Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

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LA CRUZ.

Resumen del libro
Por los pueblos de Lena
(pp. 237-242).
Julio Concepción Suárez.
Ed. Trea Gijón. 1995.

Poblado entre El Cochéu Armá y Riospaso, en un altozano del camino que ascendía de Teyeo. Contemplado desde los altos de La Pena'l Castiichu, las casas de La Cruz parece que se fueron agrupando en la 'encrucijada' de varios caminos (una verdadera 'cruz' de direcciones a media ladera del valle). Tuvo hasta 82 personas.

Es uno de esos pueblos en los que, de invierno, sale dos veces el sol: por la mañana, se oculta, y vuelve a aparecer más tarde, tras las peñas más altas.

En La Cruz , también se 'cruzan' los vientos, que apuestan con fuerza sobre el altozano: cuando sopla el aire, resuena firme entre las casas de piedra y sobre los teyaos de La Cruz, venga de donde venga (el norte, el castellano , el poniente...).

Esta circunstancia de los vientos debió resonar también en la mente de aquellos vecinos que más arriba, entre Los Carraceos, llamaron Los Soplos a un pequeño altozano entre praos más retirados en los rellanos de la vaguada: en Los Soplos se cruzan también los vientos en todas direcciones.

Tal vez, también, por la posición saliente de La Cruz en aquella loma entre dos vaguadas, no es zona dada a los nozales , árboles de frutos más delicados frente al viento. Se logran mejor, en cambio, aquellos otros de piedra más dura: piescos, ablanos, piruxechos, nisos, cerezas ... De ninguna manera se daban las castañas, por lo que se compraban o arrendaban castañeros en zonas más bajas de Teyeo y Los Pontones.

Curuchos, corochas, castiechos ...

Como la mayoría de estos pueblos más altos, La Cruz parece haber crecido en continuidad con otros núcleos anteriormente poblados en los cantos inmediatos. Sobre El Puerto la Cruz está La Pena'l Castiichu.

Se trata de la peña cimera que divide las vertientes de Tuíza y Riospaso, mediante una sierra de riscos y breñas calizas. Situada justo trás de Las Minas de la Cocina, queda rodeada de precipicios salvo por la cara noroeste, que mira al Puerto la Cruz.

En este rellano lateral de la peña, sobre el valle que asciende de Riospaso, se asienta una serie de murias y corras derruidas, completamente resguardadas a la vista del Güerna y de todo aquel entorno cimero, si no es desde los altos de Foxón.

Estas corras , orientadas al este, se distribuyen sobre dos mayaos escalonados, el inferior de los cuales parece escavado a mano, a juzgar por la excepción que supone la pequeña explanada en el abrupto cantizal rocoso. Ya sobre las praderas, están las cabanas y los veyares del puerto.

A pocos metros del recinto en ruinas, en Campa Fermosa (extensa, limpia y soleada campera que acredita el nombre), hay un peñasco plantado sobre pequeña loma, con foso lateral (2 m diámetro) rodeado de piedras, apenas aflorando ya en la pradera.

A lo fondero la campa , en Caseta (unos 1600 m), los sucos y bancales que forman los rellanos de Campomanes indican que fueron labrados (misma altura que sus vecinos Los Diales, sembrados de cebá hasta hace pocos años). Algunos llaman El Mayéu l'Ordiales a la campera en torno a la fuente bajo la peña.

Un poco más abajo del Castiichu, sobre L'Hedréu, están Los Corochos y El Picu los Corochos : serie de altozanos entre picachos rocosos, con abundantes murias de corras entre la maleza, que dominan el valle.

Más arriba, está El Mirión y Las Mirias (orientados al saliente), entre Las Morteras y El Canciechón, donde algunas losas plantadas en formas regulares, hicieron sospechar a los vaqueros de posibles enterramientos: "tuvo que haber un cementerio" -dicen algunos que lo concretan entre las actuales cuadras de Pandiichu-.

Corrás frente a Corros; Corochas frente al Curuchu..

La otra zona con nombre prerromano es la de Las Corrás , al nordeste de La Cruz, bajo los altos de La Capía. La primera finca tras La Canciecha, contiene también una línea de corras ya convertidas en murias circulares, que se prolongan unos 30 metros al abrigo de la pendiente, y al fondo de los rellanos que sobresalen a media ladera de la montaña.

En estas corras , cuando tenían menos maleza, se encontró un resto de cerámica en forma de taza o pequeña cazuela.

Esas pequeñas mesetas circundantes de Las Corrás fueron sembradas; incluso las que se prolongan horizontalmente entre dos cuestas, buscando el suelo más apacible para sembrar: como La Chuenga (manga 'larga', con nombre bien descriptivo). El conjunto perteneció a la familia de Los Nieto.

Más arriba, junto a Las Corraínas , hay otras dos corrás , casi pegadas, una tras la otra; delante de ambas, con motivo de los trabajos recientes de una excavación, se sacaron montones de cenizas enterradas entre las murias

Y en La Corraína inmediata, hay un pequeño otero, también excavado en la misma cima, con las bases de una edificación circular, del que sólo quedan los cimientos semienterrados.

Todo el conjunto de Las Corrás está simétrica y paradógicamente situado frente a Los Corros : otra finca entre lomas, en la ladera opuesta, al otro lado del río Güerna, bajo las peñas casi verticales de La Tesa, junto al Blime.

Los dos nombres ( Las Corrás y Los Corros ) conectan relativamente en línea, dada la vecindad de ambas laderas en la encerrada depresión del Güerna. La coincidencia léxica y geográfica (unas mirando al saliente; los otros, al poniente) no puede ser fruto del azar.

Desde esta explanada de Las Corrás , retraída a la vista del valle, se tejen visualmente varios lugares conectados en la línea del tiempo por el sentido de las palabras en estos poblados: Las Corras frente a Los Corros; Los Corochos y Las Corochas, frente al Quentu'l Curuchu (en otro saliente del valle que asciende por Abiaos tras La Pena Val de Dios; también con murias de corras sobre un rellano del cantizal).

En fin, los primeros, a la izquierda del valle, siguiendo las aguas del río; los segundos, a la derecha, bajo La Tesa, flanqueando los fayeos del Blime . Y todos ellos con nombre prerromano ( cor-r- , 'construcción circular, cercado'; kur- , 'cima, cumbre').

Del conjunto de Las Corrás, pasando por El Xabú, desciende un camino, hoy cada vez más estrecho, hasta El Cochéu'Armá.

El Casar, al lado del camín francés .

A juzgar por el nombre, el poblamiento siguiente en el tiempo parece El Casar : conjunto de fincas al nordeste del pueblo, bajo El Setal, entre los productivos rellanos y lomas soleadas en el camino a Las Corrás.

Hoy la explotación del Casar está dividida en dos posesiones, de unas 15 peonás cada una (unas 4 hectáres), dedicadas a pradera.

Pero las fincas del Casar fueron enteras sembradas de cereal: observa con detalle uno de los propietarios (Juaquín el de La Cruz) que cuando sacan piedras del suelo, están maracadas con las inconfundibles rayas que dejaba la reya a la hora de tazar, binar, semar..., con 'laréu fierro (ahora, con el tractor, esas rayas de la reya se aprecian mejor).

El Casar tiene tradición de haber sido habitado; pero no en la prolongada cuadra más vieya actual (unos 15 m. x 6) de la segunda finca; sino en aquel rellano superior bajo el matorral, en el que se conservan las murias circulares, ahora amontonadas en una depresión del suelo (unos 4 m. de diámetro). Nun fue cuadra de ganao -dicen allí-.

El Casar conecta, además, con Las Corrás , por un ancho camino que cruza entre La Ochera, Los Cuayinos y Los Pozos ('lugares empozados', en ambos casos); asciende ligeramente por El Xabú (zona de 'saúcos'), y termina de modo brusco en la descrita explotación de Las Corrás . El ancho camino sólo conecta estas fincas entre sí y con La Cruz.

Otro poblado en una cruz de caminos.

El nombre de La Cruz parece levantado, como se dijo, en la 'encrucijada' de varios caminos. Justo a la salida del poblado, valle abajo, se divide el camín francés que procedía de Acebos y tierras leonesas: a la derecha, se desvía, en pronunciado descenso, el camín real a Teyeo por Armá, a través de El Pedregal, El Mentu, La Curva la Orniecha, El Lentiyal...

A la izquierda, el mismo camín francés descendía apacible a media ladera con dirección a Reconcos por L'Hozafre, Los Ablanos, La Pirichúa, Chandicuandia...

En algunos tramos bajo El Casar, el camín francés conserva todavía unos 4 m de ancho, con pedreras calizas en las pendientes más barrizosas, aunque cada vez más deterioradas con las lluvias del invierno, o las pistas de montaña.

El camín francés tiene, entre estas fincas, hasta 4 m también en profundidad, lo que indica sus usos antiguos por estas laderas más altas del Güerna: en algunos casos, aparecen a los lados del camino las raíces de los castaños, que se contemplan a modo de un corte artificial en el terreno.

A su paso, en cambio, entre los praos de La Frecha , ya hacia Reconcos, el camino sufre un estrechamiento en aquella zona más húmeda y argaxaíza , reducido a una senda entre las xebes de hoy (el mismo nombre -lat. fracta - lo recuerda).

En la otra dirección, valle del Güerna arriba, el camín francés ascendía por Las Antriquinas, El Morandanal, El Camparín, El Quentu la Calzá (ya a la entrada de Riospaso), La Capilla, El Palación, La Berguería...

Un camino más salía de La Cruz con dirección al puerto por L'Argumusu, La Cascachosa, La Vega la Forcá...; y otro, a Vega Fuentes por L'Hedréu, Borburanes... Un haz de direcciones, por tanto, en este altozano de la ladera norte del Güerna.

Los canteros de La Cruz y el arte de la piedra.

Como la mayoría de los pueblos, los vecinos de La Cruz y Riospaso tenían su artesanía preferida: la riqueza de canteras como la de La Guariza dio lugar a la habilidad de aquellos mozos (algunos, abuelos hoy) para el trabajo de la piedra. Todavía ahora, los canteros de estos poblados son requeridos para obras especiales en otros valles más allá del Güerna.

Los canteros de Riospaso y La Cruz, nacidos también a la falda de las peñas, seleccionaban con cuidado cada piedra para cada destino. Por ejemplo, era muy preciada la de grenu : tipo de roca muy dura, pero noble de trabajar, pues saltaba menos que la caliza, la galana, la oxiza .... Por esto, la piedra grenu era la que empleaban en las muelas del molín y del rabil , y en las cubiertas de los pegochos en los horros .

Como ejemplo de aquellos rústicos monumentos levantados por la habilidad de aquellos mozos, y menos mozos, en el manejo de la maceta y el punteru , los canteros La Cruz y Riospaso hicieron que su arte llegara hasta estos días, en esos firmes edificios en caliza tallada ( cuadras, cabanas, pedreras, pareones ...), que decoran la extensa zona de praderas entre El Quentu Pandiichu y La Pena la Portiecha, precisamente sobre los llamados Praos de la Piedra : Borburanes, Carraceo, L'Adil, El Cardusu...

El molín de mano, en piedra grenu .

Incluso algunos (como Juaquín), interpretan el término piedra grenu en busca de su primer entorno: se llamaría de grenu -dicen allí- porque era la piedra empleada para moler el cereal de grano: escanda, cebá , mijo...

No por casualidad, sobre Riospaso, se encuentran Las Michariegas : sin duda, tierras antes sembradas de michu , mijo, aquel otro cereal semisilvestre, hoy considerado yerba mala (maleza) entre los cultivos de las tierras de semar , y que, por ello, se arranca en la sachaúra y arrandiaúra

De aquellas piedras trabajadas quedan abundantes morteros ( molín de mano , en algunas zonas), abandonados hoy, ya sin función, en cualquier barcial , o como pequeños abrevaderos para los animales menores: son eas reducidas artesas de piedra (entre 10 y 30 cm. de diámetro por 10-15 de fondo), cuidadosamente labradas, que sirvieron durante siglos para machacar (moler a mano) cualquier tipo de grenu (ablanas, nueces...) .

En este punto resulta interesante el dato quirosano: intentando llegar al nombre de La Cardosa , sobre los acebales de La Sapera (en Güeria), decían algunos vaqueros de Öindes que el nombre se debía a la cantidad de 'cardos' que, tiempos atrás, tenían que recoger de aquellos mayaos y chamargas , para molerlos en duernos de piedra y darlos al ganao como farina ; incluso, "esa farina , bien molía, comíala la xente en días y tiempos de fame" .

Y efectivamente, un precioso ejemplar de aquellos morteros de moler a mano se encuentra guardado por algunos curiosos en lugar seguro del puerto.

En conclusión, venga el grenu del grano que trituraban las muelas en los molinos y en los pequeños duernos; o proceda del aspecto 'granulado' que posee la misma roca por naturaleza, la piedra'grenu era preferida por los canteros de estos pueblos del Güerna, por su nobleza, calidad, seguridad en sus funciones, etc.; aunque siempre " acaba royéndose más que la caliza y la oxiza " -dicen en La Cruz-, y como se observa en las gastadas ruedas de los molinos.

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