Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez
 

La metamorfosis
Franz Kafka

Resumen, temas, personajes,
estilo literario...

(Sólo un esquema
para que lo completes
con tu lectura de la obra,
con otras lecturas,
con otras interpretaciones,
con otras web... ...).

(página en construcción...)

A. El autor: Franz Kafka (1883-1924)

1. Noticias de su vida

  • Licenciado en Leyes, encuentra un trabajo público que le permite dedicar su vida a sus aficiones como escritor. Admirador de la tendencia existencialista, socialista, anarquista..., se dedica a escribir apasionadamente.

  • Es de carácter amable, pero con una personalidad ansiosa, tal vez influjo de su padre, que le lleva a un tipo de literatura con situaciones angustiosas, opresivas, traumáticas. Contrae la tuberculosis que le obligará a largos períodos de convalecencia y a una literatura pesimista también.

  • Su vida afectiva fue infeliz: se enamora de Felice Bauer, pero ella no le corresponde por razones diversas y se casa con otro. Luego tendrá otra relación con una amiga de Felice, y con otras amantes después, poco satisfactorias igualmente. Tal vez su enfermedad condiciona toda esta vida amorosa frustrada de Kafka.

2. Relación vida y obra

  • Nacido en una familia burguesa judeo-alemana, Kafka estudió leyes, pero trabajó sin entusiasmo en el comercio de sus padres, y en una empresa estatal de seguros, hasta que se jubiló por enfermedad. En ninguna actividad encontró satisfacción intelectual alguna, pues todo le parecía un tiempo inútil que le quitaba de escribir: su única afición y realización personal. Su soledad la compensaba con la dedicación entusiasmada de escribir en los tiempos libres del trabajo y por las noches.

  • Su vida personal, sus pensamientos frustrantes, determinaron su obra literaria, siempre marcada por fuerzas sicológicas que obsesionaron su existencia desde la niñez hasta el final de sus días, siempre depresivo y melancólico: miedos, ansiedades, desarraigo familiar, religioso, social… La incomunicación, la incomprensión familiar fue constante. Nunca encontró un lugar en el mundo que le tocó vivir: fracasos sentimentales, hipocondríaco, enfermo sicosomático (producto de sus imaginaciones), terminó tuberculoso de verdad. Una trágica vida existencial.

  • La literatura fue su único recurso para los momentos de relativo sosiego y felicidad: con la escritura se aislaba en momentos de sosiego espiritual y se sentía satisfecho, realizado. Por eso en sus obras va proyectando sus pensamientos y sentimientos: dudas, inseguridad, temores infantiles, obsesiones, fracasos…, frente a un mundo amenazante, incomprensible (Diarios, Cartas, El proceso, La condena, El castillo, La metamorfosis …). Su obra es la traducción de su biografía.

3. El sentido del absurdo

  • En principio, la palabra "absurdo" significa 'sin armonía con la razón, incongruente, ilógico, no razonable'. Aplicada a la sociedad de unas épocas por una serie de autores viene a significar: incomunicación entre las personas, soledad en la multitud, pobreza de lenguaje para entenderse, rutina, conformismo con lo establecido, incertidumbre, mezcla de sueño y realidad. No se entiende el mundo en el que se vive porque todo parece ilógico, absurdo para las gentes que lo sufren.

  • El absurdo para Kafka consiste en la situación de ese hombre sensible perdido en un mundo deshumanizado, rutinario, convencional, injusto, incomunicativo. Hasta en ocasiones prescinde del propio nombre del personaje: por ejemplo, K. en El castillo , Joseph K., El proceso , como si al quitar el nombre, el hombre se hiciera universal, el símbolo de la humanidad misma perdida en su entorno concreto; el hombre víctima hasta de delitos que nunca cometió.

  • Todo lo que hay alrededor constituye un mundo absurdo, en el que el propio hombre hasta se siente culpable, y se amarga con ansiedades que le atosigan y angustian constantemente. Hay un determinismo, un fatalismo, del que nadie puede evadirse. En este tipo de obras del absurdo, el mundo es un laberinto sin salida posible, en el que los personajes quedan atrapados sin remedio. De hecho, influyó con esta literatura en los europeos y en los latinoamericanos: Borges, García Márquez.

  • El mundo es un laberinto sin salida posible: los personajes de las obras quedan atrapados sin razón alguna en la rutina, en las burocracias represivas e inútiles, trámites desesperantes, legalismos absurdos..., todo lo cual aburre y desespera a los ciudadanos. Es decir, algo kafkiano, según el término ya generalizado.

  • El mundo kafkiano es un puro teatro para el ser humano: una mezcla de sueño y realidad a medias entre la pura fantasía y la realidad circundante. Por eso Kafka se adelanta al Teatro del absurdo de comienzos y mediados del s. XX, hasta los años sesenta, sobre todo.

  • Las figuras animales: las usa como producto de sus fantasías para representar los hechos de la vida cotidiana, como si a través de los animales quisiera criticar, visualizar, escenificar, las acciones humanas, los sentimientos, las frustraciones, los desengaños....

B. La metamorfosis: relación vida y obra del autor:

  • Relato autobiográfico. Es algo reconocido por el propio autor que, además, intenta implicar al mismo lector en todo el proceso interior que él experimenta, de forma tan incomprensible transformado de la noche a la mañana en un monstruo. No aparece el suceso como un simple sueño, sino como una realidad imposible de entender. Sólo queda al autor y al lector su aceptación resignada, inevitable.

  • Descripción sicológica, interna, no física ni externa. El autor da muy pocas explicaciones sobre el aspecto físico del insecto: monstruo, especie de cefalópodo, cucaracha, con un caparazón, negro, con muchas patas... Lo que importa es la contemplación interna de todo el proceso de cambio, la metamorfosis que ocurrió en Gregorio en un momento de la noche. No importa el cambio físico, sino el cambio que observa desde el amanecer respecto a cómo lo tratan y reaccionan los demás: su familia, la empresa, la sociedad.

  • Temas latentes. La incomprensión social, la incomunicación, el conflicto generacional, la rebelión de los hijos respecto a los padres... Tal vez, un aspecto más del conflicto entre Kafka y su padre: autoritario, incomunicativo... Su vida fue siempre la de un enfermo, aislado, fracasado en amores, sin amistades, sin esperanzas...

  • El cambio social. Tal vez es la crítica presente en el autor: Gregorio, ya un monstruo, fue viendo que ya no podía adaptarse como humano al medio en que vivía; acepta su condición de insecto, un parásito que sólo sirve para molestar a la familia y al entorno social que le rodea. La que tendría que cambiar sería la sociedad. Como eso no ocurre, Gregorio decide entonces dejar de comer para morir dignamente y dejar de causar problemas a la familia y al entorno.

  • El símbolo del monstruo. El escarabajo, o lo que sea, no se puede entender con nadie del entorno familiar ni social. Tal vez, algo más con su hermana, pero a la fuerza. Representa a un Hombre, como Gregorio, que había llevado una vida pobre, deshumanizada, aislada, sin ilusión. Ni entiende a los demás, ni le entienden a él.

  • El destino simbólico para toda la humanidad. En realidad, con la muerte del insecto, de Gregorio, las cosas no cambiarán nada, pues es la misma sociedad quien sigue en el peligro que experimentó Gregorio: cualquiera puede despertar una mañana, tras un sueño, convertido en monstruo.

  • Muerte angustiosa. Gregorio tiene una dura muerte sicológica, pues ve que él no tiene culpa de haber mutado, de haberse hecho un monstruo: la culpa es de la sociedad en la que vivía. Por eso le duele haber sido rechazado hasta por su propia familia.

  • Pesimismo final. La obra termina con una pequeña esperanza de nueva vida al morir el monstruo: los padres se alegran de quitárselo de al lado, piensan ganar dinero con el alquiler de su habitación... Pero, en realidad, todo es superficial y falso, pues nada se ha solucionado: muchos otros monstruos podrán aparecen cualquier mañana otra vez, como Gregorio. La sociedad sigue sin cambiar.

1. El título de la obra: ¿dónde está la metamorfosis, el cambio?
  • Es la técnica simbólica de la transformación de un ser humano en insecto: lo más detestable, repugnante, odioso muchas veces para casi todos. El único que cambia es el individuo, pero no puede sobrevivir, si la sociedad circundante no cambia al tiempo: hasta siente remordimientos y se deja morir como única solución para no seguir sufriendo. No es el momento de cambiar.

  • La sociedad no quiere entender que se trata sólo de un cambio externo, accidental, por dentro sigue siendo el mismo, un ser humano, preocupado, con sentimientos. La sociedad no cambia: no hay transformación sustancial.

  • Y la familia tampoco sufre transformación alguna: no hay cambio en quien tendría que comenzar a cambiar. La familia, en este caso, tampoco tuvo la menor intención de intentar entender las razones de por qué un hijo, de la noche a la mañana, se encuentra convertido en un ser extraño: un monstruo en apariencia física. Padre, madre, hermana, sólo se preocupan de liberarse como sea del problema, y seguir con su mentalidad tradicional: casar bien a la hija...

2. Los personajes de la obra.

a) El héroe (o el antihéroe...).

  • La vida interior. En el s. XX ya no describe al personaje en sus aspectos exteriores (hazañas, aficiones, clase social, familia), sino en su vida interior: el hombre a secas, con todos sus problemas diarios, contradicciones, frustraciones, soledad, angustias, alienación..., siempre determinado por la sociedad en la que vive.

  • Un hombre común. Ya no es un héroe tradicional (mitificado, extraordinario...), sino un ser común, más humanizado. Es un antihéroe, sin cualidades positivas, incapaz de realizar hazañas notables ni cosas maravillosas.

  • El símbolo de la conducta humana. Lejos del hombre mito, ahora el personaje se convierte en arquetipo de la conducta social de la época, de la existencia colectiva, de la vida diaria en sociedad.

  • El personaje anónimo. El interés social por lo humano produce a veces personajes anónimos, puesto que lo de menos es el nombre concreto; lo que interesa es el hombre como tal, el individuo social. Un personaje universal, puede ser cualquier persona.

  • El personaje colectivo. Incluso el protagonista individual es sustituido por el personaje colectivo: conjuntos sociales, las clases bajas, las clases medias. Es la destrucción del héroe conocido hasta entonces.

  • Los personajes. Gregorio representa un insecto, ya incluso antes de la transformación: un ser excluido de la sociedad y de las relaciones humanas. Pero es el único que se preocupa por las relaciones humanas en la familia y en la sociedad: comprender, ayudar, no molestar...

b) Los otros personajes de La metamorfosis.

  • Están todos ellos deshumanizados. Son los verdaderos monstruos: una madre egoísta, histérica, sin preocuparse por el hijo más que por lo que le molesta. Un padre agresivo, intolerante, autoritario, despótico, que llega a golpearlo con intención de destruirlo.

  • Sólo la hermana se preocupa un poco hasta que se cansa también. No obstante, tampoco le habla directamente para comunicarse, para esperar una respuesta verbal: sólo alguna vez le grita o le dirige una mirada enérgica para reprenderle.

  • Tampoco la criada intenta comunicarse con él: le llama bicho, lo amenaza, y él sólo responde con la misma violencia contenida.

  • Toda una sociedad circundante egoísta, monótona, triste, arruinada..., que sólo piensa en sí misma, sin más. Que no quiere cambiar.

3. El espacio en la obra.

  • Se trata de una obra en la que el lector tiene que poner de su parte la recreación del escenario: ni el mismo insecto aparece descrito en tamaño, patas, caparazón, ojos...

  • La imaginación de cada lector tiene que reconstruir los detalles, lo mismo que de la habitación, la casa, la empresa, el aspecto físico de sus familiares, la criada..

  • En realidad, toda la acción ocurre en la casa familiar de Gregorio, especialmente en su cuarto, de donde casi no sale más que al salón, a mirar por la ventana, por las rendijas de las puertas... Poco más..

4. El tiempo en la obra.

  • A lo largo del relato se deduce que la transformación de Gregorio en aquel insecto debió ser en torno a las Navidades.

  • Más adelante el narrador aclara que estamos a finales de marzo: pasaron tres meses

  • No obstante, el momento inicial del suceso, el tiempo transcurrido hasta la solución del problema, parece lo de menos en la perspectiva del narrador: sólo de paso alude a ello. El hecho fantástico es universal: ocurrió siempre, ocurre y ocurrirá mientras sigan existiendo sociedades cerradas, inmovilistas, que no permiten transformaciones alrededor, por insigificantes que sean, si conllevan trastornos en el sistema establecido para bien de unos cuantos.

5. La crítica social del autor

  • Tal vez la intención del autor sería la de criticar la maldad intrínseca de la sociedad que nos rodea: incluso los más cercanos, ante un contratiempo, se desentienden como si nunca te hubieran conocido o fueras un apestado. Gregorio acaba muriendo en el abandono más cruel: sólo, sucio, hambriento...

  • La falta absoluta de comunicación. Nadie escucha a Gregorio: él piensa, quiere expresarse, pero nunca le contestan, sólo actúan por supuestos, sin escuchar sus razones.

  • La injusticia del maltrato. Gregorio es marginado sólo por un cambio involuntario, en el que sólo el destino tuvo que ver: maltratado por una sociedad que se ceba con los más débiles, hasta llevarlos al suicidio (deja de comer para morir). Un hombre normal hasta entonces muere de forma amarga: hasta se siente culpable de su situación y de la actitud inhumana de los demás.

  • Al final da la impresión de que los padres están muy satisfechos de haberse liberados de un hijo al que ni querían ni tenían intención alguna de comprender en su nueva situación. Su único objetivo, con la mentalidad tradicional de la época, ya es sólo casar bien a su hija (encontrarle un buen marido), y olvidar todo lo ocurrido. Una dura crítica social.

6. La obra de Kafka: la literatura del absurdo

  • La obra plantea la circunstancia de un humano convertido en escarabajo. Se trata de un suceso imposible: absurdo. Ahora bien, en realidad, la transformación es sólo física, pues en lo sicológico Gregorio se sigue comportando como un ser humano completamente normal: sigue siendo el mismo de siempre. Sólo porque cambia de aspecto, la sociedad lo rechaza, lo dan por muerto para la vida que sucede fuera.

  • A la sociedad que rodea a Gregorio no les importa comprobar si todavía piensa o siente como humano, sólo porque esté atrapado sin querer en un cuerpo de escarabajo. Gregorio no tiene la oportunidad de expresarse ni defenderse, porque no le escuchan. La injusticia llega al extremo de que él mismo se siente culpable de haberles causado un trastorno.

  • El cambio social. Quien varía en su totalidad es la sociedad que rodea al escarabajo: su familia, la sociedad..., aparecen ahora como son en realidad, desenmascaradas, hipócritas... Da la impresión de que el verdadero monstruo es la sociedad, no el protagonista: ella sigue siendo cruel, sin piedad, no quiere ni escucharlo, lo deja morirse de hambre sin inmutarse; la familia, incluso, sólo espera que se muera de una vez, para que deje la habitación libre y la puedan alquilar a los huéspedes.

  • La sociedad se revela como intrínsecamente mala, aunque hasta la llegada del insecto lo disimulara, no lo pareciera. Tuvo que ocurrir el suceso para que apareciera la verdad cruda. La sociedad aparece al final como tremendamente injusta: juzga sólo por las apariencias, tiene prejuicios, carece de sentimientos. Todo es absurdo.

7. Características del teatro del absurdo.

  • El lenguaje simbólico de los sueños. Los sentimientos y los pensamientos de las personas se expresan como si fueran reales, experiencias concretas del mundo que se vive.

  • La imposibilidad de comunicación. El lenguaje de las obras supone una crítica al lenguaje convencional que ya no sirve para que las personas se entiendan. Por eso el lenguaje que usan es muchas veces absurdo, sin sentido, primitivo (prelingüístico, gestual...). Los personajes luchan por expresarse pero nadie los entiende. El lenguaje se vuelve a sí más visual que verbal.

  • Importancia de los objetos externos. A falta de un lenguaje lógico, con palabras racionales, los autores se sirven del decorado, de los objetos, para expresar pensamientos y sentimientos. Es un escenario vacío de sentidos, pero poblado de objetos molestos que abruman a los actores..

  • El tiempo y el espacio no se corresponden con el mundo real: en muy breve tiempo pueden sucederse cantidad de acontecimientos; y en un espacio muy reducido pueden ocurrir muchas escenas a la vez. Es decir, se miden por la imaginación, por la fantasía, por lo que pueda ocurrir en la mente, en lo inconsciente. Todo es relativo.

  • Autores principales: Eugène Ionesco (Rinocerontes), Samuel Beckett (Días felices, Esperando a Godot), Jean Genet, Antonin Artaud..., Miguel Mihura (en España), Luis Buñuel en cine... Estos autores intentan expresar su mundo interior metafóricamente como un mundo absurdo, inexplicable, irracional: todo parece pura fantasía, sueño, pesadilla... No les importa la realidad objetiva, sino cómo la perciben, la sienten, la sufren, ellos. Todos ellos quieren representar la triste condición humana, lo absurdo de la existencia humana. El orden, la libertad, las leyes, el lenguaje..., es un viejo sistema absurdo y decepcionante que no sirva ya a quienes lo padecen.

8. Algunos autores del teatro del absurdo

  • Eugène Ionesco. Se cita como el máximo representante del teatro del absurdo: en sus obras describe la ridícula existencia humana en un universo totalmente impredecible, en el que las personas son incapaces de comunicarse. Su pesimismo se traduce en obras entre el humor y la crítica, en las que el lenguaje muchas veces no tiene sentido, como la misma condición humana. Así en La lección, donde un profesor lunático asesina a sus alumnos; La cantante calva, donde los personajes son incapaces de entenderse; Las sillas, donde dos ancianos hablan con dos personajes inexistentes; o El rinoceronte, donde los habitantes de una pequeña ciudad se convierten en rinocerontes, mientras el personaje más normal va siendo apartado de la vida social a medida que lucha contra el conformismo de sus habitantes.

  • Samuel Beckett. En su obra Esperando a Godot Vladimir y Estragón, envueltos en su rutina absurda y vacía, dialogando absurdamente sin un espacio ni un tiempo concretos, como si estuviesen en medio de la nada, tienen como único punto de referencia un árbol, aunque no llegan a saber siquiera si están siempre delante del mismo árbol. Ni siquiera tienen nada que contarse para pasar el tiempo. Al final parece que allí están esperando a dios

  • Otros autores relacionados: Albert Camus (obras como El extranjero, Calígula, Los justos...).

C. Características de la narrativa del s. XX

1. Narrador. Es quien cuenta una historia en un relato: es el componente estructural interno que pone en relación al autor con el lector, estos dos elementos externos a la obra. El narrador crea un mundo literario autónomo, verosímil o no, frente al mundo de la realidad externa, con el que puede coincidir más o menos. De ahí su importancia según la postura que adopte, dónde se coloque, en qué perspectiva, cómo presente ese mundo creado artificiosamente por el autor

2. Punto de vista. En el s. XX se producen cambios importantes en el punto de vista del narrador: en el ángulo de visión en el que se sitúa el narrador para presentar la historia contada. La novedad está en que en una misma obra se pueden utilizar varios puntos de vista sucesivos, y puede haber varios narradores alternativos para la misma historia. Podría resumirse en tres posturas básicas:

  • Narrador omnisciente. Se expresa en 3ª persona y conoce todo, está por encima de las acciones y de los personajes, de los que conoce hasta sus pensamientos, lo que sienten, sus ideas, sus intenciones. No guarda secretos al lector: le explica situaciones, le va adelantando sucesos, intenciones de cada personaje.

  • Narrador observador. Cuenta la historia como un espectador de los hechos, un testigo de lo que va pasando. Conoce poco de los personajes, de sus pensamientos e intenciones, por lo que sólo cuenta lo que ve o lo que otros le dicen. En realidad sería como un lector más de lo que va viendo.

  • Narrador personaje. Se identifica con un personaje concreto, por lo que asume su punto de vista particular.

  • Narrador autobiográfico, en 1ª persona. Es el propio protagonista de la acción quien cuenta su existencia, lo que le va pasando, lo que va observando, lo que siente, lo que piensa, aunque ello no implique que todo lo que cuente sea real, que le haya ocurrido realmente, que sea verdad.

  • En resumen, el narrador del s. XX no es único en toda la obra: puede adoptar varios puntos de vista, y pasa de ser sólo omnisciente a ser más bien observador, testigo de los hechos, más objetivo, cuenta lo que ve o le dicen, sabe de los personajes tanto como el lector, es decir, lo que van ellos mismos contando o dejando ver cuando actúan, piensan, sienten, cuando manifiestan intenciones.

3. El monólogo interior

  • Es una forma de narrar donde el personaje cuenta sus hechos interiores por encima de los hechos externos, de la realidad circundante. Relata sus reflexiones, vida interior, emociones, sentimientos, pensamientos... Lo importante no es el orden cronológico de los sucesos, sino lo que piensa el personaje. Importa ahora el orden de esas vivencias interiores del protagonista, el de sus vivencias según la importancia que él les da.

  • En esta forma nueva de narrar se presenta el discurso de un solo hablante. Es una especie de diálogo entre un locutor y un receptor (desdoblados literariamente), pero que en realidad son el mismo personaje. Sólo habla uno, el otro permanece mudo, nunca responde, pero es necesario como destino de las reflexiones del que monologa consigo mismo.

  • De esta forma se sustituye el tiempo cronológico externo, por el tiempo sicológico interno, el que va trascurriendo en la conciencia del individuo que va contando su vida interna. El que monologa cuenta en 1ª persona sus pensamientos tal como fluyen en su conciencia

  • Para este flujo de conciencia, el novelista se introduce en la sicología del personaje y la relata al lector tal como va apareciendo en la mente del personaje, sin ordenar ni explicar nada por su parte. De ahí que en el monólogo interior puede haber muy escasa puntuación, juegos verbales, frases muy largas, enumeraciones interminables...

  • Podría decirse que el novelista, con la técnica del monólogo interior de un personaje, se convierte en un investigador que hace una exploración sicológica del pensamiento humano, y la expone al lector directamente, sin intermediarios, tal como es en la supuesta realidad: desordenada, confusa, llena de sueños, recuerdos, frustraciones, emociones, juicios de valor... Tal como puede ocurrir en el personaje que monologa consigo mismo.

  • Se trata de una técnica literaria para explorar el mundo interior consciente y subconsciente, siguiendo las investigaciones de moda entonces, a partir del sicoanálisis con Sigmund Freud o William James. Este tipo de narrativa fue la moda entre comienzos del XX hasta 1930 sobre todo.

  • Incluso se llega al monólogo del absurdo: se pierde el sentido lógico, racional del pensamiento, y se llega a los sucesos sin sentido, las palabras encadenadas sin coherencia lógica, ni sintáctica.

4. El tiempo como estructura del relato

  • La narrativa del s. XX ya no sigue una estructura lineal como hasta ahora: los hechos no se narran ya respetando su orden de sucesión cronológica. El orden no será el de los hechos externos, considerados de menor importancia, sino de los hechos internos de los personajes, de su vida interior, sus vivencias, pensamientos, sufrimientos... Por eso se pueden cambiar de orden: los más alejados se pueden contar primero, y los más recientes, después, según la importancia que les dé el protagonista de los sucesos. Hay, en consecuencia, varios tipos de tiempo.

  • Tiempo objetivo. Es el que transcurre en la realidad: horas, días, años... Puede ser muy corto, pero el protagonista lo hace durar mucho: unos minutos, unas horas, pueden ocupar muchas páginas de la novela. Y al revés: muchos años pueden resumirse en pocas páginas.

  • Tiempo subjetivo, sicológico. Es el que mide la valoración, la importancia que les da el sujeto a esos hechos externos a su conciencia. Un suceso de unos minutos puede contarlo el sujeto durante muchas horas de lectura, como si hubieran pasado muchos días, semanas.

  • En resumen, la narración del s. XX realiza muchos saltos en el tiempo, influida también por lo que ocurre en el cine: un hecho se cuenta desde el presente, pero se comienza por muchos años atrás; luego se cuenta otro, y se vuelve al pasado otra vez... No hay un orden sucesivo temporal. hay una constante retrospección del presente al pasado para continuar en el presente otra vez. O hay saltos al futuro: anticipaciones de lo que va a ocurrir como si fuera real ya

  • Es la técnica del collage, el flash back, el relato in media res, etc... El tratamiento no lineal del tiempo.

D. Las adaptaciones cinematográficas de La metamorfosis

(página en construcción...)

(Pero,
como habíamos quedado,
esto sólo era una síntesis esquemática
para seguir completando,
modificando, personalizando...
en casa y en clase ...)

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