Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
Textos regionales diversos
 
Cansera
de Vicente Medina
(texto murciano)
 
 

¿Pa qué quiés que vaya? Pa ver cuatro espigas
arroyás y pegás a la tierra;
pa ver los sarmientos ruines y mustios
y esnúas las cepas,
sin un grano d'uva
ni, tampoco, siquiá sombra de ella...
pa ver el barranco,
pa ver la laera,
sin una matuja... ¡pa ver que se embisten
de pelás las peñas!...
Anda tú, si quieres,
que a mí no me quea
ni un soplo d'aliento,
ni una onza de juerza,
ni ganas de verme,
ni de que me mienten, siquiá la cosecha...
Anda tú, si quieres, que yo pué que nunca
pise más la senda,
ni pué que la pase, si no es que entre cuatro,
ya muerto, me llevan...
Anda tú, si quieres...
No he d'ir, por mi gusto, si en crus me lo ruegas,
por esa sendica por ande se jueron,
pa no golver nunca, tantas cosas güenas...
Esperanzas, quereres, suores...
¡to se jué por ella!
Por esa sendica se marchó aquel hijo
que murió en la guerra...
por esa sendica se jué la alegría...
¡por esa sendica vinieron las penas!...
No te canses, que no me remuevo;
anda tú, si quieres, y éjame que duerma,
¿a ver si es pa siempre!... ¡si no espertara!...
¡tengo una cansera!...

 
 
***
 
 

El leñaor
de Cuevas de Almanzora
(andaluz, Cádiz)

 
 

Miá osté, señol juez,
tié que isimularme, sin d'inconvenecias
impensás le digo, porque no tié uno
destrución denguna ni bullil de lengua
pa estas apreturas. Pero las verdaes
cuando quien icirse, salen ellas mesmas,
y unas a las otras se van rempujando
manque sean en dichos de muncha rueza
Estar, sí, q'he estao, sin pedir permiso,
y tamién de noche, dentro d'una hacienda
corriendo los montes
arrancando leña
Pero es que mis hijos,
pa que osté lo sepa,
cansaos de pidilme, rendíos se durmieron
esmayaos de hambre... Y en la noche aquella,
desde el mesmo monte se sentía el zurrío
de las pandorgüicas y las panderetas,
y de las jitarras, y de los platillos
y las castañuelas.
Era aquella noche, noche d'alegría;
era Nochegüena.
Y pensé mi mano...
de que'n tantas fiestas
no debían mis hijos
dolmirse sin cena.
Y agarré mi soga
-¡qu'he cogío mil feces pa colgarme d'ella!-
y, dejando el pueb-lo,
tomé pa esas sierras,
iciendo por drento, mientras pechugaba
por aquellas cuestas:
"Si me pilla el guarda,
viendo mi probeza,
tal vez que me diga:
-Sigue haciendo leña
y toma un cigarro pa cuando adescanses,
y toma estas perras,
y acaba prontico
sin hacer estrozos en las madrigueras"
Señol, Juez, ¿me escucha? Porque a los conejos,
drento de los cotos, pa que osté lo sepa,
sobra la comía q'a los probes falta,
¡y eso que les sobra..., tamién nus lo niegan!
Pa que osté se entere, hice mi hacecico,
que lo meneaba como una cereza.
Era mu pequeño, no era como icen.
Que a mis muchos años y a mis pocas juerzas,
a sus cortas luces, como osté compriende
por tolpe que sea,
hacen ya mis canas amagar el lomo
con mu poca leña.
Pos verá osté agora:
Pa que osté lo sepa,
venía ya pa'l pueb-lo, cuando el mesmo amo
me salió al camino. ¡Se me puso negra,
más negra q'el zache,
la miajica e sangre qu'n mi cuerpo quea!
-A dejal la carga, que la leña es mía-
dijo con enfao junto a la verea-.
Y al ir a dejarla,
por las mesmas cejas
paece que a mis hijos los sentí punchalme,
diciéndome: "Padre, la cena, la cena!"
y anublaos los ojos apreté los dientes
y me entró una cosa por toa la cabeza,
que dije: U me matan...,
u voy dasta al puebl-o con el haz de leña.
Llegó en esto el guarda pa ayudarle al amo,
¡que otras feces era
leñaor conmigo,
pa que osté lo sepa!
Y, como un muchacho,
bajaba de priesa
dando trompicones
con el haz a cuestas,
dasta que en el corte
q'hace una regüelta
me faltó el terreno,
y rulé lo mesmo que rula una piedra
del collao al hondo.
Y he salvao la vida..., ¡por el haz de leña
que cayó debajo y aguantó mi cuelpo!
Porque muchas feces..., pa que osté lo sepa,
¡lo que ostés castigan
el Señor lo premia!
Ya estaba el el pueb-lo, cuando a los maitines
tocaba la ig-lesia,
y vendí la carga
por una peseta,
que eché en comestibles
de pan y engañifa,
y me entré en mi casa, y atranqué mi puerta;
y entré yo y mis hijos, ¡sin luz nus cenemos
to lo que me dieron por el haz de leña!
Si los jueces jueran, antes de ser jueces,
probes leñaores, y en las noches estas
si tuvián sus hijos
qu'acostal sin cena,
munchos que'n la cárcel están no estarían,
y habría munchos drento q'agora están juera.
Osté disimule, señol Juez, lo hablao,
por q'uno es asina, sin salía de lengua
pa dicil las cosas. Pero lo q'he dicho
ni yo me lo como, ni naide lo afea.
Y ese es to mi robo...,
y esa es toa mi afrenta...,
pa que osté se entere...,
pa que osté lo sepa...
Agora..., la soga...,
señol Juez, la soga..., miá osté, man que sea
cuelpo del delito, m'hace muncha falta
y no la presento, venga lo que venga.
No tengo más finca,
ni más herramienta,
ni más averío
que la soga esa,
y la necesito pa cuando me saquen...,
golver a por leña...,
¡u hacerle en un cabo la lanzá escurriza
pa colgalme d'ella!

 

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