Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez
 

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En el filo del obrador
Dorita García Blanco.
Ediciones Trabe, Tal y Cual
Oviedo, 2012 .

(páxina en construcción)

Palabras
en la presentación del libro.
Club de Prensa de la Nueva España,
4 de octubre, de 2012,
por Xulio Concepción Suárez

Un nuevo texto narrativo llega a los lectores, como fruto maduro después de otras muchas obras ya publicadas por la autora en estos últimos años. Y digo como fruto maduro, propio de la seronda asturiana, sobre todo por esa evolución evidente que se da respecto a otras obras anteriores: en casi todas ellas (poesía o prosa) había tratado el tema de la mujer (La sombra de la llama, Una ansellia afircana para Marta, La novia del agua...), pero es ahora cuando con más decisión creo que se decide por un estilo femenino y feminista en el sentido etimológico de las palabras.

Más allá de modas y de ismos, le lenguje empleado en el texto defiende sin titubeos (con intención o sin ella) el imprescindible papel de las muyeres en los pueblos rurales hasta estos mismso días. Una novela, en consecuencia, que aporta ideas muy claras frente a la maraña de términos confusos, que en demasiadas ocasiones nada aportan al progreso de la mujer en este milenium digital recién estrenado. Una novela en perspectiva de presente y de futuro, frente a tantas críticas vacías, que sólo miran al pasado, a veces al atecho de una supuesta literatura feminista, sustituto de un machismo trasnochado ya también.

A) Las palabras.

Desde las primeras páginas flota en la lectura una marcada preocupación por las palabras: ya los mismos enunciados de los sucesivos capítulos van adelantando al lector el hilo (el filo) argumental de la obra. Como en textos anteriores, la autora escribe con un objetivo didáctico, más o menos consciente o no. El caso es que los títulos van tejiendo la sucesión cronológica (generacional) de las protagonistas de la acción: cada mujer descendiente (nieta, bisnieta, hija) está verbalmente al lado de su ascendiente (abuela, bisabuela, madre). En cambio, los hombres no aparecen en los títulos más que dos veces, como iremos deduciendo a lo largo de la narración. Algo que no puede ser causal.

1. El título. Es evidente que la palabra castellana filo tiene la acepción de 'línea de dirección': podría tratarse de la dirección, o sucesión de personajes femeninos a lo largo de la obra, pues casi siempre van a ser mujeres. No obstante, al ir resaltada con color distinto, se diría que no pertenece al sistema castellano, sino al asturiano; o, por lo menos, a una ambigüedad del término en ese contexto del obrador (taller artesanal de la confitería). Se trataría del filu, el hilo, la línea, la sucesión ininterrumpida de cosas que suceden en un punto: el valor resuelto, las soluciones de las muyeres frente a las dificultades que van planteando los hombres. En definitiva, el arte de las muyeres para afilvanar toda una línea familiar de iniciativas, penalidades y trabajo artesanal en unos pueblos rurales.

2. Los enunciados de los capítulos. Como se vislumbra desde la primera página, el diálogo comienza con biznieta y bisabuela: Beatriz y Lucía, que van a seguir encadenando los diálogos con sucesivas perspectivas (Victoria y Beatriz...). Siempre nieta, biznieta..., con abuela, bisabuela..., en una relación que hila casi todas las páginas. Incluso, cuando aparecen madres, maridos, tíos..., el hilo de perspectivas siempre se continúa en la tradición por vía materna: el aperendizaje de las más jóvenes ya desde bien pequeñas.

3. El significado de los nombres personales. Los mismos nombres femeninos (los antropónimos, ginepónimos en rigor), no parecen elegidos al azar. El más smbólico parece el de Victoria que une el comienzo con el final de la novela: se diría que es la 'victoria' de toda la sucesión de mujeres que luchan con valor en aquel contexto de dificultades sin apoyo mayor de los hombres; 'la victoria' de las mujeres en tiempos de crisis, como la actual; 'la victoria' de los oficios artesanos y de los estudios al mismo tiempo. Victoria es el futuro optimista como salida de la crisis.

"Victoria -dice Beatriz- tu nombre te obliga a ser valiente y salir victoriosa de todo cuanto emprendas, igual que toda mujer que se precie, pero tú más, para hacer honor a tu nombre" (p. 20).

Simbólicos parecen también otros nombres femeninos en la narración, como Beatriz (bienaventurada), Lucía (que reluce), Julia (divina)..., de la familia romana Iulia, a su vez, de Iulius, Iovis (divinidad del cielo).

4. El significado de las palabras usuales. A lo largo del discurso narrativo, las nietas preguntan con frecuencia a las abuelas por el significado de las palabras que no entienden al oirlas por primera vez:

"- ¿Qué son presagios?" (pregunta Julia)...

"Margarita, haciendo caso omiso de mi reiterada pregunta, señaló que los niños éramos el bálsamo con el que las mujeres debían ungirse para seguir viviendo"

"¿Qué es bálsamo? (sigue preguntando ka niña).

"No sigas haciendo preguntas, Julia..."

B) La figura femenina en la obra.

1. Las mujeres de la obra

En su conjunto, las mujeres de la obra se van sucediendo todas con sus cualidades positivas: sensibles, justas, preocupadas por los demás, valientes, decididas, creativas, más pendientes del futuro que del pasado, airosas en los momentos deprimentes, cuando parece que todo se derrumba sobre ellas y sobre los demás. Hasta Pilar, la madre de Laureano, se percibe como justa con todos sus hijos sin distinción, y hasta con una nuera que no aceptaba. Un mundo femenino en positivo.

- Lucía

  • "Me apretó mucho contra su pecho y casi llorando dijo: las mujeres tenemos que ser muy fuertes para andar por el camino de la vida" .

  • "Lucía llegó a Montes de Luna..., en un viejo caserío al que acudían los lobos en las noches de invierno para rastrear alguna presa que llevarse a la boca y asustar a los moradores..." (p. 82)

  • "Entendió Lucía que su condición era el trabajo. Levantarse cada día a las seis de la madrugada para cocinar un plato de sopas con muchos ajos y tocino, servírselas a Gerardo... Había sido instruida por su madre en las labores propias de la mujer campesina..., seguía al pie de la letra la doctrina impuesta por su tiempo, y hasta era feliz. Gerardo la utilizaba a su modo, sin preguntas, sin amor, y ella respondía de igual manera" (85).

  • "En el espacio de tres años se encontró amamantando a tres niñas, que crió al mismo tiempo que a su vaca preferida, y con su ayuda, sacaba adelante a tres terneros que Gerardo vendió a buen precio y lo hicieron sentirse orgulloso de su familia" (p. 86) .

- Margarita.

  • Valor suficiente para cuidar de su nieta Beatriz, cuando su madre (Amalia) fue internada en la residencia para trastornos síquicos. Y para sostener por un tiempo el negocio de la guarnicionería (la talabartería) mientras hizo falta: "La guarnicionería no sucumbió gracias a Margarita, que tomó las riendas del negocio y lo fue trabajando como pudo, la mayoría de las veces ayudada por los vecinos que, al fin, habían comprendido su extraña forma de ser" (p. 46).

  • Liberada, creativa, feminista. "A Margarita, mujer mucho más práctica que sus vecinas, no le importaban demasiado los bordados, ni el oficio de costurera, ni siquiera le importaba que Amalia desdeñase el cargo de ama de casa... un negocio era mucho más rentable" (p. 58).

  • Constante, incansable. "El trabajo duro y la compañía de Beatriz fueron la única receta que entró en su alma martirizada y el único somnífero que la acompañó en las noches de soledad..." (p. 66).

  • Frustrada por la explotación tradicional en la casa. "Comprendió que todavía faltaba mucho para que las mujeres como ella y sus descendientes lograsen el puesto que merecían en una sociedad que seguramente no las merecía a ellas... Margarita estaba al borde de la locura, en realidad se había sentado entre los bultos que el tren había transportado, para lanzarse a la vía cuando se pusiese en marcha y acabar de una vez con el suplicio que suponía seguir viviendo" (89).

- Beatriz:

  • La mujer decidida: "Saldremos de aquí de todos modos -dice a su nieta Victoria, cuando quieren marcharse como sea desde Bilbao a Puebla del Río- si no hay tren para nuestro destino tomaremos el primero que pase" (p. 24)

  • Enérgica. "... Desvalida, rechazada por un marido que la había llevado hasta allí para deshacerse de una pasión salvaje y de una hija a la que había favorecido con el capital que debía prevalecer para la suya, recriminó a la Virgen su conducta por haber permitido una injusticia, cuando lo que se esperaba de ella era justamente lo contrario" (70) .

- Julia:

  • "La mujer en que se había convertido [Julia], no sólo físicamente, también intelectal y emocionalmente, era una mujer formada con amplitud de miras, que sabía lo que quería; comenzó su andadura de adulta cada día en un tren a las siete de la mañana para ir a la Facultad y volver a casa a las cuatro de la tarde. En realidad era Beatriz misma en el cuerpo de Julia, con la misma capacidad de sacrificio, las mismas ilusiones, la dedicación al trabajo y la disciplina de un vivir austero para poder conseguir las metas propuestas..." (p. 135)

  • "Bigurieneta, con manos firmes, lo rasgó y sacó de su interior un diploma que no era otra cossa que el título de licenciada en Medicina de Julia Ferrater Menéndez, expedido por el distrito universitario al que pertenecía Puebla del Río, donde había concluido, en secreto, los dos últimos años de carrera que las circunstancias le habían obligado a abandonar en Zaragoza" (p. 272) .

- Victoria:

  • "Ahora tengo veintisiete años y vivo en Alemania. He conseguido el sueño de mi madre: soy neuróloga y estoy haciendo el doctorado en la universidad de Dresde, pero mi intención es volver a España e instalarme en Puebla del Río, un pueblo de montaña que ha sufrido los vaivenes del cambio demográfico..." (p. 244).

  • "... y mi madre se convenció de que era una mujer mucho más fuerte que ella; la factura del amor la había pagado volcándome en el estudio y el trabajo, sin permitir que me dañase, y estaba preparada para marcharme a Dresde, donde iba a poder concluir mis estudios de la mano del profesor Bigurieneta" (p. 271)

  • "Rosalía y Alberto mantienen una relación sentimental del mismo modo... Me envían por internet fotografías de las casas de muñecas que construye Alberto y no quiere vender, dicen que serán todas para la hija que estoy obligada a tener, ya que soy la única mujer fértil de la familia" (P. 278) .

2. La herencia familiar: el hilo conductor de la valentía femenina en la familia

  • "Mi hija Julia -dice Beatriz- lo mismo que mi nieta [Victoria], lo mismo que mi madre, mi abuela y mi bisabuela, lo mismo que yo, al igual que casi todas las mujeres de Puebla del Río, hemos ignorado el apellido de nuestros padres y maridos, para convertirnos sucesivamente en Margarita la de Lucía, Amalia la de Margarita, Beatriz la de Amalia, Julia la de Beatriz y Victoria la de Julia, ya que casi todas hemos sido fuertes y solamente hemos necesitado a los hombres para concebir nuestras respectivas mujeres" (p. 11).

  • "Sus palabras [las de Bigurieneta] sobre la situación mundial [dice Victoria] resonaban dentro de mi cabeza como un pesado diccionario que, de pronto, abría sus hojas ante mí para señalarme vocablos como solidaridad, abnegación, trabajo..., palabras conocidas, cuyo significado había vivido en mi entorno familiar, en las páginas de la historia de mis antepasados, en mi propia página: la de una mujer joven, bien formada..." (p. 274).

  • "La cadena de Lucía sigue estrechando sus eslabones desde Puebla del Río hasta Dresde..., resuena en la distancia el eco de las argollas que se arrastran desde los tiempos en que Margarita la de Lucía, desde la atalaya de la guarnicionería, vigilaba los sueños de Amalia la de Margarita, y más adelante los de Beatriz la de Amalia. Desde los tiempos en que Beatriz sufrió presión que estuvo a punto de romper el eslabón y sin embargo logró afianzar con el de Julia la de Beatriz, lo mismo que Julia ha afianzado el suyo con el mío. Estoy a punto de ser la doctora Aguilar, pero siempre seré Victoria la de Julia" (p. 279) .

3. La reacción envidiosa de otras mujeres

  • "Las mujeres son mucho más peligrosas que los hombres..., las mujeres te envidiarán [advierte Enriqueta a Beatriz] por haber sabido cortar un vínculo axfisiante, por tu valentía y fortaleza, en definitiva por hacer frente a una situación que la mayoría de ellas nunca afrontaría por miedo...; por eso debes ser cauta y no contar a nadie tus desdichas -olvídalas tú sola-, pero sobre todo no cuentes tus proyectos..., y no tienes por qué dar explicaciones a nadie sobr tus decisiones" (p. 105).

3. Las mujeres campesinas.

  • "Aquellas mujeres, que en su juventud habían trabajado duro, habían llegado a la vejez con la misma dureza que habían vivido y sin embargo parecían felices, la montaña que se levantaba majestuosa detrás de sus casas les había inyectado tal grado de fortaleza que eran capaces de salir a la mañana con alegría, la única alegría de cada día..." (p. 152).

  • "Para ellas [las mujeres campesinas] Beatriz era la encarnación de la heroína que había burlado la trampa de la vida, y venía a sus caseríos olvidados a rapartir elegancia, dominio, fuerza" (p. 152)

  • "Solamente las mujeres de los pueblos vecinos, mucho más viejas, eran las que le interesaban [a Rosalía]. Aquellas hembras envueltas en años, no sólo la escuchaban cuando les vendía el pan y les contaba las últimas novedades de Puebla del Río, sino que a su vez le entregaban cada día los recuerdos que habían guardado durante años, sus ilusiones, las costumbres más ancestrales que aún conservaban y la sabiduría que habían recopilado a lo largo de su existencia" (p. 193) .

C) Los hombres.

Aparecen vistos como simple elemento masculino, el macho familiar, salvo excepciones como Jesús, inoperantes a la hora de solucionar problemas diarios o imprevistos:

  • Insolidarios "Los hombres nunca están cuando los necesitamos" [dice Margarita a Julia, cuando va herida, casi moribunda, sobre el caballo] (p. 40).

  • Insensibles. "Mi padre regresó de las montañas después que todo hubo pasado y ni siquiera se inmutó por la muerte de la abuela" (p. 42).

  • Egoístas. "El dinero de la venta de la guarnicionería [explica Julia de su padre, Laureano] dijo que lo había escondido en un cinturón que él mismo había fabricado, advirtiendo a mi madre que eran los sueldos que había dejado de cobrar al casarse con ella cuansdo vino a abrir mercado para sus productos y se enamoraron" (p. 44).

  • Incapaces. La dejadez, el desánimo, la apatía, llevan a Marcelo a la muerte, mientras su mujer, Margarita, afronta la afrenta con el nacimiento de su nieta Beatriz, y la saca adelanrte con el valor necesario, al tiempo que interna a su madre Amalia en una residencia para trastornados síquicos.

  • Inconstantes. "El marido de su nieta [Laureano] cada vez pasaba menos tiempo en casa. Se quejaba constantemente del trabajo que lo obligaba a ausentarse más de lo que él deseaba, y comenzaba a tratar a Beatriz con desdén..." (p. 51)

  • Irresponsables. "[Margarita], abrumada por los acontecimientos, meditó sobre los maridos, lo mismo los concertados que los elegidos, y se dio cuenta de que todos vertían sus contrariedades sobre las mujeres y las hacían responsables de sus desdichas..." (p. 52)

  • Infieles. "[Margarita] conocía a Andrea y sabía que iba a ser muy difícil que Laureano dejase de verla, ya que tenía el atractivo de la experiencia de la que su nieta carecía... Andrea esperaba un hijo de Laureano..." (p. 52)

  • Machistas. "... porque los maridos convertidos en padres, especialmente los padres de hembras, solamente se preocupaban de que no se mancillase su honor, sin hacer nada para que no ocurriera, peros i llegara a ocurrir..., hacían responsables del delito a la esposa y madre, sobre la que recaía toda su ira, para hacerla pagar un pecado..." (p. 57)

  • Violadores. "Jacinto... se abalanzó sobre Amalia con tal fuerza que su cabeza se golpeó contra el árbol haciéndola perder el conocimiento; enajenado, la violó repetidas veces..." (p. 60).

  • Violentos. "Marcelo comenzó a dar muestras de una violencia desconocida... El médico corraboró las sospechas y Marcelo aquella misma noche, cuando su mujer intentó ponerlo al corriente, la agarró fuertemente por el cuello, para impedir que siguiese hablando. Las huellas de sus dedos embrutecidos..." (63)

  • Agresivos. "La violencia que las palabras del hermano generaron en Laureano fue de tal magnitud que llegó a agredir físicamente a su madre..." (p. 68) .

1. Jesús Bernal.

  • "Mira, Victoria, [dice Beatriz] este señor es un familiar muy querido, se llama Jesús bernal, y su esposa, a la que acabo de conocer, Belinda" (p. 32).

  • El hombre salvador para Beatriz. "En aquellos momentos Beatriz no vio a Jesús, sino a la Virgen que momentos antes había increpado con severidad..." (71)

  • Admirador de las mujeres valientes. "Agustina de Aragón [dice a Julia] fue una heroína, pero en la actualidad hay mujeres que son tan valientes como ella, incluso más, tu madre es una de ellas" (76) .

2. Mauro.

  • "... pues Julia aquella mañana sintió que se había enamorado de Mauro con más intensidad que lo había hecho de Tristao" (p. 189) .

3. Bigurieneta.

  • "Él había sido uno de los principales culpables..., por la presión que ejercía sobre la comunidad universitaria de Bilbao, y a la que temía contaminase con sus ideas progresistas, y desde su punto de vista revolucionarias..., reclamando libertad sexual, legalización de drogas blandas y un largo etcétera de conceptos reprimidos y que él en plena juventud, con firme vocación aperturista, y el pensamiento puesto en las democracias europeas, defendía con pasión entre los jóvenes universitarios" (p. 210)

  • "Abre una consulta en Puebla del Río [dice Bigurieneta a Julia, en presencia de Victoria]... La población de tu comunidad es vieja. Debes aceptar ese reto como un regalo: investigar los comportamientos, las ansiedades, los miedos...; al mismo tiempo tienes otro reto no menos interesante: la zozobra de los más jóvenes, que necesitan ... para salir de la situación en la que les ha colocado un progreso sin control, bajo la tiranía del dinero, manejado por personajes sin escrúpulos y en su propio beneficio" (p. 272) .

D) Los valores femeninos.

  • La libertad femenina. "Aunque nos hayamos casado con ellos, -dice Beatriz- entendimos bien pronto, que no servíamos para estar sometidas a las directrices de nuestros maridos, ni a la inconsecuencia de su carácter y mucho menos a la violencia que algunas veces intentaron ejercer sobre nosotras" (p. 11)

  • La valentía de las mujeres. "En cualquier caso, a Beatriz parecía importarle más que fuese valiente que vengativa -reflexiona Victoria-, mientras que la venganza solamente podría llevarme a la muerte" (p. 28).

  • El perdón para ser libres y triunfar. "Julia, tienes que ser fuerte [le dice la bisabuela Margarita] y entender que en la vida no todo es hermoso y divertido, algunas veces lo que es blanco se vuelve negro y viceversa, por eso debes perdonar. El perdón es el bálsamo que las mujeres esparcimos sobre nuestro espíritu dañado para poder seguir adelante" (35).

E) Los oficios artesanos familiares.

1. La guarnicionería (talabartería, talabarteros).

  • "Mi madre [dice Julia] pasaba allí mucho tiempo recogiendo los encargos que la gente dejaba para que mi padre hiciese sillas para los caballos, cinturones para los cazadores, y toda clase de enseres que confeccionaba con el cuero que le enviaban sus hermanos desde Zaragoza, donde tenían un importante negocio del mismo ramo. También salía muchas mañanas por los pueblos de la montaña a visitar a los clientes y a ajustar las sillas de las caballerías, que eran su medio de transporte" (p. 36)

  • "Cásate..., y elige una mujer de familia de artesanos, si es hija de un guarnicionero tanto mejor" (p. 48) -dice la madre a Laureano cuando se va de Zaragoza por el mundo.

2. La confitería, las pasteleras, repostreras..., con nuevas tecnologías

  • "Se acercaba el sábado y, por tanto, la feria de ganado, las tres trabajaron duro para conseguir que el horno funcionase la noche del viernes... Aquella noche no pudieron dormir, ni siquiera Rosalía se acostó a dormir las horas reglamentarias. La nueva tecnología del horno las había despejado de tal manera que parecían autómatas. Tan pronto amasaban como hacían crema, chocolate, merengue y un largo etcétera almibarado con las nuevas recets de Rolindes..." (p. 222)

F) Los símbolos.

1. El aire. Representa la ilusión, la toma de nuevas fuerzas en situaciones difíciles, el aliento físico y síquico, la liberación de un mal trago.

  • "Después de aquel desahogo salió a la calle de nuevo, a respirar el aire que subía del río..." (70)

  • "[Beatriz] sintió que Puebla del Río y sus gentes iban a ser la palanca, accionada por el aire de las montañas, que desembolsaría su dolor para convertirla en una mujer renovada" (p. 112).

  • "El invierno tocaba a su fin; las mimosas ya apuntaban sus brotes amarillos, pero las chimeneas seguían esparciendo el humo de las casas por un cielo diferente que Beatriz contemplaba cada noche despues de acostar a las niñas, cuando por fin podía asomarse a la ventana, a recibir el aire helado en el rostro agarrotado, y a contemplar la luna que algunas noches irradiaba una luz plateada y misteriosa, mezcla de gozo y esperanza, que la calmaba" (p. 115)

  • "La bombilla que iluminaba la estancia donde Julia y su madre debatían el último contratiempo de sus vidas, se movió cuando la ventana entreabierta dejó entrar una ráfaga de aire que el mes de marzo lanzaba para anunciar la llegada de la primavera, su débil luz se deslizó por el rostro de Beatriz..., y Julia volvió a sentir la misma sensación que la noche..." () .

2. El sol.

  • "Cuando llegó a casa [Beatriz]..., preparó un nuevo café, el de la libertad recién estrenada, único placer del momento; luego las arregló con esmero y salió a la calle con las tres, pisando con fuerza las baldosas gastadas de las aceras, que recibían sus pasos como golpes del despertador que las alertaba de la llegada de un nuevo día. El sol centelleaba iluminando las casas, que parecían brillar bajo sus rayos... Era la primera vez que salía a la luz del sol con sus hijas, las cuatro juntas..." (p. 110).

3. La lluvia.

  • "Cuando salió a la calle [Beatriz]..., el cielo, en complicidad con las almas atormentadas, dejó caer las gotas de una nube que parecía haber llegado en el preciso momento que ella necesitaba..." (176).

4. La luna

La luna aparece con frecuencia en distintas situaciones en las que se necesita una fuerza especial para solucionar algún conflicto y seguir adelante: los rayos, la luz de la luna iluminan a los personajes y les deciden a seguir con fuerza renovada. Cuando la luna está en menguante, o no hay casi luna, hay poca esperanza.

  • "La luna de noviembre iluminaba la noche y sus rayos plateados entraban por los resquicios de la ventana, destellando la estancia y salpicando los ojos de Margarita con leves resplandores..." (p. 65)

  • "Llegaron al anochecer, cuando la luna en cuarto menguante comenzaba a asomar los vértices de sus puntas plateadas y no transmitía ni un leve resplandor" (p. 101)

  • "Aquella noche [Beatriz] no pudo dormir y con la excusa... de un fuerte dolor de cabeza, salió a la oscuridad para ver si algún rayo de luna o de estrella se apiadaba de ella y le indicaba qué debía hacer..." (p. 176).

  • "La luna brillaba con intensidad sobre las torres de las iglesias, la tormenta de la tarde había dulcificado el aire y resultaba muy grato pasear por Florencia bajo aquella capa de bienestar que el cielo enviaba a una ciudad especial... El cuadro de la ciudad con ella dentro [Beatriz] como una virgen perdida de Boticcelli y la luna poniendo un marco plateado de singular relieve, la llevaron inevitablemente a pensar en Jesús, y se dio cuenta que el cielo había escuchado su plegaria y le aconsejaba ponerse en contacto con su cuñado. Él sería el único capaz de solucionar el problema..." (176) .

5. El otoño.

  • "Cuando el otoño comenzó a extender los primeros fríos, y la niebla envolvió entre sus tules la desdicha, los vientos de noviembre agitando las últimas hojas de los árboles, también sacudieron el cuerpo de Amalia..." (p. 64).

6. El paraguas.

  • "Lo compré -dice Beatriz a su nieta Victoria- porque lo vi en un escaparate donde una mujer muy bella, pero con una expresión muy triste en la cara y vestida de harapos, se refugiaba bajo la doble tela del paraguas cuajado de flores diminutas y aferrándose fuertemente a la empuñadura plateada. Aquel pequeño techo de tela y su estructura metálica me parecieron el lugar seguro donde la desvalida maniquí pretendía refugiar su soledad..." (p. 25).

  • "El paraguas es un símbolo -dice Beatriz-... solamente veía en él un objeto con una estructura sólida, un techo y una empuñadura de metal precioso, a la que poder aferrarme siempre que la lluvia me nublase la vista" (p. 26)

  • "... entonces me abracé a él y le dije al oído: Gracias por ser mi paraguas [dice Victoria en Alemania a Bigurieneta]" (p. 274) .

7. La confitería

  • "Una idea cruzó su mente [la de Beatriz]: una tienda de dulcerías, tal vez una pastelería, un local diferente destinado a ofrecer alegría y dulzura en el que invertiría las doscientas mil pesetas guardadas..." (p. 115)

  • "[Beatriz] Convirtió en realidad el sueño de reemplazar el rincón amargo de su niñez en un salón dulce, pintado de colores cálidos, donde cuatro mesas, con sus respectivas sillas, recibían cada sábado a las mujeres de los ganaderos que acudían a la cita del mercado semanal, acompañando a sus maridos en el traslado del ganado" (p. 134).

  • "En cambio ellas [las mujeres campesinas] sentían sus palabras [las de Beatriz] no sólo como el elixir de la dulzura, que algunas veces se confundía con el olor de la mantequilla fundida, la miel y el almíbar, sino que veían a la artífice de aquellas suculencias como una mujer recia, tal vez dura, que había sabido cortar la soga que la oprimía, cosa que ellas nunca serían capaces de hacer" (153) .

8. Los cinco sentidos

  • "Marzo tocaba su fin y el despunte de la primavera por los rincones más insólitos esparcía fragancias de esperanza. La confitería comenzaba a estar a pleno rendimiento y el olor dulce que desprendía el horno mezclado con la melodía de un viejo tocadiscos de Beatriz... abría el corazón de la adolescente Rolindes..." (139).

  • "... pues en realidad [Julia en Zaragoza] echaba de menos la casa de su madre, el calor de la familia, la alegría de sus hermanas, el olor de Puebla del Río, la fragancia de cada mañana que el aire fresco del amanecer depositaba en la mesa de estudio e inundaba su dormitorio con vistas a la montaña" (p. 146).

  • "Aún no había amanecido, cuando puso la furgoneta en marcha..., pero en aquel preciso momento la luz del amanecer, chocando contre el parabrisas, despertó sus sentidos atrofiados por la despedida, la noche y el trabajo... Se detuvo unos metros más adelante, al lado de una fuente de chorro transparente e hilos fríos pero compasivos que acariciaban su cabeza revuelta. Con el pelo mojado y el fuerte olor que despedía la tierra húmeda del amanecer, [Beatriz] sintió la dulzura del alivio, y su pensamiento distanció los momentos de amargura por la marcha de su hija [Julia]" (p. 151)

  • "... dejaron que sus cabezas maceraran la idea con los sentimientos escondidos que cada una había aprendido a ocultar y en aquellos momentos pugnaban por salir a la superficie para mezclarse con la dulzura del almíbar, la seda de la mantequilla y la blancura del merengue, pero sobre todo para permanecer unidas , envueltas en la suavidad de la nata..., para ayudarse a construir la fortaleza que a partir de entonces las protegería de los asaltos que la guerra de la vida les enviaba de vez en cuando..." (p. 226) .

9. Los animales.

  • El caballo, el potro, la yegua, Ventolero. "La madre de la novia, mujer sencilla, ignorante y totalmente sometida a las decisiones de su marido, sintió una punzada en el estómago..., que acababa de cortar el hilo que la sujetaba a su hija, convertida en la yegua de Gerardo a partir de aquel mismo instante..." (p. 83)

  • Las mulas. "... y no pudo soportar [Beatriz] la idea de que alguna de sus hijas se convirtiera en la mula que había sido Lucía..." (137).

10. La montaña

  • "A los pies de la montaña sintió que el corazón se le ensanchaba y el aire quedaba tan dentro de sí que parecía querer estrangularlo, pero al mismo tiempo la fuerza que le paralizaba la respiración le agilizaba las piernas..." (218).

G) El espacio.

1. Puebla del Río.

Es el lugar principal de la acción, aunque no hay más detalles concretos para una identificación geográfica actual. No obstante, una serie de detalles como las distancias a otras ciudades del norte, la niebla, las montañas nevadas, los Montes de Luna (pantano de Luna, Caldas de Luna...), el mismo nombre de Puebla, no por casualidad al lado de un río, hacen pensaar en la Pola y en el río Lena. Queda como nombre literario, ciertamente, sin más elucubraciones.

  • "Tenía dos hijas además de mi madre, Julia, a que vivía más lejos, -dice Victoria de Beatriz- quinientos kilómetros al este de su casa, en una ciudad a la que habíamos llegado hacía dos años, oscura, con un techo de niebla que a mí se me antojaba la red que atrapaba los pájaros, porque nunca los veía volar por el cielo" (p. 21). Bilbao, en el contexto.

  • "Los inviernos en Puebla del Río eran largos, fríos y tristes" (p. 57)

  • "Al comunicarle que Laureano estaba por el norte, Jesús tomó nota de su dirección y se puso en contacto con él a través de una carta que llegó a Puebla del Río" (p. 73)

  • "Fue el caso de Beatriz y sus hijas que viajaron desde Zaragoza hasta las tres de la madrugada para cambiar de tren y tomar el de Madrid, que llegaba a Puebla del Río a las ocho de la mañana" (90).

  • [Hacia Burgos y Zaragoza] "Cuando llegaron a León, después de atravesar un puerto de montaña cuyos precipicios no llegaron a ver por la espesa niebla que cubria el paisaje y las tenía atemorizadas, la claridad del sol alumbrando la mañana..." (p. 167) .

H) El tiempo.

  • "Era el día veintiséis de febrero de mil novecientos sesenta y cuatro, [Beatriz] estaba a punto de cumplir veintinueve años" (p. 116).

  • "El verano de mil novecientos setenta y tres, Julia con diecinueva años y Rolindes con quince trabajaron duro junto a su madre para que la dulcería no decayese y les permitiera el medio de vida que Beatriz deseaba" (135) .

I) El tiempo de cambios.

1. El machismo tradicional.

  • El cura que casa. "Ilustró a Lucía sobre el matrimonio, que consistía esencialmente en obedecer al marido y darle descendencia, en la importancia del papel de la mujer como esposa para calmar las ansiedades del marido y como paridora para conservar la especie y cuidar vástagos" (p. 84)

  • "[... los hombres...] No les pasaba nada, simplemente que habían crecido entre la hostilidad de un tiempo difícil que los obligaba a trabajar desde muy jóvenes y a valerse por sí mismos desde niños, estaban condenados al esfuerzo diario de un trabajo muy duro, algunas veces en condiciones infrahumanas para poder comer, y eso que en nuestra sociedad agraria tenían el recurso de la naturaleza: el trabajo al aire libre, el contacto con la tierra..." (p. 249)

  • "Mis abuelos Gerardo y Lucía fueron felices a pesar de que Gerardo consideraba a Lucía como una vaca más de la manada, lo cual no significa que la ignorase o maltratase, simplemente la utilizaba como una productora que hacía un trabajo..." (p. 250) .

2. El trabajo de la mujer fuera del hogar

  • "... por eso [Beatriz] deseaba que Rosalía tomase la misma decisión que Rolindes, porque en el fondo, sentía que Julia volvería, y la confiitería seguiría siendo el refugio seguro de las tres, su medio de vida y su reserva, la capa de almíbar que las protegía de los sinsabores de la vida, y en el caso de Julia, como en el suyo propio, del amor de los hombres" (p. ).

J) La crítica social

  • "En la actualidad [Puebla del Río] es una ciudad de casi cincuenta mil habitantes, de los cuales..., como consecuencia del paro que ha generado una sociedad que vivió por encima de sus posibilidades, o que simplemente quiso acceder a los bienes que las anteriores generaciones no habían podido conseguir, y tras el éxito alcanzado, ha puesto en pie de guerra a los grandes capitales del mundo. Para ello han inventado términos lingüísticos consfusos que predican la igualdad cuando en el fondo la persiguen" (p. 244)

  • "El nuevo triunfo del capitalismo mundial es la confusión de palabras mezcladas con frases y tecnicismos que impresionan pero nadie entiende; la unión de los grandes bancos y capitales privados que han adquirido un poder sin límite, a través del cual manipulan los gobiernos populares has