Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

"El gochu, per Samartín,
la lleña, per Navidá;
el cabritu, per la Pascua,
y la cuayá, per San Xuan"
(popular)

La braña:
entre la primavera y el otoño
(continuación 2)

Extracto del artículo publicado sobre este tema:
"La alimentación en la casa'l monte y en las cabañas
de la montaña central asturiana ",
en Etnografía y folclore asturiano:
conferencias 2001-2003 (pp. 159-194)
.
Julio Concepción Suárez.
RIDEA. Oviedo. 2004
Real Instituto de Estudios Asturianos
Ver Bibliografía.

La braña.

En muchos casos se hace sinónimo de monte, aunque el término parece más amplio. La braña en estas zonas centrales de la montaña asturiana incluye todo el conjunto de la casa’l monte y la zona de las cabanas en los puertos más altos. Se podría decir que toda braña es monte, pero no todo monte es braña. Pero no están generalizadas las distinciones.

La expresión “dir pa la braña” tiene el sentido de ‘dir pa las caserías del monte o pa las cabanas de los puertos’; subir con el ganado desde los pueblos para dejarlo allí desde la primavera; ir a poblar al atardecer para regresar por la mañana o quedarse allí por más tiempo.

En Teverga, a las cuadras mismas (los establos) de las caserías más o menos altas, llaman brañas, sin más: el propio edificio del ganado con la cabaña. La voz braña procede del latín veránea (‘relativo al verano’), una especie de segunda primavera.

El verano incluye (etimológicamente) la primavera / estío (el calor)

Lo dice la palabra: ver-veri era ‘la primavera’; y verano era ‘lo relativo a ese ver, a la primavera; en realidad, cuando llega el buen tiempo y la estancia se va haciendo progresivamente más estable en los altos (desde finales de marzo arriba).

El verano real era el estío: mediado junio en adelante, julio, agosto... (lat. aestas, aestivum). De ahí lo de Torrestío, allá bajo el Puertu Ventana, por la vertiente de León (el lugar de la estancia y de los pastos en el verano tardío).

Ya en el léxico medieval Juan Ruiz (el Arcipreste de Hita) hace el verano equivalente de nuestra primavera, dejando al estío sólo para la estación más calurosa del año (Corominas). De modo que al introducir el término primavera (tardío) se usaron al principio como sinónimos.

Según la palabra, por tanto, la braña comenzaba con la llegada de la primavera. La separación entre la casa’l monte y las cabañas más altas sólo viene marcada por el tiempo: si se va quitando la nieve y aparece el pasto, ascienden más altos; si desciende la nieve incluso por junio arriba, regresan a los cordales con el ganado, para pasar la invernada tan a destiempo.

Cuestión del año. Pero en general se asciende hacia los altos con los brotes: fueyas, flechu, gamones... Había que llegar a las cabanas con los brotes de las fayas: antes nun hay pación. Dicen los ganaderos que las yerbas van brotando paralelas a las fueyas: en el valle, más tempranas; en los altos, por xunio arriba.


(cuadro de Regina Aguinaco)

Parece el camino de vuelta desde los valles hasta los altos otra vez

Siempre pensando en los altos. Podría establecerse una correlación en ese descenso y ascenso gradual entre la casa y las cabañas, según el ritmo marcado por el tiempo, en aquella continuidad desde los poblamientos de los altos al poblamiento de los valles, sobre las mismas riberas de los ríos: el alimento estaba en los altos; se comenzaban a aprovechar los frutos y productos por los altos, en primavera y verano; y se descendía a los valles en otoño, y en invierno, pero bajando, incluso, los productos de los altos. Sobre todo, dependían del ganado.

“Se equivocan los que creen
que el pastoreo pertenece al pasado,
los que han pretendido y todavía insisten
en gestionar el territorio al margen de su cultura,
o los que quieren meterlo
en un museo, en un mausoleo”

(Jaime Izquierdo Vallina)

(en el trabajo original siguen varias tablas
que concretan y sintetizan los contenidos completos)

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