Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez

"Siempre tuve por única aureola
en tierra y mar, al fin camino y quilla;
ser una voz de América en castilla
y ser en Ultramar voz española.
Unir aquí el clavel con la amapola
y ser allá el volcán que no se humilla,
sembrar en ambos surcos la semilla
y ser una canción sobre la ola.
Echar de menos el calor del nido,
cantar el gozo y ocultar el duelo;
en tierra y mar no darse por vencido.
Amar eternamente el propio suelo
y si no hay libertad donde he nacido
morir en libertad bajo otro cielo"
(Alfonso Camín)

Primer acercamiento crítico
a la obra poética
de Alfonso Camín

Asociación literaria
Alfonso Camín
Real Instituto de Estudios Asturianos
Oviedo, 2012 .

Palabras en la presentación del libro
en el RIDEA, 19/10/2012
por Xulio Concepción Suárez

0. Palabras previas

La obra de Alfonso Camín, ahora muy estudiada y organizada por Víctor Puertodán, resulta una grata aportación a la bibliografía asturiana y en particular al fondo bibliográfico del RIDEA: en adelante todos dispondremos así de un conjunto de estudios y textos que suponen un intenso paseo por el paisaje interior del poeta, contemplado desde su exilio cubano y mexicano, sobre todo. Como dice en uno de sus poemas:

"Siempre tuve por única aureola
en tierra y mar, al fin camino y quilla;
ser una voz de América en Castilla
y ser en Ultramar voz española"

Un poemario completo que podríamos resumir como el paisaje interior y exterior de un poeta asturiano en el exilio. Desde ese paisaje literario, Camín se va asomando, ya desde su niñez en Roces, a todos los paisajes por los que va pasando a lo largo del s. XX, hasta los años 80, en que tiene lugar su muerte, en Porceyo de Gijón. Es el paisaje campesino más bucólico, el de la infancia, en contraste desgarrado con el triste paisaje de los años de las guerras, española y europeas, sobre todo.

En ese continuo recorrido poético, por la lectura de Camín vamos llegando, casi sin pretenderlo, del texto al paisaje, y del paisaje al texto, ambos unidos en un poeta casi siempre lejos de su tierra. Vamos descubriendo así un paisaje político, social, muy sentido, añorado, proyectado siempre con esas dos caras de una misma moneda: la experiencia desarraigada del poeta. Sirva este bucólico poema como punto de partida en el camino y de contraste:

LA SIEMBRA

"Apenas el sol alza la majestuosa frente,
el viejo campesino, viril, unce el ganado;
y entra con la robusta pareja en el sembrado,
seguido de una moza gallarda y diligente.
Avanza la pareja rumiando, lentamente;
va abriendo largos surcos el penetrante arado,
y la garrida moza de un cutis sonrosado,
va lenta sobre el surco dejando la simiente.
Muestra la antigua casa floridos los balcones;
cantan en los bardales cercanos los gorriones;
las golondrinas vuelan bajo la paz del cielo…
Canta el anciano alegre; la tierra canta y goza;
¡Y el Sol, ante los bruscos desdenes de la moza,
parece que se irrita como un amante en celo!"

Y del otro lado, el desarraigo:

La partida

"La tarde declina
y el mar ríe y tiembla;
ya rauda, muy rauda,
la nave se aleja,
dejando en las aguas,
riendo, una estela
de luces y espumas
y risas y penas;
dejando en los aires
que escuchan mil quejas,
el humo que arrojan
sus cuatro calderas.
Y sobre la popa,
de pie está el poeta
con ojos de angustia
mirando la tierra…
¡la tierra sublime,
la tierra materna!"

O aquellos otros versos en los que tantas veces aflora de nuevo su exilio interior:

"si soy el roble con el viento en guerra,
¿cómo viví con la raíz ausente?
¿Cómo se puede florecer sin tierra?"

1. Entre el suelo y el cielo, por el camino de la libertad

En su largo peregrinaje entre Asturias y las tierras americanas, Alfonso Camín va construyendo su extenso y denso poemario (más de dos mil poemas), publicado en numerosas revistas y periódicos, suplementos culturales... Ahí hay que destacar el ingente valor de estos estudios ahora dirigidos por Víctor Puertodán, para quien la gran aportación de Camín es la poética afrocubana. En este mosaico de paisajes y contrastes, sirva de ejemplo el poema Ego:

"Huele a resinas de pinos
su cuerpo, negro tesoro;
preso en sus brazos felinos,
tiembla un culebrón de oro.
Si azotan aires marinos
su bata color de loro,
¡qué lucha de gallos finos
bajo el camisón sonoro
que su paciencia almidona!
¡Mi ingenua negra bembona
por quien fui, en mi edad lozana,
siempre un "guapo de semana",
con mi yaya cimarrona,
que era espanto de la Habana!"

Por razones políticas evidentes, desde su regreso a España en 1967, su obra ni fue difundida en su totalidad, ni pudo ser analizada en la hondura crítica y literaria que se merece. Primero no fue tenido en cuenta por sus ideas; y más tarde, con otras muchas puertas abiertas ya desde los años 80, tampoco se tomó en consideración por considerar a su poesía ya anticuada, sin referente inmediato, fuera de tiempo. El caso es que sus obra siguió siendo desconocida para una inmensa mayoría, una vez que dejó de publicarse en las revistas y periódicos.

De ahí el valor doblado de este inmenso trabajo dirigido por Víctor Puertodán: con él podremos acercarnos con detalle a todos los temas tratados por Camín, lo mismo que a sus pensamientos, estilos, perspectivas... Como decía al principio, podremos disfrutar con este trabajo del paisaje poético elaborado por Alfonso Camín desde su Asturias natal (aldeano del Xixón en los comienzos del s. XX), pasando por los sucesivos paisajes sociales y geográficos que fue recorriendo por voluntad o a la fuerza: el paisaje de la mina, el paisaje de la emigración, el paisaje del exilio... Así lo reivindica en sus versos:

Amar eternamente el propio suelo
y si no hay libertad donde he nacido
morir en libertad bajo otro cielo"
(Alfonso Camín)

2. Los dos paisajes en la poesía de Alfonso Camín

a) El sentimiento interior del poeta.

La poesía de Alfonso Camín va describiendo toda una sucesión de situaciones que fueron conformando su pequeño cosmos personal, polítco y social desde que salió de Asturias: un verdadero documento histórico para el conocimiento las dos caras que, siempre tiene una moneda (la del pueblo que siente, sufre, trabaja y piensa, y la del gobierno de turno, tantas veces tan alejada de la tierra que subyuga y que domina). En la poesía de Camín, el exilio es siempre, y sobre todo, interior.

"Cuando retorno a la quintana, pienso
en lo que fui y en lo que soy; recorro
la altiva cumbre, el farallón inmenso,
el peñascal de donde salta el chorro
fuerte del manantial. El humo denso
del horno familiar. El abejorro
en los castaños. El maíz suspenso
de la panera en la heredad. El corro
de mozas en el baile y en la fuente,
el roble hermano que al terrón se aferra,
y me interroga inexorablemente:
si soy el roble con el viento en guerra,
¿cómo viví con la raíz ausente?
¿Cómo se puede florecer sin tierra?"

Esa actitud de Alfonso Camín sobre su peregrinaje geográfico y social fuera de su terruño asturiano, el sentimiento proyectado sobre el paisaje que le vio nacer, está en muchas expresiones (cuando retorno..., el horno familiar..., que al terrón se aferra...), pero, sobre todo, en los versos finales: ¿cómo viví con la raíz ausente?, ¿Cómo se puede florecer sin tierra?

b) El sentimiento exterior del poeta

La poesía de Camín se va construyendo con esa otra cara de la moneda también: con la visión externa que impacta al poeta en tantas geografías por las que va exiliado, o peregrina obligado fuera de su tierra. Ese paisaje se va visualizando socialmente en poemas como Hay dos Asturias:

"Poeta, hay dos Asturias que no han de ser mellizas;
la que de cerca a cerca se ve con ojerizas,
la del castaño altivo, la que cantó Estrabón;
la Asturias que se pierde en ocios, la que se queda en zuecos,
¡la Asturias de las cumbres con águila y rebecos 
y la que va a los mares llevando una canción!"

También aquí, el sentimiento social que produce la situación española en el poeta termina lamentando el exilio de tantos coetáneos que se vieron obligados a dejar sus terruños entrañables, para perderse en países hispanos a muchas millas y mares por el medio. Pero siempre con su paisaje asturiano dentro. En ese producto de sentimientos internos y externos florecieron tantos miles de poemas, ahora recogidos en esta gran labor biográfica elaborada por Víctor Puertodán. Sirva un ejemplo final:

Los emigrantes

"Este amargo poema de mi vida,
brotó de mi interior trágicamente;
como brota la espuma del torrente,
como brota la sangre por la herida.

La historia de un frenético suicida
que vive en mi interior y canta y siente;
estrofas llenas de dolor crujiente,
que son como mi carne retorcida.

Diez años de mi vida en los que tuve
siempre en el alma una sangrienta nube,
diez años de luchar con el Destino.

Que fui dejando en la viril jornada,
girones de mi carne ensangrentada,
prendida entre las zarzas del camino".

En fin, sirvan estas palabras de introducción breve y agradecimiento, sobre todo, en nombre del RIDEA, a este imprescindible trabajo que esclarezca en adelante el valor literario, político, social, histórico, documental, en definitiva, de casi todo un siglo XX contemplado con la vida y experiencia personal de Alfonso Camín. Los estudiantes asturianos y los lectores, virtuales o en papel, dispondrán ahora de una perspectiva más para sus lecturas o trabajos de investigación según los casos. Un documento multidisciplinar, que tanto se lleva en estos tiempos digitales del dos mil.

(sigue la páxina en construcción)

por Xulio Concepción Suárez

Más información sobre el acto en
el artículo de La Nueva España

Interesantes estudios sobre Alfonso Camín
en el blog de Albino Suárez

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