Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

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Teitos. Cubiertas vegetales de Europa Occidental: de Asturias a Islandia
Fotomecánica Principado,
Cromotext. Imprime: Gráficas Eujoa. Oviedo, 2008.

Carmen Oliva Menéndez
Universidad Politécnica de Madrid
car.menendez@hotmail.com

Agradecimientos.

"Deseo expresar mi agradecimiento a cuantos han apoyado el proyecto de este libro facilitando el permiso de reproducción de varias excelentes fotografías, de manera especial al profesor Barry Cunliffe, al investigador Malcolm L. Reid, y a los fotógrafos Linda Bartlett, Santiago Yaníz, Walter Pfeiffer y Georg Quedens, así como al amigo Jerónimo Hernández (ver listado en Procedencias de las ilustraciones, p. 428).

Agradezco también la ayuda facilitada de varias maneras, a las siguientes personas: Robert West, Master Thatcher (miembro del Chartered Institute of Surveyors y Fellow de la Chartered Institution of Buildings) por su generosa amistad y confianza; Leo Wood, Master Thatcher, por los relevantes datos sobre materiales; Ritchie D. Fergusson, Master Thatcher, por las explicaciones a pie de obra.

Del lado académico agradezco la ayuda al Dr. Eurwyn Wiliam director de los fondos e investigación del Museo Nacional de Gales; también muy especialmente al traductor Denis Jackson, por compartir valiosa información sobre el mundo rural de Frisia. En el área continental debo mencionar al ingeniero Hans-Peter Thiessen, que facilitó mi trabajo de campo en Schleswig-Holstein.

Igualmente expreso mi agradecimiento al Dr. Thomas Brandt, director del Bildarchiv Foto Marburg; a Flemming Skude, de la Kongelige Danske Kunstakademi de Copenhague y Lars Erik Narmo, del Lofotr Vikingmuseum de Noruega; en Francia, a la Association Mézenc-Gerbier y los servicios Tiez Breiz de Bretaña; en los Países Bajos a joost Kreuger de la Vakfederatie Rietdekkers, por darme a conocer el extenso trabajo de los profesionales holandeses.

En el Principado de Asturias, agradezco los datos aportados por los Ayuntamientos de Somiedo, Ibias, Cangas del Narcea, Degaña y Samartin. d'Ozcos. Finalmente, en el largo trayecto de la investigación, a los bibliotecarios del RIDEA en Oviedo, la Westminster Central Reference Library de Londres, el CADW Welsh Historie Monuments, la Royal Commission on Historical Monuments y la Historie Scotlaná de Gran Bretaña, y el continuado servicio proporcionado por la Universidad Politécnica de Madrid.

Queda por último expresar mi enorme agradecimiento a los teiteiros del noroeste peninsular, en especial a Benjamín Escalada de Villar de Vildas; a Manuel Álvarez, el Corzo, de Balouta; y a los vaqueiros de alzada de Asturias, entre ellos a Herminio Álvarez Marrón y a su esposa Sofia, por su acogida repetidas veces en su casa de La Peral, la bella aldea de Somiedo" (Teitos...).

(del libro Teitos...)

Prólogo

"AL CONCLUIR la redacción de este libro se cierra un círculo que se remonta a mis primeros recuerdos infantiles de veranos familiares pasados en Asturias. Sin saber interpretar entonces el significado (sin necesidad de hacerla tampoco) de aquél contraste entre el entorno habitual madrileño y el rural del veraneo, esas primeras sensaciones no se explicaban únicamente por el cambio entre la vida de la ciudad y del campo, según pude averiguar mucho después.

Quedaron registradas muchas cosas: la intensidad del color verde del valle, que se define mal con la palabra campo; el olor fresco del heno recién cortado, junto con el sonido rítmico y sordo de la guadaña, lenta y constante; la fuerza de un mar bravo en las playas de la Concha de Artedo o de Aguilar; el lenguaje, esas palabras con una cadencia suave y distinta que no se entendían del todo, aún más si era en la Lonja del pescado, abajo, en Cudillero; el bullicio envuelto en el sonido de las gaitas en Santana, por la romería de julio; la lluvia infinita, dándole brillo con minuciosidad a cada hoja, a cada piedra, haciendo exhalar a la madera, presente en todas partes, un olor a bosque. y en medio de todo, la silueta siempre de la panera o el hórreo, misteriosos y extraños para mí, entonces.

Probablemente el que se interrumpieran los viajes pronto, contribuyó a mantener latente esos primeros recuerdos. Años después, acabados los estudios de la universidad, una beca Fulbright me desplazó a Norteamérica; y en las montañas de Vermont y las costas de Massahusetts recobré algunas de aquellas sensaciones, entre casas y gentes cuyo origen provenía del norte rural europeo.


(del libro Teitos...)

Vinieron luego recorridos por esos países, en donde parecían encajar bien aquellos recuerdos; como en la primera visita al Museo Popular de Oslo, en que percibí con cierta sorpresa el rastro de los hórreos y paneras que parecían sugerir las casas tradicionales de madera.

Siguieron los viajes por la Inglaterra rural, con marchas campo a través por prados y cotos en compañía de los ramblersIlocales, cruzando aldeas llenas de cottages con cubiertas de paja. Vino después también el encuentro en las tierras del norte con las enormes granjas alemanas, danesas y holandesas; todo ello revivió la impresión de una tenue realidad subyacente que me era familiar.

Cuando llegó la ocasión de volver a Asturias con unos amigos montañero s que querían hacerme conocer Somiedo y ví por vez primera los teitos, reconocí, esta vez aquí, ese rastro del norte. Al tener que elegir más tarde un tema de investigación para mi tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Madrid, no fue dificil: decidí averiguar la razón de los muchos cabos sueltos que había ido encontrando.

Mi trabajo al frente del grupo español de terminólogos en el equipo internacional del AAT,2 me facilitó contactos y estancias, que aproveché para llevar adelante un amplio trabajo de campo por el área occidental europea; además durante varios años, en esa etapa principal de la investigación desarrollada a mediados de los años noventa, dediqué todas mis vacaciones a Somiedo y Ancares, leyendo, escuchando, y analizando cuanto se puso a mi alcance.

He mantenido siempre la opinión de que la arquitectura popular y vernácula es importante, y debe haber trabajos sólidos que la investiguen; por eso en cuanto pude me planteé revisar y ampliar lo estudiado, una labor emprendida en 2006 con una ayuda a la investigación del Rectorado de la UPM. El encuentro al final de esa segunda etapa con Pepe Monteserín, Vocal de Cultura del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Asturias, me proporcionó el impulso que faltaba para llevar a término este trabajo.

He descubierto con satisfacción que ha habido en los últimos años algunas publicaciones importantes sobre lo rural, y en especial sobre los teitos. Hay un nuevo talante general más positivo, de más respeto por las palabras y las cosas aldeanas. Pero aún se desconocen, o se conocen mal, esas mismas palabras y cosas del entorno europeo.

En esa línea, espero poder contribuir con este libro a suscitar el interés, para que haya muchas más investigaciones realizadas sin limitaciones; y contribuir también a que Asturias y su entorno se conozca mejor en Europa".

CARMEN-OLIVA MENÉNDEZ
Madrid.
Julio de 2007

1. En Inglaterra, son grupos que se reúnen los domingos en la estación Victoria de Londres, para hacer senderismo y recorrer el país, atravesando las fincas que haga falta. Un derecho consuetudinario reconocido. 2 Art & Architecture Thesaurus de la Fundación Jean Paul Cetry de EE.UU. (Teitos, p. 15)

(del libro Teitos...)

Conclusiones

"Pues bien, sobre todo Inglaterra y Holanda, entre los países antes citados, son los máximos representantes de ese estadio avanzado; en Inglaterra, con un cuidado preciso en atención a cada región, a cada uso de material; en Holanda, con el desarrollo abierto e imparable de técnicas que abarcan todas las formas y estilos de construcción.

La cubierta vegetal se identifica en la sociedad de estos países con ecología, cultura, sosiego, tradición. Pero sabemos que, tras todo ello, se mueve además una importante industria que produce riqueza y puestos de trabajo «limpios». La cubierta vegetal no sólo se usa en edificios auxiliares de casas de labor, sino también en cottages residenciales de pueblos y aldeas, por voluntad de mantener como alternativa una tradición que controla la herencia del pasado. Un gran profesional con experiencia de cuarenta años de teitador [...]

Asturias, en el momento actual, podemos situada en un punto muy interesante. Los teitos, sin apenas haber salido del estadio primero, entran en el último, si bien lentamente. Una gran ventaja que juega como elemento a favor, es que las cabañas ganaderas mantengan su función de cuadras y pajares. Es ello 10 que ha hecho sin duda que sigan teitadas.

Los hórreos de paja son también preferidos por las calidades del material. Las viejas casas y pallozas que han dejado en general de ser habitadas, pueden conservarse como edificios auxiliares, por la misma razón. La clave del éxito es la infor mación y el desarrollo cultural, que corrigen el punto de mira en la comprensión de 10 que son estas construcciones.

Resumiendo todos los factores anteriores podemos llegar a algunas conclusiones, como son que la atención positiva de hoy hacia las construcciones de teito en Asturias, responde a una sensibilidad general favorable al mantenimiento de tradiciones y apoyo de vías medio ambientales. Pero desde un punto de vista práctico, es consecuencia de que se posi biliten subvenciones desde la administración autonómica, canalizando recursos para conservación de la cultura autóctona.

Desde una perspectiva lejana y culturalmente distinta, resulta más dificil percibir la importancia que pueda tener mantener unos refugios pastoriles perdidos en medio de los montes agrestes de una lejana braña" (Teitos..., p. 411).

Ver publicaciones de la autora, currículum...

Ver Dibujos de Arquitectura Popular Asturiana de la autora

Más sobre los teitos: 
http://website.lineone.net/~thatcher/THATCH/spain.htm (versión inglesa)

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