Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

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Brañachamosa,
Brañatsamosa (antes)

En parte, ya publicado en el libro,
Por los pueblos de Lena,
la voz de los mayores,
los oficios artesanos,
los cambios de los tiempos
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Xulio Concepción Suárez
(pp. 303-305)
Lena, 2014

El poblado (ahora, Brañachamosa) se levantó sobre el valle de Muñón, en una línea cimera, casi uniforme, con sus vecinos La Muela y La Mara Muniz. Es el pueblo más alto, bajo el cordal de Riosa. Llegó a tener 64 personas. Las fincas bajo las casas son muy húmedas, por lo que tardaban mucho en secar las tierras cuando se habían de sembrar en primavera: frutos tardíos, por tanto.

Como lugar levantado entre los hayedos más altos del valle de Muñón, los vecinos de Brañachamosa se dedicaron, también, por mucho tiempo a oficios relacionados con la madera. De ahí, nombres como Los Xugueros y La Xuguería en el entorno: montes de castaño y faya.

Otros datos revelan la vida obligada en aquellos altos, según la norma -o la moda- impuesta por los tiempos. Por ejemplo, hay lugares tan expresivos como El Tantán: conjunto de fincas buenas en un suave altozano. Existe la tradición de que había una pequeña capilla con campana, para avisar a los campesinos que andaban por las tierras, de que era la hora de rezar al mediodía, y en otras horas y fechas acordadas. O cuando había otros avisos: incendios, alguna muerte, esquisa...

Famosu fue en Brañallamosa desde hace unos cuantos años Manuel Álvarez (conserje del Colegio Los Frailes): aquel joven entonces, allá por los años setenta, que manifestaba una memoria prodigiosa: hacía cálculos matemáticos mentales de cuentas con varias líneas y cantidades, sin ayuda de papel, boli ni maquinita alguna. Hasta fue a televisión a Madrid para demostrarlo.

De la primavera, al verano y a la braña.

El origen del nombre de Brañachamosa es evidente: la palabra braña (lat. *veranea, ‘relativa al verano’) está suficientemente documentada en el léxico asturiano (enverangar, verangas, brañar, brañeros..., siempre referidas a los ganados y a las actividades que con ellos pasaban los vaqueros y vaqueras, desde mayo arriba, en las zonas y puertos más altos respecto a los valles fonderos.

En realidad, para el componente Braña se parte de ver-veris, ‘primavera tardía’, en oposición a la más temprana, la actual prima + vera, ‘primera época de la estación’. De modo que el verano (lat. vg. *veranea) supone la abreviatura de veranum tempus (‘tiempo primaveral’), final de la actual primavera y principo del estío (meses de mayo a julio).

Es la época precisa en que subían los ganados a los pastos más frescos y más altos, a medida que  empezaban a retoñar allí las yerbas, al ritmo marcado por las últimas invernadas más frías de la altura. El estío sería el pleno verano: julio y agosto, con los calores ya más intensos en los altos, y la yerba en los praos más fondos.

Una braña ‘húmeda’ sobre el valle.

La situación de Brañachamosa (antes Brañallamosa, Brañallimosa), no es, con todo, la de las brañas más altas de los puertos, pero sí la zona relativamente más elevada respecto a los pueblos del valle y zonas fonderas del concejo. Un recuerdo tal vez de las antiguas brañas más fondas, al estilo de las brañas vaqueiras más occidentales.

El segundo componente (Chamosa, Lamosa) describe la otra circunstancia del suelo: la humedad que no llega a manantial, pero que convierte el terreno en zona difícil de trabajar mientras no seca bien; y en lugar de tardío aprovechamiento de los pastos, mientras no llega el calor a compensar las aguas que brotan todo el año del terreno lamizo.

En asturiano abundan las palabras para este tipo de suelos: chamarga, chamarguizo, chamizo, enchamizao, sochamoso... (antes con la consabida ll, más generalizada hoy en ch). En todos los casos, el sentido parte de la voz prerromana lama, ‘pradera húmeda, lugar encharcado’, con los distintos matices de humedad según las fechas y los casos.

El pueblo de Brañachamosa no padece hoy los efectos de un suelo ciertamente chamarguizo ni sochamoso, puesto que las casas se levantaron en el pequeño cantizal alomado de la pendiente, sobre los rellanos inferiores que fueron tierras de sembrar. Pero aquellos sembrados y pastos del entorno inmediato al pueblo siempre fueron más tardíos en primavera, aunque más resistentes a la sequía, agostados ya en los pueblos más fonderos del valle.

De los valles a las brañas: los pastos del verano.

En resumen, lugares como Brañachamosa, recuerdan aquel movimiento estacional de los vaqueros -en parte conservado- hombres, mujeres y ganados, movidos por el clima: cuando la nieve se empezaba a retirar de la altura, y comenzaban a despuntar los pastos en los cordales, y en los puertos altos, después, la familia se trasladaba, paralelamente, con sus ganados y enseres ladera arriba (la carraca).

Así, comenzaba aquel desplazamiento estacional desde los poblados más fonderos de los valles, hasta los más cimeros de las vegas y mayaos, entre los mismos riscos de las peñas. Y así de nuevo cada año, entre la primavera temprana y la seronda tardía. Siempre de camino entre la casa y la cabana.

Las tallas de la panera: observación de José González (blog rincondelentomologo.blogspot.com, ver dibujos tallados)

Con un detalle más, que pasa desapercibido a veces por un pueblu, pero que no se le escapa a este incansable observador de paisajes y caleyas. En Brañachamosa -nos recuerda José- hay, entre otras cosas, una panera del 1800 y pico ¿1851?, con tallas de personajes tricorniudos con sable, que quizá remitan a la Francesada; como las decoraciones, éstas pintadas, de otros hórreos en Parres, Cangas del Narcea, Amieva (aquí encontramos varios hace años); incluso, en Somiedo, donde una panera hace mención a "la Rebulución de 18[]8". Hay un curioso personaje que parece un cura bien cuidao. Quizá las tallas tengan intención satírica.

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