Costumbres, tradiciĂłn, gastronomĂ­a, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

Como fluye el Güerna:
siempre el mismo río, pero con distintas aguas
cada mañana.

Artículo publicado
en La Voz de Asturias,
sábado, 24 de octubre de 1998,
con motivo del
Premio al Pueblo Ejemplar
a Xomezana.
Por Xulio Concepción Suárez

Una vez más el otoño (la seronda , en estos pueblos) vuelve a inundar de tonos ocres y de ensueños, a un tiempo los hayedos y los pueblos del Huerna: el vache Güerna , que seguimos oyendo a los lugareños.

Y es que, efectivamente, los pueblos del Güerna, representados hoy por Xomezana, recogen los frutos de una larga historia de vida rural adaptada a estas montañas: reciben el Premio Príncipe de Asturias, tal vez como reconocimiento explícito a su creatividad en la andadura milenaria entre los pueblos asturianos.

Creo que muchas fueron las iniciativas del Güerna entre las montañas de Lena. No por casualidad, el mismo nombre del río que nace en Las Fanas de Terreros (en las entrañas de Ubiña) lleva el nombre prerromano que le dieron unos primeros pobladores arriegados en los rellanos de las brañas actuales: El Meicín, Axeite, El Alto'l Palo, Pena Tolóbriga, Acebos...

Los pobladores del Güerna vienen, sin duda, de andadura larga. Ya Adolf Schulten, al estudiar la vida de los cántabros y astures, cita la tribu de los orniaci , que relaciona con el río Orna en la Galia (el afluente del Mosela en la Baja Normandía francesa). Hasta los Orne, Orneau, Ornot , en Bélgica, nos han de recordar que, por lo menos, el nombre del Huerna viene ya de lejos.

Las mismas andaduras de los orniaci se ramificaron por otros senderos asturianos y leoneses a uno y otro lado de las Ubiñas: así quedaron Peña Ornia y Las Ornias (en Cangas de Onís); Huerno (en Santiago de Ambás); el río Orna (en Allande); el río Duerna y Valduerna (en el Bierzo)... Aquellos pobladores del Güerna se hubieron de arriesgar más allá de estas montañas.

Y acostumbrado a la andadura larga, siempre estuvo el vache Güerna hospitalario, de tiempo en tiempo. Sirva un ejemplo: la estrategia que recuerda La Fuente la Plata en Bovias, justo en la braña más resguardada entre los pastos cimeros de Valseco, Güeria, Cheturbio, Cua Palacio... Intriga, por cierto, el nombre.

De muchos pastores y vaqueros a uno y otro lado de estas montañas tengo escuchado una misma voz que todavía resuena en los senderos: la voz de las vías pecuarias (las rutas de la transhumancia extremeña) que entraban también a los altos del Güerna procedentes de Babia ( Quintanilla, La Venta Cospedal, San Emiliano, El Alto'l Ronzón, El Meicín, puertos de Foxón, La Cruz.. .)

Y siempre me intrigó, como a los lugareños, la estrategia de nombre tan reluciente en una braña: La Fuente la Plata en el camín de los vaqueros , entre esas rutas de las merinas que tantos topónimos dejaron entre algunos romances literarios, escuchados a las güelas y a los güelos.

Por esto, una tarde otoñal cualquiera, desde El Picu la Carba en las cumbres cimeras de Valseco, con la perspectiva que siempre infunden los aires de los altos, en charla con los últimos brañeros de la seronda, seguimos con la vista el camín que pasa por La Fuente la Plata de Xomezana.

Y, así, por los altos quirosanos y morciniegos, llegamos casi hasta las mismas puertas del Naranco. Llegamos a otra fuente igual a la de Bobias, por lo menos en el nombre: Fuente la Plata de L'Argañosa (en plena ciudad de Oviedo).

Y sin mover una chiruca del picu de la braña a casi dos mil metros, casi columbramos otra fuente y otra plata (tal vez, voz árabe, balata , ‘camino empedrado'). Casi divisamos La Plata de Avilés, junto a Salinas: el conocido viaducto actual paralelo al Cantábrico, a cuyo paso se canalizó el manantial (y desapareció, por tanto, esta tercera Fuente la Plata ). Las coincidencias no han de ser casuales.

Pero no quedan ahí las peripecias y las perspectivas del Güerna en el camino de los tiempos: tal vez, como las mismas aguas de un río que nace en las calizas de Ubiña para colaborar con las aguas asturianas del Payares, del Lena, del río Aller, del Caudal..., y del mismo río Nalón o del Narcea, que por algo (pocas gracias) llegan tan gayasperos y engrosados al fundirse con el mar por San Esteban. Mucho deben éstos al río Güerna.

Hospitalarios y solidarios vinieron siendo los vecinos del Güerna con el cambio de los tiempos. Sirva otro ejemplo al azar: el del camín francés que entraba en El Alto'l Palo, descendía por el Monasterio de Acebos, y seguía por Sotiecho hacia Mieres del Camino, y hacia el camín de San Salvador o de Santiago.

El camín francés del Güerna, en una de sus ramas, descendía del Quempu entre La Pena Valdediós y El Seltu'l Diablo; pasaba junto a La Berguería de Riospaso, La Casa los Probes ( La Alberguería , para entendernos), se bifurcaba en La Cruz hacia Reconcos, y se alargaba entre las matas de L'Entrigo, La Pasera y Puertas, para atravesar todo el valle y el concejo. Muy largos se proyectaron siempre los caminos del Güerna.

Y con la perspectiva que siempre dan los altos y el trasiego hospitalario de los caminos, las andaduras de los vecinos del Güerna se tradujeron poco a poco en inicitaivas arraigadas (y arriesgadas): baste citar, sin ir más lejos, el prestigio que siempre mantuvieron los canteros del Güerna, desde los pueblos de Babia y las Omañas, y por todo el conceyón de Lena, cuando salían por la semana a ganar unos riales lejos de la casa. Y sin teléfono ni todoterreno, por supuesto

El arte de los canteros del Güerna está hoy tallado en las paredes de las cuadras y payares del Casar, Las Morteras, Los Carraceos, Borburanes de La Cruz; Los Pedrazos, Bobias, La Braña de Xomezana; Porciles, Los Cochazos, Furdalanos de Zurea.

En cualquier paseo por los cordales del Güerna contemplamos intrigados el arte de los canteros nacidos a la falda de las caliares : admiramos la talla de esas calizas finas, en las que ni una arista de cada piedra sobresale de su vecina.

Se diría que estas paredes , algunas bajo teyaos y ampostas con chábana, son hoy un merecido homenaje a las manos encallecidas de tantos canteros que labraron sus caliares sin otras herramientas que martillo, punteru, paciencia , silencio y maña. Quedan hoy muchos canteros artesanos para contarlo. Y como ejemplo de trabajo.

Creo, en fin, que la visita del Príncipe Felipe es el mejor premio que puede recibir el Güerna, de un joven que sabe mucho de las andaduras largas que nos exige la sociedad en el entorno actual, cada otoño un poco más informatizado y tecnificado.

Considero un buen gesto hacia todo un valle la rúbrica de un joven Príncipe sobre un libro abierto hacia el futuro de todo un concejo en unas cuencas de montaña: nuevas inicitivas industriales, nuevos proyectos culturales, nuevas formaciones técnicas y profesionales, nuevas formas de hospitalidad, nuevos oficios artesanos, nuevas industrias ganaderas, nuevos albergues para nuevos caminantes y viajeros, hoy traducidas a muchos idiomas y nombres. Es la moneda que corre (como la del euro ).

Y lo mejor que todo un conjunto de pueblos unidos puede ofrecer al joven Príncipe Felipe, creo, que habría de ser una ofrenda muy concreta: el saludo de los paisanos del Güerna, con sus manos encallecidas por tantos años en el trabajo de la piedra, de la madera, o del carbón; o con su mirada teñida de azul o gris plateado, tal vez de tanto mirar al cielo, a la espera de unas lluvias que espabilen los sembrados; de tanto mirar al suelo, en las interminables squías; o a la espera de unos días de sol que permitan coyer la escanda nel so tiempu, y recoyer la yerba entre tantos días engurrionaos de nublina.

Él mismo, el Príncipe Felipe, podrá comprobar el latido rural de unos pueblos en las duras condiciones de vida que exigen los rigores de las montañas: el arte del ensamblaje en las pedreras de las caleyas; el olor humilde del pan d'escanda ; el sabor trabajado y festivo de las casadiechas ; el color de las vacas roxas , también resignadas ellas a las xelás y a las nieves de los altos; el sonido de una gaita y un tambor que resuenan al unísono entre los compases de unos bailes escolares que aprenden a trabajar en grupo, y a disimular sus divergencias (por lo menos mientras bailan, claro).

Y el saludo de las muyeres del Güerna, en representación de todas las muyeres de Lena, que siendo mozas y menos mozas hubieron de recorrer muchos caminos y peripecias entre los mercados leoneses y lenenses (tantas veces de alpargatas y a todo más de madreñas ); así podrían achugar unos riales en el trasiego de mantegas, farina, tila, gaxapos... , con aquellas únicas formas de la pequeña industria familiar posible tiempo atrás, sin autopistas todavía (ni de la información del ordenata , ni de las otras, por supuesto)

Y buena ofrenda al Príncipe Felipe sería, creo yo, un propósito sosegado desde cualquier esquisa o conceyu abiertu a todos con buen ceño: la reflexión mancomunada de hacer renacer nuevas iniciativa que permitan a los jóvenes y menos jóvenes del concejo y de estas cuencas, seguir traduciendo a nuestros tiempo los trabajos comunales que exijan nuevos vientos. También la esquisa, las estaferias, las esfueyas, las andechas... , han de traducirse a la era de internet y de Bill Gates.

Todavía albergo la esperanza de que iniciativas como la concentración parcelaria de Xomezana lleguen a buen puerto, pues ciertamente (como otros muchos asturianos y vecinos de otras regiones nos demuestran), los tambascales sueltos, las xebes entre subdivisiones interminables de irías, cortinas y morteras a retales, terminarán por no servir más que para cobijo de xabalinos y barciales .

Y donde dice concentraciones parcelarias, podría decir pequeñas industrias de productos artesanos, apicultura, teletortillas, o telepizzas, alojamientos rurales...; o industrias de ordenadores, microchips, macrochips , ploter , y demás productos entre bytes y bites. Que no sé todavía por qué hasta estos penúltimos productos de Bill Gates hubieron de asentarse en las mismas regiones favorecidas de siempre (las que militan en primera ).

¿O será que también Bill Gates programó los ordenadores para que rehuyeran las pendientes de las montañas entre El Ceyón, Ranero, El Gamoniteiru, o El Fariñentu? ¿o les metió algún virus que les produce congoxa en las vegas más apacibles de nuestros ríos? Pues también tenemos rellanos (y bastantes) desde Senrriella hasta por encima de Pena Tolóbriga y Candioches.

En fin, el pueblu de Xomezana, los pueblos de todo un valle, todo un conceyu como el de Lena, creo que han de seguir fluyendo como las aguas del río Güerna: sin ruidos, sin espavientos, renovando ese caudal que brota cada segundo y cada seronda de las entrañas de Ubiña. Siempre un mismo río, pero siempre con distintas aguas.

Por Xulio Concepción Suárez

Para más información sobre toponimia, ver
Diccionario toponímico de la montaña asturiana.

Léxico asturiano en sus diversos campos

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