Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

(páxina en construción)

.

Las esquinas rotas
Joaquín M. Barrero
Penguin Randon House Grupo Editorial S. A. U. Barcelona. 2018

A) Solapa del libro

«Joaquín M. Barrero, de familia asturiana, nace en Madrid ya iniciada la Guerra Civil. Analista químico, fue emigrante en Venezuela antes de sentirse captado por el mundo del comercio internacional, lo que le llevó a viajar por gran parte de Europa, América del Norte, África, Oriente Medio y toda Iberoamérica, impregnándose del horizonte cultural que vio en esos periplos. Desde temprana edad ha cultivado todo tipo de lecturas con incidencia en la literatura de viajes, el tbriller y la Historia, en especial el estudio de la de España. De su voracidad por el conoci miento representa una prueba su bibliote ca, de más de seis mil títulos. Sus novelas protagonizadas por el detective Corazón Rodríguez (El tiempo escondido, La niebla herida, Una mañana de marzo, Detrás de 111 lltu-ia y La tierra dormida) superan los trescientos mil ejemplares vendidos».

B) Contraportada del libro

«Todos vamos doblando esquinas. Muchas nos conducen a situa- ciones donde aún es posible la negociación. Pero otras dejan los horizontes brumosos de incertidumbre.

El autor de El tiempo escondido y La niebla herida reúne este puñado de narraciones donde se hace imposible mantener la mente en sosiego,

Son paisajes, personas y tiempos que se le quedaron en las esquinas de la vida y la imaginación. Los expone con rigor y singularidad, aportando aires frescos a quienes caminan con la mirada curiosa y conservan sin rendición la sed por lo distinto.

Los seguidores de Corazón Rodríguez lo encontrarán de nuevo. El detective se adentra en casos de misterio y perplejidad que ponen a prueba su natural disposición a aceptar desafíos y que dejarán honda huella en quienes gustan de peripecias insospechadas.

"Espero que cumplan la función para la que fueron escritos: llenar de sensaciones los intersticios de quienes tienen el tiempo escaso y la mirada ávida"».

Joaquín M. Barrero

C) Lectura personal

Un estilo siempre renovado y actual

El nuevo conjunto de relatos continúa la técnica personal del autor, adapada ahora a las pocas páginas de que dispone cada uno: se diría que las cuatrocientas y pico páginas de sus novelas se condensan aquí en cuatro, seis, diez, doce... Pocas más.

Se diría que el autor, con esos cincuenta y pico textos breves, estaba pensando en un lector del milenium, ya reconvertido al estilo digital de pantalla: discursos breves, frases cortas, puntuación abundante, visualización de ideas, esquematización casi a modo de viñetas, traducidas aquí por ágiles diálogos, cargados de sensaciones, pensamientos, sentimientos..., dosificados de línea en línea.

Cada relato, una novela condensada

una estructura compleja en la que el lector puede ir completando los espacios y tiempos virtuales connotados en el discurso; un hilo conductor los va hilvanando uno a uno con la presencia de un mismo narrador que va habitando cada esquina rota más allá de cualquier título.

Pues cada uno del medio centener de esas palabras o sintagmas titulares (Zapatos para un sueño, El pañuelo, Retorno del viejo teixo...) abre un episodio que, por sí solo, podría convertirse en novela larga con todos sus igredientes: un espacio, un tiempo, unos protagonistas -pricnipales o secundarios-, unos antagonistas...; final igualmente abierto y connotador.

El lenguaje del hipertexto en el nuevo lector

Porque cada uno de esos títulos podría funcionar a modo de la técnica del hipertexto y del hipervínculo virtual: la lectura selectiva, focalizada, según las palabras-tema que interesen al lector en cada momento; en el lenguaje virtual, se trataría de pinchar el texto subrayado, para descubrir debajo todas las páginas que se puedan ocultar en la lectura de pantalla

En el texto sobre el papel de los relatos, el lector mismo puede ir seleccionando contenidos a la carta, con sólo echar una ojeada a las primeras frases del relato: unas líneas -dos, cuatro, seis...- que intrigan a imaginar el posible escenario de las acciones que puedan seguir; que enganchan desde el principio en busca de un final que se prevee inmediato al alcance de unas pocas páginas.

El lector navega así sobre las secuencias del libro recorriendo cada esquina habitada por el narrador; y habitada al tiempo por quien lee, pues un mismo lenguaje tan visual y emotivo convierte a protagonistas y lectores en unos mismos compañeros de aventuras y avatares.

El conjunto de relatos, así vinculado por el misterio de cada recoveco mágico, viene a rellenar todos aquellos espacios que un protagonista no había incluido ene sus novelas largas: los escenarios del paisaje geográfico, social, político..., grabados en la retina de un niño de barrio que se fue haciendo mayor al tiempo completaba el mosaico con tantos otros rincones y rincones de países y culturas almacenadas en el mismo video virtual.

Un estilo fluido, visual, sugestivo...

El discurso intrigante del autor se traduce en un estilo muy adecuado, por ello, a las exigencias de los nuevos lectores de las pantallas: frase corta, puntuación abundante, párrafos por escenas o por ideas vinculadas, siempre imaginativos y vinculantes con el contexto sugerido; diálogos breves, directos, trasparentes.

Unos sintagmas y expresiones más poéticas van rompiendo toda posible monotonía narrativa, lejos del monólogo tradicional: ese lenguaje metafórico que tanto nos anima a seguir el discurso narrativo en el estilo del autor. Unos usos léxicos y sintácticos de economía lingüística para estos tiempos: ni sobra una palabra, ni una coma, o unos puntos suspensivos... Una ecología lingüística acorde con las inquietudes del narrador: muchos tiempos, muchos espacios, con mínimas páginas y palabras.

......

Texto de La Araucana
Alonso de Ercilla,
citado por el utor

«Yo que tan sin rienda al mundo he dado
el tiempo de mi vida más florido,
y siempre por camino despeñado
mis vanas esperanzas he seguido,
visto ya el poco fruto que he sacado,
y lo mucho que a Dios tengo ofendido,
conociendo mi error, de aquí adelante
será razón que llore y que no cante»

(en construcción)

Volver a otras obras de Joaquín Barrero

Volver a ÍNDICE de contenidos de la página

Volver a ÍNDICE de contenidos de la página