Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular


"El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en 'verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino" (José Saramago).

Paisajes y rutas del conceyu Lena:
resumen del libro

Por las montañas de Lena
Julio Concepción Suárez .
Editorial KRK. Oviedo, 1998.
(433 páginas)

Las 50 rutas del concejo de Lena (casi una para cada fin de semana) están pensadas para realizarlas según la época del año en la que mejor se pueden observar las notas paisajísticas que le son propias: sólo llegando a tiempo en cada caso, se puede "leer" y disfrutar con propiedad del paisaje, atentos de paso a su rica y variada toponimia escuchada en voz de los lugareños. Hay, por tanto:

  Rutas de invierno. Comenzamos las rutas en el invierno de paso por los pueblos más fonderos: cuando los días y las tardes no dan para viajes largos. Así apreciamos mejor la evolución de las laderas de un valle a lo largo del año: la vida en el silencio bajo las nieves; las bisbiteras (las casacadas) generosas con los deshielos; las huellas de la noche a la entrada de un hayedo; las puestas del sol a media tarde con los rayos más inclinados sobre las rocas bermeyas (casi rojas) en armonía con los tonos apagados de las camperas por enero arriba; los senderos trazados con nitidez entre árboles deshojados, o entre felechales caídos a ambos lados  con las últimas nevadas.

  Rutas de primavera. Seguimos en primavera ascendiendo hacia los bosques sobre los pueblos, mientras las puntas de las ramas anuncian con sus rebrotes las frondas del boscaje: antes, las espineras, los abidules, las cerezales...; más tarde, los rebochos, las peruyales, los manzanales...; por fin, los fresnos, las castañares...

  Rutas de verano. Y va llegando el verano a las brañas más altas: cruzamos sus camperas animadas de ganados; agradecemos la conversación amena con los pastores y vaqueros; disfrutamos escuchando la vida que renace en las cabanas; saboreamos los frutos silvestres a punto de maurecer según acostumbre la especie: bruselares, arandaneras, mostayales, nisales, peruyales, carapanales...

  Rutas de otoño. Y, tras los calores del estío, llegamos a las sendas del otoño: la seronda en estos pueblos de Lena. Volvemos a sentir de otra manera los mismos montes de siempre: los tonos ocres del hayedo; el verde intenso del acebal; el aire las castañas; el veranín de San Martín; los senderos pateados por romerías de ganados que vuelven de las brañas camín de casa...

Para "leer"estos paisajes asturianos, mejor rutas por temporada.

"La naturaleza ofrece todo tipo de presentes
capaces de complacer los cinco sentidos:
el mar puede saborearse a través del salitre
que queda pegado en el paladar,
el bosque puede llevarse a casa evocando
el perfume del enebro,
el ronroneo del gato puede convertirse
en una dulce nana,
el atercipelado tacto de las hojas del bejeque
ayuda a relajarse,
y la silenciosa caída de la última hoja de un árbol ya desnudo
se convierte en un espectáculo minimalista"

(Mónica Artigas, Álex Barnet y amigos)

Contenido del libro: Por las montañas de Lena
Julio Concepción Suárez

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