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Lena: siempre de camino entre el azul de la Meseta y el azul del mar...

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Para saber más de Lena:
Ver libros sobre el conceyu:
Xulio Concepción Suárez

El conceyu (el concejo) Lena está situado en la parte sur de la Montaña Central Asturiana, separado al norte de Mieres por la vaguada que se forma a partir de Villayana entre Carabanzo y los altos de Muñón: una línea de paisajes que unen a lenenses y mierenses por los altos de Les Corres, Biscarrionda, Misiegos, San Miguel, cordales de Retrullés... Más al este, los vecinos parajes alleranos

Al oeste, los pueblos y montes de Quirós; y una parte del Aramo limítrofe con los riosanos. Un recorrido a pie por su variada toponimia nos descubre los recursos más variados de un concejo de montaña intensamente aprovechados tiempo atrás.

La morfología del suelo lenense es desigual, como dicen sus topónimos. Tres grandes valles organizan geográficamente el concejo, cruzados por tres ríos que los recorren de sur a norte: el río Güerna, nacido en El Meicín, entre las mismas entrañas de Ubiña; el río Payares, que fluye de los altos de Valgrande.

Y así se fue formando el río Lena, identificado por tradición a partir de Campomanes, pueblo conocido en la voz oral como Trambasaguas, es decir, ‘en la confluencia de los otros dos ríos más definidos en la zona alta del Concejo (Lena de Suso, en los escritos), frente a la zona baja (Lena de Yuso.

Antes, en cambio, el río Lena, Tsena en la voz oral, se extendería al Payares también, a juzgar por Regueretsena (la reguera del río Lena), en La Frecha. El río Lena (el río Tsena) debía ser el río principal del conceyu desde los altos de Valgrande hsta su confluencia con el río Aller en Uxo.

Siempre de camino por los nombres del terreno

Una vez más, un nombre de un conceyu asturianu fluye del río también: entre Campomanes y Sovilla de Ujo, tiene más sentido la denominación de río Lena, con esa voz prerromana, *len-, para designar el carácter lento y reposado de unas aguas ya calmadas (‘lentas, sosegadas, suaves’) a partir de las torrenteras por los valles del Güerna y del Payares.

Recibiría el nombre prerromano, en definitiva, por sus zonas más sosegads, las principales, las más caudalosas: aquellas que serían malas de pasar en ciertas épocas, pero por lo menos sosegadas.

Circunstancia semejante hubo de motivar la misma aplicación de la palabra Lena al río ruso de la Escitia (Siberia oriental), y a las llanuras de Lena, en el norte irlandés.

Otro conjunto de valles más pequeños se abren a uno y otro lado de estas cuencas lenenses principales, por los que discurren regueros menos caudalosos, nacidos a la falda de las montañas cimeras: el río Muñón, el río Nareo, el río de Ruteso (en realidad, el río del teso), la reguera San Bras, Río Piquinu, el regueru La Pontona, el río Foz…

Ya por la cuenca del Payares, fluye el río Valgrande, con sus fuentes esparcidas entre las brañas sobre el bosque; el río La Pisona, el río Parana, el río Valgüena…

Y algunos otros regatos que alimentan, incluso en las sequías, el río Lena, a su vez, cabecera del Caudal (lat. capitale, ‘capital, principal’), como se dice de Ujo y Santacruz abajo, enriquecido con las aguas del río Aller.

Un completo mosaico de parajes ensamblados

Contemplado el concejo de Lena desde los altos, como se decía, unas cuantas masas arbóreas destacan cubriendo de tupidos bosques algunas laderas en cada valle, con sus distintas tonalidades según la estación del año: El Mofusu, El Blime, Las Chinares, Valgrande, Mazariezas, La Pisona, Chadrones…

Y según esa época del año, cada uno de estos bosques tiene una "lectura" diferente: el verde brillante de la primavera, o el otro más intenso del verano arriba; los tonos ocres del otoño (la seronda, entre los lugareños); el gris opaco y musgoso de las ramas deshojadas que contrastan con los siempre vigorosos texos, yedras, acebos y acebas, carrascos y carrascas, pinos…

Lena es también caliza y cumbre sobre los bosques y los valles. Al paso por cualquiera de las numerosas rutas posibles de estos cordales lenenses, se contempla la silueta recortada de las cumbres cimeras: Peña Ubiña la Grande (Penubina la Grande, entre los más arraigados) con sus 2417 m; a su izquierda, Ubiña la Pequeña (Penubina la Pequena), 2280; El Fariñentu (2179), Cerreo (2101), La Mesa (1930), La Tesa (1905)… sobre el Güerna.

Más a la izquierda, al este, sobre el Payares, destacan varias cimas de su rica toponimia: El Ceyón (2030), Tresconceyos (2020), Pena Negra (1904), ahora confundida en los mapas con el Negrón, por aquello de la autopista; Cuitu Nigru (1853)…

O se perciben más accesibles las cotas más fonderas: El Picu Ranero (1088), El Curuchu Braña (1320), La Pena Chago (1440), La Pena la Portiecha (1590)… Asimismo, contrastan los pueblos más bajos, como Villayana (280 m), o La Pola (326), con los más altos de Tuíza Riba (1210), El Quempu (1070)…

En este relativamente conservado patrimonio natural lenense, destacan los pequeños conjuntos de carrascos y de acebos, a menudo confundidos en cualquier manual: los primeros, con los punzantes pinchos que justifica el nombre (Ilex aquifolium L); los segundos, en cambio (Ilex altaclarensis cv), sin ellos, con sus aristas más suaves.

Se conservan acebales y carrascales (a menudo entremezclados, ciertamente, incluso en la misma cepa) en los parajes de Brañavalera, El Barral, Acebos, La Vega’l Puzu, Los Invernales…

Por el invierno arriba, estos pequeños bosques siempre verdes sirven de alimento y de cobijo a numerosos animales (silvestres y domésticos) que han de pasar el invierno a campo abierto.

Es ya típica la imagen del acebu fema (el árbol hembra) junto al árbol macho, como ocurre en cada una de las otras subespecies del matorral y el bosque: el primero, siempre cargado de bayas intensamente rojas, o anaranjadas a medida que se vuelven más maduras; el segundo, a pocos metros de distancia, pero sin frutos.

Mapa completo de Lena        

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