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Olaya Concepción Cossent y Alba Adega Pico

Un viaje para cambiar vidas.
Dos voluntarias de la Expedición
Coruña Cura,
de Ecodesarrollo Gaia,
relatan su experiencia en Senegal,
marcada por el agradecimiento

Gemma Malvido
A Coruña

La Opinión (www.laopinioncoruna.es)
06.12.2016

“Para Olaya Concepción Cossent recordar su primera estancia en Yoff-Thongor es impresionante", asegura que ha vuelto con la sensación de haber recibido más de lo que ha dado y que, de algún modo, ha conseguido cambiar la vida de los habitantes de esta aldea de Senegal, al menos, durante un ratito. Es una de las farmacéuticas que, este año, formó parte de la expedición Coruña Coruña, organizada por la asociación Ecodesarrollo Gaia desde hace ya diez años.

Su llegada la esperan los vecinos de Yoff, pero también los que viven a cientos de kilómetros, porque que los voluntarios estén allí significa que podrán examinarles, que les darán medicinas y que sus heridas, por unos días, no estarán desatendidas.

En los partes, los voluntarios de Ecodesarrollo Gaia se traen dos casos de malaria atendidos, infecciones, enfermedades intestinales y hasta un parto de una pequeña que lleva el nombre de Patri, la ginecóloga del grupo que acudió a asistir a la madre aunque, finalmente, su intervención no fue necesaria.

"A veces ves que nos quejamos de cosas cuando de nuestros grifos sale agua potable. Ellos no tienen nada y son felices", explica Olaya Concepción. En los registros de este año bajaron los casos de tiña y de sarna ya que, según explica esta farmacéutica asturiana que estudió en Santiago, han ido cambiando algunos de sus hábitos y eso hace que su salud vaya mejorando. "Ahora procuran no dormir con los animales, tener espacios separados y así tienen menos enfermedades", comenta. En total, en apenas dos semanas, los trece voluntarios que viajaron a Yoff-Thongor atendieron a 2.800 personas, a algunas de ellas, incluso en varias ocasiones.

Alba Adega Pico, que era la única enfermera de la expedición, asegura que, en cuanto se bajó del avión sabía que "un trocito de África" se había venido con ella, así que tiene claro que repetirá la experiencia en cuanto pueda. Como a su compañera, a Alba Adega se le queda grabado "el agradecimiento", las familias que les esperaban como agua de mayo y que, durante la segunda semana, volvían a la consulta para decirles que habían mejorado.

Y ellas tienen también algo que agradecer, dicen que su labor no sería tan sencilla si no contasen con la colaboración de los voluntarios senegaleses que sirven de enlace entre los pacientes y ellas, los que traducen los síntomas y explican cómo se toma la medicación y también dan las gracias a los que se quedan, a los que forman parte de la comunidad y se encargan de atender a los vecinos cuando Coruña Cura hace las maletas. "Le dejamos los medicamentos que nos sobran al doctor con la condición de que se los entregue gratis a los pacientes", explica Alba Adega. Y es que, en Yoff-Thongor la atención sanitaria no es un derecho universal sino un lujo al alcance de muy pocos hasta que despegan de Alvedro los voluntarios de Ecodesarrollo Gaia”.

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