Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

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Publicada en el libro:
Por los pueblos de Lena,
Ayuntamiento, Hifer, 2014
(p. 550s).
Xulio Concepción Suárez.

El Picu la Muyerina:
otra leyenda enterrada en los altos de Muñón

Con el fusu y la rueca de filar, pa después texer

El Picu la Muyerina es el picacho alomado sobre L'Arquera, en el cordal que va del Alto Riosa a Espines (todo ello a la falda del Aramo). Contaban hace unos años algunos mayores en los pueblos del valle que el nombre se debe a los restos de una muyerina muy pequena, que taba como texendo tsana, o faciendo filu con la rueca y el fusu ente las manos (expresión de la zona).

Decían que el hallazgo tuvo lugar cuando se hicieron unas excavaciones en aquella cumbre, en una de tantas calicatas en busca de minerales y otras ayalgas, tan frecuentes hace unas décadas. Otros decían que las obras se realizaron para la instalación de las antenas actuales. En cualquier caso, la memoria de estos pueblos conservó el pequeño relato con ciertos detalles.

Concreta la voz oral que la muyerina (muy pequena y muy vieyina) estaba enterrada justo a la derecha (al norte) de la antena y de la caseta actual, por la vertiente lenense, al lado de la senda que asciende desde L'Arquera. Se dice que cuando los obreros llegaron con sus picos y palas, la muyerina estaba muy conservada, tal como la habían enterrado: completamente vestida de negro, con pañoleta, y en posición sentada de cuclillas, pero sin soltar los utensilios de filar con los que había muerto en las manos.

En cambio, al quitar la tierra de encima y contactar con el aire, la figura entera se desvaneció, convertida en un montón de polvo en pocos segundos. No tuvieron tiempo a contemplar más detalles los asustados lugareños. Impresionados y respetuosos aquellos obreros, taparon de inmediato la pequeña tumba, y nadie más se atervió a hurgar en adelante en aquel socavón, hoy completamente recubierto de malezas.

No por casualidad tal vez, sobre los posibles megalitos de L'Arquera

El relato, escuchado en los años ochenta, resulta de particular interés, por encontrarse justo encima de L'Arquera, posible yacimiento de megalitos, ya casi en el límite con el valle de Riosa. Desde estos altos se abre una extensa panorámica sobre todos estos contornos castreños lenenses y otros asturianos. Al este, se columbra el Dolmen de Padrún (sobre Espinas), El Castiitsu y Corros, El Castro Corneyana ; al sur, El Castro de Currietsos, El Castro de Tsagüezos, El Mayéu La Cobertoria ; más al oeste, Los Fitos, Campa la Soma, Los Veneros , y demás recintos funerarios catalogados por diversos arqueólogos; finalmente, hacia el norte, todo el recinto del Monsacro, y resto de castietsos hacia Villayana, Carabanzo y Uxo (algunos no se ven directamente, pero se conectan a través de otros de estos valles).

En fin toda una red de conexiones visuales se cruzan en este paraje justo sobre L'Arquera, desde los altos leoneses de Pindietsa, puertos de Somiedo, Cangas del Narcea, y las mismas costa de Avilés y de Xixón. Tal vez, de ahí la trama de una leyenda, que como tantas otras asturianas, intenta reconstruir literariamente con esa creatividad oral que siempre caracterizó a los lugareños: el sano empeño de buscar orígenes del poblamiento humano en las cumbres con nombres de corras y corros, curuchos, castros, castietsos, dólmenes..., tan frecuentes en la toponimia de Lena en concreto.

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