros casos).

Efectivamente, a la "esquisa" ha de ir uno de cada casa, de forma que el "ruxior" (rixior o rexior, según los casos, el alcalde de barrio) investigará las ausencias de cada vecino. Y de ser éstas injustificadas y persistentes, aparte de una multa, se podía llegar a medidas extremas.

Así cuentan los paisanos que antiguamente en La Cruz llegaron a expulsar del pueblo a uno que no asistía a "esquisas" ni estaferias. En este punto la conciencia popular sigue siendo inflexible, lo que motiva serias discusiones entre los vecinos por la no asistencia a la "esquisa" o a la estaferia, incluso en casos de ausencias justificadas.

Pero si el sentido se mantiene (particularmente en los pueblos y valles altos del Concejo), las formas de la "esquisa" se han diferenciado justancialmente. La "esquisa" tuvo mayor fuerza en aquellos "chugares" que por alguna actividad comunal más importante, mantuvieron una vida comunitaria muy intensa. Y es que los vecinos sólo olvidan las pequeñas rencillas ante los hechos comunales o frente a otros pueblos y "chugares".


(Foto de Avelino Llera)

Pueblos con esquisas

Hubo (y de alguna forma sigue habiendo) "esquisas" en Zurea, Xomezana, Valle, Riospaso, La Cruz, Los Pontones, Tuiza, Herías, Yanos de Somerón, Parana, Congostinas, Güelles, etc., etc. Y en otros pueblos como Teyeo la costumbre se denominó más frecuentemente por el término "conciyu", ya no originario de Lena, al que los vecinos acuden a la voz de "conciyu mon".

La forma, por el contrario, si ya antiguamente variaba en la "esquisa" de cada pueblo, hoy las diferencias se han extremado. En realidad, la forma de la llamada dependía fundamentalmente de la comodidad para hacerla llegar al vecindario, en ocasiones motivada por las mismas condiciones acústicas del pueblo, la dispersión de las casas y caseríos, etc.

Según los casos, el ruxior tocaba las campanas, una normalmente, como a misa de diario: así en Zurea, Riospaso. Herías, Parana, Tuíza, Yanos; o hacía sonar la cuerna o un turuchu, como en Xomezana; o una corneta como en Güelles; o a viva voz si el lugar era pequeño y las casas reunidas como en La Cruz o Los Pontones.

En la actualidad, la forma pudo reducirse incluso a un simple aviso por escrito que se coloca en un lugar frecuentado y de paso de todo el vecindario: junto a la fuente, en la plaza de la Iglesia, en la Plaza L’Asquisa, etc.

Las razones son evidentes: los vecinos están más frecuentemente fuera del lugar por razones diversas y facilidades de comunicación, por lo que necesitan saber unos días antes de la "esquisa" la fecha y hora de la misma, a la que de esta manera hacen los posibles por asistir.

La Revista Esquisa, consciente de la utilidad comunitaria de esta antigua costumbre, quiere de nuevo hoy actualizar, continuar y hacer revivir su nombre, espíritu y función entre todos los pueblos, asociaciones, organismos e instituciones del extenso y complejo chugar lenense.

Concluyendo.

En consecuencia, fiel a esta sana costumbre, la Revista Esquisa se ha tomado como deber primero el de indagar, escudriñar, examinar detenidamente (o en su caso, denunciar) y solucionar, en definitiva.

Investigar todas aquellas cuestiones de interés comunal, que por su mal funcionamiento repercutan negativamente en la convivencia y mejora social, económica o política de nuestro municipio de Lena, o gran comunidad de vecinos lenenses.

Paralelamente, esta Revista Esquisa pretende con ello hacer revivir en el vecindario (organismos e instituciones municipales incluidos) la otra nota sustantiva de la tradicional costumbre: 'la obligación sin disculpas de colaborar todos en los asuntos de la comunidad lenense, denunciando lo que estorba y creando lo que sirva al común y al bien de la mayoría.

Es evidente que esa obligación e iniciativa por parte de los vecinos exige como respuesta correlativa en las instituciones municipales el compromiso de apoyar, aportar y, en fin, colaborar con esas mismas iniciativas emprendidas por un vecindario con sentido de responsabilidad municipal, pero en ocasiones cansado ya de tanta espera.

Con la pesquisa de los problemas y la requisa de los estorbos, y con el compromiso insoslayable de pueblo y organismos municipales unidos, sin campanas, sin cuerna sin turuchu o sin corneta, la gran comuniad lenense vuelve hoy a la difícil estaferia de rozar (o en su caso abrir) los caminos y aguatochos de nuestra convivencia municipal.

Pola de Lena, 1980

Ver la estaferia.

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