Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

2018

Relato premiado y leído en el concurso
"Leer bien , escribir mejor" (Día del Libro)
IES Benedicto Nieto. Pola de Lena.
Curso 2007-2008.
Por Elena Pérez Tirador.

"Aquel 1º de marzo de 2018 comenzó mi nueva vida. Eso ocurrió porque… Un momento, para comprender esta historia, mejor os vendrá conocer mi antigua vida.

Aquella mañana de junio de 1995 había un ligero revuelo en el hospital. Había algunas madres a punto de dar a luz y no podían hacerlas esperar. Por fin, más allá de las 10:30 de la mañana, algunos niños vinieron al mundo. Aquel fue el momento más importante de mi vida, porque sin ese momento no estaríais leyendo estas líneas. Desde entonces y como cualquier otro niño o niña comencé a crecer. La única diferencia con los demás era que cada vez que alguien decía algo del año 2018 se me ponían los pelos de punta. Esa era una reacción a la que ni yo ni nadie encontrábamos explicación. Incluso les preguntaba a mis compañeros de clase si a ellos les ocurría lo mismo. El resultado era siempre el mismo: cero respuestas afirmativas.

A causa de este extraño presentimiento, continuamente había ojos mirándome. Con el tiempo comencé a entenderlos. Había ojos que me miraban con desprecio; otros lo hacían con preocupación (en éstos había dos clases, los que se preocupaban por mí y a los que les preocupaba el año 2018); otros, con intriga; otros miraban porque no tenían otro sitio al que mirar… De esta manera, comprendí el comportamiento humano y el carácter de cada persona

Ya en 2015, después de mi vigésimo cumpleaños, comenzó a ocurrir algo terrible: las catástrofes naturales se multiplicaron. En vez de despertarte gracias a un gallo o a un despertador, era a causa de un terremoto o un huracán. En aquel momento una fecha asaltó mi mente: ¡el 2018! Eso quería decir que la cosa mejoraría o que lo peor estaba por llegar. Desgraciadamente una de mis sospechas era cierta: lo peor estaba aún por llegar.

Fue en aquel momento, 1 de marzo del año 2018, cuando mi vida, y no sólo la mía, sufrió un cambio radical. Podíamos haber contado los segundos, porque a las 00:00 de aquel día el mundo estalló y todos nosotros volamos por los aires y nos desperdigamos por el universo, en las cercanías del lugar que, tras la explosión de mi planeta, quedaba vacío. Afortunadamente, algunos trozos incandescentes que se desprendían del planeta explotado se unieron a la Luna , que aumentó su tamaño y su capacidad gravitatoria. Esto le permitió contener los gases de la atmósfera de la antigua Tierra y tomarlos como propios. También el agua se adhirió a la atmósfera, lo que transformó a la Luna en el nuevo “Planeta Azul”.

Fue un espectáculo fascinante. “ La Tierra ” volvía a existir y una pequeña aglomeración rocosa giraba a su alrededor. Nunca entenderé cómo, pero todos los millones de personas -blancos y negros; niños y niñas; hombres y mujeres; personas y animales; incluso plantas y hongos- nos dirigimos disparados al que, desde entonces, fue nuestro hogar.

Y por una extraña razón que aún no comprendo, la esperanza de vida aumentó cuantiosamente. Lo notaréis porque hoy, junio de 2995, os escribo esta pequeña crónica de mi vida para celebrar mi más importante cumpleaños.

Ésta, amigos, es una historia que ha ocurrido antes de un Big Bang y después de otro".

Por Elena Pérez Tirador

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