Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

Adolfo García Martínez

Publicado por
Tiduser, 19-11-06.
Tomado de la página web
http://acultural.wordpress.com

-Para estudiar una cultura, ¿crees que es necesario mezclarse entre sus gentes?
Sí. El estudio de una cultura, desde la Etnografía y la Antropología Cultural, se debe hacer desde la ínter subjetividad. Es decir, tratando de identificarte lo más posible con el otro –empatía-, pero, al mismo tiempo, hay que aproximarse a él con categorías o hipótesis, y mantenerse en esa interrelación, etc.

-¿Te ha ayudado el haber vivido dos culturas diferentes, el pasar de una sociedad rural a la ciudad, para reflexionar sobre la cultura?
Sí. En Antropología hablamos de “extrañamiento”. Es decir, debemos pensar que la cultura del otro es distinta a la propia, y para estudiarla no podemos reducirla a la nuestra o juzgarla desde la nuestra, sino comprenderla como tal; como distinta. Esto nos lleva a hablar de relativismo cultural y de diálogo entre culturas, evitando así la xenofobia, el racismo, el colonialismo, el etnocidio…

-¿Para qué utilizamos los tabúes y cuál es su origen?
Los tabúes preservan de peligros de distinto signo o sirven para evitar conductas que serían perjudiciales o poco útiles, etc.. Por ejemplo, el tabú del incesto, o el tabú de comer carne de cerdo en ciertas culturas, etc. Curiosamente, los tabúes prohíben conductas o actos que se desean, por lo que se crea una situación conflictiva de deseo/prohibición. No obstante, muchos de los tabúes se pueden transgredir, generalmente de manera ritual, cuando la sociedad así lo dispone, etc. Los tabúes surgen o nacen con el hombre; incluso se dice que ciertas especies de primates tienes tabúes –el del incesto, por ejemplo-

-¿Cuáles son sus repercusiones en la sociedad y su evolución?
Los tabúes son necesarios para que la sociedad funcione. Pero como la sociedad evoluciona, también lo hacen los tabúes. No obstante, desaparecen unos y surgen otros, como sucede con los mitos, con las religiones, los modelos de familia, etc. El individuo se forma a través de normas, que con frecuencia son tabúes. No hay libertad ni yo sin normas y limitaciones, etc.

-¿Por qué no hay ritos de pasos laicos? ¿Esto querría decir que todos los ritos son religiosos? Y si es así ¿acaso la religión es la base de las culturas?
Aunque muchos ritos de paso van acompañados de ceremonias religiosas, sí hay ritos de paso laicos. Por ejemplo, el Carnaval es un rito de paso, la recolección, los ritos de pubertad, los ritos de la muerte pueden ser totalmente laicos, el noviazgo y el matrimonio, etc. La religión es importante, y probablemente no exista ninguna cultura totalmente agnóstica; esto se debe a que el hombre se resiste a ser un ser natural, es decir, a nacer, desarrollarse, reproducirse, envejecer y morir, etc. Por eso crea esas “cabezas de puente” en el más allá…

-¿Cómo ha influido la escritura en el cambio de las culturas?

La escritura, junto con los números, nacieron como una herramienta para llevar la contabilidad de los poderosos, fijar códigos, conservar el derecho consuetudinario, establecer normas, etc. En definitiva, estos medios nacieron como un instrumento de dominio y un medio para transmitir un estado de cosas. Pero, al mismo tiempo y paradójicamente, la escritura y los números sirvieron para desarrollar y liberar al hombre. Es decir, son revolucionarios. Por eso durante miles de años sólo las clases o estamentos poderosos tuvieron acceso a ellos.

-¿Por qué la gente que cree en un Dios, se apoya tanto en una idea que no es empírica?

El hombre necesita creer en ese más allá para darle sentido a su vida y acallar el miedo a la muerte. Naturalmente nada empírico puede resolver este dilema. Si Dios se dejase ver y oír, no serviría al que cree en Él…etc.

-Respecto a los Yanomamo, ¿podrías hacer una reflexión sobre la relación que existe entre esta cultura que nos parece tan “atrasada” en lo que nos cuenta Marvin Harris y nuestra cultura “súper avanzada”?
Lo de “avanzado” o “atrasado” es relativo. Es decir, una cultura puede ser muy avanzada desde un ángulo –la tecnología, por ejemplo-, pero en cambio ser muy pobre a nivel de relaciones sociales, valor de la vida, etc. Y viceversa. La cultura, desde el punto de vista antropológico, es la resultante de la adaptación del hombre al medio en el que vive. Los yanomamo tenían un forma de vida adaptada a su entorno amazónico, pero el contacto con el mundo blanco generó desequilibrios y éstos han tenido que ser corregidos con fórmulas muy drásticas –infanticidio femenino para controlar el crecimiento demográfico, agresividad hacia la mujer, guerras para mermar la población, etc.- Nuestra cultura, que podría mantener a más hijos, controla la natalidad, en ocasiones, casi tan drásticamente como los yanomamo. Nuestra cultura “súper avanzada” comete muchas más barbaridades que ninguna otra, y las relaciones entre las personas son cada vez más pobres e interesadas, etc.

- Respecto a tu obra “La mujer y la sociedad rural asturiana” ¿cómo ha evolucionado el papel de la mujer cuidadora?
La mujer, tanto en el medio rural como en el urbano, ha sido durante siglos quien asumió las tareas de cuidadora del hogar, de los dependientes y enfermos, de los ancianos, etc. Estas tareas las realizó de modo gratuito, en el anonimato, sin ser reconocidas por nadie, etc. Curiosamente, cuando la mujer comenzó a “rebelarse” contra esta situación, la sociedad no funciona, o se le plantean gran número de problemas, hasta ahora insolubles. Al mismo tiempo, ahora que hay que pagar por hacer estas cosas, hechas de peor manera a como las hacía la mujer de antes, la sociedad se da cuenta de lo que cuesta y de lo difícil que es vivir sin esa figura. No obstante, los hombres e incluso las mujeres siguen pensando que son tareas femeninas, por eso ahora se trae personal de otros países, pero mujeres, claro.

- Nos ha llamado la atención el siguiente título “El matrimonio, estrategia económico-social” ¿podrías aclarárnoslo un poco?
En la sociedad rural tradicional el matrimonio no era un asunto de los dos cónyuges, es decir de los que se casaban, sino de las dos familias. La razón es que a la novia se le daba una dote –un dinero y unos bienes- al casarse y al varón se le hacía una mejora –los padres le daban parte de la casería-. Además, los padres, en su vejez, dependían de los cuidados del hijo casado en casa. Finalmente, con el matrimonio se ponía en juego el prestigio de las dos familias, etc. Aún hoy, se dan ciertos matrimonios que son preparados por los padres de ambos –clases altas, nobleza, etc.

- Tenemos entendido que estás o estuviste trabajando en la antropología aplicada a la problemática juvenil. ¿Cómo influye la sociedad en los jóvenes?
Sí. En el año 2000 publiqué un libro, junto con otros dos profesores, titulado “Tristes Institutos”. Allí analizábamos la problemática del estudiante. Recientemente, en otro libro que publiqué, “Familia y sociedad”, dedico bastantes páginas al tema de la juventud. En síntesis. La juventud es un grupo de edad creado por la sociedad moderna, y está envuelto en una serie de contradicciones. 1º.- Se es joven cada vez antes y deja de serlo cada vez más tarde, porque no puede independizarse. 2º.- La juventud es el futuro de la sociedad, pero cada vez tarda más en tener independencia, y mientras tanto no es nadie. 3º.- La juventud está cada vez mejor preparada y tiene cada vez más posibilidades teóricas, pero cada vez menos oportunidades reales. 4º.- La sociedad actual pone el fin del hombre y la felicidad en el consumismo, pero el joven no puede consumir, porque no dispone de dinero. 5º.- El joven hoy es un tema preocupante para todos, pues parece estar detrás de todos los problemas de la sociedad de hoy: el paro, la delincuencia, la agresividad, el fracaso escolar, el terrorismo, la droga, etc.

-Y por último el título “La matanza: un fenómeno social, social y económico”, ¿tendría relación con el hecho de que los Yanomamo mataran niñas para controlar la población?
No. La matanza que yo estudié se refiere simplemente a la matanza del cerdo. Cada casa o cada familia, hasta hace algunos años, durante el mes de diciembre sacrificaba dos o tres cerdos criados en casa para el consumo doméstico. Este fenómeno tenía un significado económico, se trataba de una cosecha más, y además tenía fuertes implicaciones sociales y rituales, etc. Entre los yanomamo el sacrificio o matanza de niñas, como sucede en otras culturas, como es el caso de los esquimales, trata de controlar la demografía, etc.

Currículum de Adolfo

Más sobre Adolfo García Martínez

Muestrario etnográfico asturiano

Relación de Museos Etnográficos y Ecomuseos

Índice alfabético de contenidos