Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
 

El ramu la yerba na cabana'l puerto.

Un día de paisaje en la cabaña.
Los puertos de La Carisa y La Paradiesta:
L'Utiru, Fasgar, Bostavide, Escuenas, Cotsá Propinde,
Tsastras, Cuaña, Mayéu Fierros, Fargosa, La Cava,
Busián, Brañacabachos, Buschumoso,
Ampueiros, Brañaloso, El Xafre...
(sobre los pueblos de Parana, Güelles, Congostinas, Casorvía, Malveo...)

 

Comienza la vida de las brañas por mayo arriba,
con la subida del ganao a los puertos.
De donde queda la copla:

"Mañana voy pal puertu
con cinco vaques y un perru,
con la montera picona
y un pelu pintéu d'acebu".
(copla popular allerana)

 
 
 
Una vez en la braña,
comezaban nietu y güelu
los trabayos en torno a las cabanas:
reteyar con tsábanas,
cuidar y curar el ganao...
 
Tiempo atrás,
imprescindible resultaba
la butía la leche
(la del piniitsu)
pa facer la mantega.

 
De manera paralela,
se bajaba el caballo del monte,
pa emprecipiar la yerba:
xubir y baxar al puerto,
palanquiar, acarretar...
 
En los trabayos de la yerba
ayudaba toa la familia:
güelos, fíos, nietos,
si bien caún y caúna
facía según sus posibilidaes y
preferencias
(segar, desaverar, esparder,
amarachar, esmarachar,
estolexar cerneyos y burraxos,
agarabatar,
acarretar, meter nel payar, sotrabiar ...)
 
.
Y con el saber y cuidaos de las muyeres,
especialmente, a la hora
de esparder y revolver:
quitar carbazas, artos, cardos...,
de forma que la yerba llegara
limpia y aromática al payar
 
Por esto ,
los garabatos, los forcones,
las palas...
siguieron siendo usadas por
los paisanos y paisanas
más arraigados en su medio
.
 
Los montones se palanquiaban
hasta el bucarón del
payar, directos a la pecha:
había que apurrir, apechar, sotrabiar...
 
Más tarde,
la empacaora
fue mitigando el duru
trabayu de la yerba.
 
De vez en cuando,
los vaqueros han de xubir al puerto
a controlar el ganao,
ya que no suele permanecer
el vaquero todo el verano en la mayada.
 
Dar sal al ganao
es la forma segura
de concentrarlo a la voz del dueño
en torno a sus pastos preferidos.

 

La hora del miriu:
tsagos, tsagunas, tsaguetes,
tsagunietsas, tsagonatsos...

En otras ocasiones, según la hora del día,
el ganadero sabe dónde miria su cabaná:
los tsagos y tsaguetes son lugar seguro
para encontrarlo sin más problemas.
Si falta algún animal,
ya sospecha que pudo ocurrir una desgracia.
Y seguirá buscando la res los días que fagan falta.

 
El toro (el güe, l'anuyu)
es el rey de la braña:
suele acompañar siempre su cabaná,
salvo que se traslade a otra
tras de alguna vaca.
 
Y bien que agradecen las vacas
el sal: pa evitar el pruyíu
que yos-produz la pación del puerto
.


Ganadería de Luis Cachero García
(Luisín el de Güetses).
Ecología pura, la de toa la vida, vamos:
pación, puerto y carba ente la primavera y la seruenda;
yerba del payar,
y las soleyeras oxas de Güetses, tul invierno...

 
Los cantizales altos,
los pastos cimeros del puerto,
son preferidos por el ganao:
más sabrosas las yerbas,
con las raíces más profundas
y batida la planta
por los rigores de las cumbres.
 

La hora de dir picando pe la pegarata
y los chorizos a la sidra:
familia y amigos al par de la cabana
(acabáronse las prisas de la yerba).
Y si quier tsover, tien la cama fecha..
.

Por fin, a sentase al frescor de la cabana,
mozacos y mayores,
lejos de los atragantones de la yerba.
Ya por agosto arriba,
es el tiempo también de celebrar
varias emociones a un tiempo:
el final d'estas tsabores, el buen tiempo, el descanso merecido...

 
Por ejemplo, el remu la yerba
celébrase
con algún corderu asáu a l'astaca
por las hábiles manos, tiempos y tacto de
José Antonio, nesti casu:
eso ahora, claro.
Antes, oveya a la caldereta,
nel meyor de los casos.
 
Nun faltan unas buenas botas de vino,
como antes nun faltaba
el pellleyu de la piétana y la pez,
con vino toro de Castietsa.
Aunque con diferencias, claro:
el pelleyu tenía que durar
tul verano.
Y n'acabándose,
ya nun había otru... .
 
De vez en cuando,
el vaqueru va probando el cordiru:
en parte por ver si ta ya nel so puntu,
y en parte por probar la navaya...,
vamos..., allá sobre las dos de la terdi.
 
Y si hay
guapamente xente
(los que participaron na yerba),
cordiru doble.
 

Puestu'l corderu ya na mesa,
nun hay más que dir espiricando
corteyas, costietsas, güesos...
Y, por supuestu, que de mesa
sirven cuatro tablones de castañar;
de sillones, los puyos y tayuelos
de faya o de rebutsu;
y de cubiertos más finos, la navayina de caún.
Pero la mesa y la sobremesa del cordiru,
nin nel meyor hotel carguéu d'estrellas...

 
Pue completase la sobremesa
con alguna empaná
fecha con el arte de las manos
de Fifi, Solita, Rosi, Amparo,
María, Reyes...
 
Como además, nel mayéu
nun hay que conducir más que
sobre las chirucas (o las madreñas)
pe los senderos tras alguna res,
esi día pue apretase un poco más
l'asguitoná de la bota,
pa compensar en parte tantas calismas
de preu en preu.
 
Y, de postre,
unas casadietsas de Rosi al forno,
pa seguir chupando los deos
per un buen retu.
 
.
O, pa variar un poco,
unas casadietsas de Fifi hoxaldrás,
si daquién las prefier
conel café de pote
o de tizón, al fuiu del tsar.
 
Ya na seruenda
(el otoño)
el vaqueru empieza a baxar las reses
hacia las caserías de los cordales.
 

"Lo que más le puede gustar a Manolín cuando llegan las vacaciones de verano es marchar al pueblo y subir con el abuelo Lolo a cuidar el ganado. Se ve que es algo que lleva en los genes porque desde muy pequeño siempre sintió fascinación por las vacas del abuelo. Y claro, el abuelo encantado. Ahora, todos los veranos, niño y viejo suben juntos por el camino de la braña, cada uno con su vara de avellano.

El nido de un pájaro carpintero, la cría escondida de una venada o el vuelo silencioso del águila real sirven para que el abuelo empiece a contar alguna de las historias de su tiempo. Historias de hambre y trabajo duro, pero también de amor por el monte y el ganado, y de un modo de vida ancestral en medio de la naturaleza"
(Fernando Ballesteros y José Luis Benito) .

 

Y, por fin, tras la otoñada,
col ganáu pa La Pola:
al mercao las Ferias, al mercaón de Sanandrés.
L'añu completu,
si Sanantonio y Sanantón se portaron bien. .